único
Un día durante sus vacaciones, los Fujiwara querían visitar uno de sus amigos, que se encuentran en la ciudad, Natume por su puesto los acompañaba y Nyanko-sensei con él. Si se llega a hacer tarde, se quedarán en algún hotel y al día siguiente disfrutarían visitando los santuarios de por ahí. Ya que la pareja no sale mucho, piensan que este viaje puedan aprovecharlo para explorar más.
Natsume está contento de ser incluido en sus planes, cada vez más a gusto con estos familiares que lo acogieron, pero también está angustiado, de que en el viaje se encuentre con eventos desafortunados, ligados a Youkais malignos que siempre están vagando por ahí. Y aún si lleva a Nyanko-sensei consigo, duda mucho que esté con él, un nuevo lugar, significa nuevo sakes por descubrir.Lo ignora y mejor se dedica a seguir su camino, mientras los Fujiwara hacen su visita, el sale por las calles a disfrutar de la naturaleza; de paso, ver si no hay algún youkai cerca que sea dañino.
Son vacaciones de verano, sin embargo supone que algunas actividades de club están abiertas. Clubs deportivos más que nada. Esto, porque ve algunos estudiantes con uniformes escolares de deportes, algunos cargando bolsas, donde imagina están lo que usan en cada club. A Natsume le entra nostalgia, un recuerdo un tanto amargo, ya que de niño, siempre quiso pertenecer a un club y llevarse bien con todos, pero siempre era rechazado y nadie permanecía cerca de él.
Las palabras “Mentiroso”, sonaban otra vez como eco en su cabeza.Agitó su rubio cabello, llevando esos recuerdos a lo más profundo de su mente, él ahora sabe que todo está mejorando y pensar en el pasado, solo lo atrapa con cadenas.
En ese instante de distracción, sintió un escalofrío recorre su columna hasta llegar hasta la parte detrás de su cuello, haciendolo girar su cabeza por inercia, solo para terminar encontrarse cara a cara con un Youkai. Una máscara blanca, con huecos negros y profundos en los ojos, extremidades largusisimas y su cuerpo estaba cubierto de pelaje rojo; viéndolo detenidamente, parecía arder en las puntas y el calor podía sentirlo Natsume. El Youkai apenas hizo un esfuerzo para mover su brazo, para que alcanzará rápidamente rosar la mijlla del muchacho y con ello, dio la señal para que Natsume hechara a correr.Por detrás de él, el espíritu lo perseguía, hablando con voz profunda que calaba en los más profundos miedos de Natume
—Escuche que el famoso Natsume con el libro de los amigos, estaba en esta ciudad. ¡Dame el libro de los amigos!
El chico no paro de correr, a través de calles y partes de bosque, mientras sostenía en su pecho la mochila donde traía el dichoso libro con los nombres de Youkais. Natsume movía su cabeza por todos lados, tratando de encontrar un santuario cerca donde pudiera descansar y huir del espíritu que parecía peligroso.Encontró unas escaleras de cemento y subió, sabiendo normalmente que, escaleras así, llevaban a un santuario. Tras no ver o sentir al espíritu cerca, sube más relajado, sintiendo una brisa mientras escala, los árboles dejan caer hojas y mueven su cabello. Hojalá su apellido no fuera tan conocido por los Youkais, así no pasaría tormentos siendo perseguido y huyendo a cada lugar que va si protección de Nyanko-sensei, pero no puede lamentar, es tarde e inútil hacerlo, porque ese cuaderno con los nombres escritos ahora es suyo y es su tarea devolver nombres. Solo desea que la cosas no fueran tan agresivas.
Con el agotamiento en sus piernas, tan pronto toca la madera del santuario, Natsume cae rendido y se acuesta, con el sol y el buen clima del lugar, todavía es temprano y decide cerrar un poco sus ojos. Entonces cae sin querer en un sueño profundo, hasta que algo o alguien lo despierte, Natsume soñara de nuevo con su pasado.
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Las actividades como sacerdote del santuario Yata han concluido, ahora solo tiene que caminar un poco más atrás del edificio, para encontrarse con sus alumnos que practican en el campo de kyuudo, que pertenece a su familia. Otro campamento de entrenamiento no haría daño, ahora se aprovecharía mejor el tiempo por las vacaciones de verano iniciando, los chicos de nuevo emocionados, estaban todos presentes. El simplemente los dejo entrenar con Morioka-sensei, mientras el terminaba sus tareas, con tareas hechas, salía por la entrada trasera; un lugar que pocos debían conocer, ya que estaba del otro lado, sin embargo ahí encontró a un muchacho rubio.
Parecía tener la misma edad que Minato y los chicos, no, quizás un año mayor; pero de que dormía sin preocupaciones en la entrada de su templo, dormía. El rayo del sol se filtraba por unas hojas de árbol y apuntaba directo al rostro del chico, Masaki observa las finas facciones del desconocido, asombrado de no moverse a pesar de la obvia molestia de la luz. Su poco fleco rubio se dispersa por su rostro, mostrando la sensación de que el chico simplemente callo agotado, sin preocuparse mucho por el lugar o posición de como dormía.
El oji-azul tenía la necesidad de despertarlo, era un chico que no había visto por aquí y temia que estuviera pérdido o quizás había escapado, uno ya no podía saberlo.
—¡Hey, chico!—llamo sin obtener respuesta—Levantate, puede hacerse tarde
Natsume poco a poco comienza a despertar, sus ojos miel enfocan con dificultad por recibir de inmediato el rayo del sol. Su mente entonces logra ubicar donde se encuentra y rápidamente se levanta del suelo de madera, mira hacia arriba y encuentra a un hombre, no más allá de su veintena, este le sonríe amable y Natsume apenado se encoje.
—¿Que hacías aquí dormido?
Natsume reacciona. Nunca había imaginado encontrar a una persona en un santuario, siempre que se escondía en uno, este carecía de gente vigilandolo o cuidándolo, así que de este no se preocupó mucho, pero al parecer, si tenía un sacerdote cuidando de él, y muy joven, por cierto. Y ya que no esperaba la pregunta, tampoco sabía que responder; estaba entre huir sin decir nada o decir una pequeña mentira.
—Lo siento, yo...
—¿Quizás estás aquí para practicar kyuudo?—pregunta Masa-san, mirando al chico confundido sin saber que decir.
