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CAPTIVE HEART

Sinopsis

Jimin, un artista solitario, se siente irresistiblemente atraído por el Amo Jeon, un Dom experimentado que aparece en los monitores del club BSDM de su hermano. Intrigado, le envía un sensual boceto como regalo anónimo, despertando el interés del enigmático y atractivo Jeongguk. A pesar de evitar relaciones comprometidas, Jeon se ve tentado por la idea de explorar algo nuevo con el inexperto Jimin. Una intensa danza de seducción comienza cuando el Amo Jeon descubre los placeres de cortejar.

Estado:
Completado
Capítulos:
5
Rating
5.0 1 reseña
Clasificación por edades:
18+

1

Jimin estaba sentado en la oficina de su hermano garabateando ideas para el proyecto de su maestro de arte, cuando un movimiento captó su atención hacia una de las cámaras y alejó la vista de su cuaderno de dibujo. Normalmente se requería un acto divino para distraerlo, un tsunami, un tornado, o una tormenta, pero hoy su cuerpo entero se giró ansiosamente, como si estuviera esperando algo.

O a alguien.

Se enfocó en la esquina del club donde un gran grupo estaba formado.

Se preguntó brevemente si había alguien en escena, pero el escenario estaba del otro lado del club. Curioso, revisó el monitor de seguridad, esperando que la concurrencia se apartara.

Entonces lo vio.

El hombre más hermoso del universo.

Bueno, todo el mundo no pensaría así, pero para Jimin el hombre de cabello oscuro, altos pómulos, ancha espalda, mandíbula afilada y al parecer labios muy besables, hacía que estuviera en la cima de los mejores diez. No le molestaba que el hombre usara pantalones de piel negra, sin camisa y brazaletes de cuero en los lugares correctos. Si ese era un daddy, Jimin quería saber dónde tenía que firmar para ser nalgueado.

Dándole vuelta a la hoja, Jimin dibujó rápidamente las líneas del hombre. Sus ágiles dedos completaron los detalles mientras su mirada iba del monitor al cuaderno de dibujo y de regreso al monitor. Mientras seguía viendo la pantalla, Jimin se preocupó de perder al sujeto de su fascinación entre la multitud. Soltó un suspiro de alivio cuando el hombre se sentó en una silla lo suficientemente cercana a la cámara para ser capaz de seguir dibujando.

La puerta de la oficina se abrió, Namjoon, uno de los guardias del club entró al cuarto, tatuado y pareciendo que había comido clavos en el desayuno.

—Hey Minie. ¿Cómo estás esta noche?

Ellos chocaron los puños. Namjoon tocó suavemente la mano de Jimin, siempre cuidadoso de su fuerza. Claro, parte de eso se debía a que Jimin era el hermano del propietario del club, Jin, y podía cortar al guardia en pequeños pedazos si el hombre dañaba las manos de Jimin.

Jin era su más gran fan.

—Wow, lindo dibujo del Amo Jeon , —dijo Namjoon, acercándose a ver la pintura.

—¿Quién es? —preguntó Jimin, tratando de hacer su tono lo más desinteresado posible—. Él tiene una cara interesante.

Y un caliente, caliente, cuerpo.

—Hey, ¿qué acerca de mi cara?. ¿Qué está mal en

ella?

Jimin miró al guardia con mirada artística. —Nada.

Es por lo que no eres un sujeto interesante. Tu cara es perfectamente simétrica, sin nada en particular interesante artísticamente.

Namjoon se rió. —No sé si debería ofenderme o no.

Las mejillas de Jimin ardían. Algunas veces realmente necesitaba pensar antes de decir cosas estúpidas. —Lo siento.

—No hay problema, compañero. Solo jugaba contigo. Tu hermano dice que va a tardar una hora más o menos, pero que te pongas cómodo. Te enviará algo para comer.

Jimin giró los ojos. —Puedo esperarlo en el club.

Sabes que tengo veintidós años.

Namjoon sacudió la cabeza, sus oscuros ojos serios. — No hay manera. Ellos se comerían a alguien tan tierno como tú, sin mencionar que tu hermano me mataría.

Regresando a su dibujo, Jimin no pudo evitar decirlo mientras veía el monitor. —No me molestaría que él me comiera.

—Me quedaría lejos del Amo Jeon si fuera tú. Hay malas noticias del hombre.

—¿Él es peligroso? —Jimin frunció el ceño; irracionalmente decepcionado de un hombre que ni siquiera conocía.

