El héroe sin poderes
El sonido sutil de una campanilla marcó la entrada de una nueva cliente en la pequeña cafetería al borde del mar, el lugar olía a café tostado, a madera envejecida y a pan recién horneado, era una cafetería modesta, con paredes color crema y una estantería de libros olvidados por clientes anteriores, un refugio para los que querían perderse del mundo, aunque fuera por un par de horas.
Samantha Eve Wilkins, o también conocida como Atom Eve o simplemente Eve, se deslizó hacia su mesa habitual, la que daba al ventanal qué ofrecía la mejor vista del muelle, era su rutina desde que llego a ese pueblo sin nombre, tras semanas huyendo de los escombros emocionales de su vida, había estado en batallas feroces, había salvado vidas, había reconstruido ciudades, pero ahora mismo, no podía reconstruirse a sí misma.
Había visto a demasiadas personas morir, había sentido cómo los ideales que defendía se volvían polvo, Mark, Rex, su familia, los Guardianes, su pasado, su presente, todo se sentía borroso, como una fotografía arrugada y mojada, en la que apenas podías distinguir los rostros
No podía más
Así que se fue, se marchó sin avisar, sin dejar una nota, sin rumbo, aterrizó aquí, en un pueblo que nadie conocida, según recordaba, se llamaba Cantis, un lugar muy poco conocido o posiblemente olvidado por los demás, donde podía fingir que no era Atom Eve, donde no tenía que levantar barreras de energía o disparar rayos de materia rosa para sobrevivir, aquí era simplemente una chica cansada, cansada de luchar, cansada de ser fuerte.
Su mirada estaba clavada en el mar, las olas rompían contra el muelle con una cadencia monótona y calmante, llevaba un gorro gris que cubría su cabello y una bufanda qué se enroscaba en su cabello como si quisiera protegerla del mundo, sostenía la taza de café con ambas manos, era cálida, y la calidez era algo raro últimamente
Sus pensamientos vagaban por recuerdos que le dolían
La batalla con Omni-man, el miedo en los ojos de los inocentes, la desconfianza, el ver como había quedado Mark luego de su pelea con su padre, el sentimiento de impotencia al ver que incluso los héroes podían convertirse en monstruos.
Había hecho tanto por los demás, y sin embargo...
¿Quien estaba ahí para ella?
¿Quien le preguntaba como estaba?
¿Quien veía a Samantha y no a la heroína?
¿Quien la abrazaba cuando no tenía fuerzas para seguir?
Tal vez nadie
Pensaba ella dentro de su burbuja de autocompasión, hasta que una voz la saco de sus pensamientos.
- ¿Más azúcar?
Levanto la vista, algo molesta por la interrupción, pero se detuvo cuando sus ojos chocaron con los del joven que se había acercado, tenía una sonrisa tranquila, auténtica y relajada, no era el tipo de sonrisa que se usa para vender algo o cumplir con el protocolo, era una sonrisa real, sincera.
- Estoy bien, gracias -dijo con voz suave, aunque con cierto filo inconsciente-
Él joven no parecía afectado por el tono de su voz, en cambio, siguió manteniendo la misma sonrisa.
- Te he visto venir varias veces esta semana, siempre eliges la misma mesa, siempre sola
Eve entrecerró los ojos mientras lo veía.
- ¿Estas vigilando a los clientes?
- Si vieras a uno, repetir el mismo patrón de comportamiento cada día, eventualmente lo notarias, aunque te esfuerces en ignorarlo -respondió el chico con una risa breve- Además, la vibra deprimente qué te rodea la puedo sentir incluso a 4 metros de distancia
El comentario fue directo, tan directo que Eve sintió cómo algo dentro de ella se estremecía, pocas veces alguien la había leído con tanta facilidad y sin usar superpoderes.
- No es tu problema -murmuró, no como una defensa, sino como una súplica-
Él asintió y lejos de retroceder o disculparse, se sentó brevemente frente a ella, sin tocar su taza, sin invadir su espacio más de lo necesario.
- Eso lo sé muy bien... pero al ver como has estado últimamente, puedo decir que pareces tener problemas o estas pasando por un mal momento
Eve no respondió y solo bajo la mirada, viendo su taza de café y viendo su reflejo en esta, en ese momento el joven decidió presentarse, pero dio un leve chasquido con los dedos, ganando la atención de Eve.
