Capítulo 1: La desaparición
La lluvia caía con rabia sobre el parabrisas, golpeando el vidrio como si quisiera romperlo, Lucas tenía las manos firmes sobre el volante, los nudillos blancos por la tensión. El reloj del auto marcaba las 2:47 a.m., pero hacía tiempo que había perdido la noción de las horas, dormir no era una opción, no cuando su hermana llevaba tres días desaparecida, 72 horas, eso era todo lo que decían que se necesitaba para que una persona pasara de "desaparecida" a "probablemente muerta", pero no, Paula no estaba muerta, la conocía demasiado bien, no se iría sin avisar, no se callaba, menos desaparecía.
Había estado en cada puesto de policía del área, había llenado formularios, mostrado fotos, suplicado respuestas que no llegaban. La policía empezaba a tratarlo como a un loco obsesionado, "Tal vez se fue por su cuenta", habían dicho. "Era joven, a veces pasa." Pero Lucas sabía que no, algo le decía que tenía que seguir buscando, que aún no era tarde.
El limpiaparabrisas chilló al moverse. La carretera estaba vacía, solo luces rojas brillando a lo lejos entre la niebla y entonces, la vio, una figura descalza caminando por la orilla, empapada, encorvada bajo la lluvia como si cargara el peso del mundo sobre los hombros. Lucas pisó el freno, las llantas patinaron sobre el asfalto mojado, pero logró detenerse a pocos metros, salió del auto, el frío golpeándole el rostro como una bofetada.
-¡Oye! ¿Estás bien?- dijo mientras miraba atendamente a la figura qué parecía de una mujer, pero la figura no respondió.
Era una chica joven, el cabello largo, oscuro, se le pegaba al rostro, llevaba una camiseta blanca empapada que le llegaba a los muslos y unos pantalones deportivos que parecían varias tallas más grandes, estaba descalza, los pies llenos de barro y sangre seca.
-No quiero hacerte daño -dijo Lucas, bajando la voz mientras se acercaba- Solo dime si necesitas ayuda. Ella alzó el rostro y entonces Lucas lo vio, un collar con un dije plateado, colgando sobre su pecho, con una pequeña mariposa azul en el centro, el mismo que su hermana llevaba todos los días desde que cumplió quince, podría reconocerlo donde fuese, aquel collar era el que su padre le regaló antes de morir, el corazón de Lucas dio un vuelco.
-¿Dónde conseguiste eso? -preguntó, dando un paso más cerca, su voz ya no era suave-. ¿Dónde está Paula?
La chica lo miró con ojos grandes y oscuros, temblando. -¿Paula? -repitió, confundida- No sé quién es... - Y entonces cayó de rodillas, como si sus piernas no pudieran sostenerla más. Lucas corrió para sostenerla justo antes de que su cabeza tocara el suelo, estaba temblando.
-Hey, hey... tranquila, ya estás a salvo -susurró, sin estar seguro de si lo decía por ella o por sí mismo.
La sujetó con fuerza, como si soltarla fuera perder una oportunidad única, su respiración era rápida y superficial, estaba en shock, tenía miedo y él también. Mientras la levantaba para meterla en el auto, solo una pregunta lo devoraba por dentro: "¿Quién era ella... y por qué llevaba el collar de su hermana desaparecida?"








