[Intensity week] Día 1.Un amor intenso
El día en que aceptó que había caído estúpidamente enamorado, y dejó de luchar contra sus sentimientos fue el día más feliz de su vida.
Estaba regresando a casa con Izuku como su copiloto, el chico de las pecas miraba por la ventana de la camioneta, sus mechones rebeldes batiéndose con el viento, brillando con la luz del atardecer como si estuvieran encendidos en llamas.
Esa tarde habían tenido que detenerse en la orilla del camino desolado, pues la camioneta se apagó de pronto y fue imposible ponerla en marcha de nuevo. Eso no molestó a ninguno de los dos. Katsuki e Izuku se refugiaron a la sombra de los olmos, maravillándose con el sol al ocultarse en el horizonte.
Izuku se había sumergido en su propio mundo de ensueño, miraba ensimismado un par de rosas rojas que habían crecido en la orilla del camino; eran las únicas que habían sobrevivido a la inclemente tormenta de algunos días atrás.
Luego ninguno pudo seguir el ritmo de los acontecimientos, terminaron fundidos en un abrazo, unidos en un beso acalorado que sirvió para apaciguar los sentimientos que ardían en sus corazones.
[...]
Había pasado mucho tiempo desde esa lejana tarde de verano. Pero ahora volvía a ser verano de nuevo, los ventanales de su hogar estaban abiertos de par en par, dejando que la brisa se colará hasta su cama, donde la pareja yacía.
Katsuki había estado masajeando los cansados pies de su esposo, con lo avanzado de su embarazo Izuku apenas podía caminar un poco por la casa antes de terminar con los pies hinchados. Sin que alguno pudiera notarlo las cosas habían escalado. Katsuki había terminado sobre Izuku, lo desnudó con calma y delicadeza como en su lejana primera vez, y se unió a él de la misma forma, mancillando su cuerpo pulcro con marcas de su profundo amor.
Las ásperas manos de Katsuki encontraron la piel de porcelana de Izuku, recorrió sus piernas con tal suavidad que pareció querer imprimir en su memoria cada fino contacto. Después de todo, Izuku era el más preciado de sus tesoros, su único amor.
—¿Estás seguro de esto, Kacchan? —musitó Izuku, su voz era apenas un lamento cargado de tristeza.
—Compartir mi vida contigo fue el mejor regalo que el destino me hizo, y si va a terminar de esta forma, estaré feliz de acompañarte.
Izuku sintió el nudo en su garganta apretarse, pero ya estaba listo, y saber que Katsuki lo acompañaría despejaba todo el miedo que había sentido los últimos meses.
Afuera de su hogar hubo gritos y un gran estruendo.
—Ya es hora —anunció Katsuki, solo para detenerse y besar los labios de su esposo por última vez.
Puso una enorme píldora blanquecina en sus manos, él mismo tomó una, entonces luego de dirigirse una última mirada cargada de amor, la ingirieron.
El cianuro en sus sistemas causó una falla respiratoria, convulsiones y la muerte, incluso antes de que los oficiales lograrán entrar a su departamento.
Algunos de los hombres uniformados miraron la escena con repulsión, algunos otros con infinita tristeza.
Su antiguo compañero Katsuki Bakugo había decidido morir antes que enfrentarse a la muerte de su esposo.
Resultó que Izuku Midoriya, un hombre, había nacido con cierta enfermedad que aquejaba al mundo. Pues siendo un hombre era capaz de gestar en su vientre un niño, ningún gobierno estaba dispuesto a enfrentar tal abominación. Por aquella época a las mujeres que eran capaces de engendrar y a los hombres que eran capaces de gestar se les había condenado a ser esterilizados. Y a aquellos, como Izuku, que desafiarán al sistema serían condenados a muerte.
Katsuki e Izuku Bakugo, junto al pequeño ser que Izuku llevaba en el vientre, murieron aquella calurosa tarde de verano. Fundidos en un abrazo eterno, listos para amarse incluso en la muerte.
Cómo las rosas rojas en la orilla del camino que habían sobrevivido a la tormenta, el par de amantes eternos volvería a encontrarse, quizás en otras vidas o en otros tiempos.









que chucha weon😭😭😭