Capítulo 1: Evan
13 de junio 10: 50pm
Loud Verch se encontraba frente a sus ojos; arrodillado sobre el lodo provocado por las intensas lluvias. Tan patético.
—Por favor, por favor, tengo familia— suplicaba el hombre.
El más joven sonrió de lado. Con la pistola se dio unos golpecitos en la sien como si estuviera meditando su decisión.
—Por favor, haré lo que quieras. Te daré todo el dinero que me pidas — la nueva suplica lo hizo soltar una risita burlona
—De verdad? — el joven se acuclillo para quedar casi a la altura de Loud, hizo una mueca al ver el rostro del contrario hinchado y sangrando por la herida en la frente—porque recuerdo que hace una hora decías que ibas a matarme, maldito cerdo degenerado — escupió con coraje
—Lo siento! ¡Soy un imbécil! Ayúdame. Hare lo que quieras, cualquier cosa que pidas. Por favor! —su voz se quebró en un berrido desesperado.
El chico se levanto y apoyo una pierna en el hombro de Loud, manchando su costosa camisa de lodo. El cañón de la pistola se posiciono en la frente de Loud
—Yo solo hago mi trabajo—quito el seguro de su arma e inclino la cabeza a la derecha, fingiendo inocencia. Un puchero se formó en su rostro—Ya sabes, Malver quiere que alguien pague y eres tú o soy yo. Por supuesto que es mejor que tú te jodas en el infierno— Le dio unas palmaditas en la mejilla —Si en verdad quieres hacer algo por mí, no ensucies mis zapatos con tu asquerosa sangre.
El hombre abrió grande los ojos, el sudor perlando su rostro y sus jadeos lo delataron ante el más joven
—¡Eres un monstruo!
El sonido del disparo acalló los gritos de Loud Verch, quien cayó muerto hacia el frente.
—No me considero uno…— se miró la mano— no tengo garras ni los beneficios de ser uno—suspiro con dramatismo. Con la punta de su bota empujo el cuerpo de Loud al río y miro el cuerpo flotar, moviéndose con la corriente del rio. Cualquier pista que pudieran encontrar en el cuerpo de ese hombre, sería borrada por el agua. Soltó una risita burlona— Diviertete investigando esto, detective Atecot.
Guardo su arma y se alejó del lugar, satisfecho.
Se miro al espejo y tallo suavemente su rostro.
Haberse quedado despierto hasta tarde viendo series de televisión no había sido muy buena idea, incluso las ojeras debajo de sus ojos se lo decían.
Hizo una mueca y después mojo su cara. Tomo una toalla a tientas y seco su rostro.
—Y en otras noticias. Un cuerpo fue hallado en el Río Eich. La policía lo ha identificado como Loud Verch, quien al parecer llevaba dos días desaparecido. Su familia lo reporto después de no llegar a su hogar al terminar su jornada laboral. Sus familiares exigen justicia para…
La televisión se apagó.
—Más mierda de lo mismo.
El chico arrojo el control sobre el sofá. Camino hasta la puerta donde estaba su mochila y colgándosela al hombro salió de su hogar.
La campana que anunciaba el final de otra clase se hizo escuchar en cada rincón del colegio.
El chico se puso sus audífonos y comenzó a reproducirse una canción.
Una chica se paró frente a él y lo miro atenta.
Él le devolvió la mirada con fastidio. Sea Atecot era tan parlanchina y odiosa. Siempre estaba cerca de él dispuesta a hacer platica, aunque la ahuyentara, ella siempre volvía cuando él se esforzaba por alejarla.
Se quito un audífono cuando se dio cuenta que ignorarla o mirarla mal no la harían irse.
—¿Qué quieres?
Desde que habían entrado al primer año escolar ella estaba detrás de él. Sabía que ella gustaba de él, bueno no solo ella, eran varias las chicas que lo miraban en la escuela incluso de grados inferiores, pero ninguna era tan perseverante como Sea, esa estúpida chica pelirroja que también le gustaba a él.
—Conversar con mi mejor amigo, Evan
Ella sabía cómo atacar. Alzó las cejas ligeramente sorprendido
—¿Mejor amigo? ¿a qué te refieres? Apenas y nos conocemos, solo somos compañeros de clase.