- Me llamó Issei. Trabajo aquí los fines de semana. Estudio entre semana, me pagan mal, pero el café es gratis y el mar esta cerca -meneo la cabeza riendo- Así que supongo que es una victoria para mí... en cierto modo
Eve no pudo evitar que apareciera una ligera curva en sus labios, no era una sonrisa, pero tampoco indiferencia, fue algo intermedio, como si su corazón, por un segundo, recordará como era sentirse normal.
- Eve -dijo ella simplemente-
No añadió más, no dijo apellidos, no hablo de superpoderes, ni del mundo que había dejado atrás, porque en ese momento, no quería revelar quien era ella, quería saber si aun podía ser alguien normal, ella misma sin su traje
Durante los días siguientes, volvió, cada vez un poco más temprano, cada vez con ropa que usaba para ocultarse, cada vez con una expresión menos apagada, Issei no era insistente, pero tenía esa extraña habilidad de hacerla sentir segura sin necesidad de promesas ni palabras grandes.
A veces hablaban, de cosas pequeñas, del mal café instantáneo de las universidades, de las películas que estaban en cartelera, del gato callejero qué siempre merodeaba el callejón detrás del local, otras veces, simplemente compartían el silencio, y en ese silencio, Eve encontraba algo que hacía mucho no sentía
Paz
No era amor aun, ni era siquiera atracción, era algo más básico, más profundo, era compañía sin exigencias, era ser vista sin diseccionada, era sentirse presente en un mundo que llevaba tiempo ignorándola
Una noche, después de una tormenta qué dejó las calles húmedas y el cielo despejado, Eve estaba afuera de la cafetería esperando a Issei, lo vio salir por la puerta trasera, quitándose el delantal y desperezarse.
- ¿Ya saliste del turno?
Issei jadeo de la sorpresa y giro lentamente para encontrase con Eve, suspirando un poco.
- No me asustes así... ¿Qué haces aun aquí?
- No podía dormir -mintió, aunque en parte era verdad-
- Entiendo... El insomnio es horrible y más a estas horas... ¿Quieres caminar? -pregunto con una sonrisa tímida-
Eve asintió, y así caminaron, de forma tranquila, sin prisas, sus pasos se sincronizaron sin quererlo, el mar reflejaba las luces lejanas y el cielo parecía más limpio que nunca, no se dijeron muchas cosas, pero no hizo falta.
Esa noche, luego de acompañar a Issei a su departamento y esta volviera al suyo, se dio cuenta de algo, no había pensado en su traje, ni en sus poderes, ni en los errores que la habían traído hasta allí.
Solo pensó en las varias cosas que comentaba Issei, y en cómo, por primera vez en mucho tiempo, había sentido calor en el pecho. No por el café, sino por una sonrisa sincera.
El reloj del café marcaba las 8:42 p.m, casi la hora de cierre, afuera, la brisa del mar traía consigo un ligero olor a sal y humedad, mientras las farolas lanzaban destellos naranjas sobre el asfalto mojado, dentro, quedaban solo tres mesas ocupadas, una pareja, un hombre mayor con su periódico y Eve, en su rincón habitual, hojeando un libro que no estaba leyendo realmente
Issei limpiaba la barra con movimientos lentos, como si alargara a propósito el final del día, sabía que ella seguiría ahí un rato más, y no le molestaba, de hecho, se había acostumbrado a su presencia, al principio solo era una chica más ahora, era “la chica” qué quería ver sentada cada noche
- Hoy parece que el mundo se olvido de este pueblo -dijo ella sin levantar la vista-
- Eso, o finalmente hicimos la paces con el universo -respondió Issei, apoyado en el barra-
Eve lo miró con una leve sonrisa, se notaba menos tensa, había empezado a recogerse el cabello en una coleta simple, pero era un cambio para ella.
La calma se interrumpió cuando la puerta del café se abrió de golpe, un hombre entró con prisa, sudaba, respiraba con dificultad y tenía las manos escondidas dentro de su chaqueta, había algo en su mirada, algo que Eve reconoció al instante.
Pánico
No el tipo de pánico que viene tras una mala cita o una discusión, era pánico de alguien que está a punto de hacer algo estúpido, algo irreversible
- Cierra la puerta, por favor -dijo Issei con cortesía, pero el recién llegado no respondió-
El hombre se acerco al mostrador, sacando algo de su chaqueta con movimientos torpes y ahí, el tiempo se volvió lento, había sacado un arma, era pequeña, vieja, mal cuidada, pero seguía siendo un arma.
