01
Estaba muy nerviosa, dentro de pocos minutos es mi graduación. Por fin, despues de una larga espera me graduó de derecho. Mi vestido es de color plateado, desde que lo vi me encanto, pero... No puedo lucirlo bien porque la toga no lo deja ver. Ahora me dirijo con mis compañeras de la universidad a la ceremonia. Al entrar lo primero que hice fue buscar con la mirada a mis abuelos, quienes me veían muy emocionados y con lagrimas en los ojos
Los salude y camine emocionada a donde era mi lugar, como soy una de las penúltimas de la lista, me toca un poco al fondo. Mis manos temblaban y sentía mi corazón latir a mil. Llegaron los discursos de bienvenida, algunos profesores hablaron, aconsejaron, otros estudiantes también, y luego la rectora tomó la palabra. Casi yo no escuchaba del todo, mas que todo mi cabeza estaba pensando en el orgullo de mis abuelos y el sacrificio de llegar aquí
En estos años que pasaron tuve más de 6 psicólogas, y por primera vez, no estoy exagerando. A cada una les dije lo mismo, la misma historia, y solo tenían un comentario en común
“No fue tu culpa. Lo que sentiste fue real, pero lo que él te dio no fue amor, fue control”
También en esos años tuve un par de novios, los cuales no duraban más de 2 meses, mas dura la prueba gratis de Spotify siendo sincera, en fin
Ahora no estoy para pensar en eso, solo debo pensar en mí y...
— Hashida Misaki —Dijeron desde el escenario
¿En qué momento pasó tanto tiempo? Hace un segundo estaban dando los agradecimientos. Me paré de mi lugar y subí al escenario. Mi corazón golpeó mi pecho con fuerza. Tomé mi diploma, saludé con una leve referencia y volví a mi lugar. Al llegar, mis compañeras me abrazaron con cariño. Todo estaba saliendo tan perfecto
Luego de un rato, la rectora pidió a una o un estudiante subir al escenario y para mi mala suerte fui yo
Mis piernas no dejaban de temblar, y aun asi subí. Respire profundo frente al micrófono y pense muy bien lo que iba a decir. Desde allí podía ver todo, mire a mis abuelos y les sonreí
— Buenas tardes a todos... Hoy estoy aquí como representante de mi grupo, para agradecer. Agradecer a quienes nos ayudaron a llegar tan lejos. En mi caso... Quiero darle las gracias especialmente a mis abuelos, que nunca dejaron de creer en mí. A mi hermano, que en paz descanse, se que estaría orgulloso, a mi mama, que aunque la vida no ha sido facil para nosotras, porque al final de todo lo vivido me hizo más fuerte y también para... ¿Manjiro?
A lo lejos pude ver a una persona identia a el, apoyado en el marco de la puerta de la ceremonia, no lo alcance a detallar ya que al escuchar su nombre desapareció. No se si fue mi imaginación, probablemente estaba delirando
¿Qué haría él en este lugar? ¿Cómo llegaría? ¿Cómo me encontraría? Es imposible que sepa en donde estaba con certeza
— Mm... Disculpen. A quien quería agradecerle era a mi mejor amiga... También por desgracia se encuentra en el cielo, ella... Pensar en ella me motivó a seguir adelante, gracias a aquellas palabras en las que un día aparecieron en mis sueños...
Baje la mirada un segundo. Tal vez no fue casualidad ver ese rostro
Suspire lentamente y baje del escenario, me senté en mi lugar y no pude dejar de pensar en ese rostro que me traumo por muchos años
Después de la ceremonia, fui a donde mis abuelos y me tomé un par de fotos con ellos. Recibí una llamada y era mi actual amiga más cercana, Evelyn. Llamo para dar las felicidades
Al caer la noche, me empece a arreglar para ir a la fiesta de celebracion
Por fin podria lucifer el vestido que escogi con tanto esmero. Caia con suavidad sobre mi cuerpo, ajustandose lo suficiente para resaltar mio figura sin ser exagerado. Me quede unos segundos mirandome frente al espejo
Era raro... Durante mucho tiempo no pude sostener mi propia mirada
Ahora... Ya no dolia tanto
Tome el labial y lo aplique en mis labios con cuidado, manteniendo la mano firme. Luego acomode un poco de mi cabello
— Esta es tu noche, Misa... —Murmure en voz baja
Pero incluso al decirlo... Algo no me terminaba de encajar
Ese rostro...
Negue levemente la cabeza, como si así pudiera borrar esa imagen
— No —Susurré— No está aquí
No podia estarlo, no despues de todo...
