Minha Filha

Todos los derechos reservados ©

Sinopsis

🌙 Todos guardamos un secreto… pero algunos pesan más que otros. Desde que era bebé, María ha sentido una parte de sí misma que jamás se atrevió a mostrar: la necesidad de regresar a la inocencia, al cuidado, a un mundo donde los pañales no significan debilidad, sino protección. Cuando la vida la enfrenta a nuevas emociones, descubre que no está sola, y que entre el tabú y la incomprensión puede nacer un vínculo verdadero, cargado de confianza, ternura y amor. 💖 Una historia sobre aceptación, vulnerabilidad y el valor de ser quien realmente eres.

Estado:
En proceso
Capítulos:
19
Rating
n/a
Clasificación por edades:
13+

Prólogo

Me llamo María José López Cárdenas, pero en mi casa casi nadie me llama así. Para mi papi soy minha filha, para mi mami soy mi chiquita, para mi tía Mery soy mi niña consentida, y para Mirnold… bueno, para Mirnold siempre soy la dueña de su corazón, porque aunque es de peluche, yo sé que él también siente.

Tengo 10 años, pero a veces me gusta ser una bebé. Lo digo sin pena, porque yo no siento que ser bebé sea una vergüenza. Al contrario, es algo bonito: que te carguen, que te abracen, que te hagan dormir en brazos, que te digan “te amo” cada 5 minutos y que tu papi te mire como si fueras lo más importante en el mundo. Eso es lo que yo siento. Y por eso me gusta.

Yo no sé si a los demás niños les pasa lo mismo. Algunos de mis amigos de la guardería ya hablan de cosas de grandes: que los videojuegos, que los celulares, que quién tiene más juguetes. Yo los escucho, me río, juego con ellos… pero en el fondo yo solo quiero volver a casa, abrazar a mi papi y que me diga: minha filha, ven aquí.

Mi papi se llama Jhon Luís López Mújica. Para mí él no es solo mi papi: él es mi héroe, mi refugio, mi mejor amigo y mi cómplice de travesuras. Él me dice que desde que nací, su vida cambió para siempre, que todo lo que hace lo hace pensando en mí. Yo no lo entiendo del todo, porque soy niña y todavía hay cosas que me quedan grandes, pero lo que sí sé es que sus abrazos son el lugar más seguro del mundo.

Siempre me llama minha filha. Cuando me levanto con el cabello enredado, cuando me enojo porque no quiero comer verduras, cuando le enseño mis dibujos torcidos, cuando me quedo dormida en su cama, cuando lloro y cuando río. Para él siempre soy minha filha, y yo siento que esas dos palabras son como una magia que me protege de todo lo malo.

Mi mejor amigo, después de mi papi, es Mirnold. Él no es un niño de carne y hueso, pero sí es alguien muy especial: es un osicornio, mitad oso y mitad unicornio. Desde que lo tengo, nunca me he sentido sola. Él escucha mis secretos, aguanta mis berrinches, y aunque no habla, yo sé que me entiende. Cuando duermo, pongo su orejita de oso cerca de mi oído, y me gusta imaginar que me cuenta historias con su voz suave. A veces sueño que Mirnold cobra vida y que me lleva volando por el cielo de Ibagué, la ciudad donde vivo con mi papi.

A mí me gusta Ibagué, aunque no conozco muchos lugares todavía. Lo que más me gusta no son las calles ni los parques, sino que aquí está mi papi. Él siempre está ocupado trabajando, pero nunca deja de hacerme sentir que soy lo primero en su vida. Cuando lo espero, yo juego con mis peluches o me invento aventuras con mis amigos de la guardería: Harold y su león Futobi, Laura con su conejito Fory, Violeta con su osita Nina… cada uno tiene su compañero de peluche, porque sin peluches la infancia sería aburrida.

En la guardería me cuidan mis tías: la tía Fabiana, que es la jefa, la tía Yale, la tía Rubí, la tía Reina, la tía Derly, la tia Zory… pero sobre todo la tía Mery, que siempre dice que yo soy “su niña preferida”. Yo sé que ella no debería tener favoritos, pero igual me gusta que me lo diga. Cada vez que me voy, ella me abraza fuerte y me dice: “cuídate, mi amor”. Yo le respondo: sí, señora, porque yo siempre digo señora, así sea un hombre el que me hable. No sé por qué lo hago, pero ya se me volvió costumbre.

A veces me pregunto por qué soy así. Mis primas, como María y Lucía, ya quieren maquillarse o ponerse tacones de juguete. Mis amigos de la cuadra ya hablan de ser futbolistas o cantantes famosos. Yo no. Yo solo quiero ser la bebita de papi. Quiero que me cargue, que me arrulle, que me dé besitos en la frente y que me diga: minha filha, nunca voy a dejarte sola.

Y aunque sé que algún día creceré más, que tendré que aprender muchas cosas de grandes, dentro de mí hay una certeza: no importa cuánto tiempo pase, yo siempre voy a ser su niña. La de sus brazos, la que le dice papi, la que duerme con Mirnold, la que responde “señora” y la que todavía se siente bebé aunque ya tenga 10 años.

Esta es mi historia. La historia de una niña que no quiere dejar de ser pequeña, de un papi que siempre me llama minha filha, de un osicornio que guarda mis secretos, y de un mundo que a veces me pide crecer más rápido de lo que yo quiero.

Y aunque sé que vendrán momentos difíciles, también sé que mientras mi papi me abrace fuerte, todo estará bien. Porque al final, yo no soy solo María José. Yo soy minha filha.