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Ebony trouble (Toll omegaverse)

Sinopsis

Inspirado en el manwha Honey trouble de Morak. William “Bill” Trümper, modelo alfa, está enamorado de su mejor amigo Tom Kaulitz, el cual es beta, ¿el problema? Tom está enamorado de Amy, su prima que también es beta, ¿qué es lo que sería capaz de hacer Bill para que Tom se enamore de él?

Genero:
Drama
Autor/a:
Nadir Kasomicu
Estado:
Completa
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Capítulo único

Mi canal donde subo memes y actualizaciones de mis fics, pasa el QR para estar al pendiente:


Gracias a Chikparole por patrocionar esta historia, estoy adjuntando las manips para que entiendan un poco más de cómo lucen los personajes, es un oneshot ojo :D

Personajes secundarios:

Tom estaba mordiéndose el labio inferior al observar su celular, fijándose que Bill le había dejado varios mensajes, siempre el alfa siendo tan intenso.

—Tengo que decírselo pronto… Porque sino alguien más podría quitarme la oportunidad de estar con la persona más increíble que haya conocido —habló Tom para sí mismo, sonriendo de medio lado, pensando en todo lo que había sido capaz de hacer por alguien.

Aunque tenía nervios, muchos de hecho, pensando en lo que podría pasar si le decían que no… Pero el que no arriesga no gana decía la frase, y sentía que era demasiado tarde para retractarse, y desde luego no después detodolo que hizo, por lo que le respondió el mensaje a Bill, diciéndole a qué hora terminaría su turno como mesero en el bar en su último día de trabajo, ya que tendría que retomar las clases en la universidad, y por lo mismo quería enfocarse sólo en ello.

Bill le dijo que iría a recogerlo sin Tom pedírselo, por lo que se limitó a poner los ojos en blanco y bufar, ingresando al establecimiento, sonriéndole a su jefa que estaba con el cabello castaño planchado y traje de sastrería puesto, con el teléfono al oído, Tamara Mühler, quien con un asentimiento le devolvió el saludo no verbal, mientras el castaño se amarraba el cabello en una coleta, y se ponía su mandil, teniendo ya puesto la camisa y pantalones de vestir para la ocasión, se había quitado los pendientes largos porque no era prácticos para su trabajo, pero por lo demás estaba igual.

Era un tanto peculiar cuando se era beta, pero era algo que tanto Tom como su jefa sabían, porque la mayor también era beta, en un mundo donde quienes tenían más importancia solían ser los alfas u omegas, y los betas eran totalmente ajenos a todo ese lío que implicaban los celos, rut, instinto animal, entre otros.

Tom mismo era hijos de un hombre alfa y un hombre omega, él siendo igual a su papá omega, quien lo gestó, y por eso es que todos esperaron que él fuera omega, pero no, Tom era de esos escasos casos donde terminó siendo beta, totalmente ajeno a las feromonas y demás.

En realidad Tom no prestó mucha atención a las clases que explicaron todo al respecto sobre la reproducción de alfas y omegas, porque él mismo en casa no sabía mucho, ya que si bien su papá alfa, que se llamaba Julian, tenía su rut, casi nunca se percataba, y su papá omega, que se llamaba Nicholas, también al tener su celo no era algo que Tom se enterase, ya que seguía trabajando como si nada.

Bill mismo, que en sí se llamaba William, sólo le permitía a Tom llamarlo Bill porque habían sido mejores amigos desde el kínder, pues él era alfa, y tampoco se percataba cuando tenía su rut o algo, y eso que prácticamente Bill vivía con él, lo cual era inquietante si se ponía analizarlo, ya que su mejor amigo no es que tuviera problemas económicos, no cuando era un actor, modelo y demás variantes muy conocido a nivel internacional, pero sí, igualmente lo tenía casi como si fuera su roommate, aunque Bill solía ser más que eso… Porque si Tom no le respondía, le llenaba de llamadas, e incluso llamaba a sus amigos, Dios sabía cómo es que Bill había conseguido el número de sus amigos, pero los tenía, y también controlarlo muchas veces haciendo que Tom se sacara de quicio pero terminaba por dejárselo pasar.

Era un tanto complicada la relación que tenía con Bill, pero siempre habían estado juntos, excepto cuando viajó al extranjero…

Pero Tom sabía que adoraba a su mejor amigo, así le sacara de sus casillas, y que era mutuo, sólo que habían muchas cosas que Tom no sabía de Bill, lo cual era extraño porque Bill sabía todo de Tom, o bueno,casitodo.

