Capítulo único
Las puertas del bar se abren dejando ver a dos personas intimidantes . Uno es Taehyung. Elegante, cruel, y un desgraciado arrogante que ama tener a todos a sus pies. Camina de forma sutil, con una media sonrisa en los labios.
El otro es su hermano, JungKook, sexi, ambicioso y siempre obtiene lo que quiere. Siempre. Los tatuajes en sus brazos son llamativos pero todo aquel que posaba su mirada en él sabía que era mala idea observarlo por mucho tiempo.
Pues esos no son dos hombres comunes, ellos dos son los jefes de la mafia local. Representan todo lo que está mal en la ciudad. Son descarados, malditos e insensibles. A nadie le sorprende que estén siempre juntos pues ambos se completan muy bien a la hora de hacer negocios.
— Lo de siempre — le dice Taehyung al barman, de forma coqueta, guiñando un ojo.
El barman le sonríe de igual forma, teniendo por seguro que esa noche tendría sexo con el mayor.
— Se están demorando — dice Jungkook.
No ha pasado más de cinco minutos desde que se sentaron en la barra pero él ya está impaciente.
— Tu tranquilo, si no llegan nos quedaremos con el producto y ellos salen perdiendo.— taehyung habla sin darle tanta importancia. De los dos, Jungkook siempre fue el más ansioso que no le gustaba perder el tiempo.
Es la primera vez que harán un trato con la mafia de la ciudad adyacente, jamás los han visto. Antes se habían negado a trabajar con otros, pero sus productos están siendo muy demandados y Taehyung tuvo la genial idea de aliarse con ellos.
Había analizado la propuesta y en cierta parte, ellos ganarían mucho si se llega a completar el trato.
Se toma una copa de whisky y está mirando impaciente su copa cuando nota lo silencioso que está su hermano. Al verlo, le ve mirando hacia las puertas con un brillo inusual en sus ojos.
— Mira eso, dios mío que bellezas.— Taehyung le hace girar sobre su silla, dejándole ver lo que tanto llamó su atención.
Son dos, pero JungKook se quedó embobado por el más bajito. Traía un traje, pantalones negros y camisa blanca remangada a los codos, sus ambas manos en los bolsillos y su perfecto cabello rubio peinado hacia atrás. Sexi y descarado. Si debía describirlo esas dos palabras eran lo primero que aparecía en su mente.
Su andar llamó la atención de todos, hombres y mujeres le estaban mirando y él lo sabía. Sabía que era el centro de atención y la sonrisa en sus labios dejaba ver que lo estaba disfrutando.
Lo vió más de cerca y se quedó embobado. La belleza de ese hombre era más que llamativa, casi angelical.
Debe ser mío.
— Terminemos con esto. Soy Yoongi— se presentó el otro. Cabello negro y mirada oscura. — él es Jimin. — señaló al chico bonito.
JungKook se levantó de su silla y dio un par de pasos cerca de Jimin, inspeccionado. El rubio levantó ligeramente las cejas pero no dijo nada.
— Soy JungKook — se presentó estirando la mano. Jimin le miró en silencio y soltó un bufido, luego miró a su hermano y este pareció decirle algo con solo una mirada.
— No queremos hacer vida social.— Jimin responde, se acerca a la barra y pide una cerveza. Luego añade: — ¿Cómo pretenden distribuir la droga?
— Así que tú eres el jefe — habló Taehyung dándole una mirada de pocos amigos.
— Ambos — Yoongi le responde con un gruñido bajo — somos socios.
Yoongi toma un trago de su cerveza y les da una que bien se podría interpretar de molestia.
— Ustedes se llevan la droga, nos pagan y la distribuyen. Tenemos a la policía de nuestro lado, por eso no se preocupen.— JungKook les hace saber, sin rodeos.
Jimin sonríe ante sus palabras más que todo porque lo dijo mirándole directamente, ignorando la presencia de Yoongi.
Muerde sus labios y finge pensar unos segundos, y sabe que Jungkook sigue mirándolo.
— Okey — asiente con lentitud . Luego sonríe con esa arrogancia y coquetería que ha cautivado a Jungkook .— entonces ya terminamos los negocios.
— Nos vamos — anuncia Yoongi, pero Jimin no se mueve.
— Quiero probar la mercancía — le dice a JungKook, con un notable doble sentido.
El pelinegro sonríe orgulloso de no tener que haber insistido, sabiendo bien que solo sería una noche.
Al principio Yoongi se niega a quedarse pero un par de botellas de tragos bastó para que se relaje y empiece una plática con Taehyung, inmersos en algo que a JungKook no le importa. Él está concentrado en el bonito hombre que se había desabrochado la camisa por el calor que la cerveza le provocó, y en como sus labios se movían cada que hablaba o sonreía.
Debo tenerlo. Necesitaba quitarse las ganas de poseer a ese hombre.
Así que sin dar tantas vueltas, acercó sus labios al oído de Jimin.
— ¿No quieres ir a otro lado?
Jimin sonrió ante esa pregunta. Le dió una mirada de arriba abajo.