—¿Disculpe?—Natsume no entiende el término, asi que queda aún perplejo.
—¿No? Bueno, porque no solo me acompañas—sonrie amable el oji-azul, motivando al chico a seguirle.
Ya que el rubio no tiene muchas opciones y, realmente quiere saber a qué se refiere, además debe seguirlo para pedirle disculpas apropiadas. Así termina siguiendo el paso del peli-azul, escuchando la hierba bajo sus pies, pero que, cuando se acerca a un campo detrás del templo, escucha un hermoso sonido de algo ser disparado y luego impactar. Natsume encuentra el sonido hermoso y curioso,avanza más deprisa para alcanzar el lugar de donde proviene ese sonido; entonces se topa con un campo abierto, un salón de madera y en el campo, unas 5 dianas para tirar arco.La flecha de alguien que no alcanza a ver es disparada y hace de nuevo ese hermoso sonido.
—Tsurune—dice el hombre mayor a su lado—Es el sonido que hacen las flechas al impactar el objetivo
Natsume voltea a ver al señor que le explica, sigue sonriendole amablemente y luego le ofrece avanzar.
—Aqui es el campo de tiro de mi familia. Practicamos kyuudo, pensé que eras uno que quería entrenar.
El rubio aún no habla, todavía desconfiado de que salgo un Youkai, pero sin dejar de oir al hombre.Masaki avanza y abre la puerta para entrar al salón y ver a los chicos aún disparar, se mantiene en silencio para no interrumpirlos, mientras ve al muchacho desconido entrar tras él. Entonces así el rubio, puede ver a 5 adolescentes, un año menor que él, vistiendo una especie de, ¿yukata? Y sosteniendo arcos y flechas; apacibles y elegantes, haciendo sus lanzamientos, emitiendo más ese hermoso sonido de Tsurune.Natsume se siente encantado, que ha olvidó que hace ahí, no se siente ni preocupado, ni alerta, se siente seguro, como cuando Nyanko-sensei está con él. Y eso es sorprendente, pues está en un lugar desconocido, pero lo siente reconfortante.
—Yo solo...me había perdido. Así que descanse un poco en aquel templo. Lo siento si le cause problemas—se disculpa nuevamente Natsume, despegando un poco la visita de los jóvenes prácticando.
—¡Ah! ¡Masa-san, has llegado!—saluda y se acerca un chico de verdes ojos—hmm ¿Lo conoces?
—No, solo lo encontré durmiendo en mi santuario—
Natsume se siente avergonzado y desvía la mirada.
—¿Eh? ¿S-su santuario?
Masa-san asiente
—Crei que nadie se hacía cargo de él. Normalmente...—Natsume divaga y pronto siente la atención de otros 5 chicos y sale de su estupor—Ah, disculpa, me llamo...Takashi.
Duda sobre si decir su apellido. Ya que es el santuario de ese hombre, puede que sea un exorcista y este al tanto de su fama como “Natsume”. Ve que los presentes, lo miran raro, curiosos de escuchar como se ha presentado con su nombre.
—... Takashi, Natsume Takashi—corrige y está al pendiente de cómo reacciona el peli-azul.
—Masaki Takiwaga, soy el sacerdote del santuario y entrenador de estos chicos.—se presenta y Natsume se siente tranquilo.
—¿Así que no sabes que es el kyuudo?—habla un chico peli-rosa—Yo me llamo Nanao
—¡Ryohei!
—Narumiya Minato
—Takehaya Seiya
El chico con ceño fruncido no se presenta muy amable, parece dudoso de la presencia del nuevo chico.
—Ah, el es Kacchan, mi primo—dice Nanao y Natsume sonríe—Entonces ¿Quieres intentarlo?
—¡Oí, Nanao! ¡No es un juego!—Oh no, no podría quedarse más tiempo, se podía hacer tarde y los Fujiwara se preocuparian por él, además, si tardaba más, los youkais probablemente se aglomerarian al rededor del santuario impidiendo su salida.
—N-no gracias, no creo ser bueno, no soy bueno para ningún deporte en realidad—responde Natsume.
—Podria ser divertido y así podemos tener más miembros del club—sonrie el entrenador.
—En realidad, solo estoy en esta ciudad de vacaciones, no estaré aquí para mañana—responde Natsume resumidamente.
—¡Con mayor razón puede intarlo! ¡Solo una vez!
—Creo que no deberíamos precionar Nanao—
La conversación de los chicos se lleva acabo frente a él y Natsume solo escucha vagamente unos gritos y reproches de ellos, mientras el fija su mirada en el campo. Cerca de la primera diana, un pequeño espíritu parece aproximarse; como Natsume temia, los youkais han empezado a llegar, conociendo su nombre él o el objeto valioso que porta. El espíritu sigue flotando, acercándose un poco más a ese primer objetivo, Natsume no lo piensa mucho y toma rápidamente el arco del chico que tiene frente suyo, toma un flecha sin medirla. Su cuerpo actúa solo y por instinto, se coloca de una manera, no tan limpia y perfecta, pero le funciona para disparar la flecha y que de en el Youkai que él solo puede ver huir ante la herida que le hizo.
—Asi es. Vete a molestar a otro lado, Youkai— murmura para si.
Para cuando reacciona, los chicos se han acercado a él. Uno gritando algo sobre “poco profesional” y otros asombrado de su increíble precisión.
—¡Solo mira! Acertaste justo al centro del objetivo ¿En serio eres un principiante?
—Tomaste el arco y flecha como si nada, sin medir ¿Estás bien?—es lo que pregunta Narumiya, sabiendo perfectamente que para el Kyuudo uno debe saber las medidas de sus flechas y el peso del arco que uno debe soportar.
El Oji-miel mira todo lo que señalan los adolescentes, confirmando claramente que si, justo le dio al centro del objetivo y eso que no era su meta principal, solo espantar al espíritu que parecía querer ingresar y molestar.
—¡No Para nada! Solo fue suerte de principiante, solo fue algo del momento—niega el chico.
Kacchan se siente levemente ofendido, por la simplicidad y el poco interés que sigue mostrando el desconocido. Pero también se siente intrigado, alcanzo a escuchar ciertas murmuraciones y el actuar de él, no es precisamente uno normal. Sin embargo lo deja pasar, luego de que Nanao otra vez lo detiene.
