๊งเผบPrologo เผป๊ง
Dicen que la vida se compone de decisiones: algunas pequeรฑas, casi imperceptibles, y otras capaces de cambiarlo todo. Lo curioso es que nunca sabes cuรกl de ellas serรก la que marque un antes y un despuรฉs.
Yo tampoco lo sabรญa.
Cuando conocรญ a Giselle, no pensรฉ que un gesto tan simple como una sonrisa o un roce de manos pudiera volverse un peso tan intenso en mi pecho. No pensรฉ que, entre conversaciones cotidianas y silencios compartidos, mi mundo se tambalearรญa.
Tenรญa un camino definido, o al menos eso creรญa. Aidan estaba allรญ: estable, seguro, con un cariรฑo sincero que me envolvรญa como un refugio. Con รฉl, todo parecรญa claro, predecible, correcto.
Pero Giselleโฆ ella era todo lo contrario. Una tormenta disfrazada de calma. Una mirada que me atravesaba sin permiso. Un abismo que, en lugar de asustarme, me llamaba con una voz imposible de ignorar.
Lo peor no era sentir cรณmo mi corazรณn latรญa mรกs rรกpido a su lado. Lo peor era darme cuenta de que cada dรญa que pasaba querรญa buscarla mรกs, escucharla mรกs, acercarme mรกs. Y cada vez que intentaba convencerme de que debรญa mantener la distancia, un gesto suyo me arrastraba de nuevo a ese punto sin retorno.
Entre la certeza de lo correcto y la intensidad de lo prohibido, me descubrรญ a mรญ misma dividida, con el alma hecha un nudo.
Y asรญ empezรณ todo.
Con una elecciรณn que no hice de manera consciente.
Con un sentimiento que se colรณ en mi vida sin pedir permiso.
Con una verdad que me aterra y me atrae al mismo tiempo:
No siempre elegimos a quiรฉn amar. A veces, el amor nos elige a nosotros.