Tome mi bolso y revise que todo estuviera en orden. Respire profundo y sali de mi habitacion. Mis abuelos me estaban esperando en la sala, tambien estaban listos
— Estas preciosa, mi niña... —Sonrei, sintiendo esecalor familiar que siempre me lograba tranquilizar. Mi abuelo asintió con orgullo, como si no hicieran falta palabras
— Vamos, que se hace tarde —Dijo con una leve sonrisa
Meses después
Voy de camino al aeropuerto, la razón de esto es porque mi mama esta muy enferma últimamente. Me llamó para que pasara un tiempo con ella. Por desgracia no puedo ejercer mi trabajo como abogada en Japón ya que estudie las leyes únicamente de los estados unidos
No pensé que volvería, no tan pronto. Después de todo lo que pase... Intento no pensar mucho en eso y mas que todo en enfocarme en mi mama, no quisiera perderla como perdí a Sota
Mientras subía al avión, tenía un mal presentimiento, no se realmente que o porque, pero siento una presion que me pone nerviosa
Pasaré solo dos meses en Japón, porque tengo que regresar a pagar una gran deuda que tengo gracias a mis estudios. Aunque no es que me importe pasar poco tiempo en Japón, al fin y al cabo, ese ya no es mi hogar...
Me puse cómoda y espere a que pasaran todas esas horas, terminare llegando a casa en la noche. Durante el vuelo, intente distraerme con películas o libros, algo que si me sirvio y demasiado ya que esas horas pasaron volando
Al llegar, bajé del avión y me dirigí a un Starbucks, no había cenado casi nada y estaba que me moría del hambre. Salí del aeropuerto y tomé un taxi, le di la dirección de la casa de mi madre y tardé más o menos 30 minutos en llegar. Le pagué y me baje de el
Mire a todos lados, recordando cada sentimiento que viví, e incluso el taxi pasó por la casa de los Tachibana, me pareció haber visto a Naoto, no lo se, debe estar muy cambiado como para saberlo. Supongo que ya no será ese niño al que le gustaba
Me paré en la puerta de la casa de mi mama y toque, toque una vez más y finalmente me abrieron
— Cariño... —Hablo mi mama. Su voz estaba un poco ronca y ya tenia una que otra arruga de vejez
— Mamá... — La abrace mientras entraba a la casa
— Pasa, pasa —Tomo mi maleta y mi mano, y practicamente me arrastro hasta la sala
Todo en la casa estaba igual, los cuadros, la televisión, el color de las paredes, todo
— Tu habitación está igual a como la dejaste —Mencionó. Ambas subimos las escaleras y nos dirigimos a mi antigua habitación
Literalmente todo estaba igual, tenía hasta las mismas sábanas con las que la dejé. Al sentarme en la cama, mama pego un grito
— ¡No! —Me asuste y me pare enseguida— Cariño, te ensuciaras la ropa, está empolvada
— Mamá, no importa —Le sonreí intentando calmarme
— Cambiare las sabanas —Agarro las de la cama y se fue
Camine por toda mi habitación, tocando cada cosa que veía. Al pasar por un rincón, pude apreciar un juguete de mascotas
— Cherry... —Murmuré un poco con voz rota. Me siento muy mal por haberla abandonado
Me paré en la ventana y por un momento me pareció haber visto una sombra al lado de un poste, podía asegurar de que estaba viendo a mi habitación, pero ya estaria delirando. Nadie sabe que regrese a Japón
— Aqui estan, cariño —Regreso mamá con las sábanas
— Dejame ponerlas, mama —Me acerque a ella
— No, no. Tu eres la invitada
— Mamá... —La mire. Al ver que ella se negaba a aceptar, regrese a la ventana y la sombra había desaparecido— Mama ¿Le contaste a alguien que regrese de Estados Unidos?
— No
Al terminar de poner las sábanas, me acerqué a la cama y me acosté. Mama bajo a preparar la cena. Tome el juguete de Cherry y lo apreté en mi pecho, quisiera saber de ella...
Agarré mi teléfono y busqué el número de Naoto, aunque han pasado varios años, aun tengo agregados a varios amigos
[¿Hola?]
Respondio Naoto a la llamada
— ¿Naoto?
[Si ¿Quien habla?]
— Soy... Misa
[¿Misaki?]