—Me iré ahora, no quiero causarles más problemas
Natsume hace una reverencia y avanza, devolviendo el arco y flechas, delicadamente, al chico peli-rosa que le sonrió tranquilo. No quiere que más Youkais lleguen a causar problemas, no quiere que este grupo de desconocido, lo vea hablar “solo” o actuar extraño; ya tiene suficiente de eso y son vacaciones, no quiere un amargo recuerdo.Así avanza a la salida, listo para deslizar la puerta y salir del salón, los demás observan su espalda alejarse y ya está regresando a sus posiciones, rendidos de insistir.
—¡Whoaaaahh! ¡No te acerques!—grito Natsume al momento de abrir la puerta deslizante y toparse cara a cara con el Youkai de máscara.
El grito llamo la atención de los adolescentes en hakamas, acercándose a la entrada que es donde provino el grito del chico nuevo. Natsume cerro de golpe la puerta de nuevo y le dio la espalda, viendo ahora a los chicos que se acercaban viéndolo confundido.
—¿Esta todo bien?—
El rubio se cohibe, nervioso por la atención y recordando que algo así siempre tenía que pasarle en sus viajes. Incomodando a la gente nueva que conocía, todo por los Youkais que lo seguían; quizás si debería irse y correr a otro santuario, pero una vez más, estaría en peligro nada más salir porque el espíritu estaba bloqueando la puerta.Si no fuera por Nyanko-sensei sensei, se podría liberar fácilmente de la situación.
—Tonto gato gordo—piensa Natsume
De pronto la tristeza que quería envolverlo, se convierte en enojo e irá dirigida hacía su gato guardaespaldas.
—Eh...si, todo bien. Pensándolo mejor, me quedaré un rato más, solo para observar.
Narumiya lo mira que actúa raro, quiere hacer algo para que el chico se sienta bienvenido y así le sonríe.
—No nos molestaría si te quedas —
—Asi es. Y cuando te animes, te préstamos un arco—le sigue Masa-san, colocando una mano amistosa sobre el hombro de Natsume.
Kaito se queja de fondo y Nanao lo tranquiliza, diciendo que sea más amable. Este asiente a regañadientes.
Natsume está agradecido de que no hagan preguntas, porque no sabria como responder; también la atmósfera cambia y el se siente de nuevo bienvenido. El día todavía está claro, así que no habrá problema si se queda más tiempo.
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Madara termina encontrando aquel buen sake que se rumoreaba de la ciudad, escucha a través de otros espíritus que estaba cerca de una tal escuela Kirisaki.Con su increíble olfato detecto el olor del increíble sake, sin confundirse, dió pasos apresurados a un bosque cercano a dicha dirección, mientras en el camino escuchaba a los estudiantes, recordandole al humano que protege, cuando los ve usar uniformes y hablar sobre clubs.
Nyanko-sensei no está muy familiarizado con los humanos, pero tras pasar tiempo con Natsume, ha podido estudiarlos y observarlos. Suelen ser egoístas, incluso groseros y lastimarse a si mismos, pero también ha conocido la amabilidad; sin embargo, escuchando la conversación de unos gemelos, puede notar que estos no tiene la amabilidad de Natsume.
—¿Escuchaste? El club de Kyuudo de Kazemai podría desaparecer, ya que siguen siendo los mismos 5 arqueros y nadie ha querido entrar a su club
—Eso sería el fin para Kazemai jajajajaYa no nos darían dolor de cabeza
—Que malo, Sen—
—¡Sen, Man!—llama una voz suave—¿Tienen que hablar mal de Kazemai, siempre que iremos a entrenar con ellos?
—No es nuestra culpa que sean muy fáciles de molestar, Shu—
El gato gordo mira de reojo, mientras avanza por una barda de concreto, que lleva directo a la fuente que busca.
—¡Ah! ¡Mira que feo gato!—señala el gemelo de la derecha.
—Jajajjaaj tienes razón Manji, es muy gordo y feo—los gemelos ahora se ríe sin parar.
Shu no estaba prestando mucha atención a las payasadas de sus compañeros, así que no volteo a ver el gato que señalaban.
—¡Soy un gato de la suerte, por eso estoy gordo! ¡Que maleducados!—reclama Nyanko-sensei, olvidando la regla de Natsume sobre no hablar en público, pues los humanos normales si pueden oirlo.
Esto hace que el chico de ojos violeta lo mire asombrado, sin hacer mucho escándalo como los gemelos peli-rojos. El gato calla de repente y apresura su paso a su destino, desafortunadamente sus patas son tan cortas que lo han alcanzado muy pronto.
—¿Porque puedes hablar? —pregunta el chico de voz suave. Nyanko-sensei no quiere responder, se meterá en problemas, pero ya que se le hizo un chico agradable como Natsume, decide jugar con la respuesta.
—Puedo hablar porque soy un gato de la suerte—vuelve a decir orgulloso.
—Crei que eras gordo por ser de la suerte
—¡Que grosero! ¡Bajame!—suena indignado
Sen y Man, se ríe de la actitud orgullosa del gato, apretando más sus cachetes regordetes y secuestrandolo de los brazos de Shu.Después no se supo más, porque los adolescentes se llevaron el gato a casa y Nyanko-sensei sensei lamento haber abandonado el lado de Natsume.
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Cuando el sol callo, Natsume ya estaba afuera del templo Yata, caminando para encontrarse con los Fujiwara e ir a alojarse al hotel; no sin antes, claro, despedirse y dar las gracias por la compañía que le ofrecieron los chicos de Kazemai.Tras verlos tan dedicados a su club, firmes y orgullosos de su trabajo, Natsume sintio un poco de envidia al verlos, nunca tuvo la oportunidad de disfrutar de un sentimiento de compañerismo o de amistad, solo recientemente con Tanuma y Taki; deseando también, ser más abierto respecto a sus sentimientos y confiar más en ellos, ya que ellos si confian en él.
No se despidió con un sentimiento amargo, porque realmente disfruto de todo; más tarde supo que el salón de Kyuudo tenía un pequeño altar y eso impidió el paso a los youkais, hasta que se hartaron y se fueron, así pudo salir.
Todavía quedaba un día más de visita, el joven de ojos miel, les dejo el tiempo a los adultos a qué exploraran por su cuenta, en lo que él seguía buscando a Nyanko-sensei, seguro borracho tirado por algún lugar del bosque. Pero ya que no conocía del todo esa nueva ciudad o quizás si, pero tenía recuerdos vagos, temia perderse y sinceramente, quería ayuda.
