STATE OF WONDER ━━ león

Sinopsis

𝐒𝐓𝐀𝐓𝐄 𝐎𝐅 𝐖𝐎𝐍𝐃𝐄𝐑 ➥ ₚₒₖₑₘₒₙ ❝ 𝐄𝐒𝐓𝐎𝐘 𝐀𝐓𝐑𝐀𝐏𝐀𝐃𝐎 𝐄𝐍 𝐋𝐎𝐒 𝐎𝐂𝐄𝐀𝐍𝐎𝐒 de tus ojos, quizás hacia años que no nos veíamos pero ahora que estás aquí, tu misma presencia me hace sentir atrapado en este estado de maravilla ❠ [a pokémon oneshort] female!reader x lionel 2021© littlehawksfeather

Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
13+

capítulo único

— Que bueno es regresar a este lugar ¿verdad Cinderace?— observaste a tus alrededores con una inmensa alegría en tu rostro.


  Asimismo tu Pokémon asintió dándote la razón, no lo sabias pero, ambos hablas estado esperando este momento, ninguno de los dos se presionó para terminar las cosas que tenían pendientes. Pero, había que admitir que estaban ansiosos por regresar nuevamente a sus hogares, al lugar donde comenzó todo tu sueño.


  Mordiste tu labio inferior, te habías ido de la región para explorar por lo menos una región diferente de la tuya, para conocer a sus Pokémon, su naturaleza, sus paisajes, para entender sus historias. Hace años atrás habías tomado la decisión que cambiaría tu vida en menos de diez años, habias tomado la decidido que algún día visitaría la región de Unova, debido a que todo en aquella región te parecía interesante.


  Hace siete años habias abandonado Galar, la región de donde provenía, algo que sumamente te provoco cierta tristeza, pero después de todo era algo que anhelaba. Tus padres te apoyaban en todo momento, ellos sabían que habías estado dispuesta a viajar de región desde años atrás. Aunque aún eras una quinceañera cuando saliste de la región, les habias demostrado a tus padres que podrías arreglártelas por ti misma, todo esto desde que iniciaste tu viaje como entrenadora en Galar.


   La región de Unova era bastante excéntrica e interesante, habían muchas vidas por descubrir en cada viaje, pero comenzabas a extrañar tu región natal y todo lo que podrías hacer allí. Por lo que no dudaste en regresar, quizás ya habían pasado varios años desde que habías recibido a tu primer Pokémon, pero tus padres se encontraban allí y quizás aún no habían lugares en los cuales no terminaste de explorar.


  Hace siete años había intentado derrotar al campeón de Galar, pero lamentablemente no lo habías logrado, por lo que lo habías tomado como una señal para mejorar tus habilidades e incluso, para irte a otra región a entrenar con otros tipos de entrenadores.


— ¡Hola!


  Tu mirada se dirigió hacia una fémina de cabellos pelirrojos, quien se acercó a ambos con una enorme sonrisa en su rostro. Donde rápidamente te tomó entre sus brazos con gran emoción, acto que correspondiste de la misma manera.


— ¡Sonia!— exclamaste con alegría.


  Reconocias a aquella joven debido a los adornos en su larga melena pelirroja, siempre los utilizaba y aunque ahora podría tener un peinado diferente pero sus adornos delataron quien era. Desde que te fuiste de la región habías mantenido el contacto con Sonia, ambas eran mejores amigas desde que se conocieron por la profesora Magnolia.


— Es bueno verte de nuevo (T/N)— admitió con un semblante emocionado, mientras que su Pokémon Jamper se encontraba en tu tobillo intentando subirse a ti—. Han pasado demasiadas cosas que debo de contarte, por supuesto que tu también a mi.


  Tomaste al Pokémon perrito entre tus brazos comenzando a acariciarlo, lo habías extrañado de igual forma, ya que siempre que visitaba a Sonia el Pokémon se acercaba a ti aunque estuvieras un poco lejos.


— Digo lo mismo Sonia— murmuraste después de aquel gesto—. Son muchas cosas que tengo que hablar contigo, pero primero ¿Tomarás el lugar de la profesora?