Tom estaba trabajando diligentemente, ofreciéndole una sonrisa a los clientes, algo que le aseguraba tener propinas, un buen trato y una sonrisa, algo que siempre lo había caracterizado, cuando escuchó un: —¡Mesero, apúrese y atiéndame! —donde Tom tuvo que resistir las ganas de poner los ojos en blanco porque reconoció la voz de inmediato, en lo que la gente se puso a cuchichear al respecto, aunque no pudiera oírlos por la música.

Tom se dirigió hacia el recién llegado, un hombre más alto que Tom, quien tenía el cuerpo con musculatura más trabajada, con el cabello negro hacia atrás, usando un traje, con una sonrisa de medio lado cuando los ojos del castaño conectaron con los suyos.

—¿No dijiste que me ibas a recoger a la salida? —inquirió Tom observando al modelo.

—Sí, pero me quedaba cerca y por eso vine —respondió Bill, y Tom sabía que mentía, pero lo dejó pasar.

—No puedes usar tu encanto para simplemente quedarte aquí sin ordenar nada, estoy trabajando, Bill —regañó Tom, observando que su jefe los veía a lo lejos.

—Dame… Estas que no tienen alcohol —mencionó Bill, señalando la carta, Tom soltó un suspiro pero asintió para ir a avisarle al bartender.

Aún faltaban como cuatro horas para que Tom terminara su turno, pero no le sorprendía que estuviera ahí. Le llevó primero su bebida sin alcohol, porque sabía lo insistente que era el alfa, para seguir trabajando con el resto de clientes.

Pero si bien iba pasando el tiempo, Bill era una molestia constante, por lo que estaba llamándolo a cada rato, para decirle que estaba muy borracho y que lo llevara a casa, cuando ni siquiera había tomado una gota de alcohol, por lo que Tom le rebatía de que no le pidió que fuera tan temprano, en sí no le había pedido ni que fuera, sin embargo, eso no se lo diría a su mejor amigo, quien estaba ahí haciéndole pucheros de reclamo como si fuera un niño chiquito y berrinchudo cuando Bill tenía su misma edad, y le ganaba por altura y cuerpo.

Tamara llamó a Tom, y éste se tensó, pensando que iba a regañarle por la presencia de Bill.

—Discúlpame, Tamy, es que Bill es un poco pesado —masculló Tom avergonzado, la mayor se rió.

—No te preocupes, sólo que te quería decir que ya puedes retirarte, has sido un maravilloso empleado todo este tiempo, no habrá diferencia si te vas un par de horas antes —mencionó Tamara, sonriéndole al menor.

—¿En serio? Es que aún quedan algunos clientes —musitó Tom, sorprendido pero feliz de que estuviera diciéndole eso.

—Sí, yo me encargo, ve a ponerte tu abrigo y deja el mandil —instó Tamara, y Tom le sonrió, haciéndole caso.

Cuando Tom salió del cambiador se percató que Bill estaba hablando con la mayor, y sintió una presión en la boca del estómago, ¿quizá por eso es que vino tan temprano? Para pedirle el número a su jefa, quien se lo estaba anotando con una sonrisa. En parte lo comprendía, Tamy era muy guapa, sólo que no entendía por qué Bill quisiera salir con ella, fuera de que nunca le había conocido pareja alguna, era el tema de que por lo general los alfas salían con omegas, los betas solían salir entre sí.

Cuando Bill lo vio se despidió de ella para acercarse a él. —¿Nos vamos? —preguntó y Tom asintió, para seguirlo y subirse al asiento de copiloto en el auto de Bill.—¿Tu jefa estudió en la universidad de Berlín, no?

—¿Tamy? Sí —respondió Tom, frunciendo levemente el ceño—, ¿por qué te interesa tanto? ¿Quieres salir con ella? —inquirió el castaño viéndolo de reojo.

—Es tu jefa y mayor como para que estés tuteándola así y respondiendo a lo otro, no es de tu incumbencia —respondió Bill sin verle.

Tom chasqueó la lengua, poniendo los ojos en blanco. —Tamy es beta, Bill, no es una omega —le recordó.

—¿Y qué tiene? Tú también lo eres —acotó Bill.

Tom bufó, Bill parecía no entender o se estaba haciendo el tonto, por lo que el castaño se quedó mirando a la ventana.

—Mañana me confesaré con Amy —contó Tom, buscando cambiar de tema, sonriendo al pensarlo.

—Ah, mañana —masculló Bill, apretando con más fuerza el volante mientras conducía—, me parece genial, te deseo la mejor de las suertes con mi prima. Iré contigo, para que al terminar me invites algo para celebrar cuando te dé el sí o si te da el no, igualmente me invites algo —terminó por decir el de cabello azabache, mostrándole una sonrisa digna de comercial de Colgate, no sólo por lo brillante, sino también por lo fingida.