- Todo lo que tengas en la caja. Ahora
La pareja grito, el anciano se quedo congeló, y Eve, en cambio, no se movió, ni por miedo, sino por cálculo, su corazón se disparo, no de terror, sino por reflejo, su mente repaso cada ángulo de la sala, cada objeto que podía para desarmarlo en menos de un segundo, solo que no podía hacerlo, al menos no como Eve.
Issei levanto las manos con calma, sin discutir.
- Tranquilo, hermano. No queremos problemas... solo respira... ¿Sí?
El ladrón temblaba, tenía la boca apretada, los ojos llenos de rabia, pero no parecía tener la intención real de dispara, estaba desesperado, quizás por dinero, por miedo, o por algo peor, era imposible saberlo.
Eve se quedo en su asiento, si se levantaba, podría hacerlo caer con un simple gesto, convertir la mesa en una barrera, desarmarlo con una onda de energía dirigida, pero sería vista, se arriesgaría a revelar quien era.
- Issei... -murmuró de forma baja, intentando advertirlo-
Él movió un poco los ojos para verla, y por un segundo, vio la tensión en sus hombros, en su postura, no entendía por que ella parecía tan preparada, pero no entendía por que, y entonces, con la misma tranquilidad que siempre había mostrado, habló.
- Escucha, si lo necesitas tanto, te lo daré. Pero por favor, deja que los demás se vayan
El ladrón dudo y bajo el arma un poco, y en ese momento, el anciano aprovecho para salir corriendo, la pareja lo siguió y por aquella acción, el ladrón apuntó de nuevo, esta vez más nervioso, Eve se levantó, lista para inmovilizarlo sin usar sus poderes, siendo vista por Issei.
- “¡¿Por que rayos no salió corriendo?! ¡¿Quieres hacerle la heroína?!” -pensó un poco asustado y miro al ladrón- No necesitas hacer esto...
- ¡Tú no sabes nada de mí! -grito el hombre- Nadie... sabe...
Entonces, el ladrón bajó el arma, se arrodilló y empezó a llorar de la nada, Eve llamó discretamente a la policía mientras Issei seguía viéndolo.
Una hora después, el lugar estaba vacío de nuevo, los oficiales se habían llevado al ladrón, agradecidos por la ayuda, creyendo que había sido solo otra noche de mala suerte, menos mal no ocurrió nada malo, Eve estaba afuera, de pie junto a la puerta, mirando el cielo sin decir palabra
- Estabas lista para hacer algo ¿verdad? -pregunto Issei apareciendo a su lado-
- Digamos... que tengo cierta experiencia con este tipo de cosas -ella comento con cierta duda-
- No tienes que contármelo si no quieras -añadió él rápidamente con una sonrisa suave- Pero me alegra que no lo hicieras
- ¿Por que?
- Porque significa que confiaste en mí... aunque fuera un poco
Eve lo miro, sintiendo como una barrera invisible entre ellos se agrietaba, no se rompía del todo, pero se debilitaba.
- Quizás
- Y también porque me habría dolido verte arriesgarte -agregó él bajando la mirada- No se quien eres en realidad, Eve. Pero sé que me haces sentir más seguro cuando estas cerca, y eso es suficiente para mí
Eve sintió que algo en su pechos se ablandaba, quería darle un abrazo, no entendía por que, pero aun así, no lo hizo, creía que no sería correcto hacerlo, pero le dedico una sonrisa.
- Gracias, Issei.
- ¿Por que?
- Por ver a la persona... no al disfraz
- ¿Eso es acaso un chiste para aligerar el ambiente? -pregunto Issei alzando una ceja-
- Tal vez, quien sabe -Eve se rio al ver la expresión que tenía el joven-
La madrugada llego sin pedir permiso, las calles estaban en silencio, el aire húmedo se colaba por la ventana abierta del pequeño apartamento que Eve había alquilado meses atrás, cuando decidió desaparecer, todo estaba exactamente como ella lo había dejado, la cama sin hacer, los planos viejos de su antiguo traje debajo de la cama, y una caja con su comunicador desactivado escondida dentro del horno, donde sabía que no lo buscaría por accidente
Pero algo había cambiado
La noche anterior, no pudo dormir, había pasado horas en la ducha, no por higiene, sino por la necesidad de sentir el agua correr sobre su piel, como su pudiera lavar la tensión qué aun temblaba en sus muslos
Recordaba el arma
Recordaba la forma en que sus dedos querían moverse, como su mente gritaba cosas como...
