Capítulo Unico
Siempre he sabido que estaba destinado a ser rico y poderoso. A menudo fui tratado como un niño cuando le decía a la gente que será el hombre más rico del mundo. Todos me llamaban “Carl Cabeza en las Nubes”. Bueno, van a comerse esas palabras, ¡ahora que mi investigación está casi terminada! La gente pensó que era un raro cuando escogí hacer una especialidad en psicología y programación de computadoras. No vieron como esas dos cosas podían complementarse entre sí. Tontos de visión limitada, todos ellos. Todo mi duro trabajo y estudio me dieron una insignia única en el trabajo de la mente humana y como puede ser influenciada por la tecnología. Solo necesitaba encontrar a los perfectos sujetos de prueba...
He estado trabajando como Profesor Auxiliar los últimos años para para mi viejo departamento de Psicología de mi universidad. Mi primer sujeto de prueba fue la Profesora para la que estaba trabajando, la Profesora Lina Madsen. Era una mujer de voluntad fuerte así que si mi concepto de prueba funcionaba en ella funcionaria con cualquiera. Y lo hizo. La senté en su computadora un día y le pedí si podía revisar una nueva propuesta en la que estaba trabajando para ver si podía aprobarla. Me asegure de no ver la pantalla de la computadora mientras insertaba mi disco y su cara se volvía iluminada por la espiral en la pantalla. Ella tuvo tiempo para decir “¿Qué demonios es esto?” antes de quedarse callada y sus ojos se nublaron. Me quede ello todo el tiempo mientras era hipnotizada por mi hipno programa. La primera sesión duro al menos 30 minutos, pero pondría la fundación de las siguientes sesiones. Cuando termino ella salió de su trance y declaro que estaba intrigada por mi propuesto que necesitaría más tiempo para revisarla.
¡Mi programa funciono! Esa era exactamente la respuesta que quería. Ella necesitaría unas sesiones más para asegurarme que los mensajes subliminales hicieran efecto así que necesitaba que volviera. Después de tres sesiones más le di mi verdadera propuesta y la firmo sin siquiera leerla. Ella ahora estaba ciega a todas mis acciones y era libre de realizar mis verdaderos planes.
Escogí a mis tres sujetos de prueba con cuidado para mi clase del último semestre. Tres estudiantes de primer año que tenían problemas con sus calificaciones y estaban dispuestas a tomar parte del programa “créditos extra”. La primera fue Melissa. Mel para sus amigos. Ella estaba en la universidad con beca atlética y había probado ser más musculo que la mayoría de sus compañeros de clases y mantenía un cabello rubio super corto. La segunda fue Sophia, una niña rica mimada con un largo cabello oscuro quien constantemente texteaba en la clase en vez de poner atención. Una joven que usaba su apariencia y el dinero de su padre para tener todo en la vida. Y la última fue Julie, una linda chica tipo granjera con el cabello rojo y frenos. Siempre era la primera que levantaba la mano en clases. Siempre buscando complacer. Ese era un rasgo que esperaba que mantuviera...
Para las últimas dos semanas del semestre las tenía viniendo a mi oficina en la noche. Las sentaba enfrente de unas laptops especialmente preparadas con el pretexto de llenar cuestionarios. Una vez que las pruebas empezaron todo lo que tenía que hacer era sentarme y mirar con alegría como se quedaban en blanco con las espirales en la pantalla. Me puso tan excitado ver toda la vida desvaneciéndose de sus ojos mientras se perdían profundamente en las espirales. Mientras el semestre llegaba a su fin juraría que podía ver las espirales en sus ojos cada vez que dejaban mi oficina, estando aun ligeramente en trance.
Pasarían tres meses antes de poder ver los frutos de mi labor. Quería hacer mucho más con ellas que con lo que hice con la Profesora Madsen. Para completar la prueba del poder de mi nuevo programa de hipnosis no solo podía alterar percepciones. Tenía que cambiar todo su ser. Eso requeriría más de dos semanas de sesiones. En el último día de clases les di discos adicionales para que estudiaran en el verano. Ellas accedieron de buena manera en hacerlo y ese fue la última vez que las vi en tres meses.