—No. Es el mejor Dom de la ciudad y él lo sabe. Rompe el corazón de todos los pequeños sub’s porque todos se enamoran del Amo Jeon . Él nunca ha tomado a un sub más de una o dos veces, y tampoco le ha ofrecido un contrato a ninguno de ellos. He oído que no ha estado cerca de darle un collar a alguien hasta ahora.

Jimin se encogió de hombros ignorando la advertencia. —Quizás no ha conocido al hombre correcto.

Namjoon se carcajeó groseramente. —Cariño, eres dulce, pero no construyas sueños románticos alrededor del Amo Jeon . Los hombres que lo hicieron siempre salieron lastimados.

Jimin decidió ignorar al negativo guardia. Había algo en el Dom que le llamaba y Jimin siempre seguía a su corazón. Abstraídamente, siguió trabajando en terminar su dibujo. Estaba bastante bien hecho si él pudiera adular su propio trabajo. Le puso sus iniciales en la esquina inferior.

Mirando alrededor, divisó un sobre. Sabía que en el cabría el dibujo sin doblarlo.

—¿Puedo pedirte un favor, Namjoon? —Jimin levantó la vista dándole al guardia su más ventajosa mirada con sus ojos ambar. Una mirada que nunca había fallado en lograr que alguien hiciera lo que él quería.

El guardia se veía nervioso. —Si puedo y no causa que me despidan...

—¿Podrías darle esto al Amo Jeon ? No le des mi nombre. Solo dile que es de un admirador.

Namjoon se rió. —¿No del misterioso hombrecito? Dame. Voy a lograr que me despidan por esto. —Extendió la mano y Jimin le dio el sobre.

Minutos después Jimin veía con anticipación cómo Namjoon se aproximaba a la mesa.

—Amo Jeon .

Jeongguk levantó la vista y vio a uno de los guardias del club acercarse.

—¿Hay algún problema?

El guardia sonrió. El hombre era diabólicamente hermoso pero definitivamente no era su tipo. A él le gustaban sus hombres más delgados y delicados.

—Se me indicó que te diera esto; de un admirador.

Jeongguk aceptó el sobre, ante el murmullo y ruido de besos de sus compañeros. El guardia se fue inmediatamente, dejando a Jeongguk preguntándose qué escondía.

Con una mirada a sus amigos en la mesa, Jeongguk se encogió de hombros. Abrió el sobre, sacó la hoja de papel y la observó.

Dentro estaba un dibujo de de él tan real, que a pesar de estar hecho a lápiz, casi creía que era capaz de sentir las puntas de la barba en su mentón.

—Wow, quiero uno, —dijo Félix inclinándose para ver la pintura.

—Consíguete tu propio admirador. —Jeongguk revisó el lugar, tratando de ver si alguien lo estaba mirando o estaba sosteniendo un cuaderno de dibujo. La hoja obviamente había sido arrancada de uno.

Todos lo estaban mirando, como de costumbre, pero no había extraños, y él estaba muy seguro de que ninguno de los presentes tenía ese tipo de habilidades.

—Déjame ver. —Como el propietario de varias galerías, Hoseok se consideraba un experto en arte. Dejó salir un bajo silbido cuando vio el dibujo—. Me pregunto lo que esta persona podría hacer con más tiempo. Esto obviamente es solo un rápido dibujo. Me encantaría que quien sea que lo hizo dibujara a Taemin.

Taemin era el sumiso de Hoseok desde hacía mucho tiempo.

Hoseok inclinó la pintura para que su sub, sentado en el suelo, pudiera verla.

—¿Qué piensas?, mascota.

—Es muy real, —comento el sub, dándole a su amo una amorosa mirada.

—No lo arrugues, —dijo Jeongguk molesto, tomando el dibujo. Extrañamente no quería que sus amigos tocaran su regalo. Lo sentía demasiado personal para compartir. Alisando las invisibles marcas, Jeongguk deslizó la pintura de regreso al interior del sobre—. ¿Alguien vio hacia donde fue el guardia?

Sus amigos sacudieron la cabeza.

—Bueno, por su profesión, probablemente esté en la puerta del frente o donde quiera que sea su lugar.

Jeongguk chasqueó sus dedos ante el camarero que pasaba. Él usaba unos ajustados short blancos de piel, unos interesantes remolinos de pintura corporal y nada más.

—Estoy buscando a un vigilante. El que tiene cabello castaño corto y tatuajes.