—Somos amigos, aunque tú lo niegues. ¿Puedo sentarme contigo? — la chica levanto una bolsa pequeña con caramelos— tengo dulces
—No vas a comprarme con dulces. Largo de aquí, deberías estar con los que en verdad son tus amigos y no perder tu tiempo conmigo.
—Hay mucho tiempo para estar con ellas, pero solo puedo verte aquí en la escuela. Además, no encuentro tus redes sociales.
—No tengo redes sociales.
—¡Eso es imposible! ¡Todos tenemos redes sociales! — la chica casi parecía ofendida ante su declaración
Evan suspiro, entendió que dijera lo que dijera esa niña se esforzará para quedarse de cualquier manera.
—Sea ¿Qué quieres?
—Ya te lo dije, pasar tiempo contigo.
Evan masajeó su frente.
—Largo.
—Eres muy malo— la muchacha hizo una mueca, casi como si quisiera llorar —soy tu única amiga y me tratas mal
Era un chantaje que Evan estaba comenzando a conocer.
—Ya, ya. Quita esa cara de perro triste — se movió en su asiento y la chica sonriendo se sentó a su lado, abrió la bolsa con dulces, tomó uno y jugó con la envoltura.
Evan tomó un dulce y le quitó la envoltura.
—¿Por qué no tienes redes sociales? — Sea miró a Evan mientras este se metía el dulce a la boca.
—Las odio, no encuentro nada interesante en saber que mierda come quien o a donde carajos viaja
Sea sonrió.
—Es entretenido. Te ayudaré a crear una cuenta, dame tus datos — la joven saco su celular de la bolsa de su falda. Evan rodó los ojos.
—Escuchaste sobre el cadáver del hombre que fue encontrado hoy en la madrugada— Pregunto una chica a su amiga, ambas estaban sentadas delante de Evan.
—Sí, en el Río Eich. Se me puso la piel de gallina cuando escuche la noticia, acostumbro a ir por ahí cuando paseo a chocolate
Sea miro nuevamente a Evan, quien miraba a las chicas curioso y retorcía la envoltura de su dulce.
—¿Qué sucede, Evan? ¿También escuchaste la noticia?
Evan soltó la envoltura de su dulce y miro a la pelirroja, su rostro estaba más relajado.
—Claro que lo escuche, es de lo único que hablan en las noticias.
—Fue algo…impactante. El dueño de las empresas Yem asesinado de tal manera
—Debe haber sido un asalto que salió mal — Evan hizo una bolita con la envoltura del dulce y la rodo entre sus dedos
—Padre dice que es la mafia, tienen unos cuantos nombres, pero no recuerdo…— Evan la miro sorprendido y frunció el ceño
—La mafia? ¿De qué hablas? No estamos en mil novecientos veinte, esas asociaciones desaparecieron, deja de creer en rumores
—No! Es verdad!— Sea miro a su alrededor ante las miradas que se posaron sobre ella por alzar la voz, miro a Evan y dijo casi en un susurro —Padre ha estado investigando, también Dryson, de hecho padre nos contó que quieren relacionar este último caso con dos anteriores que al parecer se dieron en las mismas circunstancias y que si tienen suerte, su informante…—Evan le arrojó la envoltura del dulce con la que había estado jugando minutos antes, la cual le dio en la frente para después caer en algún lugar del piso a su alrededor.
—En lugar de estar de fisgona en los asuntos de tu padre, deberías enforcarte en el proyecto de ciencias que se entrega la próxima semana, no eres la mejor estudiante, creo que ese punto te hace falta.
Sea lo miro y frunció el ceño, se quedó pensando. Esa niña sabía demasiado y su lengua era demasiado floja, se estaba metiendo en un asunto muy peligroso, pero ahora tenía información de lo que estaba haciendo la policía.
—Ya casi está terminado— la chica quito la envoltura de otro dulce—
—Esta vez no te ayudare. El profesor dijo que estoy exento por mis excelentes calificaciones en los exámenes, así que no lo haré
Sea lo miro. Parecía celosa.
—Tal vez deberías prestar más atención a la clase en lugar de mirar a los chicos en clase— se puso el audífono, le quito el dulce a Sea y lo metió a su boca, ignorando la cara roja de la chica a su lado.