— Si... Estoy de regreso en Japón
[Eso es... Maravilloso]
Seguimos hablando hasta que mi mamá me llamó para cenar. Nos desatrasamos de lo que pudimos, y al final acordamos salir. Baje a la primera planta y me senté en la mesa, mamá había hecho fideos
— Mama, deberías ir a los estados unidos, allí podrás estar segura, podré cuidarte
— Misa, no dejaré mi casa. Aca lo tengo todo, acá puedo cuidarme
— Sabes que tengo que regresar y en verdad me gustaría quedarme más tiempo contigo
— Entonces ven a vivir de regreso, aquí, conmigo
— No puedo hacerlo, no podré trabajar en lo que me gustaría
— Misa, no vivire alla, ni siquiera tengo visa
Discutir con ella sobre eso es una pérdida de tiempo, ella no quiere alejarse de esta casa porque según ella siente las energías de Sota y eso la consuela
Terminamos de cenar en silencio, mamá se fue a su habitación temprano, no sin antes tomar sus pastillas para la presión. Y yo volví a mi habitación. No pude evitar volver a pensar en Cherry ¿La habrá dado en adopción? o ¿Se sentirá sola? ¿Seguira con el?
Al entrar a mi habitación justamente recibí un mensaje de Naoto
“Me alegra que hayas regresado a Japón. Espero verte pronto”
“Yo igual, Nao. De igual forma nos veremos mañana”
Me acosté en la cama y cerré mis ojos para poder dormir. Al día siguiente, me desperté temprano para desayunar con mamá, hablamos y me dijo lo tan orgullosa que se siente de que me haya graduado. Después de desayunar, regrese a mi habitación para sacar la ropa con la que saldría, antes de ponermela me bañe y ahi si ya me cambie
Me puse un short y una blusa roja, algo sencillo. Agarre un bolso que combinara y ahí metí mi celular y las llaves de la casa que me dio mamá. Me despedí de ella y salí de casa, afuera de ella, se encontraba un auto estacionado, bajo la ventana y pude ver a Naoto
— Misa... —Alcance a escuchar como murmuraba mi nombre, alzó su mano en forma de saludo y me sonrió. Sonreí de regreso y me subi de copiloto
— ¿Cómo has estado? —Preguntó mirándome atentamente a los ojos, como si no pudiera creer que yo estaba al frente de él
— Bien... —Respondí. Su mirada era tan intensa que me puso nerviosa
— Vámonos que la noche es joven —Volvió a sonreír, pero esta vez achinando sus ojos. Prendió el auto y condujo. Mientras llegabamos a quien sabe donde, los dos hablábamos
Me contó que ahora él es detective de la policía, que Hina ahora es maestra y Takemichi es vendedor de cds. Pasaron 10 minutos y finalmente llegamos a lo que parecia ser el Jardín Rikugien. Todo estaba muy iluminado y muy bonito
Naoto bajó primero del auto y luego se acercó a la puerta del copiloto, abrió la puerta y me extendió la mano para ayudarme a bajar
— No solo yo estoy contento de que volvieras —Comentó. Crucé mi brazo con el de él y caminamos un poco al fondo. A simple vista podía ver un par de globos decorados en unos árboles y a lo lejos pude notar a varias personas
Al acercarnos, una chica se lanzo a mi y me abrazo
— ¡Misa! —Se separo de mi y ahí pude ver quien era
— ¡Hina! —Llame emocionada— Tanto tiempo sin verte
A lo lejos vi como Takemichi se acercaba a nosotras
— Bienvenida, Misa —Habló y me abrazó. Al separarse de mí, agarro de la mano a Hina. No pude evitar disimular mi emoción al verlo juntos tan apegados
— Sigamos —Me murmuró al oído Naoto. Los dos caminamos y nos sentamos en una mesa de madera
La mesa estaba decorada con flores sencillas, un pequeño mantel blanco y algunos bocadillos. Todo se sentía cálido, familiar... Un ambiente agradable
— No puedo creer que estés aquí de nuevo —Comentó Hina mientras se sentaba frente a mí— Cuando Naoto me dijo que habías vuelto, casi no le creía
— Sí... Yo tampoco pensé que regresaría tan pronto —Reí con suavidad
— ¿Y te quedarás mucho tiempo? —Preguntó Takemichi
— No... Solo dos meses. Tengo que regresar a trabajar
— Bueno, entonces hay que aprovechar —Dijo Hina, dándome un guiño
Naoto no hablaba mucho, pero su mirada no se despegaba de mí. A veces se me hacía difícil sostenerle la mirada. Sus ojos... No eran los del niño de antes. Ahora eran los de un hombre, uno hecho y derecho
— ¿Y los demás? ¿Mitsuya, Pah, Muto? —Pregunte al recordarlos
— Mitsuya está en el taller de costura —Respondió Takemichi— Pah, dirige su propia empresa, y Muto... —Dio una pausa— Lo mataron
Casi me ahogo con el sake al escuchar lo de Muto— Ay no... Pobre... —Comente— ¿Y los demás?