Apenas se adentro al bosque y varios Youkais pequeños y amistosos se acercaron a preguntar que hacía un humano entre ellos, porque podía verlos y que necesitaba. Natsume pregunto por su gato gordo y de dos colores, todos negaron haberlo visto entrar o por los alrededores. Afortunadamente, el rubio estuvo lejos de la vista de gente que podría perturbarse al verlo “hablar solo”.
Así con las pocas pistas, siguió a un espíritu como de bola, que floto mostrándole el camino que siguio a sensei hasta detenerse y desaparecer. Al parecer el gato simplemente desapareció de la nada,pues no encontró más rastros de él.
—Ese gato gordo inútil ¿A dónde se habra metido?—regaña Natsume al aire, moviendo ramas y arbustos, también botes y cajas que encuentra en las calles
—Maji, ¿Seguro que estarás bien?—
—Claro que si. El “pánico al amarillo” es fácil de superar, deja de preguntar. Además, es una competencia de práctica, nada serio.
—Si tú lo dices—
La conversación de dos gemelos se escucha a las afueras del bosque, a Natsume no le queda de otra más que preguntar a un humano si no vio a su gato o si vio que alguien se lo llevó.Lentamente sale de entre los arbustos, sin querer, espantando a los chicos que iban pasando.
—Ah, lo siento si los asusté—se disculpa Natsume—Queria preguntarles algo
—Tenemos prisa—dicen al mismo tiempo. Natsume se asombra un poco.
—Comprendo, gracias—
Los gemelos caminan al encuentro que tendrán con Kazemai. Un pequeño entrenamiento en conjunto.
El rubio mientras sigue avanzando entre calles, llamando el nombre de Nyanko-sensei por si de casualidad se asomaba, tenía un poco de pena al hacerlo, pero ya ha pasado más sucesos y realmente no es mucho.
Ryohei camina tambien directo al salón de Kyuudo, donde ayer entrenaban. Iba un poco tarde porque el camión se retraso. De modo que al subir la colina al santuario, no noto cuando choca contra alguien y lo hace caer.
—¡Ah. Lo siento!—se disculpa tan rápido como se levanta y levanta a la otra persona sin verla aún.—Llevaba prisa
—No hay por qué preocuparse, gracias—Se disculpa por segunda vez en el día.Natsume alza la vista y se encuentra con una cara conocida.
El chico alegre y bullicioso de Kazemai, está ahí de nuevo. Lo ve y le sonríe al reconocerlo.
—¡Eres tú! ¿hmm como era? ¡Natsume-san!—saluda el rubio—Lo siento voy tarde para una práctica de Kyuudo ¿Quieres venir? Puedo ayudarte después, lo que sea que estabas buscando, pude notar.
Takashi se siente abrumado por las rápidas palabras del chico más alto que él, pero se siente contento de que aún lo invite a pesar de las extrañesas que ocurrieron ayer, además, necesita ayuda, no conoce la ciudad y quiere encontrar a Nyanko-sensei lo más pronto posible para partir.
—Espero no molestar—dice Natsume al momento de llegar a la sala de Kyuudo.
Se encuentra entrando, en la misma sala de ayer, pero está vez se siente más bienvenido. El Oji-miel, pasa detrás de Ryohei, quién entra y de inmediato saluda y se disculpa por la demora; el entrenador, Masa-san, ve a ambos chicos entrar y les sonríe.
—Esta bien, solo apresurate, que los chicos de Kirisaki ya están esperando—el hombre de 23 se voltea para mirar a Natsume—Hola de nuevo ¿Te quedarás para ver nuestra competencia amistosa?
Natsume se siente más relajado en la presencia de los chicos, tras conocerlos ayer y platicar un poco,y si ellos lo aceptaban también hoy, al final ayudándole a buscar a su gato gordo, entonces accedería a gustoso ver la competencia. Después de ayer, el rubio piensa que el Kyuudo es una diciplina elegante y bonita, fortalece tu mente y cuerpo, Natsume piensa que, si hubiera tomado un club, le hubiera gustado que fuera tranquilo y amistoso, tal como este.
Ahora, toma asiento en un rincón de la sala, asombrado, ve los gemelos que se han topado con él más temprano en la mañana; portando hakamas azul marino, hablan con los chicos de Kazemai. Una charla tranquila, pero competitiva se lleva acabo y nadie lo nota, afortunadamente. No le gusta ser el centro de atención de desconocidos.
El silencio es el único que domina el salón, el precioso Tsurune se escucha y trae calma, incluso para el corazón ansioso de Natume. Separarse de Nyanko-sensei siempre le traía inquietud, aún más, cuando empezaba a ser rodeado por gente y de la cual aún no confiaba en decirle que veía Youkais.No siempre tuvo buenos encuentros y no dejo buenas impresiones, los encuentros y despedidas que tenía no eran nada memorables, en todo caso, fueron tristes; cuando conoció a estos chicos de Kazemai, no creyó que fuera posible volver a verlos, empezando porque arruinl la atmósfera cuando grito asustado por ese Youkai, que por supuesto no veían, pero al parecer, cada uno tenia sus circunstancias y no cuestionaron las suyas, las aceptaron.
La extrañeza que siempre lo envolvió y la cual causo mucha aversion a las personas, para estos jóvenes desconocidos, no fue nada. Ya que en su tiempo, Minato, Seiya y el mismo entrenador, Masa-san, tuvieron sus propias circunstancias los cuales no quisieron compartir, pero que todos aceptaron y dieron apoyo; no era problema cuando entre todos lo solucionaban o trataban de comprenderlos.
Natsume estuvo agradecido por primera vez. Claro que tenía a Taki y a Tanuma, también a sus demás amigos y a los youkais, pero estar en esta ciudad distante a solo unos pocos días, ya se sentía bienvenido. Comprendió que los encuentros y despedidas, son valiosos en su propia medida, no hay que despreciar ninguno.
Finalmente el chico rubio no está seguro quien ganó, porque ambos equipos estaban felices y enojados, incluso la forma de ver los resultados le entendió poco, pero dado que estaban en paz, él no preguntaría nada.
Fue cuando los gemelos notaron su presencia, que los demás jóvenes también lo miraron curioso.
—Wow, tu presencia es casi indetectable—exclama Nanao,como su forma de saludarlo.