El próximo año escolar empezó y contacte a un amigo mío en la oficina de registros para un favor. Le pedí que revisara el estado de registro de Melissa, Sophia y Julie. ¿En qué clases estaban? Me excite cuando me dijo que todas se habían retirado a mitad del verano. ¡La línea de tiempo estaba de acuerdo con mi programación! Si todo iba bien, vería los frutos de mi labor al final de la primera semana de clases.
La primer noche del viernes del semestre espere con ansias en mi departamento por el toque de la puerta. Cuando llegue abrí la puerta y sonreí a quien vi. Era Sophia. O al menos asumí que era Sophia. Ella no era exactamente la misma mujer que conocí hace tres años. Se había ido la costosa ropa de diseñador que solía usar y en su lugar tenía puesto un vestido negro de la basura que apenas contenía sus enormes pechos de silicón. Era más alta que yo con sus tacones altos y medias de rejilla y me miro con timidez, tapando su ahora labios carnosos de bimbo con sus largas uñas pintadas.
“Hola Sophia,” dije con una sonrisa. Ella respondió besándome, su busto masivo se presionó contra mi pecho mientras intentaba devorar mi cara con el beso más apasionado que había recibido. Cuando termino me sonrió, una extraña oscuridad en sus ojos, y me dijo, “La limo está esperándonos afuera... Amo...”
Efectivamente ahí estaba. Unos cuantos transeúntes estaban mirando la limosina negra estacionada afuera de mi departamento. No era una vista muy común en mi vecindario. Ni la sexy mujer que estaba a mi lado con un contoneo sexy en sus caderas, su enorme culo sacudiéndose a la vista. Ella mantuvo la puerta de la limo abierta para mí y me deslice adentro para inmediatamente ser recibido por otro beso bimbo apasionado. Quienquiera que fuera se bajó el top y me obligo a tomar y apretar sus enormes melones. Apenas podía sostenerlos con mis manos, pero las aprete tan duro que mi compañera se puso encima de mí y la oscuridad me consumió mientras su largo cabello rojo rodeaba mi cabeza mientras nos besábamos...
El auto empezó a moverse y mi compañera tomo eso como una señal de alto. La bimbo antiguamente conocida como Julie se sentó y arreglo su rizado cabello rojo mientras se reía por el bulto creciendo en mis pantalones. Solo sonreí y admiré su nuevo guardarropa. Ella usaba una minifalda roja de cuero y un top rojo que sufría por cubrir sus pechos junto con calcetines rojos que iban a juego con sus tacones de aguja para completar su atuendo. Ella se apartó y se sentó en frente de mi junto a Sophia para poder verlas a las dos.
“Entiendo que ambas completaron mis experimentos como les pedí?” les pregunté ya sabiendo la respuesta. Ambas asintieron y dijeron al unisonó, “Si Amo.” Mirándome con miradas vacías que podía jurar que quedaban marcas de las espirales de mis programas aun reflejándose en ellas. Estaba seguro de que lo estaba imaginando, pero aún era divertido imaginarlo. Mi experimento había convertido a estas mujeres completamente ordinarias en bimbos eróticas que me veían como su único Amo. Basado en sus apariencias y sus respuestas hacia mí, el experimento había sido un completo éxito. Justo lo que necesitaba para hacer unas cuantas preguntas para verificar todo...
“Así que cuanto les costó pagar estos cambios en sus cuerpos?” Les pregunte a ambas.
“Yo pague por todo,” respondió Sophia. “O mi Papi lo hizo. Él estaba feliz de ayudar.”
“A tu Papa no le importa si su hija se convierte en una bimbo?” bromee.