  Desde hace tiempo que entendía que Sonia estaba preparándose para todo, estaba realizando los mismos trabajos que su abuela realizaba, las mismas investigaciones y cosas por el estilo. Cosa que llamó aún más tu atención, aunque Sonia había iniciado su viaje como entrenadora al mismo tiempo que tú, ella demostró tener tácticas y una gran mentalidad, pero al momento de tener un combate Pokémon se ponía nerviosa.


  Suponía que eso no le agradaba, por lo que trato de hacer algo que si podría.


— Por lo menos nosotros no desperdiciamos nuestro tiempo— formuló con una sonrisa que respondía a todas tus respuestas, pero caíste en cuenta de que no hablaba solo de ella.


— ¿Nosotros?— repetiste con confusión.


— Hablo de mi y de León.


  Tragaste duro cuando escuchaste aquel nombre, tu semblante cambió radicalmente de estar emocionado a tener un rostro, pálido. Hace mucho tiempo que habias dejado de pensar en aquella persona y tenías pocos minutos de haber llegado a Galar, escuchando nuevamente su nombre.


— Él consiguió ser el campeón de Galar— afirmó con una leve sonrisa, Sonia se sentía un poco mal por no tener un título importante como su amigo.


— E-eso es genial— murmuraste tratando de evadir el tema, observando a tu Pokémon y tratando de que tus nerviosismo no sobresaliera.


  Sonia alzó una ceja con un movimiento leve, quizás no había observado bien pero, tu notorio cambio de ánimo la confundió con sopresa. Si es que sentido de ciertas cosas por tus acciones con León, pero nunca logró descubrir por por qué te comportabs de esa manera. Por lo que los años fueron pasando y como tú ya no estabas en la región dejó el tema de lado, Aunque ahora que regresaste por días de tener las mismas actitudes, eso llamó más su atención.


  Mientras que tú no podrías más evidente, las cosas no salían como tú esperabas y simplemente te molestaba. La mayoría comenzaba a dudar acerca de la relación que tendrías con León, para tu mala suerte no había nada más que solo una amistad.




  Solo había pasado un día desd que te habias instalado en Galar, habian muchas cosas que habían cambiado pro completo, aunque otras pequeñas seguían siendo lo mismo. Te llenaste de melancolía al pensar en que hubiera sucedido si tan solo nunca te hubieras ido de la región, simplemente querias valerte por ti misma y viajar fue lo mejor que habias pensando.


  Un suspiro sobresalió de tus labios cuando unos cabellos morados se habían cruzado en tu mirada, presionaste tus labios con temor y comenzaste a parpadear en ciertas ocasiones tratando de tranquilizar tu sistema. Cuando decidiste dar media vuelta tu Pokemon te observó de manera confundida, por lo que se detuvo e intentó llamar tu atención, no sabía que ocurría.


— ¡¿(T/N)?!


  Aquella voz se scerco a ti rápidamente, bajaste un poco la mirada para encontrar a un joven de cabellos morados y orbes color ámbar. Su mirada expresaba alegría y sopresa, mientras que tu estabas completamente nerviosa.


— ¡Hop! Hace tanto tiempo que no nos vemos— afirmaste tomando de los hombros y observando una sonrisa en su rostro.


  Se trataba del hermano menor de Leon, Hop, aquel joven que cada vez que observaba a su hermano mayor sus ojos tendrían un particular brillo de alegría y admiración. Aquel joven que siempre te trataba como a una más de su familia, incluso en varias ocasiones te habia llamado "hermana".


  Desde hace años que no lo habias visto, por esa razón el joven te tomó entre sus brazos en un cálido abrazo. La verdad es que habían pasado muchos cosas y ahora mismo no podrías negarte, muchas cosas habian sucedido y no habias estado junto a él.


— Apuesto a que tu debes de ser Gloria— observaste a la fémina que estaba junto a él.


  Conociste a la pequeña chica de cabellos castaños cuando Leon te habia hablado de ella, inclusive cuando ella estaba junto a Hop de pequeños. Solo que las veces en las que ambas se veían eran muy escasas, por lo que ella no estaba muy familiarizada contigo.