—Incluso menos que la de Shu, cuando está callado—el chico de ojos violeta no sabía si sentirse ofendido o alagado, cuando su amigo de lentes lo llamo.
—Un gusto verte de nuevo, Natsume—ojos verde bosque lo miraron con intensidad
—¿Eres nuevo? ¿Te unirás?—
Las preguntas y saludos, seguían y seguían, Natsume en algún punto se sintió agobiado, hasta que sintió un poco de la presencia de Nyanko-sensei impregnada en los gemelos.
—No, hoy volveré a mi Ciudad, pero perdí a mi gato y tengo que encontrarlo antes de partir—de alguna manera sentir una pequeña parte de Nyanko-sensei,lo tranquilizo.
—Solo un gato, eh—murmura Sen, poco interesado.
—¡Ah, es cierto!—Ryohei interrumpe—Le prometi a Natsume-san, que lo ayudariamos a buscar a su gato, cuando terminara nuestra competencia amistosa
—¡Oí! No prometas nada que nos incluya a nosotros.
—¿Eh? Pero creí que sería bueno ayudar a nuestro nuevo amigo que hicimos ayer—replica el pecoso.
El Oji-miel ya no se siente ajeno a la palabra amigo, pero aún le sorprende ser mencionado como uno.
—Vamos, Kacchan, tu también tienes un gato ¿No sentirías feo si Lucy se perdiera?—codea Nanao a su primo y las interacciones siguen siendo observadas por Kazemai.
—Podemos ayudar también—el capitán Motomura está ahí y realmente considera que sería un buen viaje.
—Hmm si no les quitó tiempo, está bien—habla Natsume no muy seguro de recibir la ayuda de los nuevos.
—¿También nosotros?—Que fastidio—Sen y Man, no tienen filtro. Pero al chico no le molesta.
—Bueno, de todas maneras, vayan a cambiarse sus hakamas—señala el entrenador—Los que querían ayudar dejen sus bolsas aquí, los que no, el entrenamiento ha terminado.
No muchos minutos después, las puertas deslizantes se abren y los estudiantes van saliendo uno por uno, con su ropa normal. El rubio cenizo espera al final de las escaleras, las mismas que lo llevaron al templo hace un día. Mientras lo hace, piensa un poco sobre como debería tomar la búsqueda, si solo o acompañado, porque probablemente llamaría la atención de Youkais y aquel que lo acompañe resultaría herido o abandonado, en caso de que el huyera mientras el espíritu lo persigue.
Los chicos lo llaman, pero ven que Natsume no responde, solo suspira como cargado con algo muy complicado, y ellos se preocupan. Cómo cuando veían a Seiya distante y muy silencio en el club, sin compartir sus problemas y rechanzando a todos, incluso a Minato. O cuando Onogi solo se queda callado, sin peleas ni gritar todo el tiempo, solo silencio.Los chicos de Kirisaki los siguen detrás, pero también ven que se detienen casi en medio de las escaleras y miran al joven extranjero en silencio, que mira a la nada. Tan raro y misterioso que claramente no pertenece ahí.
Natsume solo trata de sentir la presencia de Nyanko-sensei, para al menos ir a buscar directamente en la dirección donde lo sintió y no ir por todo el bosque gritando su nombre. Se da cuenta muy tarde que lo miran, reacciona más por la razón de que lo miran Youkais y no humanos, así que la mirada que da, los confunde, pero para su rápida reacción, el cambia muy rápido, imperceptible.
—Por ayudarme, gracias—agradece una vez que todos están abajo.
Masa-san aplaude y llama la atención del montón de adolescentes.
—Takigawa-san, no somos niños para ser llamados asi—se queja Seiya, pero el hombre sonríe.
—No importa la edad. Ahora, sería bueno que nos dijeras cómo es tu gato, sus características físicas.
Natsume atiende, sabe que eso facilitará la búsqueda.
—Bueno...—rasca su mejilla nervioso—Es un gato gordo, la mitad de su pelaje es naranja y la otra gris, también manchas rojas en su cara.
Ya que los gemelos estaban poco interesado en buscar un gato, no escuchan cuando Natsume describe al mismo gato que vieron y secuestraron ayer. Pero Shu si escucho y es el primero en reaccionar cuando escucha las mismas características.
—¿De casualidad, parece a un gato de la suerte?—se escucha su suave voz.
Es más que suficiente para hacer que el alma de Natsume casi lo abandone. Si lo conocen, es obvio que se toparon con Nyanko-sensei, no solo eso, que lo escucharon hablar.
—¿Lo has visto, Shu?—el oji-violeta asiente a Minato.
—Lo escuchamos hablar.
—¡Ah, ese gato!—escuchan finalmente los pelirrojos—Si que tienes un gato peculiar.
Definitivamente va a matar a Nyanko-sensei.
—¡Un gato no puede hablar, tarados!—reclama Onogi
—Pero lo hizo, hasta Fujiwara lo vio—ambos gemelos señalan al oji-violeta.
Minato no sabía si creerle, pero era su amigo y Shu no acostumbraba inventar o mentir sobre algo, así que le tomo la palabra. Entonces todos miraban a Natsume nervioso y sin mucho que decir.
—Bueno, gato que habla o no ¿Donde vieron al gato?—interrumpe sus pensamientos, Masa-san.
—Nos lo llevamos a casa, pero hoy en la mañana no estaba, quizás huyó—
Sin resultados, regresamos al principio.Pero nunca se detuvo a la búsqueda, la iniciaron con más entusiasmo, algo como “No encuentras en cualquier lado a un gato que habla”, así los chicos se separan cada uno, usando como punto de partida la casa de los gemelos.
Minato, Seiya y Shu fueron juntos, silencioso, pero agrable. Riohey y Motomura buscaron por su lado. Los gemelos por otro lado, Nanao y Onogi también juntos. Solo los otros dos chicos de Kirisaki, se fueron temprano para terminar otros asuntos, aún así, Natsume aprecio la ayuda.
El problema de Natsume no fueron la cantidad de personas que lo ayudaron, fue el hecho de que Masa-san, fuera su acompañante en la búsqueda por Nyanko-sensei; el hombre, no muy mayor, se ofreció y le insistió, dado que Natsume era nuevo en esa prefectura, se podría perder entre calles y si iba al bosque, sería mucho peor. Al rubio no le importa realmente, sabía entrar y salir de bosques, muy acostumbrado a eso, además quería su tiempo para preguntar a otros youkais si habían visto a su gato o en el caso contrario, lo atacarían y podría huir solo.