Tom soltó un suspiro. —Realmente no sé por qué insistes en que te invite a comer si ganas por mucho más dinero que yo, pero está bien —cedió el castaño.

—Quéjate todo lo que quieras, pero amas consentirme comprándome cosas —chanceó Bill, guiñándole un ojo, y detuvo el auto cuando llegaron al departamento de Tom.

Tom puso los ojos en blanco frente a las molestias de su mejor amigo, pero salieron juntos subiendo a su departamento, con el castaño metiéndose a la ducha, al mojarse pensando en lo que le diría a Amy mañana… No quería arruinarlo, se enjabonó bien y enjuagó, hoy día sería el último día de práctica, así que al salir y ver a Bill desnudo no se sorprendió, aunque sí se sonrojó por ello, no acostumbrándose de todo al cuerpo trabajado del más alto, sacó las esposas del cajón junto con el antifaz, y se los puso, echándose en la cama, abriendo las piernas.

—Sólo hazlo —pidió Tom, al menos se sentía más seguro cuando veía las penumbras, ahora… Al inicio sí le dio mucho temor el ponerse el antifaz, gradualmente es que fue acostumbrándose a ello.

Bill apretó los labios, sacando el tubo de lubricante, echándose una cantidad generosa en los dedos para presionarlos contra su hendidura, con Tom mordiéndose el labio inferior, y el de cabello azabache quiso besarlo para ayudar a que se relajara.

—No, eso es algo demasiado íntimo para ser sólo una práctica entre amigos —resonó la voz de Tom en una ocasión, por lo que se detuvo a medio camino, sólo dilatando a su mejor amigo para lo que sería su última “práctica”.

Y es que Bill no contó con que Tom conociera a Amy, su prima beta que era idéntica a él, sólo que en mujer, y con el cabello largo, pero quiso desanimar a Tom de su gusto por ella, mencionándole que ella tenía fetiches peculiares donde disfrutaba de sodomizar a hombres usando un arnés con dildo mientras los tenía amarrados, tapándole los ojos, sin embargo, Tom no se desanimó por ello, comentándole a los días que igualmente quería intentarlo con ella.

Su mejor amigo que era virgen terminó accediendo a ser sodomizado por su prima, que ni siquiera era heterosexual, pero cuando Tom le contó que se había comprado un juguete para prepararse para ello… Bill lo vio como la oportunidad perfecta, y así es como empezaron las “prácticas” donde Bill, incluso siendo más grande que el dildo realista que había comprado Tom, empezó a enseñarle a su mejor amigo, el que se acostumbrara a recibir algo por detrás, con Tom corriéndose desde el inicio, incluso habiendo sido virgen, y cuando intentó tocarse a sí mismo sin provocarse la misma reacción que ocasionaba Bill en él.

Porque en sí Bill estaba enamorado de Tom, y nunca se lo había confesado, pero al tener la oportunidad de acostarse con él, haciéndole el amor, en lo que Tom pensaba que sólo era algún tipo de intercambio, Bill en realidad se grababa todas las expresiones de su mejor amigo en sus momentos más frágiles cuando Bill estaba haciéndoselo.

Tom disfrutaba demasiado de ser penetrado, incluso aunque Bill hiciera un esfuerzo desmedido para no anudarse, sólo para no lastimarlo, y cómo le quemaban los labios por besarlo, sólo quería probar su dulce boca, pero Tom no lo aceptaría, por no corresponderle. Sólo que en sí Bill estaba convencido de que su amigo sí lo amaba, sólo que no quería aceptarlo, ya que se había fijado en Amy, que era su versión con tetas y vagina, así que definitivamente era una señal.

Bill sabía que hacía mal al mentirle a Tom, porque Amy ni siquiera era heterosexual, ella era lesbiana, y de hecho para ella es que había conseguido el teléfono de la jefa de Tom, porque le gustaba, así que el único arnés que usaría su prima sería con otra chica beta, y no con Tom, pero claro que su mejor amigo no debería saberlo. Él mismo se había encargado de amenazar a Amy para que se mantuviera alejada de Tom, pero ella le dijo que si bien era guapo, no tenía ningún interés en él.

—¡Sólo métela! —pidió Tom, con la cara contra el colchón, con su erección bañada en preseminal, mientras Bill seguía torciendo sus dedos dentro suyo, estimulándole la próstata, y el castaño iba a correrse sólo con eso, lo cual a su parecer era de lo más humillante, así que sólo quería que Bill lo abriera bien para estar listo para Amy.