¡Actúa!
¡Haz algo!
Pero no lo hizo, todo porque Issei estaba ahí, no era que necesitara su aprobación, no exactamente, pero había algo en él que le hacía dudar, no de su poder, sino de su propósito
Sentada frente al espejo, con una camiseta vieja y el cabello húmedo cayéndole por los hombros, se miró a los ojos.
- ¿Qué estás haciendo, Eve? -se susurro a si misma-
Era gracioso, todos creían que su poder era crear cosas con energía, lo que nadie entendía es que su verdadero poder, era destruirse lentamente por dentro mientras sonreía por fuera.
Desde que dejó el equipo, había intentado convencerse de que ya no era una heroína, que lo que había hecho fue suficiente, que había salvado a miles, que tenía derecho a descansar.
Pero la verdad era más cruel
Había dejado de salvar, porque ya no sabía por que lo hacía
Y sin embargo, cuando miraba a Issei, sentía ese algo, esa chispa. No como cuando lanzaba un rayo contra una amenaza alienígena, no como cuando volaba por encima de las nubes mientras todos aplaudían.
No, esto era más pequeño, más íntimo, más humano.
Era la forma en que él le ofrecía café sin preguntar
La forma en que no le exigía explicaciones
La forma en que la veía como una mujer con cicatrices, no una estatua de oro.
Pero eso también era peligroso
Porque si bajaba la guardia, si volvía a usar su poder frente a él, entonces todo lo que había construido podía romperse
¿Y si él la miraba diferente?
¿Y si veía a Atom Eve y no a la Eve rota qué intentaba recomponerse?
Encendió su antiguo comunicador, solo por un segundo, la pantalla parpadeo, notificaciones, llamadas perdidas, misiones rechazadas, mensajes de antiguos compañeros, algunos fríos, otros preocupados.
“Eve, necesitamos tu ayuda”
“Hay anomalías en Texas. Sabemos que puedes contenerlas”
“Entendemos tu decisión... pero el mundo no se detiene”
Y lo apago, respiro hondo y por primera vez en semanas, lloro.
No por miedo, no por tristeza
Sino porque se dio cuenta de que quería ser vista
No como un salvavidas, sino como una mujer capaz de amar, y ser amada.
Al día siguiente, cuando Issei la vio entrar al café, noto algo distinto, no en su ropa, ni en su peinado, en sus ojos, había una cierta tormenta de emociones, pero también resolución
- ¿Café con doble azúcar? -pregunto él bromeando-
- No -dijo ella sentándose en su lugar de siempre- Hoy... lo quiero negro. Sin azúcar
- ¿Un mal día?
- No. Solo quiero recordarme como sabe algo real
Issei sonrió sin entender del todo, pero respetando su espacio, la dejo ahí, con su taza caliente y la mirada clavada en la calle, mientras que ella, por dentro pensó algo.
- “Si vuelto a ser heroína... no será por el mundo. Será por mí. Y por lo que quiero construir con él” -refiriéndose a Issei-
Durante el tiempo que había pasado al lado de Issei, terminó encariñándose con él, tal vez incluso más de lo que esperaba y ese cariño inicial que era el típico de cualquier amistad, termino evolucionando en un amor, aunque no lo confesaba aún por miedo a como podría reaccionar él, por lo que primero quería conocerlo más a profundidad para ver si la aceptaría como Atom Eve, no quería perderlo.
Sin saber que,Mark Graysonla estaba buscando
Había pasado un buen tiempo desde la última vez que Atom Eve fue vista en acción, no quedaban señales claras de su paradero, y los pocos que sabían algo, solo conocían rumores; qué se había retirado, que había dejado la ciudad, que estaba intentando vivir una vida “normal”
Pero Mark, no podía aceptarlo tan fácilmente, no después de todo lo que habían vivido, no después de tantas batallas, tantas heridas, tantos silencios compartidos entre rayos y sangre
Y entonces, una alerta menor, una actividad de energía similar a la de Eve en una zona urbana, aunque contenida, algo pequeña, una reacción emocional, no intencional, suficiente para captar su rastro.