Pero sin queja alguna, acepto la compañía, así el fuera el menos hablador, no fue recriminado por eso.
—Deberas perdonar a los chicos, se entusiasman muy facil—conversa Masaki, mientras avanza entre árboles—Por cierto, no nos dijiste como se llama tu gato perdido.
—Mira a ese ¿No se parece a Reiko?
Eran Youkais murmurando en los arbustos, Natsume no podía verlo, pero se puso ansioso.
—Ehmm Sensei, mi gato se llama así, es una buena compañía.—responde a pesar del momento.
La suave y escandalosa risa de Masa-san se escucha en todo el follaje, alertando incluso a los espíritus escondidos y huyendo.
—Es un curioso nombre ¿Quizás lo llamaste así porque habla y te enseña?
—Por favor, no me diga que cree en esas cosas—responde Natsume, sintiendo familiaridad en esa risa.
—Que puedo decir, soy sacerdote, tengo muchas cosas alocadas en las que puedo creer—
Claro, un sacerdote, como el papá de Tanuma, que creía en los espíritus, pero no podía verlos.
—¿Entonces dice que mi gato podría ser un espíritu?—se atreve a preguntar el rubio, mientras los crujidos de las hojas se escuchan bajo sus pies.
—No realmente, ¿Talvez tu gato podría estar poseído?—
Natsume ríe levemente, la persona a su lado esboza una sonrisa, contento de que el chico deje de estar rígido y nervioso. Al tratar con niños, puede ver cuándo sus poses en el Kyuudo son tensas o sus expresiones muy forzadas,además que, Masa-san, recuerda la inquietante mirada que el chico les dio, cuando los atrapó mirándolo. No es que estuviera mal, solo era extraña; el chico ocultaba algo y era muy bueno mintiendo, probableme una costumbre de niñez, que indudablemente hizo preguntarse a Masaki el porqué.
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Nyanko-sensei por supuesto que encontro su fuente de Sake, después de huir de esos gemelos (nunca se había topado con gemelos antes, ni en sus muchos años de vida), continúo con su búsqueda por su tesoro, no se iba a ir de la ciudad sin antes probarlo. Entonces bebió toda la noche, como siempre, olvidó el porque estaba ahí e incluso perdido la noción del tiempo hasta que escucho varias voces cerca al igual que pisadas.
En un segundo volvió a su sobriedad y se hizo bola en un arbuso, mientras observaba lo que ocurría afuera.
—Entonces Shu ¿Que dijo el gato cuando hablo?—la voz divertido de un chico alcanzo a escuchar.
—Algo sobre que era un gato de la suerte—
Madara pronto supo que hablaban de él, había olvidado las cosas que dijo e hizo ayer, si lo estaban buscando o no, si lo encontraban y se lo volvían a llevar, su humano estaría muy preocupado.También noto que la segunda voz que hablo, la reconocía, era de ese chico de ayer, quién le agrado por sentir el mismo aura que Natsume. Ese chico no era tan malo, pensó en salir por un momento para afirmar que era él.
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Masaki solo pudo quedarse estático, mientras el chico corría hacía una dirección incierta sin pensar ni siquiera donde detenerse, lo vio tan determinado a huir, pero no sabía de quién o que. Luego un viento muy fuerte se sintió a su lado y escalofríos subieron por su espalda.
Natsume corrió, porque lo perseguía ese largo y alto Youkai rojizo, olvidó por completo el momento y solo se concentro en correr; sintiendo ese miedo recorrer cada parte de su cuerpo, como las primeras veces en donde tenía que cuidarse por si solo, porque no tenía a un gato poderosos que lo protegiera, la misma sensación de que algo iba a doler después de esto, pero no tenía a Nyanko-sensei, tenía que sobrevivir mientras.
Así, entre árboles y arbustos, el rubio cenizo no paro de correr, se tropezó y se rasguño, pero eso no lo detuvo, incluso los chicos que estaban en su búsqueda, lo vieron huir de “algo”, intrigados,solo podían mirar, mientras un viento fuerte pasaba seguido de él.
—Oigan, ¿No por ese lado del bosque, hay un barranco?—dice aterrorizado Riohey, señalando la dirección a la que vieron correr a Natsume.
Motomura, los gemelos y Masa-san, que apareció tras ellos, se juntaron y corrieron para tratar de alcanzar al chico y poder advertirle del peligro.
Claro que sin conocer el, Natsume no tendría idea de que un barranco le daría fin a su huida; y no, no iba a saltar, ya había tenido suficientes regaños de Hinoe y de Natori-san, sobre que debe de dejar de restarle importancia a su seguridad y dejar de hacer cosas peligrosas. Por lo tanto, Natsume se detuvo, 5 pasos lejos de la orilla del barranco, mirando que no había salida por más que corriera a lo largo. Y ya no había tiempo, el Youkai lo sentía tan cerca.
—¡Whoaaaaaahh!—el grito de Natsume se escucha por todo el lugar, los pequeños Youkais se esconden asustado, no solo del grito, si no también de la presencia monstruosa del espíritu.
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Shu, Seiya y Minato, ven al gato salir del arbusto, al mismo tiempo que se escucha el grito de un joven. No piensan demasiado y corren al origen, algo malo debió de haber sucedido con el chico extranjero. ¿Pero no estaba Masa-san con él?No es hasta que se topan con los demás en medio de la carrera, que entienden, que el único en peligro es Natsume-san.
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—¡Natsume! ¡Donde estás!—madara grita pero ya no escucha más gritos de parte del humano.
Ahora Nyanko-sensei detecta un youkai poderoso y sabe que lo que sucederá, no será nada común, otra vez.Pero eso no lo hace olvidar que, sin importar la gravedad del asunto, tiene que salvar a Natsume y la mejor manera, ya que ahora es pequeño, se decide por regresar a su forma gloriosa y original, así se alza sobre árboles y localiza al chico más fácil.
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El peli-rojo Youkai lo tiene atrapado, con sus largas extremidades sostiene muñecas y tobillos de Natsume, le dice con su voz áspera, al mismo tiempo que le corta el pase de respirar, aplastando su garganta.