— Es un gusto— formuló con las mejillas en un tono carmesí.


— ¡De verdad me alegro que estés en Galar de nuevo!— exclamó el joven de orbes color ámbar—. Apuesto a que mi hermano estará muy contento.


  Tu respiración comenzó a comenzó a fallar mientras que tus manos comenzaron a moverse de lo nerviosa que estabas, no estabas lista de verlo de nuevo, ese sentimiento que no te permitiría verlo como a un simple amigo. Tu lo habias arruinado por completo, tus sentimientos comenzaron a fluir de sobremanera y simplemente no podrías hacer nada para evitarlo.


— S-si— tu nerviosismo te habia delatado de nueva cuenta—. No quisiera interrumpir más su tiempo, quizás nos vemos en otra ocasión.


— ¿Estas ocupada?— preguntó Hop, deteniendo tu caminar—. Es que quiero hablar contigo, hace tiempo que no nos vemos...


— Es sólo que debía de llevarle varias cosas a mi mamá— pronunciaste.


  El tono de voz que Hop había utilizado, te había hecho sentir mal. Simplemente hace tiempo que no lo veías y lo primero que le pedías era hablar en otro momento, eso si era muy frío de tu parte. Tenias que deprimirte en otra ocasión, literalmente viste crecer a aquel pequeño y no podrías negarle nada, así que solos suspiraste.


— Olvidalo, hablemos— te acercaste a él con una sonrisa.




— Me siento demasiado idiota ¿o no? Cinderace— observaste de reojo al Pokémon.


  Tomaste tus cabellos con gran frustración, sabias que estarías de esa forma cuando llegaras pero, ya habían pasado varios días y simplemente si seguías evitando al campeón de Galar, este te buscaría de una u otra forma. Sabias que tu comportamiento era sumamente infantil, tendrías que enfrentarlo aunque no te gustara la idea.


— Cinde...


  El Pokémon tomó tu hombro, sabias que trataba de alentarte para al menos intentar mantener una conversación sin tartamudear.


— Gracias— murmuraste cabizbajo—. Se que soy una tonta ¿Cómo podré contra un club de fans?


— ¡Cinde!— exclamó el Pokémon con molestia, sabías que estaba tratando de que no pensaras así.


  Aunque quisieras intentar algo con León su club de fans siempre estaría allí para recordarte que no eras la única persona que lo amaba, no eras la única que podría llamar su atención y menos que nada, intentar que él te amará como tú aún lo hacías.


— ¿Por qué no puedo evitar amarte con mi estúpido corazón?— preguntaste observando el cielo con gran penar.


— Es por esa razón que no quieres verlo ¿verdad?


  Por un segundo todo tu aire había abandonado tus pulmones, cuando gritaste la mirada te habias encontrado con una joven de cabellos pelirrojos quien se mantenía aun lado.


— Sonia— murmuraste—. ¿Lo escuchaste todo?


— Si (T/N)— afirmó tomando asiento junto a ustedes—. Ya llevas mucho tiempo ocultandolo, no te lo voy a negar lo hiciste demasiado bien, pero es hora de que lo enfrentes.


  Tus ojos se abrieron cuando escuchaste las palabras de Sonia, por supuesto que aún no estabas lista para expresar lo que sentías. Nunca lo habías hecho y deseabas no hacerlo, además quizás tus sentimientos hacia el ya habían desaparecido por completo.


— Claro que no, no puedo hacerlo.


— ¿Y cómo lo vas a saber?— cuestionó.


— ¿Qué cosa?


— Si tu también le gustas— frunciste el entrecejo una vez que Sonia pronunció aquellas palabras—. Nunca lo vas a saber con claridad sino dices nada d...


— Yo se que él, solo me ve como a una amiga— la interrumpiste—. Déjalo así ¿quieres?


— (T/N) no seas...


  Observaste a tu Pokémon de reojo, este entendió que ya era hora de retirarse del lugar. Simplemente Cinderace pensaba que Sonia tenía la razón, pero ella no era su entrenadora.


— Ya no quiero hablar de eso Sonia, lo que menos quiero ahora es tener que evitar cosas de nuevo.