—Ese es Namjoon. Se fue ya por esta noche.

—Mierda.

Jeongguk dejó ir camarero después de pedir unas bebidas.

—Supongo que tendrás que preguntarle la próxima vez que vengas, —dijo Hoseok, antipáticamente.

—Sí. Supongo. —La noche había perdido algo de su glamour. Ahora todo lo que quería era descubrir algo más de ese admirador extraordinariamente talentoso.

Al sábado siguiente por la noche Jimin regresó al club de su hermano. Ese era uno de los pocos días de la semana en que no tenía clases, y a Jin le gustaba usar ese tiempo para ponerse al día sobre lo que estaba haciendo Jimin.

Jin era su bueno aunque controlador hermano y le daba a Jimin alimentación y alojamiento mientras su beca cubría la escuela, libros y accesorios. Ese sistema estaba funcionando para ambos.

Después de ponerse al corriente sobre los eventos de sus vidas, Jin dejó a Jimin solo en su oficina con todas esas encantadoras cámaras de seguridad. Jimin generalmente pasaba la mayoría de los sábados terminando su tarea y cenando con su hermano. Él nunca iba a fiestas como sus compañeros de clases. Trabajó demasiado duro para conseguir su beca como para arruinarla por una novatada de alcohólicos. Si tuviera una cita, eso sería totalmente diferente, pero actualmente estaba soltero y el único hombre que le interesaba estaba justo aquí en este club. Jimin distraídamente veía los monitores de vez en cuando, mientras hacía su tarea de inglés.

Cuando finalmente vio de nuevo a Jeongguk, Jimin estaba listo.

Él había pasado toda la semana con su amigo, Suga, que se especializaba en trabajos de piel, para que le ayudara a hacer un apropiado látigo. Su amigo disfrutó el desafío y Jimin le pagó haciendo un retrato del novio de Suga, que le gustó mucho, si la sonrisa en su cara era una indicación.

Sacando la bolsa de terciopelo de su mochila, Jimin llamó al teléfono del bar y preguntó por Namjoon.

El guardia se oía jadeante cuando contestó el teléfono; debió apresurarse a contestar la llamada. —Sí, Minie.

—¿Puedes venir a la oficina de Jin?

—Seguro.

Un momento después el guardia estaba en la puerta.

—¿Qué sucede?

—Tengo otro regalo para Jeongguk. ¿Podrías dárselo por mí?, por favor.

Namjoon aceptó la bolsa. —¿Puedo verlo?

Jimin se ruborizó. —Seguro, puedes decirme si crees que es suficientemente bueno.

El guardia abrió la bolsa y deslizó fuera el látigo. — Joder, esto es muy hermoso. Jeongguk se va a correr en sus pantalones. Se la voy a dar ahora mismo. —Namjoon le dio una curiosa mirada—. ¿Cómo sabes que Jeongguk es el Amo del látigo?

Jimin se ruborizó. —Oí a alguna gente decirlo cuando me iba la semana pasada.

—No dejes que Jin te vea hablando con Jeongguk, — advirtió el guardia.

Jimin dejó salir un suspiro. —Dudo que pueda ese

hermoso hombre fijarse quisiera en un escuálido artista como yo.

—Prométeme que no le dirás quién soy, —suplicó.

—Lo prometo, —dijo Namjoon solemnemente—. Ahora mantén tus ojos en el monitor. No vas a querer perderte esto.

Jeongguk estaba sentado en su usual mesa bebiendo de su vaso lleno de whisky con hielo. Distraídamente se preguntaba si vería a su admirador hoy.

—Amo Jeon . —Una voz familiar le saludó.

—No mires ahora, Gguk, pero creo que tienes otro presente de tu admirador, —bromeó Hoseok.

—Él me pidió que le trajera esto, —dijo el guardia sosteniendo una bolsa de terciopelo que era como mínimo de sesenta centímetros de largo por treinta de ancho.

—Al menos sé que es un hombre, —dijo Jeongguk. Uno de sus grandes miedos fue aliviado. Había estado preocupado de que una mujer estuviera detrás. No sería la primera vez.

Namjoon inclinó un poco la cabeza. —Tengo que regresar al trabajo.

—Espera. —Jeongguk tomó la muñeca del vigilante—. ¿No eres tú mi admirador?

Namjoon se rió. —No, señor, no soy yo. Además, he visto los chicos que le gustan y no entro en su estereotipo.