—¿Que hace aquí Natsume Reiko? ¡Dame el libro de los amigos y vete!—
Takashi pelea por liberarse aún que sea de un brazo o pierna, así el puede golpear con mucha fuerza al espíritu, pero se siente muy fuerte el agarre.
De pronto, un borrón blanco lo aborda y se lleva al youkai con él, finalmente Natsume puede respirar y tose en el proceso.No pregunta mucho al respecto, sabe que Nyanko-sensei finalmente apareció para salvarlo; la marca en su frente brilla y así se deshace del espíritu maligno que lo perseguía. Luego Madara baja del cielo, se queda suspendido frente a Natsume, a la orilla del barranco
—¿En qué tantos líos te metiste?—semi regaña en su voz gruesa.
—¿Yo? Sensei, tu te fuiste de mi lado para tomar tu tonto sake ¿Ahora estás contento?—el rubio estiró su mano y se detuvo a acariciar su pelaje blanco como nieve—No solo eso, me enteré que hablaste en presencia de otros, Nyanko-sensei hablamos esto, cuando llegamos a casa, no comerás nada de Touko-san
Y los chicos escucharon y observaron atentamente la conversación que Natsume tenía con...alguien. Francamente viendolo hablarle al aire, a la orilla del barranco, los hizo pensar que estaba hablando consigo mismo antes de decidir saltar y terminar con su vida. Los chicos que apenas lo conocieron y no sabían que tanto había vivido el chico como para querer lanzarse, pero decidieron seguir observando un poco más el comportamiento extraño del chico.
—Takigawa-san , él podrá tener...—Seiya, conocedor de términos médicos gracias a su papá y por la experiencia de ver a Minato después del accidente donde perdio a su mamá, asumía que Natsume podría tener una especie de TDET.
Masa-san mira a todos los chicos que tiene a su cargo ahora, el tampoco sabe mucho al respecto y no quiere sacar conclusiones rápido. Otro caso, simplemente podría ser que el chico habla solo o quizás... demencia.
—Natsume—llama con su voz gruesa—Tienes que mirar tras de ti
Y con eso, el chico palidece al voltear. Nunca antes había deseado tanto, que la tierra lo tragase, estaba considerando incluso lanzarse del barranco y que Nyanko-sensei lo salvará. Internamente también lo culpo, por no avisarle con anticipación.
—Eh... Ah...yo—recorre con sus ojos miel, cada par de ojos que lo miran. —No otra vez
—Natsume-san ¿Pensabas saltar? ¿Porque gritaste?—pregunta tímidamente Riohey.
Con un repentino puf, un gato gordo bicolor, aparece en manos de Natsume y él lo mira, ojos divertidos se forman en el gato.
—Nyanko-sensei...Lo encontre—no sabe que más decir. Fingira que no ha pasado nada, como siempre y se llevará las miradas desepcionadas con él.
—¡Oi, tu! ¿Vas a ignorar lo que pasó hace segundos? Tu gato apareció de la nada en tus brazos
—Eh...¿Si? Mi gato es muy veloz—se rasca la mejilla nervioso. Natsume no piensa en nada, más que en correr ahora mismo.
—¡Esperas que nos creamos eso!—Onogi sigue
—Kaito basta—reprende Masaki y es el único que avanza más cerca del chico. Lo toma del brazo y lo aleja de la orilla—No vamos a preguntar nada, pero, no vayas a saltar de ahí.
Y luego de ese malentendido, Natsume realmente considera saltar y esfumarse. Ni con Taki o Tanuma, había pasado algo así, ahora,estos eran unos completos extraños, no los vería más, pero quizás si lo recuerden.
—¿No hay manera de que olviden eso?—suspira Natsume, ocultando su rostro en la bola que es Nyanko-sensei.
—¿Que tiene? ¿No son tus amigos ahora, Natsume?—el gato habla y todos pueden oirlo. El chico que nombra, levanta el rostro alarmado.
—¡Nyanko-sensei, deja de hablar!—lo regaña el niño—No es lo mismo, sabes que yo–
—Claro, somos ahora amigos, Natsume— y él mira sinceridad en esos ojos verde bosque.
Sin embargo, él no va a decir que ve Youkais, dejara que se quede su idea de que quizás solo estaba loco y hablaba solo, eso era mejor que tacharlo de mentiroso. En cuanto a Nyanko-sensei, podía pensar que era un gato alienígena o algo así, no le importaba.
Masaki miro al niño, para él era aún niño, lleno de misterios, pero más cargado de preocupaciones y estrés; en sus cortos años de experiencia enseñando, no tenía nada con lo que podía comparar la situación del chico. Tenía miedo de saber que, las cosas que quería averiguar y preguntar, no eran agradables de contar para él y por eso no insistió. Takigawa solo dio por finalizada la búsqueda y llamo a todos de regreso al salón por sus pertenencias y luego poder irse. Ahorita no tomo mucho tiempo el camino, quizás porque cada uno pensaba en distintas cosas, no se percataron del ritmo que llevaron. A todos les dio la libertad de poder irse, todavía no oscurecía y para Natsume había tiempo, pero no lo necesitaba ahorita, porque lo obligarían a hablar.
Los gemelos decidieron quedarse, la curiosidad y por qué Shu también se quedaría. Motomura-senpai se retiró, despidiéndose del chico nuevo.
—Fue un placer conocerte, cuando vuelvas a visitar la ciudad, visítanos, tu compañía es agradable—fue honesto ante todo y despidió al rubio en una sonrisa. Natsume se sintió avergonzado, un extraño apreciado su compañía.
Ahora eran 8 chicos y con Masa-san 9, personas jóvenes sentadas y rodeando a Natsume, no le hacía bien para su pobre y ansiosos corazón, él solo quería regresar a casa y continuar con su normalidad.
—Bien, solo quería decir Gracias, por ayudarme a buscar a Sensei y por tomarse la molestia de enseñarme un poco de Kyuudo, fue divertido—empezo simple el chico.
—Cuando vuelvas, podemos enseñarte correctamente, ¿No, Takiwaga-san?—dice Seiya, a pesar de odiar al hombre.
—Lo siento...no creo volver—Natsume abrazo y acaricia el pelaje Sueve de sensei. Aún con su forma de gato, la sensación del pelaje se quedaba ahí.
—¿Porque?—cuestionan al mismo tiempo los gemelos—¿Avergonzado?
—Sen...Man...Dejenlo hablar.