  Tu semblante palideció, justo habias dicho algo que no querias.


— ¿Entonces vas a seguir evitandolo?— cuestionó detrás de ti— ¿Seguirás escondiéndote de tus problemas?


— Esto ya no es asunto tuyo, Sonia— recalcaste con gran sentimiento en tu interior, sabias que ella tenía la razón.


  Comenzaste a caminar en una dirección diferente en donde Sonia se encontraba, todo lo quie elea te decía era completamente cierto. Eras unas cobarde por no afrontar lo que suceda después, tenías miedo y nop podías evitarlo asi de sencillo, no estándar preparada para que rechazarán a tu pequeño corazón.


— Cinde— llamó el Pokémon, quizás el sabía acerca de lo que estabas pensando.


— Ahora no quisiera hablar del tema— le diste una suave mirada, a lo que el entendió—. Solo quiero llegar a casa y comer helado.


  Una vez que habias llegado de Unova, decidiste tener una vivienda propia para dejar atrás a tus padres y comenzar a valerte por ti misma. En Unova la profesora de aquella región te habia enseñado muchas cosas interesantes, la joven campeona de igual forma por lo que ahora sabias más cosas que antes no, y eso te ayudaría demasiado. Solo tendrías que pensar antes en una estrategia para atacar, y algunas cosas acerca de los Pokémon.


  Solo que ellos no te habia preparado para lo que vendría después.


  Cuando estabas apunto de irte por completo de la ciudad tu mirada se había encontrado con unos orbes de color ámbar los cuales de igual forma habían mantenido el contacto. Aquella persona rápidamente se acerco hacia donde te encontrabas en compañía de un Charizard, Cinderace trato de ayudarte a perder el contacto visual que ambos estaban teniendo, pero reaccionaste demasiado tarde.


— ¿Realmente eres tú, (T/N)?— cuestionó observándote de pies a cabeza.


  Cuando estabas a punto de responder León te había tomado entre sus brazos de un solo movimiento, lo que no te dio tiempo de reaccionar por completo. Estabas realmente paralizada, las palabras ahora no tendrian sentido si las pronunciabas.


  Hasta que su olor te llevó de nuevo a la realidad, el olor a menta que tanto habias extrañado. Por lo que parpadeaste un par de veces, una pequeña sonrisa sobresalió de tu rostro, quizás no er la mejor manera de tener un reencuentro, justo después de un mes de haber llegado a la región.


— Soy yo.


  Tu Pokémon Cinderace se acerco a ti de manera sobreprotectora, por tu semblante se estaba percatado de todo lo que podria suceder después. Tus nervios estaban a flor de piel, comenzaste a apretar tu mandíbula con fuerza mientras que tu corazón comenzaba a latir frenéticamente, justo como cuando tenías quince años.


— Me alegro de que estés aquí de nuevo— afirmó León con un semblante emocionando, justo después del abrazo pero, aún sosteniendo tus hombros—. Hop me dijo que habías regresado pero, no le creí.


  Bajaste la mirada hacia el suelo, quizás no podría ser tan malo. De nuevo lo que habias creído olvidado nuevamente regreso con más intensidad, León había cambiado físicamente a como lo era antes. Su cabello ahora era más largo, sus facciones estaban marcadas a diferencia de antes, tenía una barba que lo hacía ver aún más varonil. Sus hombros estaban más anchos y su cuerpo estaba realmente lleno de músculos, como si hiciera ejercicio todos los días. Sus brazos estaban enormes a comparación de los tuyos, sin embargo lo físico era lo de menos.


  El hecho de que estuviera alegre por tu regreso solo hizo que te emocionaras aún más, los sentimientos ue habias guardado durante tanto tiempo se encontraban allí mismo.


— Porque ahora vas a quedarte ¿Cierto?— cuestionó con duda, lo que provocó que mordieras tus mejillas.


  Observaste de reojo a tu Pokémon en un corto segundo, cosa que de hecho no pasó desapercibida por León. A lo que solo asentiste, como si literalmente tuvieras la mirada de alguien acechando a su presa y observando cada uno de sus movimientos.