Suficiente para que Mark la encontrará
Cuando descendió desde el cielo, aterrizando con suavidad sobre las ramas de un árbol, donde no tardó en verla. Eve, sentada en una banca de un parque tranquilo, con un libro cerrado en el regazo y los ojos fijos en el atardecer, llevaba ropa casual, el cabello recogido en una coleta, sin rastro de su antiguo traje ni su identidad como heroína.
Era ella, pero también, no lo era.
Mark aterrizó frente a ella sin palabras, dejando que sus botas tocarán la tierra como un susurro, Eve levanto la vista y por un segundo, sus ojos se cruzaron, no hubo gritos, no hubo abrazos, solo un suspiro y la sombra de una sonrisa.
- Sabía que eventualmente me encontrarías -dijo ella con calma-
- Llevaba meses buscándote -respondió Mark- No sabía si estabas viva... si estabas bien
- Lo estaba. A mi modo
Mark se sentó a su lado, manteniendo una distancia cuidadosa, como si no quisiera romper la burbuja que la rodeaba.
- Te vi en las noticias, dicen que has estado deteniendo robos menores, salvando gatos de los árboles -comentó Mark mirando el cielo- Al inicio creía que era alguien más, que solo se parecía a ti... hasta que note ciertas cosas que solo tú posees
- Me imagino que si -Eve bajo la mirada- Durante el tiempo que pasamos juntos... era imposible que no pudiera conocer ciertas cosas mías
Mark la observó con detenimiento, había madurado, no solo en lo físico, sino en su forma de estar, había algo que antes no estaba, una paz melancólica, como si estuviera aprendiendo a vivir con las piezas rotas
- ¿Y por que no volviste? ¿Por qué no nos dijiste nada?
Eve cerro los ojos por un momento, luego hablo, con una voz baja, cargada de sinceridad
- Porque no sabía quien era sin el traje. Porque estaba cansada de ser una herramienta. De salvar un mundo que no me devolvía nada. Me pedí, Mark. Perdí todo... hasta a mí misma
Hubo un silencio al momento de terminar de hablar, Mark frunció los labios al escucharla, muchas veces se sintió de esa manera, por lo que entendía ese sentimiento
- Y entonces apareció él -agregó, como si leyera su mente- Issei
Mark alzo una ceja mientras la veía
- ¿Él?
- No es un héroe. No tiene superpoderes. No pertenece a ninguna agencia. Solo... me encontró cuando yo no quería ser encontrada. No me presionó. Solo estuvo ahí. Y por primera vez... me sentí libre, en paz
Mark apretó los puños, no de celos, sino de una mezcla confusa de emociones, entre alivio, tristeza, y tal vez una punzada de nostalgia
- Me alegro por ti -dijo finalmente- Pero... te extraño. Eve, no solo como compañera, sino como amiga, como la única persona que siempre fue más fuerte que todos nosotros juntos
Ella lo miro con los ojos brillantes
- Y yo también te extrañe, Mark. Pero necesitaba este tiempo, necesitaba dejar de ser “Atom Eve” y volver a ser solo “Eve”
- ¿Y ahora?
- Ahora... estoy descubriendo que tal vez puedo ser ambas. Que no tengo que apagar una parte de mí para dejar que la otra brille
Mark asintió, entendiendo más de lo que podía poner en palabras
- ¿Puedo conocerlo? -pregunto intentando romper la tensión con una sonrisa-
- No veo por que no. Pero si lo intimidas volando por la ventana, te las veras conmigo
- Prometido -dijo él levantando las manos en señal de paz-
Y en ese momento, mientras el cielo se teñía de dorado, Eve entendió que su pasado no estaba peleado con su presente, que podía construir algo nuevo sin olvidar lo que había sido, y que, aunque el mundo seguía girando, había personas que nunca dejarían de estar ahí, incluso si te escondías de cielo.
Y viendo que Mark quería conocer a Issei, pensó que era mejor que este supiera de ella y su pasado como heroína, merecía saberlo después de haber estado a su lado en todo momento y ayudándola a sentirse mejor, pero eso sería mañana, hoy era muy tarde
A la mañana siguiente, en el mismo parque donde fue encontrada por Mark, llamó a Issei, diciéndole que tenía algo importante que decirle y este respondió con su mismo tono alegre.
