Michi Mor

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Sinopsis

Un pequeño cuento infantil de dos gatos. •Creación completamente original •La imagen de portada NO es mía, créditos a su respectivo autor.

Genero:
Fantasy
Autor/a:
Alpha
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
13+

Michi Mor

En un barrio muy rico, con gente adinerada y casas blancas, vivía un gato muy fino.

      Al hermoso gato de pelaje blanco y ojos verdes no le gustaba convivir, se la pasaba en su casa, con su cama de plumas, y paseaba por el vecindario sobre las paredes bien cuidadas. Se juntaba con otros gatos refinados que amaban criticar y despreciar.

      Un día, a ese lugar, llegó un gato de calle, adoptado por adinerados con clase. El gato de pelaje marrón y ojos ámbar se acercó a ellos, pero los demás mininos lo miraron con desprecio y se alejaron.

—¡No nos juntamos con callejeros!—Exclamaron al unísono.

       El gato marrón muy triste se alejo, y cada vez que pasaba, ellos murmuraban:

—Ese gato no tiene gracia.

—¡Y le falta elegancia!

—Seguramente sólo sabe robar, ¡no le tengamos confianza!

       El minino blanco, nunca opinaba, pero cómo "rey" del lugar, también lo ignoraba y seguía la corriente a los demás, después de todo, ellos tendrían razón, ¿no?

       A diferencia de lo que los demás pensaban, el felino marrón no robaba ni engañaba, y de hecho, era muy bueno.

       Al gato blanco le gustaba estar en su cama de plumas blancas importadas, caminar por la casa y afilar sus garras, su día era tan tranquilo cómo él.

       Por el contrario, al gato marrón, quién era energético y juguetón, le gustaba corretear, y  atrapar sus juguetes, en especial el de ratón, le gustaba salir a cazar y pasear por las calles.

       A veces, el minino blanco lo veía desde su casa, y sin darse cuenta, le divertía ver la vida diaria del felino marrón; desde su ventana, todos los días lo miraba hasta donde su vista llegaba. Sin enterarse que lo observaban, el gato marrón jugueteaba.

      Un día, el gato blanco se vio en problemas, pues un par de perros lo molestaban, y aunque les había amenazado diciendo:

—¡ Yo soy el rey del lugar, déjenme pasar!

      Ellos simplemente rieron y continuaron molestando.

      El gato marrón que pasaba por ahí, vió lo que ocurría, y sin dudarlo, fue a ayudarlo, peleando con ellos, los perros se asustaron y se fueron.

     Después de eso, los dos felinos, empezaron a pasar tiempo juntos, y cuando los demás los criticaban, el minino blanco saltaba y lo defendía.

     Hasta que con el tiempo, los demás también socializaron con el gato marrón, dándose cuenta, de que sus creencias anticipadas estaban mal.

     Parece que los felinos pensarían dos veces antes de juzgar otra vez sin conocer.