Miro la enorme mansión que se alzaba frente a sus ojos.
Varias veces se preguntó cómo era que nadie sospechaba sobre esa mansión. Estaba seguro de que muchas personas conocían de su existencia, aun siendo propiedad privada.
Camino a la entrada. Odiaba sus zapatos escolares, eran una mierda, todos los zapatos que eran para la escuela era una mierda, con suela tan delgada que hacía que la putas pierdas del camino que Malver había mandado a hacer para su jardín se le clavaran dolorosamente en la planta del pie, y hecho de un material de tan mala calidad que en los veranos sentía uno que había metido los pies en arena caliente solo por caminar bajo el sol después de un día de escuela. Odiaba esos putos zapatos, odiaba ese puto camino empedrado. Se detuvo frente a la puerta y toco el timbre, segundos después la puerta se abrió.
—Legas temprano, niño, acaso te saltaste las clases.
El chico entro a la mansión empujando al hombre que le había abierto la puerta.
— keick, el jefe te está esperando.
El joven no dijo nada, solo se limitó a caminar por desolado pasillo. El único sonido que lo acompañaba era el chirrido de sus zapatos contra el suelo. Una razón más para odiar esas mierdas en sus pies.
Se detuvo ante una enorme puerta doble de caoba, la empujo. Era muy pesada. Igual la odiaba.
—Malver, ya estoy aquí
—Qué bueno que llegas, muchacho
El chico avanzo hasta el escritorio donde se encontraba el hombre. Junto al escritorio de pie estaba Anton, con la vista fija en él. Evan desvío la mirada, no quería escuchar sus regaños
—¿Qué quieres? – se dejó caer en una silla frente al escritorio y subió sus pies en el descanso de esta.
—¿Qué modales son esos? — Anton golpeo los pies de Evan con un folder
Evan lo miro con cara de pocos amigos.
—Bien, directo al grano. — Malver dejo una foto tamaño carta sobre el escritorio y la deslizo hacia el chico— El hijoeputa es Jonh Creid. Es un Maldito bastardo, trabajo con una de las ramas de la familia, salió poco después y ahora amenaza con hundirnos. Envié unos cuantos hombres, pero no lograron acabar con él
—Que imbécil, Malver — sonrió burlón— ¿Acaso son estúpidos? ¿Cómo se les pudo escapar?
—Calla
—Y ¿quieres que acabe con él?
—Dale una advertencia de mi parte, lo suficiente para que se largué del país con su puta familia
—Claro ¿Dónde lo encuentro? — el chico se estiro y tomo la foto, la miro detenidamente
—Acaba de volver de Italia, trabaja en el restaurante Contret, su jornada comienza a las cinco de la mañana.
—¿Por qué no lo mataron en Italia, si tienes contactos allá? Ahora debo trabajar desde temprano
—Estaba en un puto congreso de cocineros
—Así que es chef…que divertido, nunca he matado a uno— se acomodó en la silla. — va a parecer un muy desafortunado accidente, cuchillos por aquí, fuego por allá, me pondré creativo
—Solo es una advertencia, niño, no lo olvides
—Si, si, si, lo que sea— Evan rodo los ojos
—Tu segundo trabajo será reunirte con el líder de una pandilla
—La Guardia purpura al fin acepto negociar?
—Así es, al fin ese maldito mocoso acepto. creo que es de tu edad, así que eres más que perfecto para esto, sabes cómo piensan los niños de ahora — Evan rodo los ojos de nuevo.
—Ag te dará toda la información.
El muchacho chasqueo la lengua.
—Odio a ese incompetente, no se para que lo sigues teniendo en la familia, es un imbécil
—Tu odias a todos, niño— Evan se encogió de hombros
– no es mi culpa que sean unos jodidos imbéciles — se levantó y dejo la foto en el escritorio
Evan puso ambas manos en el escritorio y miro a Malver con una expresión burlona. Anton se acercó más a Evan.
—¿Ahora que quieres? ¿porque no te largas ya? Me molestas— Malver miro a Anton y luego a Evan
—Tenemos un soplón infiltrado
—¿De qué mierda hablas? ¿Te golpeaste la cabeza? Si hubiera un soplón en mi familia lo sabría.