- ¿Oh? ¿Me contaras el secreto para hacer dinero infinito?
- Ya quisieras -Eve soltó una risa leve-
- Ah... no importa, ya voy, espera termino mi tarea primero -dijo antes de colgar-
Luego de un tiempo, Issei había llegado por fin, los dos se sentaron en una banca y había un silencio incómodo presente entre ellos, cosa que noto Issei al instante y meneo la cabeza un poco tenso mientras rascaba su cabeza.
- Bueno... no me gusta mucho el silencio entre nosotros -miro a Eve- ¿Qué querías contarme?
- Tan directo como siempre -bromeó Eve mirándolo con una mirada divertida-
- Perdón por eso, hehehe, pero tengo curiosidad
Eve tomo una profunda respiración mientras juntaba sus manos, no entendía por que estaba tan nerviosa, intento calmarse y luego le confesó a Issei que ella era una heroína, conocida como Atom Eve, aunque en ningún momento levanto la vista, tuvo la cabeza agachada en todo momento, temiendo ver la reacción de Issei, pero lo que dijo después la dejo sorprendida.
- ¿Era eso? Ya lo sabía desde antes -comentó Issei sin darle mucha importancia-
- ¿Eh? -esta levanto la cabeza de golpe- ¿Tú... como que ya sabias?
Issei le dijo que un día había leído una noticia en su celular sobre una heroína que había desaparecido sin dejar rastro, y su nombre era Atom Eve, y que, al verla a ella sin tanta ropa encima, supo de inmediato de quien se trataba, pero no dijo nada ya que, al verla tan decaída y con ganas de desaparecer, supo que estaba pasando por algo duro y no quería molestarla.
- Oh... eres... bastante observador -dijo asombrada-
- Una habilidad que heredé de mi madre... aunque no me funciona con mi jefe...ese maldito viejo tiene una cara inexpresiva en todo momento -expreso un poco molesto-
Eve soltó una carcajada al escucharlo decir aquello, estaba bastante aliviada de que no la rechazara por ser una heroína y sobre todo que entendiera como se sentía en esos momentos, se limpio una lagrima mientras calmaba su respiración y muro a Issei fijamente a los ojos.
- Aunque eso no era todo lo que te iba a decir hoy -comentó Eve sintiendo una presión en el pecho-
- ¿Enserio? ¿Me dirás que puedo tener poderes como los tuyos? -pregunto Issei con esperanza-
- No
- Oh... rayos -bajo la cabeza deprimido-
Eve río levemente mientras alborotaba su cabello, escuchando los leves gruñidos de Issei.
- Entonces, ¿qué más me dirás? -pregunto Issei viéndola con curiosidad-
- Issei -Eve suavizo su mirada- El tiempo que hemos pasado juntos me ha ayudado a entender muchas cosas sobre mi misma, sobre cómo ser Eve y ser Atom Eve... como ser una heroína, pero a la vez, seguir siendo una chica normal
- ¿De verdad? -Issei abrió los ojos sorprendido- Vaya... no esperaba haber sido de ayuda
- Hiciste que logrará salir del abismo donde me encontraba, me ayudaste a sentirme mejor, no hiciste nada del otro mundo... pero tú simple presencia, me hizo sentir más tranquila -tomo su mano- Gracias por eso
- N-No tienes que agradecer... saber que fui de ayuda es suficiente para mí -Issei estaba un poco sonrojado-
- No, quiero agradecerte. Por que sin ti, muy posiblemente seguiría en aquel abismo -insistió Eve mientras veía a Issei de forma intensa-
- T-Tranquila... me vas a atravesar la cabeza con tú mirada hehe -se rio un poco nervioso Issei al sentir la mirada de Eve-
- Pero también... el haber pasado tiempo contigo hizo que me encariñara de ti -dijo un poco tímida- Creo... que te quiero... y no como amigo
Issei sintió como el aire desaparecía de su cuerpo mientras una presión en su pecho se hacía presente, pero luego su rostro comenzó a calentarse de sobremanera mientras su boca temblaba levemente, pero antes de que pudiera responder, Eve le puso un dedo sobre los labios, impidiendo qué pudiera hablar.