— Los hermanos Kawata ahora son dueños de su propio restaurante
Lo mire sorprendida
— No puedo creer de todo lo que me he perdido... —Mencione, dejando el vasito de sake vacío sobre la mesa
— Y aún hay muchas cosas más que no sabes —Respondió Hina, mientras me rellenaba el vasito con una sonrisa divertida— Por eso hoy no te irás sin enterarte de todo
— ¡Eso! ¡Que no se diga más! —Agregó Takemichi, levantando su copa— ¡Por Misaki y su regreso!
— ¡Salud! —Corearon todos
Las copas chocaron entre sí y por un momento el ambiente volvió a llenarse de risas y conversaciones cruzadas. Fue entonces cuando un mesero se acercó a nuestra mesa llevando una botella de vino bastante elegante entre las manos
El hombre se inclinó apenas con educación antes de dejarla cuidadosamente sobre la mesa
— Esto fue enviado para la señorita Misaki.
— ¿Para mí...? —Lo mire perpleja
— ¿Quién lo mandó? —Pregunto Naoto levantando la mirada de inmediato. El mesero señaló discretamente hacia una de las mesas al fondo del restaurante.
— Un caballero que estaba sentado allá atrás
Todos volteamos casi al mismo tiempo, pero ya no había nadie. La mesa estaba vacía
Sin tomarle mucha importancia seguimos la conversación entre risas, recuerdos de la infancia, y anécdotas algo borrosas del pasado. Hina reía con una risa tan contagiosa que me hacía reír incluso sin entender el chiste, mientras Takemichi se estaba poniendo rojo como un tomate, con la voz más pastosa cada vez
— ¿Recuerdas cuando Draken y Mikey fueron a la escuela por ti y yo los golpeé? —Soltó Hina
— ¡Cómo olvidarlo, casi nos matan a los 3! —Sonreí, esos momentos eran buenos
Naoto solo los miraba. Sonreía muy levemente, sin decir mucho. En realidad, más que participar, observaba. Su vasito aún seguía lleno. No la había tomado ni una sola vez
— ¿Tú no vas a tomar, Nao? —Pregunté, acercándome un poco
— Tengo que manejar —Respondió con suavidad, con esa típica voz que no necesitaba subir de tono para ser clara— Solo vine por ti. Por si acaso
— ¿Por si acaso qué?
— Por si alguien se pasa de copas —Respondió sin dejar de mirarme
Esa respuesta me hizo sonreír, aunque también me dio un poco de escalofrío. No porque me asustara... Sino porque era justo el tipo de cosa queélsolía hacer: estar cerca, en silencio, vigilando
Volví a beber otro vasito más. El calor ya no estaba solo en el pecho, también en mis mejillas y en la risa que no podía controlar
— ¡Naoto, no sabía que ibas a ser tan guapo! —Le dije de golpe, sin filtro. Hina se tapó la boca de la risa y Takemichi soltó un “¡uy!” exagerado
Naoto alzó una ceja. Y solo respondió
— Estás borracha
— No —Dije indignada— Solo... Tengo los sentidos más despiertos. Y tú estás muy... Serio
Él se rió apenas. Una mueca leve, casi imperceptible
— A ti el sake te afecta más que antes —Comentó— Ya no tienes la resistencia de los viejos tiempos
— ¿Y tú sí? ¿Eres el mismo de antes? —Le pregunté de pronto, con una mirada fija. No era una pregunta inocente
Naoto me sostuvo la mirada por un momento, pero no respondió. Tomó aire y respondió
— No. No soy el mismo
El silencio se hizo por unos segundos. Incluso Hina y Takemichi dejaron de reír. Me di cuenta de que había abierto una puerta que tal vez no debía tocar. Así que me reí torpemente, intenté desviar la tensión
— Bueno, entonces... Brindemos por los nuevos comienzos —Dije, alzando el vasito por quinta vez— Por todos los que estamos... Y por los que se fueron
Hina me acompañó en el brindis, Takemichi también, aunque ya medio hablaba con la lengua trabada
Naoto me quitó el vasito suavemente
— Es suficiente por hoy —Me dijo con firmeza, pero sin ser duro
— Tú siempre tan responsable... —Me quejé, haciendo un puchero
— Y tú siempre tan impulsiva —Respondió él, con una sonrisa sincera