— Quiero — le responde y antes de que Jungkook se levante, añade. — ¿Qué tienes para ofrecerme, Jungkook?
— Sígueme y podrás averiguarlo.— fue la respuesta del pelinegro.
El baño fue una buena opción.
JungKook corrió a los que estaban en el lugar y cuando echó pestillo a la puerta, sonrió al ver a Jimin ya sentado en el lavamanos con las piernas abiertas, balanceándose de forma sutil y sexi, con media camisa desabrochada.
— Que sexi eres — murmura JungKook y lo mira como si estuviera delante de una presa.
Sus manos recorren su torso y Jimin cierra los ojos ante la mano cálida de JungKook y como este recorre su cuerpo, con caricias suaves y firmes. JungKook acerca su boca a su cuello y empieza a lamer, lento, haciendo que el más bajito desee más.
No era novedad tener sexo casual para ninguno de los dos, así que fue rápido.
JungKook besando su cuello, su torso y sus manos explorando su espalda y trasero. Jimin disfrutando cada toque del más alto, y mordiendo sus labios ante el atrevimiento de ese hombre.
Luego, JungKook se separa.
— ¿Si quieres tener sexo conmigo?
— ¿No es obvio?— Jimin le responde frunciendo el entrecejo ante esa pregunta.
— Nunca está demás confirmar, bonito.
Le sonríe y ataca sus labios. La lengua de ambos se encuentran y empiezan un juego feroz de besos fogosos y caricias salvajes. La sutileza quedó atrás, ahora todo es rápido y desenfrenado. JungKook muerde y chupa los labios regordetes del más bajito, mientras que Jimin se sostiene de JungKook y jala su cabello por la adrenalina.
Le quita su camiseta dejando ver su cuerpo tatuado, y eso solo provoca a Jimin querer tenerlo y lleva sus manos al torso de más alto, dejándose besar y morder. JungKook no es el tipo de amante suave y gentil, él es rudo y eso a Jimin le encanta. Le fascina la rudeza, cuando otro toma el control total de la situación.
El rubio gime fuerte cuando la mano de JungKook ingresa en su pantalón dejando en claro lo que quería. En un rápido movimiento se quita el pantalón quedando desnudo por completo.
— Tu cuerpo es perfecto, bonito— susurra JungKook en su oído, mientras su mano masajea el pene de Jimin, causando que esté gima más fuerte.
Jimin sabe que no será fácil resistir con JungKook moviendo su mano de forma salvaje, así que se separa abruptamente, dejando al pelinegro con una mirada confundida.
— Espera , espera — habla con dificultad, tratando de regular su respiración. — si sigues haciendo eso vas hacer que me corra rápido.
— ¿Y lo malo?— Jungkook pregunta dejando cortitos besos en su cuello.
— No quiero arruinar mi reputación, jeon.— se queja el rubio.
La mano de Jungkook envuelve de nuevo su pene y da un ligero apretón que le estremece todo el cuerpo.
— Córrete para mi, bonito — le dice y empieza a masturbarlo más rápido y con la otra mano sostiene las manos del rubio para impedir que se mueva.
Jimin echa la cabeza hacia atrás y suelta un gemido fuerte al sentir como JungKook le lleva al borde de la locura al tocarlo de esa manera.
JungKook volvió a besarlo con ferocidad, arrancando más gemidos de él.
— Follame — súplica Jimin, entre besos y gemidos.
JungKook le baja del lavamanos y le da la vuelta de forma rápida.
— Solo hazlo, no soy débil — habla el rubio otra vez, se acomoda el solo para que sea rápido.
Y eso bastó para que JungKook alineara su pene en su trasero y entrará sin prepararlo. Jimin suelta un grito ahogado y muerde su brazo para no ser ruidoso. Le gusta la manera en que se siente, lleno y grueso.
JungKook le toma de la cintura y empieza a embestir sin dejarlo respirar ningún segundo, sus pieles chocan con fuerza y ambos gimen por el roce.
— ¡Oh Dios! — grita Jimin al sentir como JungKook entra y sale de él, rápido y violento, tal y como le gusta.
— No es Dios, bonito, soy yo — JungKook le responde, dando estocadas más fuertes y rápidas, gimiendo y soltando palabrotas.
Jimin se corre primero y JungKook le sigue, ambos tratando de controlar su respiración. Al salir de él, le da la vuelta apoyándose en su cuerpo y entonces, deja un beso en sus labios.
— Eres mi mejor polvo, bonito— murmura y deja otro beso siendo suave.
Jimin se sostiene de JungKook y asiente, estando de acuerdo en cada palabra que salía del más alto. Fue un encuentro perfecto, fugaz y excitante.
Jungkook sonrió antes de salir del baño, y Jimin se acomodó la ropa y lavó su rostro para disimular el sexo.
Volvió a sentarse al lado de Yoongi y Jungkook ya estaba al lado de taehyung, y por el resto de la noche, compartieron miradas cómplices y guiños de ojo.
Y ambos se asegurarían de volver la otra semana a este lugar y a la misma hora para repetir el encuentro.
...fin