—Está bien, impaciente —farfulló Bill, sacándole los dedos para darle una nalgada que hizo que Tom se mordiera el labio para no gemir, no ayudaba que lo tocara de aquella forma cuando ya estaba sobrestimulado porque sólo lo excitaba más, pero después de ello es que Tom boqueó al sentir cómo la punta del miembro de Bill iba presionando su agujero distendido.

Bill sintió nuevamente a Tom ser una magnífica funda para su pene, tan estrecho pese a que lo hacían varias veces a la semana, y nunca sólo una vez, por lo menos tenían que correrse unas dos o tres veces, pero igualmente Tom seguía igual de apretado, por lo que sujetó con ganas las nalgas respingonas de su mejor amigo, para comenzar a embestirlo, hundiéndose dentro de su interior delicioso… Si tan sólo Tom fuera un omega…

Por lo que Bill sabía por unos artículos, sí habían estudios al respecto, sobre cambiar el segundo género de betas, sólo que los resultados salían “no concluyentes”, por lo que cabía la posibilidad de que ya hubieran realizado estudios en humanos pero sin conseguir lo que deseaban, lo cual desanimaba a Bill, ya que si Tom fuera omega, no sólo sería más fácil porque era lo que se esperaba de él, que se metiera con un omega, en sí eso pasaba con todos los alfas, la sociedad les decía que lo más natural es que se metieran con un omega, porque uno está diseñado por resistir el nudo, porque tienen celo, al igual que ellos tenían su rut, y porque puede gestar sus hijos, sino también porque así podría hacer que Tom le hiciera caso, llamándolo con sus feromonas, porque Bill aprovechaba el que Tom no pudiera distinguir las suyas, y desde que se habían empezado a acostar le dejaba impregnado sus feromonas de alfa, por lo que eso hacía que el resto de alfas sintieran incomodidad al tenerlo cerca, porque Bill era plenamente consciente de que Tom era un beta muy atractivo, así que sabía que muchos alfas podrían querer acostarse con él ya que la mayoría de alfas que se metían con betas ni siquiera era por tener un interés romántico, sólo por ser algo meramente sexual.

En su caso no era así, Bill estaba enamorado de Tom, desde siempre, así que si bien sabía que no podía tener hijos con Tom, aunque deseara profundamente que a su mejor amigo le creciera un útero para poder hacerle miles de hijos, sabía que esto era más que atracción sexual, Tom no tenía feromonas de omega, su ano no se lubricaba naturalmente, y pese a ello, Bill no podía sacárselo de la mente. Bill quería todo con Tom, hacerlo suyo pero de una forma que no sea una excusa para follar, sino que realmente se entregaran el cuerpo y alma, casarse con él, adoptar o tener hijos por embarazo subrogado, lo que sea pero con él. Sólo que no se lo había dicho nunca…

Ahora mientras veía su espalda quebrada, con el trasero levantado, mientras seguía dándole estocadas que hacía que Tom apretara más su culo, y soltara exclamaciones opacadas por su rostro contra el colchón… Bill sabía que lo amaba, que ese cuerpo que se iba bañando en sudor que lo recibía de aquella manera tan exquisita era de la persona que más amaba, por quien giraba su mundo, que siempre había estado obsesionado con su mejor amigo, jurándose a sí mismo no dejarlo nunca, y volviéndose mucho más sobreprotector luego de que secuestraran a Tom cuando eran niños…

El mundo era una mierda, y Tom muchas veces pecaba de ingenuo, de confiado, Bill sólo quería protegerlo, y nunca separarse de él, sólo Bill podría cuidar a Tom, salvarlo… Como Tom mismo había hecho con él, salvándolo de la situación de mierda en la que estaba desde que nació porque su madre no lo amaba, sólo frente a las cámaras se había demostrado como una madre devota, llevándolo a los sets de televisión, y de películas desde niño, para representar aquel otro papel: el de una buena madre.

Bill nunca tuvo cariño de su parte, ahora mismo ni siquiera sabía cómo estaba su madre porque nunca se dignaba ni a contestarle las llamadas, mandándola directamente con su manager, como si Bill fuera un completo desconocido.

Pero tanto Tom como sus padres habían hecho que Bill encontrara un propósito, sintiera el calor de un hogar, y Tom lo había encantado con su sonrisa desde niños.