— ¡Eso es fabuloso!— exclamó alegre—. ¿No quieres dar un paseo? Podríamos hablar acerca de las cosas que nos han pasado durante estos años.


  Su sonrisa te cautivó de nuevo, sus palabras fueron como una llave hacia tu corazón. Solo seguías odiando la parte de tu corazón que aún seguía profundamente enamorada de León, cosa que no querias aceptar.


— ¡Cinde!


  Rápidamente giraste tu mirada hacia el Pokémon, quien se acercó a ti, tomando tu brazo constantemente.


— Es que ahora mismo estábamos entrenando...— tu Pokémon asintió observando a León.


— Quizás Charizard y yo podemos ayudarte— León agrandó su sonrisa.


  Desde hace tiempo que León había querido tener una batalla contra ti, desde hace mucho tiempo que él también hubiese querido que te quedaras en Galar, que nunca te hubieses ido a Unova. Tan solo quería tener a una de sus rivales consigo, la que más problemas le había dado.


  Como todos decían eras completamente diferente en comparacion a Sonia y León, puesto que tu en las batallas comenzabas a realizar una estrategia y a atacar con todo. Quizás en ocasiones pensabas demasiado que para cuando te dabas cuenta, tus Pokémon ya estaban debilitados.


— Es que yo...


— Ven, conozco un lugar donde podremos entrenar— tomó tu mano con rapidez, provocando que tus mejillas cambiaran a un ligero color carmesí.


  Cinderace te seguía con algo de temor, desde que tenías sentimientos hacia León habias estado viviendo con pánico, tenias miedo de que él los descubriera y ambos tuvieran que terminar su linda amistad de años. Sin embargo cuando te encontrabas en Unova, tus sentimientos fueron calmados debido a que allí no se encontraba León y eso te ayudó demasiado allá no sentirte estresada y presionado por los sentimientos que tenías.


  Estabas nerviosa por estar junto a él, pero como siempre tratabas de ocultar tus sentimientos.


  Minutos más tarde había sido arrastrada a una batalla en la cual no querias estar, sin embargo hiciste todo lo posible por quedar bien con alguien que considerabas tu amigo desde pequeña. Quizás sólo lo hacías porque él no te había visto desde hace años, solo por las cosas que él llego a hacer cuando ambos eran jóvenes.


  Aunque tu Pokémon fuera realmente fuerte sabias que no podrías hacerle frente a alguien tan importante en Galar, no a León. Debido a que él era el campeón, era sumamente difícil porque él entendía los movimientos de tanto haber mantenido combates.


— Cinderace descansa un poco— recogiste al Pokémon en su Pokéball, debido a que Charizard había ganado aquel combate.


— Si que has mejorado bastante— admitió Leon una vez que se acercó a ti junto a Charizard.


— Gracias, pero no logré derrotarte— fórmulaste al momento de observarlo de reojo.


— Soy el campeón, es difícil ganar contra alguien de alto rango— te reíste debido a su respuesta, simplemente era igual que como lo era antes.


— Ya veo— afirmaste con una pequeña sonrisa.


— Tú tienes el potencial como para seguir en el torneo— afirmó al momento de darle una baya a su Pokémon—. Podrías ser la nueva campeona ¿No es lo que querías?


  Diste un enorme suspiró tras escuchar sus palabras, obvio que cualquiera que estuviera en el torneo quisiera ser campeón alguna vez. Ese fue tu más grande sueño una vez que comenzaste tu aventura, pero más tarde te diste cuenta de que no podrías lograrlo.


— Los sueños cambian— pronunciaste en voz baja—. Se que no podría hacerlo ahora, eso ya no importa.


— Pero... ese fue nuestro sueño desde que éramos jóvenes— bajaste la mirada cuando te observo fijamente hacia tus orbes azules.


— Mi sueño ahora es seguir con mis Pokémon y quizás visitar otra región en otro monento— una pequeña sonrisa sobresalió de tu rostro.


— Por favor no— León tomó tu mano deteniendo tus pensamientos—. Te fuiste por siete años, quizás no pueda aguantar que te vayas más tiempo.