- No me des tu respuesta ya... puedo esperar hasta que lo pienses bien... -comentó Eve, no queriendo saber la respuesta por temor a que fuera la que no le gustaba a ella, se levantó luego de eso- Por cierto, ¿conoces aInvencible?
- Ah... Ah... ¿El hijo de Omni-man? -pregunto Issei mientras seguía un poco atónito-
- Si, me encontró ayer y luego de una charla, dijo que quiere conocerte -dijo Eve con una sonrisa- Así que mañana nos veremos en la ciudad, adiós -se marchó del lugar con una sonrisa divertida-
- Ah... -Issei parpadeo un poco antes de explotar- ¡¿Qué clase de situación acabo de vivir?!
Dos días después de aquella charla, Eve y Mark acordaron verse de nuevo en Maryland, afuera de una librería, Mark llegó puntual, con una ropa sencilla, gafas oscuras y esa tensión inevitable en los hombros, estaba nervioso, aunque no lo admitiría, había conocido a muchos héroes, alienígenas, monstruos, pero algo en la idea de conocer al tipo que había logrado que Eve volviera a sonreír lo ponía más inquieto que cualquier amenaza alienígena
Fue entonces que los vio a lo lejos, Eve con una chaqueta ligera y una sonrisa tranquila, y junto a ella, iba un chico que dedujo qué debía de ser Issei, llevaba una ropa más sencilla que la suya, era algo moreno, pero lo que más destacaba es que se veía igual de nervioso qué él.
- ¡Ey! ¡Tú debes ser Mark! -dijo Issei perdiendo la tensión qué tenía y se acercó rápidamente hacia él, extendiendo la mano con entusiasmo- Es un placer conocerte, Eve me ha hablado mucho de ti durante el camino, el tipo valiente, el Invencible. Cielos, ¡Debes ser una leyenda, hermano!
- Ah, eh... ¿Gracias? -Mark parpadeo un poco confundido por aquella acción- “¿Hermano?” -pensó atónito mientras estrechaba la mano con algo de duda-
Los tres fueron a una cafetería cercana y se quedaron en una de las mesas de afuera, y luego de que sus pedidos fueran entregados, Issei decidió ser el primero en hablar.
- ¿Y como estas, viejo? -le pregunto mientras le daba una palmada en el hombro a Mark- Debe ser raro ver a Eve lejos del campo de batalla, ¿verdad? Créeme, yo también me sorprendí cuando me revelo quien era realmente... estaba convencido de que podía volarme en pedazos con un chasquido... aunque... en realidad puede hacerlo
Eve negó con una sonrisa, cruzando las piernas y brazos con cierta diversión, ya conocía el efecto que tenía Issei en la gente,era un terremoto de sinceridad con forma humana, desarmaba a cualquiera con su calidez torpe pero genuina, Mark soltó una pequeña risa, un poco menos tenso que antes.
- No esperaba que fueras tan... relajado y sincero
- ¿Qué puedo decir? Me lo han dicho muchas veces, pero el punto es disfrutar la vida al máximo. -bebió su café- Mmm... Le falta azúcar
Y así estuvieron un buen rato hablando entre ellos, bueno, más bien era Issei quien más hablaba de los tres, preguntándole cosas a Mark, cosas que no tenían mucho sentido como “¿Aun estudias a pesar de ser héroe?” “¿El sol afecta tu piel de la misma forma que un humano normal?” “Tengo curiosidad por ver cuantas sandías podrías romper con sus manos”, etc.
Mark observó como Eve miraba a Issei, cómo sus ojos brillaban suavemente, cómo su postura se volvía menos rígida cuando estaba cerca de él, esto hizo que Mark se relajara, aunque aún sentía algo de tensión, empezó a notar que no estaba frente aún posible enemigo o mal sujeto, sino aun chico bastante agradable y que era demasiado honesto con lo que decía, y eso era suficiente
Después de un rato, entre historias absurdas, anécdotas torpes de Issei en el supermercado, y alguna qué otra risa contenida por parte de Mark, la atmósfera se volvió liviana, casi como si todo estuviera bien
- Gracias por cuidar de ella -dijo Mark con sinceridad-
- Nah, no tienes que agradecerme, es lo que cualquiera hubiera hecho en mi lugar... me gustaría creer -respondió Issei mientras terminaba de comer su pastel de chocolate- Me alegra ser de ayuda
Eve, en silencio, los miro a ambos, dos mundos distintos, pero sintió que no tenía que escoger entre ellos, ella ya había elegido su camino, y ambos lo respetaban.