—Cierto, —Jeongguk se rió mientras acariciaba la bolsa de terciopelo. Se aclaró la garganta mientras el guardia esperaba pacientemente. Era ridículo sentirse nervioso, pero él no quería perder la oportunidad de preguntar—. Dado que sabes mi tipo muy bien. ¿Mi admirador lo es?

—Oh sí, pero está fuera de tu alcance. —El vigilante se fue antes de que Jeongguk pudiera preguntarle a qué se refería.

Un delgado hombre con grandes ojos café, se acercó, sin una palabra se arrodilló frente a él. —Amo, ¿podría ser honrado con ser tu sub por esta noche?

—No gracias, quizás la próxima semana. —Con desgana despidió al chico con un movimiento de la mano y regresó a la bolsa. No tenía tiempo para hombres comunes cuando estaba tratando de resolver un misterio. Amaba los rompecabezas. Quien fuera su admirador sin saberlo le había quitado el gusto por esos encuentros.

—¿Vas a abrirlo? —preguntó Hoseok.

Jeongguk levantó la vista para ver a Hoseok y Taemin mirarlo como las escolares esperando que su amiga abriera una nota de amor. —Saben que es ridículo que tres duros Dom actúen como chicas escolares enamoradas, —le dijo Jeongguk a sus amigos.

—Uh-huh.

—Ábrelo.

Con una sensación de anticipación que Jeongguk no podía haber recordado en los últimos años, lentamente abrió el cordón en la parte superior y revisó el contenido. Sintiendo que la piel se le erizaba con anticipación. Sacando el regalo, el Dom que era conocido por ser inexpresivo dejó salir un jadeo.

En todos sus años manejando látigos, nunca había visto uno tan hermoso. El fuerte látigo tenía un mango de unos treinta centímetros de largo con un intrincado tejido de piel de tres colores en lugar de los tradicionales tonos totalmente negro o café. Las tiras que formaban un increíble y complicado tejido eran de piel teñida en rojo, blanco y negro.

—Quien sea, quiero casarme con él, —dijo Felix—. Ouch. Me pellizcaste. —Bajó la vista hacia su sub quien lo miraba fijamente.

—Compórtate niño, —dijo Jeongguk pasando su mano por el látigo, sintiendo la bien lubricada superficie.

Felix iba a tocar el látigo pero Jeongguk le dio un manotazo. —Mío.

—Solo quiero verlo, —Felix hizo pucheros.

—¿Tu madre no te dijo que se mira con los ojos y no con las manos? —regañó Jeongguk.

—¿La tuya no te dijo que hay que compartir con los amigos?

Ambos hombres empezaron a reírse.

Después de unos minutos, Felix se secó las lágrimas de sus ojos. —No puedo recordar cuándo fue la última vez que me reí tanto. Ahora déjame ver el látigo.

Felix usó su tono autoritario y Jeongguk sabía que su amigo iba en serio. —Recuerda de dónde lo obtuve.

Examinando el látigo, Felix pasó sus dedos sobre el inusual diseño. —¿Lo recuerdo? Quiero uno.

—Y yo aun quiero mi pintura, —dijo Hoseok refunfuñando.

Jeongguk tomó su látigo. —Bueno, ninguno va a tener lo que desea si no podemos imaginar quién es.

Los quemados dedos de Jimin aun le dolían de haber estado modelando un florero, pero estaba orgulloso de su logro. Le había llevado tres días de instrucciones, varios dedos chamuscados y unos días en el horno, pero él finalmente sería capaz de darle a su Dom favorito un florero de cristal soplado. Durante las pasadas ocho semanas le había enviado a Jeongguk una serie de regalos, desde un par de grilletes de hierro forjado a un intrincado bordado en un antifaz de seda. Ese aun era uno de sus favoritos.

Viendo la pieza, Jimin esperaba que Jeongguk pudiera aceptarla con el espíritu con el que se lo daba y no pensara que era demasiado femenino. Consiguió lirios del valle y los combinó con trece rosas lavanda.

Estaba feliz de que Jin estuviera demasiado ocupado para verlo. A Jimin casi le da un ataque cardíaco cuando la puerta se abrió.

Afortunadamente era Namjoon.

—Wow. No haces las cosas a medias, ¿no es así ¿Hiciste el florero?

—Sí. ¿No crees que es demasiado femenino? Quiero decir, las rosas lavanda se supone que significan amor a primera vista y combinado con los lirios del valle, humildad y devoción. De acuerdo a internet, trece rosas significan admirador secreto, pero me preocupa que crea que las rosas lavanda son demasiado de mujer.