—Esta vez no estoy jugando, Malver, hay un soplón en la familia, nos van a joder a todos si no lo encuentras pronto, la policía sabe de nosotros
—¿Qué mierdas dices? ¿Qué carajos hiciste?
—todos mis trabajos son impecables, no hay ni una pista, no intentes culparme de tu ineptitud para elegir a tus allegados— se cruzó de brazos — todos iremos al corredor de la muerte si no cazas a ese puto traidor
—Lenguaje, niño— Anton lo reprendió
Malver bufo.
Evan miro a Anton
—Jédete, lo aprendí de ti
Evan se dio la vuelta.
—Nos vemos —El chico camino a la puerta mientras agitaba su mano— ¡Quiero mi pago!
—ya está en tu cuenta, mocoso idiota
Evan salió de la oficina. Camino por el mismo pasillo
—¿te dieron una nueva misión, verdad, Keick? — rodo los ojos al escuchar la voz de ese hombre que lo tenía harto.
—No comprendo de donde sacaron eso de Keick, no me gusta, no me llames así.
—Significa cachorro en Bresh —el contrario caminaba a la par. Ag, ese maldito que actuaba como si fueran amigos. El chico lo miro molesto. ¿Quién se creía? Lo empujo contra la pared.
—¿Crees que soy un puto cachorro?
—Eres el más joven, así que te queda como anillo al dedo
Evan saco de su pantalón una navaja y se la puso en el cuello a Ag
—¿Quieres ver como este cachorro te corta la garganta en menos de un segundo? Te vería desangrarte lentamente, bueno, si es que no corto alguna arteria importante. — bajo la navaja a su entrepierna — o prefieres ver como rebano tu pene y te retuerces del dolor
—¡Shyck, es suficiente! — grito Anton detrás de el. No se dio cuenta el momento en que lo siguió
El muchacho chasqueo la lengua, se alejó de Ag y guardo su navaja
—No me llames así — miro al hombre detrás de él— sabes que lo detesto
—Tampoco te gusta que te llamemos por tu nombre ni por tu apodo, entonces ¿Cómo debemos llamarte?
Evan lo miro molesto. Bufo
—Bien, pueden decirme Keick, pero no me vuelvas a llamar Shyck, no enfrente de estos imbéciles- miro a Ag con desprecio, le arrancó el folder que traía en su mano y se alejó — ¡o les cortare la puta lengua! — miro de nuevo a Ag—Espero este completa la información de la reunión, o vendré a buscarte y voy a joderte — camino a la puerta principal de la mansión hojeando el archivo
—A la próxima déjame dispararle, Anton— hablo Ag cuando perdió de vista al muchacho
—No, Evan…Keick es de los mejores en su trabaja en esta familia. A menos que quieras enfrentarte al jefe, adelante, puedes dispararle
Ag lo miro molesto
—Es un puto mocoso de mierda ¿Cómo puede ser tan importante? Ni siquiera creo que haya hecho todas esas cosas que dicen
—¿Ah no? Mira nada más, ese mocoso como tú lo llamas te acorralo contra la pared en un segundo, de haberlo querido, te habría asesinado sin siquiera esforzarse.
Ag chasqueo la lengua molesta.
—Antes de estar aquí acabo con multiples criminales peligrosos — continuo Anton— así que, nosotros seriamos los primeros en su lista si el jefe y el rompieran lazos
Ag apretó los puños y su mandíbula tembló
—puto crío…me encargaré de el con mis propias manos — murmuró en voz baja pero llena de promesa. Su rostro se endureció a Evan, quien se alejaba hacia la puerta principal de la mansión. Una sombra de determinación cruzó su mirada.
Evan ignoró la amenaza, solo era un perro más ladrando.
Las hojas del archivo que revisaba se soltaron y esparcieron por el suelo. Maldijo a Ag mientras se agachaba a recogerlas. Iba a romperle la cara por idiota. Se detuvo un segundo. Encontro al menos tres fotos de un joven desde distintos ángulos y días. Evan observo las fotos y miró el reverso, se leía “ vastago Creid”. Evan guardó nuevamente las hojas en el folder, miro unos segundos más las fotos del muchacho. Por ahora, Ag no era tan inutil como parecía