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Hoy da comienzo el reclutamiento, mi meta no es destacar a pesar de haber tenido un entrenamiento muy estricto. Los chicos me acompañan, no pueden dejar que vuelva a perder el control de mi misma otra vez. Deben protegerme, ella dijo eso, ella dió la orden.
¿Que es tener un compañero?
¿Que es tener un amigo?
¿Que es sentir empatía?
No debo sentirlo, no puedo sentirlo. Cueste lo que cueste, la misión debe ser cumplida a pesar que la vida de las personas se pierdan en el olvido, así mi alma se corrompa en el camino y desaparezca. Pero ... no puedo morir ¿Porqué?
El primer entrenamiento de hoy era pan comido, tan fácil como mi riguroso estudio. Anteriormente hubo un gran discurso de iniciación. Todos me miraban raro y murmuraban.
¿Soy rara? ¡Si, lo soy!
¿Qué se supone que hace alguien de clase alta en este lugar?
¿Porque razón dejarán luchar a alguien que tiene vendados los ojos o los oculta tras su cabello?
Mis ojos, mi maldición. Esos que me atan a ellos, a ella.
Había llegado la noche, me sentía mal rodeada de personas. “Mis compañeros” se dieron cuenta de mi incomodidad por lo que decidieron darme espacio. Palabras susurrantes hacerca mi posición se mezclaban entre la gente. Podía escucharlos, podía ver sus meros pensamientos. Solo podía bajar mi mirada y seguir ocultando aquellos ojos detrás de una “máscara”.
Mi especie de cuidador se había molestado con algunos chicos que se burlaban de mí, mientras tanto las demás estaban en silencio.
“No llamar la atención”
Era la primera regla que debíamos seguir, regla que ya se había roto en tan solo el primer día. Sin más, Eldom me tomo de la mano y me alejo de ese lugar para discutir sobre lo sucedido. No entendía nada, no entiendo nada. Solo se que se molestó y se marchó primeramente para calmar aquello que llaman la ira.
Sola entre la oscuridad y el cielo nocturno lo ví. Aquellos ojos como el cielo me miraban por un instante. Su boca se abrió como queriendo decir algo pero, aquellas palabras nunca salieron. Sin más fueron interrumpidas por otras voces. Solo podía aprovechar el momento y esconderme entre las sombras como de costumbre.
Algo en esa mirada me hizo sentir .... ¿Extraña? ¿Tranquila? No lo sé.
Otra vez en los entrenamientos, me encontraba con aquella mirada. Una y otra vez sin decir ni una palabra. Era alguien curioso que le encantaba leer. Muy débil para estar en este lugar la cual no duraría ni un segundo en el campo de batalla. Tal vez sería mera suerte que sobreviviera.
Ayer lo encontré en la librería y otra vez solo supe ocultarme. No quiero que piense que le estoy acosando o algo, solo quiero sacar algo de información de estos informes inútiles. Trate de relajarme un poco y volver a fijarme en mi objetivo, sin distracciones, sin obstáculos. O eso pensaba hasta el día de hoy. No quería hacerlo, quería seguir ocultando mi potencial, odio destacar, odio todo. Pero sobre todo, ODIO MI VIDA.