CAPITULO 1 ENCUENTRO
Rise despertó en Eryndor, confundido, con su ropa moderna contrastando con el paisaje de cuento de hadas. Frente a él, un grupo de caballeros con armaduras de cristal lo rodeó, acusándolo de ser un "intruso dimensional". Antes de que pudiera defenderse, una voz resonó como un trueno:
"¡Basta! Este hombre está bajo mi protección."
Era Lion Krull Potter, el rey, montado en un corcel alado de escamas doradas. Su presencia era imponente, con una capa carmesí ondeando y una corona que parecía absorber la luz. Pero sus ojos, aunque amables, escondían un destello de intriga. Lion llevó a Rise a su castillo, donde le explicó que su llegada no fue un accidente: un flujo de magia descontrolado, causado por un artefacto antiguo, el Crisol del Éter, había roto las barreras entre mundos. Rise, sin saberlo, estaba ligado a ese artefacto, y su presencia en Eryndor era tanto una bendición como una amenaza.
Rise, con su mentalidad práctica del mundo real, no se dejó impresionar por la grandeza del rey.
"Si eres tan poderoso, ¿por qué no arreglas este desastre? ¿Y qué es eso de un juez que deja libres a criminales mientras el pueblo sufre?"
Lion frunció el ceño, sorprendido por la audacia de Rise, pero también intrigado. Nadie en Eryndor cuestionaba su autoridad... hasta ahora.
El Doble Rostro del Rey:
Mientras Rise exploraba Eryndor, aprendiendo a manejar la magia que empezaba a fluir en su cuerpo (un efecto secundario de su llegada), descubrió rumores inquietantes. El juez supremo, Barion Zurita Grimm, era conocido por sentencias absurdas: liberaba a magos oscuros, traficantes de almas y nobles corruptos, mientras los inocentes languidecían en mazmorras. Rise, con su formación en leyes humanas, olfateó la podredumbre. Decidió infiltrarse en una audiencia pública, donde Barion, con su túnica negra y una máscara de hierro que ocultaba su rostro, dictaba un veredicto a favor de un noble que había envenenado un río para enriquecerse.
Rise no pudo contenerse. Interrumpió la audiencia, gritando:
"¡Esto es una farsa! Las leyes deberían proteger al pueblo, no a los que lo destruyen!"
La multitud quedó en silencio. Barion, tras su máscara, lo observó con una mezcla de furia y curiosidad. Pero lo que Rise no sabía era que Barion y Lion eran la misma persona. Esa noche, en el castillo, Lion confrontó a Rise:
"¿Crees que la justicia es tan simple, forastero? En Eryndor, el equilibrio es frágil. A veces, dejar vivir a un monstruo evita una guerra."
Rise no compró la excusa. "Eso es cobardía, no equilibrio. Si eres el rey, haz algo."
El Camino del Héroe:
Lion, dividido entre su fachada como rey y su vida secreta como Barion, comenzó a ver en Rise algo que había perdido: un sentido puro de justicia. Pero también temía que la verdad sobre su doble vida destruyera su reino. Mientras tanto, Rise se ganó el apoyo del pueblo al enfrentarse a bandidos mágicos y liberar a prisioneros injustamente encarcelados, usando una combinación de su ingenio terrenal y la magia que aprendía a controlar. Su arma principal era una espada forjada con el Crisol del Éter, que canalizaba su voluntad y brillaba con un aura plateada.
Sin embargo, la corrupción de Eryndor no era solo obra de Barion. Una secta conocida como Los Tejedores de Vacío aprovechaba las sentencias de Barion para sembrar caos, planeando despertar a una entidad antigua que devoraría el mundo. Rise descubrió que su llegada a Eryndor estaba ligada a esta amenaza: el Crisol lo había elegido como su guardián, y solo él podía destruirlo o usarlo para salvar ambos mundos.