—Respira hombre, —dijo Namjoon, dándole a Jimin una pequeña sacudida—. Le diré toda esa mierda que acabas de decir y si el hombre no es lo suficientemente inteligente para apreciar todo el trabajo que haces, que se joda.

—Más bien que me joda, —dijo Jimin con una sonrisa.

—¿Cómo va a hacerlo si ni siquiera te encuentras con él? —puntualizó Namjoon.

Jimin se encogió de hombros. Podía sentir el calor en su cara. —Lo sé. Lo sé, pero aún no estoy listo.

—Correcto. —Namjoon palmeó su espalda—. Escribe esas cosas de las flores así no me olvido.

Jimin tomó una hoja de papel del escritorio de su hermano y escribió todo cuidadosamente para que Namjoon pudiera leerlo. La caligrafía no era uno de sus talentos.

—Gracias, Namjoon. Hice algo para agradecerte todo lo que haces por mí.

—Hey hombre, no tienes que hacerlo, —dijo Namjoon, pero la sonrisa en sus ojos le decía que estaba complacido de que Jimin lo hiciera.

Él sacó su cuaderno de dibujo y le dio el dibujo de un delgado rubio con una gran sonrisa. Era Felix el amigo del Amo Jeon . —He visto cómo lo miras.

Fue el turno de Namjoon de ruborizarse. —Lo sé. Debo seguir mis propios consejos, pero él está fuera de mi alcance.

—Hey. —Jimin le dio un codazo a su amigo—. No digas eso. Además, ¿cómo vas a saberlo si no lo intentas?

—Dejaré que tú arregles esto y entonces trabajaremos en mí, —dijo Namjoon sonriendo—. Aunque, gracias por la pintura. —Cuidadosamente la dobló y la guardó en su bolsillo antes de tomar el florero—. Joder, es pesado.

—Eres un gran y entusiasta guardian. Puedes con eso, —bromeó Jimin.

—Ese soy yo, —dijo Namjoon, sacando pecho— ese soy yo.

Jimin vio al monitor, esperando ansioso que su

presente fuera bien recibido o al menos que Jeongguk lo apreciara más que el vaso de whisky que le había enviado. Quizás en el poco iluminado club, el Dom no se daría cuenta que las rosas eran lilas, pero las tradicionales rojas no se sentían lo suficientemente correctas.

—¿Crees que te enviará algo esta semana?— Preguntó Félix, viendo a Jeongguk morderse las uñas.

—No sé, pero estoy cansado de esta mierda. Mejor que se muestre pronto o voy a ir a cazarlo. —Jeongguk no quería admitir el esfuerzo extra que se tomaba para verse mejor esa noche, esperando finalmente encontrarse con su admirador secreto. ¿Cuánto más iba a tardar? ¿Nunca conocería a este chico? Él ni siquiera había tocado a otro hombre desde que empezó a recibir regalos. Sentía que estaba mal el tener sexo con alguien más mientras su admirador secreto estaba mirando. No quería romper el corazón del hombre, al menos no hasta que lo conociera en persona.

Un camarero llegó a la mesa con un vaso de whisky y lo dejó sobre una perfectamente blanca servilleta y se alejó. No fue hasta que el camarero se fue que Jeongguk notó que había un pequeño dibujo de un hombre sosteniendo un látigo en una esquina. Estaba caprichosamente hecho e hizo que se riera mientras tomaba su bebida.

Felix vio la servilleta. —Bueno no es tan elaborado como los otros regalos pero es dulce.

—Amo Jeon .

Namjoon estaba de pie frente a él sosteniendo el más exquisito florero que él hubiera visto, lo dejó antes de sacar la hoja de papel.

—Él está preocupado de que creas que las flores sean muy femeninas así que me instruyó a que te dijera el significado de las mismas.

Jeongguk escuchó el discurso mientras tocaba el suave vidrio. El florero era transparente en la base pero tenía remolinos mezclados de azul y una amplia franja de dorado que resplandecía incluso con la amortiguada luz del club. Jeongguk no tenía ninguna pieza de cristal artístico y nunca pensó tener alguna, pero sabía que este tendría un lugar en su casa, justo en la entrada.

