Crear nueva lista
Compartir con tus amigos
Personalizar legibilidad

Capiberto y Pudín

Todos los derechos reservados ©

Sinopsis

Un capibara y un pudú realizan un épico viaje desde el Amazonas al sur de Chile

Genero:
Adventure
Autor/a:
Adrian
Estado:
hace un año
Capítulos:
10
Rating
n/a
Clasificación por edades:
13+

El Bosque Encantado y la Sombra que Cayó

En el lugar donde la tierra se deshace en mil islas verdes y el aire huele a lluvia antigua y a corteza de canelo, vivía Pudín.

Pudín no era un pudú cualquiera. Era pequeño, incluso para los estándares de su especie, y su pelaje era del color de las castañas en otoño. Sus ojos, dos pepitas de obsidiana brillante, reflejaban la eterna niebla que abrazaba los bosques del sur de Chile. Su mundo era un universo en miniatura: un laberinto de helechos gigantes que eran sus rascacielos, troncos caídos cubiertos de musgo que eran sus puentes hacia reinos secretos, y el sonido del chucao, un pájaro cuyo canto era la banda sonora de su vida tranquila.

Todas las mañanas, Pudín seguía a su madre a buscar hojas tiernas de quilineja y brotes de maqui. Por las tardes, jugaba a esconderse entre los faldeos del copihue, la flor nacional, que colgaba como una estrella roja y verde de la que siempre salía perdido, porque su pequeño cuerpo apenas si movía los tallos.

Vivía en una felicidad sencilla y rutinaria, donde el mayor peligro era resbalar con el musgo húmedo o que un águila merodeara demasiado cerca. Pero él no lo sabía. Para Pudín, el mundo era así: húmedo, verde y seguro.

Hasta que llegó el día del otoño en que el silencio cambió.

Primero fue el olor. Un aroma metálico, agrio, que no pertenecía al bosque. Se coló entre el perfume de la tierra mojada y las flores, perturbando el aire. Pudín, curioso, alzó su hocico. Su madre, en cambio, se quedó rígida. Sus orejas se giraron como radares, captando un sonido que él aún no podía discernir: el crujido de una rama que no se rompía por el viento, sino por el peso de una bota.

Luego, vinieron los sonidos. Lejanos, al principio. Voces ásperas que cortaban la melodía del bosque como un cuchillo. Risas que no eran alegres, sino codiciosas. Pudín se encogió contra el costado de su madre, que ya respiraba con el ritmo acelerado del miedo.

—Quédate quieto —susurró ella, un temblor en su voz que Pudín nunca antes había escuchado.

Pero era demasiado tarde.

De entre los helechos surgió una sombra. Dos sombras. Eran hombres, altos y enfundados en ropas de colores estridentes que gritaban contra el verde del follaje. En sus manos llevaban extraños artilugios de metal y redes.

Pudín quiso correr, pero sus patitas parecieron echar raíces en el suelo. El mundo, que siempre había sido un lugar de susurros, de repente estalló en gritos, en el ruido seco de una jaula de alambre que se abría como una flor siniestra y en los gruñidos de unos perros atados con correas que tiraban con ansia.

Su madre saltó, tratando de distraerlos, de llevárselos lejos de él. Fue su último acto de amor. Una red cayó sobre ella, envolviéndola en un manto gris.

Pudín solo sintió un dolor agudo en una pata. Un lazo que se cerró con un click frío. Lo jalaron, levantándolo del suelo. El mundo se volvió de cabeza. Los árboles, sus protectores, ahora se veían al revés, indiferentes. El musgo, su cama, estaba a metros de distancia. El canto del chucao se apagó, ahogado por las risas de los hombres.

—¡Este es perfecto! Pequeño y exótico. En Europa pagarán una fortuna por él.

Lo metieron en una caja de madera con rendijas. La última imagen que Pudín tuvo de su hogar fue un pedazo de cielo gris, enmarcado por las hojas de los árboles que se alejaban a toda velocidad, visto a través de una grieta. El olor a bosque, a hogar, fue reemplazado por el hedor del miedo, la madera nueva y el humo de diesel.

Así comenzó su viaje hacia la oscuridad. El suave crujir de las hojas bajo sus patas fue reemplazado por el estruendo de un motor. La compañía de su familia, por el frío del metal. La libertad, por la certeza de cuatro paredes que se movían, llevándolo lejos de todo lo que había conocido.

No lo sabía, pero su viaje de regreso ya había comenzado. Solo que primero tendría que perderse por completo.

---Fin del Capítulo 1

¡Cuéntale a Adrian lo que piensas sobre este capítulo!
Me encanta

0

Me encanta

Divertido

0

Divertido

Picante

0

Picante

Suspense

0

Suspense

Emotivo

0

Emotivo

Profundo

0

Profundo

Alentador

0

Alentador

Impactante

0

Impactante

Bien escrito

0

Bien escrito

Trama absorbente

0

Trama absorbente

Buenos personajes

0

Buenos personajes

Diálogos potentes

0

Diálogos potentes

Otras recomendaciones

La favorita de la profesora

Jud: Historia corta con buen desarrollo y ritmo

Leer ahora
Mixología

Jaqueline Leal: Me encantó, como lectora no puedo más que agradecer tu esfuerzo y tus ganas de salir adelante a pesar de pasar momentos difíciles nos diste una gran historia gracias 🥰🥰🥰🥰

Leer ahora
Embarazada del bebé de su hombre lobo 🌙 Kookmin Adap.

janneth1108: Dios ya quiero mas .. me encanta 😍😍😍

Leer ahora
Legalmente amor

Jaxu: Me gustó mucho tu libro. Tienes una buena manera de narrar la historia, es muy linda. haces que se sienta cálido hasta en los momentos tensos

Leer ahora
Odio a mi jefa

Majo Me: Excelente, me enganchó tanto la historia que la terminé en un día. Y la volvería a leer. Cada personaje te deja atrapada, a veces me perdí de la perspectiva del personaje que me tenía que devolver. Jajaja del resto muy bien

Leer ahora
Omega Of The Moon [KOOKMIN]

Jeon Jimin : Me encantó,la amé 🤩Es una de mis obras favoritas,la he leído muchísimas veces pero hasta ahorita me atrevo a comentar,he buscado algo parecido pero nada se compara con tú obra es inigualable, eres muy buena en lo que haces espero leerte pronto 💐🌈

Leer ahora
It All Fell Down | KookV

ana: Me encantó muchísimo, cada tanto la releo. 😍🩷 muy entretenida y bien escrita ✨

Leer ahora
Lady Venom se consigue una amante | GL

Jul: La historia te atrapa desde el principio. Gracias por traducirla.

Leer ahora