Issei dijo que quería ir a uno de los parques qué tenía Maryland, aprovechando las vacaciones que le había dado su jefe y que así podrían pasar más tiempo juntos y conocerse mejor, Mark dijo que no podía, ya que durante el tiempo que Eve estuvo ausente, se reconcilió conAmber, su ex y que esta dijo que quería pasar tiempo con él, pero Issei le dijo que también podía llevarla, sería una buena forma para pasar el rato.
Mark no estas del todo seguro pero luego de tanta insistencia de parte de Issei, finalmente aceptó y llamó a Amber para ver si quería ir, sorprendentemente esta acepto y acordaron encontrarse en el parque Adventure Park Usa
Al llegar y ver a Amber, Mark me dio un abrazo y un beso para luego presentarle a Issei y Eve, donde otra vez, Issei hacia gala de sus dotes de carisma, le cayó bien a Amber en seguida, entraron al parque y empezaron a ir a diferentes juegos, casi siempre siendo arrastrados por Issei, quien parecía un niño pequeño, casi podían ver como sus ojos brillaban.
Y paso algo gracioso en el juego de “martillo de fuerza” o también conocido como “campana” donde Mark uso un poco más de fuerza de lo esperado y termino destruyendo la maquina, dejando a todos en shock
- Oye... hermano -dijo Issei tocando su hombro, ganando la mirada de Mark- Sabemos que eres fuerte y todo eso... pero no presumas así, harás que me sienta mal -dijo cruzando los brazos y haciendo una expresión ligeramente ofendida-
- Eh...
- Yo me encargo -dijo Eve usando sus poderes para reparar la maquina- Listo
- Creo que te emocionaste de más cariño -dijo Amber riendo levemente-
- No quiero imaginar como será cuando estén en la cama -comentó Issei de forma inconsciente, provocando que tanto Mark y Amber se pusieran rojos-
- ¡Issei! -lo regaño Eve-
- ¡Pensé en voz alta! ¡Lo siento! -dijo Issei huyendo de Eve-
Luego de aquel momento, se encontraban los cuatro en la rueda de la fortuna, aunque Mark y Amber estaban en una cabina aparte de Issei y Eve, dándole privacidad a ambas parejas
- Hoy me la pase genial Eve -dijo Issei viendo el atardecer por la ventana- Mark y Amber son personas geniales, y la ciudad es todo un mundo diferente al que conozco
- Me encanta saber que te gustó la experiencia Issei -dijo Eve con una sonrisa-
Se formó un silencio normal entre ellos, pero Issei se sentía un poco nervioso, aún recordaba la “confesión” de Eve y eso lo ponía de los nervios, lo que era peor sabiendo que ahora estaban solos, luego de unos segundos de pensar en que hacer, se armo de valor y se sentó al lado de Eve, ganando la atención de esta.
- ¿Pasa algo Issei? -pregunto Eve mirándolo ocn curiosidad-
- Pues... estuve pensando en... lo que dijiste aquel día -dijo Issei con la cabeza agachada- Y creo... que tengo la respuesta
Eve lo miro atentamente, por un lado estaba emocionada por saber la respuesta, pero por otro lado, estaba nerviosa, no sabía si la rechazaría y si eso pasaba, temía que la relación que tenían se fuera a dañar.
Sin embargo, Issei tomó su mano, sacándola de sus pensamientos y se encontró con la mirada del chico.
- Pues, alguien necesita estar a tu lado cuando te sientas mal, ¿verdad? -dijo Issei con una sonrisa nerviosa-
- Eso... ¿Qué significa? -pregunto Eve un poco confundida-
- Hay dios... -Issei frotó su rostro para quitarse el sudor que tenía- No puedo creer que haré esto...
Acto seguido, abrazo a Eve por los hombros y le dio un profundo beso, mismo que agarro por sorpresa a la chica, quien no esperaba tal acción, sin embargo, luego de salir del shock inicial, correspondió al beso, abrazándolo por la espalda con fuerza, acercándolo más a ella.
No necesitaban más palabras para describir lo que sentían en ese momento, siendo el sol, el primer testigo del romance entre la nueva pareja, decidiendo esconderse para que la luna y las estrellas también fueran testigos, del amor entre Issei y Eve