  La mirada de León expresaba súplica al igual que sus palabras, quizás la vida te estaba probando una mala jugada, no querias seguir viéndolo porque sabrías que te enamorarías aún más de él.


— Lo siento pero tengo que irme.


  Tomaste tus cosas apresudara y teniendo la mirada de León sobre ti, tu rostro estaba ruborizado y tus pensamientos estaban a poco tiempo de jubilarse casi estabas apunto de cometer algo que no querías.


  Pero de lo que no sabías es que León estaba a punto de hacer lo mismo.




— No quiero sentir esto Sonia— cubriste tu rostro con tus manos—. No me gusta sentir algo que no es, menos con alguien que es mi mejor amigo.


— Los sentimientos nacen porque sí, no es tu culpa (T/N), tu no hiciste nada malo solo... te enamoraste— Sonia colocó su mano sobre tu espalda, observandote con una mirada llena de preocupación.


  Ambas se encontraban en un pequeño parque conversando, querias hablar con alguien para que te ayudara a no sentirte tan sofocada con tus pensamientos.


— Eso es lo malo— afirmaste presionando tu mandíbula—. No me gusta tener estos sentimientos...


— (T/N) creo que hay cosas que no entiendes— generó Sonia, mientras te regalaba una sonrisa—. Es que simplemente creo que tienes que prestarle atención a tu alrededor, te lo digo de buena fé.


— ¿Qué quieres decir?— la observaste de manera confundida.


— Solo hazme caso.


  Sonia se había percatado de una presencia que ella misma conocía, así que solamente asintió y asimismo se levantó de su asiento observándote.


— Necesito hablar contigo (T/N)— tu rostro palideció tras escuchar aquella voz.


— Yo los dejaré solos— Sonia estaba dispuesta a irse del lugar.


— Sonia— le diste una mirada a la fémina, ella sabía que significaba pero no podía interrumpir lo que ambos tendrían que hacer decirse.


— Tengo que ayudar a mi abuela (T/N), volveré luego— después de aquello la pelirroja abandonó el lugar, dejándolos solos.


  León te observó con sentimiento, cosa que provoco que toda tu mente estuviera en blanco prestandole toda tu atención al moreno de largos cabellos morados.


— ¿Quieres tomar asiento?


— Solo dilo— tenias un nudo en la garganta—. Se que escuchaste toda la conversación.


— ¿Decirte qué?— cuestionó—. ¿Qué no te amo? ¿Rechazarte? Eso es lo que tu quieres que haga ¿verdad?


— Seria más fácil si lo hicieras de una vez— bajaste la mirada con frustración y molestia acumulada.


  León tomó tu mentón con sus deseos, levantando tu mirada para que lo observarás a los ojos.


— Yo no puedo rechazarte— admitió después de largo silencio—. (T/N) te amo desde el primer instante en que nos conocimos, siempre lo he hecho y cuando te fuiste sentí que te llevaste una parte de mi, me sentía devastado y quizás te estuve esperando durante estos siete años. Pero cuando no llegabas traté, en serio traté de olvidarte y no lo logré porque una vez que logre ver tu hermoso rostro de nuevo, sabía que no podría deshacer mis sentimientos por ti.


  Todo este tiempo habias pensado que tu mejor amigo simplemente no sentía lo mismo que tú, y las palabras que estaba formulando frente a ti, te habían llegando directamente al corazón. Tus mejillas ardían como nunca antes lo había hecho y sentías unas inmensas ganas de besarlo.


— León y-yo...


  No lograste pronunciar ninguna palabra más, debido a que el campeón se acercó a tus labios con impaciencia. Tomando tu cintura y acercándote a su cuerpo, a él no le importo que ambos estuvieran frente a más personas. Simplemente eran ustedes dos.


— ¿Quieres ser mi novia?


  Giraste la mirada hacia otra dirección, por supuesto que lo querías ser. Siempre habias añorado este momento.


— Sabes que diré que sí— enredaste tus brazos alrededor de su cuerpo, dejando ver la diferencia de tamaños entre ambos.


— Te amo (T/N)— pronunció después de un largo silencio.