“Papi ama a su pequeña Sophie aún más ahora,” dijo con una sonrisa. “Papi monta a su pequeña Sophie cada noche. Papi me pide que abra mis piernas y lo hago como la Niña Buena de Papi. Sophie ama cuando Papi me deja chupar su verga para limpiarla después de haber estado en mi coño.”
Se rio de nuevo y mire con positivismo. Sonreí y le pregunté a Julie como había reaccionado su familia.
“Mi Mami y Papi me echaron después de que me encontraron cogiéndome a mi hermanito,” dijo ella. “Sophie me llevo con ella y a veces le ayudo a cogerse a su Papi. ¡Es un buen tipo! Pero no tan bueno como usted, Amo...”
Ambas me miraban con hambre, especialmente al bulto de mis pantalones. Ellas me querían, justo como se los programe. Y yo las quería. Pero quería guardar todo para el gran final. Quería esperar hasta que llegáramos a nuestro destino. Hasta entonces les ordene que se masturbaran para mí. Ellas ya estaban sentadas con las piernas abiertas para que pudiera ver sus coños por debajo de sus faldas, ninguna de ellas estaba usando ropa interior. Las abrieron más y se levantaron sus faldas para que pudiera tener una vista completamente limpia. Pero antes de que empezaran me llego una idea para hacerlo más caliente.
“No froten sus propios coños! ¡Frótense entre ustedes! Ordene.”
No dudaron en lo más mínimo. Sus manos se movieron lejos de sus propios coños húmedos y cruzaron los muslos de la otra y procedieron a frotarse y jugar con el coño de la otra. Jadearon y gimieron mientras se tocaban sus clítoris y metían sus dedos tan dentro como les permitían sus largas uñas. Sus caras se volvieron rojas y jadearon como perras en celo, bajándose sus tops para que pudieran masajear sus bubis de bimbo también. Me saque la verga y gentilmente me masturbe para aliviar la excitación, deteniéndome antes de correrme. No quería gastar ni una gota hasta el evento principal...
El evento principal tomaría lugar en mi club de strippers favorito. Con una bimbo en cada brazo camina lo más orgulloso y feliz posible. Había todo tipo de chicas lindas en los escenarios cuando entramos, pero ninguna se comparaba con las gloriosamente eróticas diosas del sexo a mi lado esa noche. Todos los ojos nos miraron mientras entrabamos y todos los hombres se decepcionaban mientras entrabamos a la sección privada. Teníamos planeado un show privado muy especial, uno que empezaría minutos después de que nos sentamos. La música erótica empezó a sonar y cuando la cortina se abrió una cara conocida apareció. La atlética Melissa se había ido junto con sus músculos y cabello corto. Melissa la bimbo tenía un cuerpo bien torneado y un largo cabello rubio platinado y usaba medias rosas y tacones de aguja similares a los de Julie, guantes sin dedos de todo el brazo y una tanga. Ella no tenía top para nada y sus bubis de silicón rebotaban como locas mientras brincaba al pequeño escenario en medio de la habitación.
“Amo...” dijo mientras me veía por primera vez con sus ojos de espiral. Sabía lo que había pasado con su mente. Yo la programe, después de todo. Ella quería probar ser una bimbo digna de mi placer y la mejor forma de hacerlo era con un baile. Ella paso su pierna por el tubo y se arqueo de espaldas y empezó a subir y bajar. Luego se giró y empezó a bailar rápidamente, sacudiendo su culo mientras se nalgueaba para mí. Lamia sus dedos y se frotaba a través de su tanga para mi placer. Sophia y Julie se sentaron a mi lado y frotaron mi hombría sobre mi pantalón mientras veían a su hermana bimbo en el escenario.
Mientras Melissa ponía el tubo entre sus tetas y lo lamia como si fuera una verga, yo estaba lleno de la más profunda satisfacción que nunca había sentido en mi vida. Mi plan era un éxito perfecto. ¡Mi programa de hipnosis era infalible! Tres mujeres se habían convertido en mis esclavas bimbo sexuales. Una vez que el baile de Melissa terminara podríamos celebrar este logro. Nosotros cuatro.