Tom era su hogar, y por eso Bill sabía que haría lo que fuera para nunca dejarlo ir, de hecho hasta había empezado a construir una casa por el arquitecto del cual Tom era súper fan, Anis Ferchichi, aquel alfa insufrible, cómo lo odiaba, pero era quién había contratado, aceptando el trabajo porque al parecer era amigo de su madre, y que ahí es que se enteró que su madre estaba mal de salud…

Evidentemente David, su manager, no le dio respuesta alguna cuando quiso saber más, diciéndole que Charlotte no quería hablar con él ni ahora ni nunca.

Todo lo que Bill tenía era a Tom… Con ese mismo afecto, es que lo sujetó con más fuerza por las caderas, arremetiendo más profundo dentro de Tom, el cual sentía cómo es que su miembro se frotaba contra las sábanas, mientras ponía los ojos en blanco detrás del antifaz, apretando sus manos aunque no pudiera moverlas… Bill lo hacía sentir tan bien, la forma en lo que llenaba, Tom definitivamente no sabía que se podía disfrutar de algo así, así que estaría más que preparado cuando Amy se lo hiciera… Tratando de recordarse que todo esto era por Amy, ¿cierto?

Tom se vino con fuerza contra el colchón, y Bill se corrió dentro de él, metiéndole las uñas aguantando las ganas de anudarse, era algo que había aprendido a resistir, pero era difícil, muy difícil, cuando era lo que su propia naturaleza se lo pedía, pero hasta se tenía a punta de inhibidores para no tener que lidiar con su rut y desquitarse con Tom, porque él no podría soportarlo.

Se salió con cuidado, observando cómo su esencia emanaba del culo de Tom, relamiéndose los labios, cómo se le antojaba a Bill comérselo, chuparlo bien y así dilatarlo, pero la única vez que había tratado, Tom le había dado una patada, sonrojándose profusamente.

Su mejor amigo se giró, con el semen sobre su vientre, se había venido.

—¿Practicamos un par de veces más? —cuestionó Bill, levantándole el antifaz, observando los ojos brillantes de Tom, quien negó.

—No, debo dormir temprano para mañana salir con Amy, así que no quiero estar agotado —comentó Tom, mostrándole sus muñecas para que Bill abriera las esposas, quien hizo caso a la orden no verbalizada, mientras que el castaño se acariciaba las muñecas.

Bill pensaba en qué excusa tendría que sacar para después acostarse con Tom… Sabía que se había conformado con que fuera una práctica para supuestamente lo que Tom tendría con Amy, pero todo era falso, en realidad era como conformarse con las migajas de lo que buenamente pudiera darle Tom, aunque no lo supiera.

—¿Nos bañamos juntos? —interrogó Bill, y Tom asintió, poniéndose de pie, mientras que el alfa lo seguía al baño.

Sabía que no podía hacérselo, pero igualmente miraba embelesado a Tom, cómo es que él era tan hermoso, y no era consciente de lo bello que era, no lo suficiente al menos, con su cuerpo fibroso, esbelto, caderas estrechas, sus piernas… Pero también sus sonrisas, la forma en que achinaba sus ojos, o le sacaba la lengua de forma juguetona, cuando le mostraba el dedo medio, sus enojos… Tom era maravilloso, era todo lo bueno del mundo.

—¿Qué tanto me ves? ¿Me quedó jabón? —preguntó Tom al sentir el peso de la mirada de su mejor amigo.

—Sí —dijo Bill.

—¿Dónde? —inquirió Tom, y Bill se acercó a él mirándole con fijeza, para apretarle en la parte baja de su trasero, colando un dedo.

—Aquí —respondió Bill, y Tom le dio un manotazo en la cabeza.

—¡Imbécil! —se quejó Tom, separándose de Bill, era un tarado, y encima se rió, y el castaño sólo puso los ojos en blanco, ya que si bien muchas veces se habían bañado incluso desde niños, era más que obvio que esas ocasiones no estaban con bromas de aquella naturaleza ahora que ya tenían sexo entre ambos.

Una vez que terminaron de bañarse, se secaron y durmieron juntos como en otras ocasiones, Tom cayendo rendido casi de inmediato y Bill observándolo dormir hasta que cedió ante su propio cansancio.

…

Al día siguiente, Bill se puso un gorro y se sentó en un extremo de la cafetería, observando cómo es que su prima conversaba con Tom.

—Amy yo… Quería decirte que me gustas mucho, para ver si me dabas la oportunidad de salir contigo, incluso Bill me dijo cuáles eran tus preferencias en la cama, por lo cual no te juzgo, y las aceptaré sin problemas, yo ya estuve practicando… —empezó a hablar atropelladamente Tom tímido frente a la muchacha de cabello azabache largo con ropa deportiva, la cual lo cortó antes de que siguiera hablando.