Por su puesto, los ojos miel de Natsume brillan, distintas emociones envolviendolo.
—¿Porque no volverás? ¿Te presionamos demasiado? ¡Lo sentimos—se disculpo el chico alto y pecoso.
—Bueno, porque estar aquí solo fue por un viaje familiar, dudo que vuelva suceder y además, están muy lejos las ciudades entre si—El rubio da sus razones, tratando de calamar a Ryoheu.
—Puede ser cierto, pero ¿Sabes? Los lazos que formaste aquí, no son frágiles. Natsume, no hiciste nada malo y cualquiera sea tu situación, no diremos nada. Solo vamos a apoyarte.
¿Lazos, dice? Fueron tan espontáneos, pero poderosos, amistades que nunca volveria a ver, pero recordaría. Cómo de esas veces que Natsume solo veía a cierto Youkai una vez para recuperar su nombre y no lo volveria a ver, pero con el recuerdo dejado atrás en su mente, el lazo con ese Youkai fue formado.
—Quizas podamos encontrarnos, si es que vas a competencias de Kyuudo, seguiremos entrenando.—Minato dice y los gemelos lo miran
—Que atevido es Kazemai ¡Nosotros también competiremos!—Shu asiente ante la declaración de sus compañeros de Kirisaki.
Quizás fueron quienes conocieron menos tiempo a Natsume, pero con solo verlo y hablar poco tiempo con él, se sintieron atraidos por lo que sintieron hacía su persona: un carácter amable y sencillo. Algo tenía ese chico rubio cenizo, que los unía, más que todas esas competencias amistosas que había tenido con Kazemai.
—Ya está, Natsume, deja de verte angustiado—llama el gato, que por segundos olvidaron que hablaba.
—Pero aún queremos saber, cómo es que tú gato habla—Nanao dijo honestamente curioso.
Takashi lo pensó mucho, quizás si solo dijera una pocas cosas acerca de Youkais, no estarían tan mal.
—Bueno, Nyanko-sensei es un gato de la fortuna, cuando lo conocí y hablo, también me sorprendio—respondio recordando con una sonrisa.
. . .
Y Natsume solo hablo sobre su gato, también desviando un poco las conversaciones para seguir conociendo a los chicos que se quedaron de Kirisaki, nadie se molestó de ello, lo aceptaron y hablaron también sobre ellos.
Pronto el sol se estaba poniendo, las cosas tenían que dar fin, los adolescentes a casa y Natsume a su respectivo hogar. No está rechazando las relaciones que hizo, pero realmente no puede hacer mucho, cuando sabe que son pasajeras.
Masaki-san despide a sus propios estudiantes; el chico llamado Shu, se despide de sus amigos y se va arrastrando a los gemelos, que todavía insistían en saber más; ese chico de voz apacible, se despidió de él, como muy seguro de que se vovlerian a ver, y Takashi se entraño. Masa-san acaricia su cabello, como lo haría Natori-san, noto esa familiar cariño y también le gustó.Luego Minato,Seiya, Riohey, Nanao y Onogi, quedaron al final de las escaleras del tempo con él.
—Fue un placer conocerte, Natsume-san, fue una lástima no poder reclutarte—dice sincero Nanao, a lo que recibe un codazo.
—Dejalo, ya nos había dicho que solo era un viaje.
—Pero realmente fue agradable tu compañía, tienes un aura muy tranquila a tu alrededor—Sonrie Seiya, despidiéndose con la mano
Natsume no sabe cómo tomar ese cumplido, que alguien pueda decir cómo es su compañía, solo un día de concoerlo, no está acostumbrado.
—Es raro que no tengas un teléfono, pero si algo necesitas, aquí está mi número—Extiende Minato un papel y el rubio lo acepta.
Ante eso otro, el chico se vuelve a asombrar, no solo lo llamaron amigo, si no también lo consideraron tan cercano como para darle un número al cuál llamar. Se siente avergonzado, ser tratado como un niño que iba de paso, siendo mimado y recibiendo vínculos.
—Vaya, gracias—agradece Y lo toma cortésmente.
—Solo espero que, en algún momento, nos podamos volver a ver—repite el oji-verde.
Y ahora Nataume realmente querría volver a verlos, chicos tan agrables y elegantes, que tienen sus propias paciones y metas. Le enseñan que vinculoa fugazes como ese, no pueden ser olvidados, porque él los recordara; con el sonido de Tsurune cuidadosamente grabado,no es algo fácil de olvidar, no cuando es bonito y la imagen también, ver hakamas y arcos, lo transportó casi a otro mundo, si no fuera porque solo se trataba de una disciplina, hubiera dicho un rápido Si.
╰封 印╯
Despierta y se siente cómodo con el familiar futón, sabanas azules y puertas deslizantes. La usual interrupción de su sueño, por un Youkai pidiendo su nombre, no le molestó está ocacion, le hizo recordar nuevamente el pequeño viaje que tuvo hace unos meses, con los Fujiwara a una ciudad diferente.
Cuando los recuerdos de Reiko se mezclan en su mente, ya no se sentía ageno o indiferente, porque ver los cortos y pequeños vínculos que formó su abuela con esos Youkai, fueron valioso, cada uno, a su manera.
Al día siguiente de que se fue de la ciudad, Minato encontró en la sala de Kyuudo una carta dirigida a todo ellos de Kazemai, incluia también a Masa-san y era de parte de Natsume, estuvieron asombrados unos instantes, pensando en que ese chico pudo escabullirse dentro del salón y dejar la carta sobre la mesita donde se pone los cuadernos de cuentas.
Cuando hubieron llegado todos y estaban vestidos con sus propias Hakamas, antes de iniciar el entrenamiento, Minato leyó la carta de su amigo en voz alta:
Para: Minato, Seiya, Riohey, Nanao, Onogi y Masaki-san.
Estoy agradecido por el corto tiempo que pase con ustedes y los pude conocer.
En realidad, yo soy capaz de ver Youkais. Desde que tengo memoria, no he tenido agradables experiencias, al contar que puedo verlos. A veces culpado de mentir o alejado de los demás y se, con el poco tiempo que pude conocerlos, que las cosas no serían así si les decía, pero mi miedo pudo más y termine mintiendoles.
Si nos podemos volver a encontrar, les volvería agradecer, por dejarme ser su amigo.
Natsume.
Pd: Nyanko-sensei es un Youkai, en realidad.