Nosotros cinco.
¿Nosotros seis...?
Mi sentido de la victoria empezó a decaer mientras Melissa entraba en la habitación otra vez... y otra vez. No eran Melissa realmente por supuesto, pero ciertamente se veían como ella. Mientras el baile Melissa continuaba dos bimbos más entraron a la habitación, ambas eran casi idénticas a mi stripper. Tenían el cabello rubio platinado idéntico al de ella y visitan trajes idénticos. Una era visiblemente más vieja (pero aun buena) y la tercera era más joven que Melissa. Eran lo suficientemente similares en sus gestos faciales para hacerme pensar que eran hermanas. ¿Serian hermanas?
Le pregunte a Sophia y su respuesta fue, “Son la madre de Melissa Maggie y su hermanita Minnie. Vinieron a nosotras durante el verano y nos preguntaron si se nos podían unir. Melissa dio que le estaban ayudando con su parte del experimento.”
Tuve un pequeño ataque de pánico. Parecía que Melissa no era tan diligente como las otras en ver sus videos en privado. ¡De alguna forma su madre y hermana se habían expuesto también! Esto requeriría algo de control de daño. Debí haberme anticipado a una exposición accidental como esta. Me imagine a la familia, la madre y dos hijas, todas abrazadas viendo la computadora y mirando la espiral... perdiéndose en ella.
Pero mientras Melissa y Minnie empezaban a besarse en el escenario mientras Maggie apretaba el culo de Melissa, me di cuenta de que esto podía ser necesariamente algo malo. ¡Quería un harem y ahora parece que tengo uno más grande del que esperaba! Si realmente fuera un problema algo hubiera pasado que evitara la reunión de esta noche. Mientras el show continuaba me di cuenta de que no tenía nada más que disfrutarlo...
La canción termino y me levante. Esto actuó como una señal para todas, activando una parte de programación que puse en sus mensajes subliminales. Melissa y su familia saltaron del escenario y se unieron a Sophia y Julie en el sillón. Se abrazaron todas, levantando sus piernas por encima de sus cabezas y abrieron sus coños. Todas se habían convertido en mis esclavas bimbo mirándome en blanco. Se estaban presentando ante mí. Esta era la parte final donde las hago mías.
“A quien le pertenecen?” les pregunte.
“Le pertenecemos al Amo Carl,” dijeron todas al unisonó.
“Que son para mí?”
“Somos tus esclavas bimbo sexuales, Amo,” respondieron. “Por favor usa nuestros cuerpo como desees.”
“Me servirán para siempre?”
“Amaremos y serviremos a nuestro Amo. Amamos al Amo Carl. Por favor cójanos y háganos suyas, Amo.”
No podía soportarlo más. ¡Cinco coños húmedos estaban listos y esperando por mí! Ya que Sophia fue tan instrumental en hacer que esto pasara le di el honor de cogérmela primero. Saqué mi verga y la metí en su agujero. Ella había tenido mucho sexo con su padre en el verano, pero la programe para solo sentir satisfacción sexual conmigo. Chillo con delicia mientras la sostenía de los tobillos y metía mi verga dentro de su coño caliente. Le baje el top y mire sus bubis rebotar en cada dirección cada vez que la penetraba. La única reacción de mis otras bimbos fue empezar a masturbarse. Continuaron viendo fijamente en blanco y jugaban con sus coños para ponerse aún más mojadas mientras esperaban sus turnos.
“Qué bueno! ¡Se siente tan bien!” Jadeo Sophia. “Es aún mejor que con Papi! ¡Amo la verga del Amo! ¡La verga del Amo es la mejor!”