—Agradezco tu buen gusto, Tom, pero no me gustas, de hecho tengo en la mira a alguien más —rechazó Amy a Tom, quien se quedó paralizado.

Es que Tom sí había considerado la posibilidad de que Amy lo rechazara, sólo que no tan rápido ni de forma tan tajante, haciendo que Tom se sintiera pésimo en aquel instante, fijándose en la superficie de la mesa, momento en el cual Bill aprovechó para acercarse y sentarse con ambos.

—Amy —masculló Bill mirando a su prima y luego vio a Tom—. Tomi, ¿me pides un volcán de chocolate? —preguntó el alfa, y Tom levantó su mirada, poniéndose de pie para ir a preguntar si siquiera hacían ese postre allí, dejando a los primos solos.—Te acabo de enviar el número de tu crush, era un poco enojona hasta que le hablé de ti mostrándole tu foto, así que supongo que lo tendrás más fácil, ahora vete, diré que te surgió un pendiente —soltó el actor observando a su prima, la cual suspiró.

—La verdad debería simplemente decírselo, ¿sabes? Tom no va a adivinar que estás enamorado de él —acotó Amy.

—Se fijó en ti y somos iguales —espetó Bill, frunciendo el ceño.

—Creo que de hecho tú tienes más pechuga que yo —se burló Amy—, pero en serio, ¿por qué no se lo dices?

—Él ya lo sabe, sólo falta que lo acepte —arguyó Bill.

—Eres un tonto, pero bueno, gracias por el número —respondió Amy, poniéndose de pie para salir de la cafetería.

Tom regresó con el ceño fruncido.

—No tienen volcán de chocolate, pero te pedí un café con leche, para que alimentes a ese bicho por lo dulce que tienes dentro —masculló Tom, fijándose que se había ido Amy—. Vaya, ni siquiera se despidió… Me rechazó, Bill —comentó el castaño, sentándose frente a su mejor amigo.

—Es una estúpida por más que sea mi prima, ella se lo pierde, tú eres… —empezó a hablar Bill, observando a Tom, sin saber cómo describirlo sin que sonara él como es estúpido, pero estúpido de amor por su mejor amigo.

—¿Sin gracia? ¿No lo suficientemente atractivo? —inquirió Tom con expresión dolorida.—Es que ni me dejó hablar, sólo… Me rechazó como si nada. Si bien sabía que podía pasar, no esperaba que fuera tan… Así —se sinceró el castaño.

—No, Tom, eres todo lo contrario, eres guapo y tierno… Ugh, no me gusta usar esas palabras pero eres adorable, y por eso es que sé que es cosa de mi prima y no por ti —acotó Bill, a sabiendas de lo perfecto que era Tom, sólo que él no se daba cuenta de ello.

—¿Yo? Já, ya quisiera —mencionó Tom cabizbajo, que si bien era un chico que gustaba de arreglarse, poniéndose pendientes largos, casacas de cuero, entre otras ropas que llamaban la atención, sabía que no siempre tenía la personalidad más llamativa, y que por lo mismo con quien había perdido la virginidad había sido con Bill en el afán de practicar, una práctica que no sirvió para nada porque nunca tuvo una real oportunidad con Amy.

Bill le acarició los cabellos a Tom, desordenándoselos.

—No te desanimes, Tomi, ¿te invito a beber en la noche? —preguntó Bill, pensando que quizá Tom despejaría así su mente.

—Me vendría bien, pero no, tengo que inscribirme en las clases de la universidad mañana y debo hacerlo presencialmente porque sino me sucederá lo de la otra vez, que no se subió al sistema y tenía un horario cagado —respondió Tom.

Bill suspiró. —Sí, lo entiendo, igualmente tengo que viajar mañana para unas grabaciones —farfulló el pelinegro y Tom asintió.

—¿Sí? Qué bueno, me traes algo —musitó Tom.

—Mi presencia —respondió Bill.

Tom puso los ojos en blanco, pero sabía que era una broma, porque Bill siempre le traía regalos de todos los viajes que realizaba.

Después de que Bill bebiera su café con leche y Tom terminara su café solo, es que el alfa lo llevó a su departamento.

—Ten buen viaje, Bill —deseó Tom cuando se bajó.

—Me estaré comunicando, así que no olvides responder, eh —le recordó Bill.

—Sí, mamá —se burló Tom con una sonrisa de medio lado, al menos se había animado un poco al estar con Bill, igualmente sabía que por Amy no sentía amor real, sólo quería una oportunidad, había algo en ella que le llamaba poderosamente la atención, considerándola una diosa, pero pues ella lo había rechazado, diciéndole que era por alguien más. ¿Siempre tendría que ser la última opción? ¿Algún día alguien lo elegiría?