—¿Él lo hizo? —Eso era importante para Jeongguk. Cualquiera podía ir y comprar algo, pero su admirador secreto se había esforzado para hacer personalmente todos sus regalos. Su devoción al hacer los regalos para él hacía que se sintiera especial incluso con lo frustrado que estaba por el secreto de su admirador.

Namjoon se rió. —Sí, y tiene quemaduras para probarlo.

—¿Está lastimado? —La preocupación se disparó en Jeongguk—. Llévate esto de aquí y déjame verlo.

—Él está bien —dijo Namjoon—. Y aun no está listo para encontrarse contigo.

—¿Por qué no? ¿Qué está mal con él?

—No hay nada mal con él, Amo Jeon . ¿No lo entiendes?

—¿Entender qué?

—Él te está cortejando.

Jeongguk apenas resistió la urgencia de golpear en la cara al guardia. —Estoy cansado de ser cortejado. Estoy listo para una reunión cara a cara.

—¿Hay un problema aquí? —Jin, el propietario del club se acercó a la mesa. El hombre era enorme con los brazos y la espalda más grandes que la mayoría de la gente. Sus ojos se iluminaron cuando vio el florero—. Wow esto es hermoso. —Se rió—. Es en cierta manera mejor que las cosas que hace mi hermanito y lleva a casa. No sé por qué lo hace si no es su medio, pero últimamente el chico ha estado en todos los lugares. Infiernos, las semanas pasadas él ha estado bordando, dice que quiere ‘expandir sus conocimientos’. —Dijo Jin marcando las comillas en el aire.

Namjoon se congeló a su lado. Jeongguk sonrió.

—¿Y qué edad tiene tu hermanito? —Preguntó Felix.

Aparentemente Jeongguk no fue el único que imaginó que era él.

—Acaba de cumplir veintidós. Es asombroso. Logró entrar a una de esas carísimas escuelas de arte con beca completa, el único de la familia con algún talento.

—¿Cuál es su especialidad? —Jeongguk trató de sonar calmado mientras su corazón se aceleraba en su pecho.

—¿Huh? —preguntó Jin. Sus ojos pegados al caliente trasero de un chico que pasó en ajustados pantalones de piel.

—Tu hermano, dices que el vidrio y el bordado no es su especialidad, —le recordó Jeongguk—. ¿Cuál es?

—Oh, el dibujo. Es un asombroso artista. Él prefiere lápices de colores, pero puede usar cualquier cosa, incluso pintura. Va a ser famoso algún día. Lo sé. —Jin casi brillaba por el orgullo que le provocaba su hermano mientras una sonrisa se formaba en su cara.

—¿Tu hermano viene a menudo al club? —Preguntó Hoseok en un tono casual que para nada engañó a Jeongguk.

—¡Señor, no! Ni siquiera lo dejo entrar. —Jin frotó su mentón—. Bueno, los sábados viene a hacer su tarea, pero no lo dejo entrar al club, propiamente dicho. Él solo entra a mi oficina. Nuestros horarios realmente no se conectan bien durante la semana, va a clases muy temprano en las mañanas y él ya se fue para cuando yo regreso. —Jin sacudió la cabeza recordando lo que había estado hablando antes—. Pero suficiente acerca de mí. ¿Por qué tienes flores?

—Un regalo de un admirador, —dijo Jeongguk con una sonrisa. Un admirador que él iba a conocer muy pronto.

—Bueno, son hermosas. —Jin se giró hacia Namjoon—.

Regresa al trabajo, Namjoon.

—Sí. Señor. —Él se dio media vuelta y se fue.

Jin inclinó la cabeza cortésmente, dijo buenas noches y se fue a revisar a otros clientes.

—Fácil. —Jeongguk le sonrió a Hoseok—. ¿No quieres arreglar una exhibición con los estudiantes de arte locales?

Hoseok casi se ahoga con su bebida. —Advierte la siguiente vez. —Sucumbió a la mirada de Jeongguk—. Bien, pero solo una galería y habrá un concurso o algo así. No voy a llevar mierda.

—Muy justo. Sé que debe de haber asombrosos artistas locales porque alguien con talento le enseña a mi niño.

—¿Quién dice que él es tu niño? —Preguntó Felix—.

Quizás ni siquiera lo quieras después de todo esto.

Jeongguk no podía explicar cómo sabía que tenía la intención de estar con el asombroso hombre que le había enviado tan detallados regalos. —Confía en mí, cualquiera que se tome tanto esfuerzo para hacer feliz a un Dom, que ni siquiera es el suyo, te aseguro que será un asombroso sub.

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