Mi excitación subió tanto esa noche que no tomo mucho para que me corriera. Metí mi verga una última vez y gruñí mientras soltaba la mayor carga de mi vida en su coño. Había una buena posibilidad de que quedara embarazada por esto, pero no me importo. Tener un niño con una heredera rica tenía muchas ventajas.
Dejé que Sophia colapsara y jadeara felizmente y seguí con Julie. Le ordene que se pusiera de rodillas y me diera una mamada. Ella obedeció felizmente, sus grandes labios envolvían mi miembro con facilidad. Me la chupo tan duro y se tragó toda mi verga en segundos. Sus ojos de espiral me veían mientras movía su cabeza para chupármela rogando por mi semen. Se bajo el top de nuevo y dejo sus bubis a la vista para mi placer y la recompense con su esperada carga de semen, la sensación de mi leche pasando por su garganta fue lo suficiente para darle un orgasmo. Sus ojos quedaron en blanco mientras explotaba de placer, un enorme charco apareció debajo de ella. Le ordene que lamiera el semen del coño de Sophia mientras seguía con las otras. Julie se arrastró hasta Sophia y rápidamente metió su lengua en el coño de su hermana bimbo mientras me giraba hacia Melissa y su familia...
No podía decidirme a cuál de las tres idénticas bimbos me cogería primero así que decidí hacerlo con todas a la vez. La próxima cosa que se sabía era que tenía a Melissa sobre el sillón mientras me la cogía por el culo. Gruñía de dolor, pero felizmente mientras metía mi gran verga en su pequeño agujero, sus gruñidos rápidamente se complementaron con mi ingle golpeando su gran culo. A su madre Maggie la tenia de rodillas detrás de mi lamiendo mi propio culo. Se puso entre mis muslos y su cara desapareció en mi culo mientras mi verga desaparecía en el coño de su hija mayor. Su hija menor Minnie, quien agradecidamente solo era un año menor que su hermana, estaba a mi lado besándome mientras alternaba entre jugar con sus bubis y su coño. Era fascinante ver a Minnie a los ojos. Ella nunca me había visto en su vida. Era un completo extraño para ella, un Don Nadie mientras planeaba su futuro siendo nada más que una bimbo stripper, me imagino. Todo lo que sé es que planeaba ser una doctora o algo así algún día, pero ahora, mirándola a los ojos, detrás del vacío y las espirales podía ver que estaba locamente enamorada de mí. Me quería con todo su corazón, justo como sus hermanas bimbo, y no podía tener suficiente de mi apretando sus bubis de silicón y jalando sus pezones. Cualquiera que haya sido su futuro y el de su madre ahora era reemplazado con total devoción hacia mí. Paso sus brazos por mi cuello y me beso aún más profundo, metiendo su lengua en mi boca y sujetando la mía como si fuera una serpiente...
La mejor noche de mi vida fue en esa habitación mientras estrenaba a mi nuevo harem. Muchas noches maravillosas le siguieron, pero ninguna se compara con esa noche.
Me mude a la mansión de Sophia con el resto de mi harem. Su padre no estaba muy complacido con que encontrara un hombre que la alejaría de él, pero se calmó cuando le dije mis intenciones de compartir a su hija y el resto de mi harem. Aunque puedo usar una versión de mi programa de hipnosis en el después para asegurarme que no habrá problemas. Podría vivir cómodamente del dinero de Sophia, pero así no era como quería ser rico. Quiero hacer mi propia fortuna. Ese es por qué hice este programa. Como dice el viejo dicho, el sexo vende. Y cree la forma definitiva de vender sexo. Tengo muchas reuniones agendadas con varias compañías para ver quien me dará la mejor oferta. Algunos son escépticos sobre mi producto, pero espero que uno o dos de ellos sean CEO con problemas maritales. Una pequeña demostración y estoy seguro de que me pagaran lo que sea por mi producto.
Ya nadie me llama Carl Cabeza en las Nubes. He alcanzado mis sueños y todo lo que puedo decir es que... la vida es buena.