Tom no recordaba la ocasión donde alguien hubiera pensando en él como primera opción.

Bill le enseñó el dedo medio y luego condujo, dejando a Tom perdido en sus pensamientos, soltando un suspiro.

…

Al día siguiente cuando Tom estuvo en la universidad, al terminar de matricularse, es que se fijó que en el periódico mural habían puesto los nuevos talleres disponibles para sumatoria de puntos, y casi se desmaya de la impresión cuando se percató que Anis Ferchichi estaba como profesor de uno de los talleres.

—¡¿Por qué no me llegó esta información al correo?! —preguntó Tom en voz alta, teniendo ganas de jalarse de los cabellos porque él amaba el trabajo del arquitecto Ferchichi, precisamente por él es que se había animado a estudiar Arquitectura.

Así se fijó que la fecha límite de inscripciones era hoy, y evidentemente no quería perdérselo por nada del mundo, por lo mismo es que regresó a mesa de partes de la universidad para preguntar dónde podría inscribirse.

—Está de suerte, joven Kaulitz, el arquitecto Ferchichi está instalándose en su oficina ahora mismo —comentó la secretaria, dándole las indicaciones de dónde hallarlo, y Tom, ni tonto ni perezoso, fue corriendo en dirección de aquel sitio, encontrando al alfa de tez oscura y músculos marcados, usando traje y cargando una caja con lo que suponía que eran sus objetos.

—¡Señor Ferchichi! —llamó Tom acezado por haber llegado corriendo, apoyándose sobre sus rodillas, mientras el hombre mayor se giraba, observando a aquel joven atractivo que le había hablado, pero lo conocía, sí, lo había visto antes en aquellas fotos…

—Buenos días, dígame —musitó Anis, y Tom se enderezó, acercándose un poco más, haciendo que el alfa notara el olor sobre el beta, ese penetrante aroma de otro alfa, uno que él conocía muy bien, el hijo de Charlotte, claro, este muchacho guapo era Tom Kaulitz, el supuesto prometido de William Trümper, el actor insoportable para quien estaba trabajando.

—Lo siento, señor Ferchichi, mis modales. Buenos días, soy Tom Kaulitz, sino que me fijé que hoy era el último día de inscripción para su taller, y a mí no me fue notificado por correo, quisiera ver si era posible que me aceptara, soy muy fan de su trabajo, todos sus diseños han sido mi inspiración, usted mismo fue quien me hizo querer ser arquitecto —confesó emocionado Tom, mientras que Anis lo veía, un fan enamorado, un beta fan enamorado, que casi se le notaba el brillo en la mirada, figura menuda, labios gruesos, fácilmente podría ser alguien a quien usar para pasar sus celos, no era un omega como para estar marcado, aunque sería uno precioso definitivamente, no le interesaba si era pareja de ese mocoso actor de cuarta.

—Claro, déjame ingresar a mi oficina y te anoto en mi taller —cedió Anis, mientras el menor le seguía con esa misma expresión de cachorrito que sólo le faltaba mover la cola de la felicidad.

—¡Muchas gracias, señor Ferchichi! —gritó Tom sumamente feliz.

—En realidad quería ver si tal vez podrías ser mi asistente, ya que necesito uno ahora que me estoy instalando en la ciudad —comentó Anis.

—¡Oh, por supuesto que sí! —respondió Tom de inmediato, no podía negarse frente a aquella oportunidad, y el mayor sonrió de medio lado.

—¿Y tu alfa no pondrá ningún pero? —inquirió Anis, aunque ciertamente le importaba un bledo.

—¿Mi alfa? —preguntó Tom confuso.

—Tu aroma, un alfa ha impregnado su aroma en ti, es algo que se hace entre pareja, si él no es tu pareja… Se considera una falta de respeto —comentó Anis.

Tom se sonrojó, negando con la cabeza y ademanes. —¡No, para nada! Bill sólo es mi amigo, él… Vaya, no sabía que me había dejado sus feromonas, es que no puedo olerlas, soy beta —se sinceró el castaño.

“Así que el remedo de actor mintió, no es su prometido, sólo su amigo, perfecto, más manipulable para usarlo en mi beneficio”, pensó Anis, sonriéndole, en lo que le daba las indicaciones a Tom.

…

Tom le comentó a Bill mediante mensajes emocionados que empezaría a trabajar para Anis, y que él le daría clases en un taller de la universidad, haciendo que todas las alarmas de Bill se encendieran.

—Pero dijiste que no trabajarías más en el bar para dedicarte a los estudios —comentó Bill del otro lado de la línea.

—Sí, pero es que es la oportunidad de trabajar con nada más, y nada menos, ¡qué Anis Ferchichi! —dijo Tom por toda respuesta, sumamente emocionado.

Bill apretó la mandíbula.

—Sólo que sí me gustaría que no dejaras tus feromonas en mí la próxima vez, no sabía que lo estabas haciendo hasta que me lo mencionó el señor Ferchichi —pidió Tom aún con el teléfono contra su oreja.

Bill sentía que iba a romper su celular de la fuerza ejercida por lo dicho por Tom, ese maldito alfa estaba jodiéndole la existencia y él aún estaba muy lejos de Alemania, en Estados Unidos, como para poder hacer algo.

…

Tom siguió trabajando sin problemas tres veces por semana para Anis, fijándose mucho en el mayor, disfrutando de las charlas que tenía con él, incluso cuando lo invitó a comer, hasta que terminó hablando nuevamente de Bill.

—Con Bill te refieres a William Trümper, ¿cierto? —cuestionó Anis mientras estaban en la cena y Tom asintió.

—Sí, el actor, es mi amigo desde niños —respondió Tom.

—Claro, sí, trabajo para él desde hace unos meses, por William fue que regresé a Alemania —comentó Anis.

Tom se quedó paralizado, ¿Bill sabía que Anis estaba aquí y no se lo dijo? Si Bill sabía de toda la vida lo muy obsesionado que estaba con el arquitecto…

—¿Cómo…? —preguntó Tom, y Anis empezó a detallarle que estaba construyendo una casa para él, que sólo aceptó porque conocía a su madre, y que todavía seguían realizando la casa porque al inicio quería buscar una buena ubicación para la propiedad.

Por lo que Tom comprendió que su teoría de que Bill no tenía casa era cierta, pero aparte, que su mejor amigo le había mentido todo este tiempo, incluso al hablarle sobre que el señor Ferchichi conocía a su madre, de la cual Bill casi nunca mencionaba.

Tom se intentó mantener lo más ecuánime que pudo, pero finalmente se desesperó al llegar a su departamento, cuando Bill le llamó, el castaño le contestó enojado.

—¡Eres un maldito mentiroso! No me dijiste que sabías que Anis estaba aquí, que de hecho estás trabajando con él… ¡No me dijiste nada y sabes lo importante que es él para mí! ¡Ni siquiera sabía que era amigo de tu mamá cuando ni me hablas de ella! —gritó Tom al teléfono.—¡Así que cuando regreses a Alemania no quiero verte! —soltó tajante y colgó antes de que Bill pudiera decirle algo.

Bill se quedó mirando al celular con la rabia acumulada. Tendría que regresar a Alemania lo más pronto posible.

…

Cuando Bill volvió a Alemania, es que usó la copia de la llave de Tom, encontrándolo vacío, y frunció el ceño. ¿Dónde estaría?

No tuvo mucho tiempo para seguir cuestionándoselo cuando abrieron la puerta detrás suyo y Tom entró tambaleándose por haber bebido, y el alfa se acercó, evitando que su mejor amigo se cayera.

—¿Qué haces aquí? Te dije que no quería verte —se quejó Tom arrastrando las palabras por su estado de ebriedad.

—Lo siento, debí decírtelo, lo sé. Perdón, Tom, pero, ¿por qué estás bebiendo solo en la calle? Puede pasarte cualquier cosa —arguyó Bill, pensando en todos los peligros que se ponía al estar así y Tom soltó una risa cínica.

—¿Cómo qué? ¿Qué me secuestren de nuevo? —soltó funesto Tom, porque era un tema escabroso, él mismo no recordando mucho de aquellos días fatídicos, sólo que habían estado los dos, de algún modo Bill y Tom pasaron por ello, y luego sus padres los abrazaron, Bill al parecer sí recordaba sobre ello, pero nunca quería hablar de ello, era uno de sus muchos secretos.

—No hables así, Tom, y… Hueles a otro alfa —masculló Bill, reconociendo ese aroma horrible en el cuello de Tom, las feromonas del arquitecto, aquello hacía que se le hirviera la sangre.

Ese arquitecto de mierda evidentemente ya sabía que Tom no era su prometido.

—¿Te tocó, ese bastardo te tocó? —preguntó Bill con el enojo fluyendo por sus venas.

—¿Qué? No, sólo me invitó unos tragos —respondió Tom confundido.

—Vamos… Necesitas una ducha —instó Bill, jalándolo con fuerza en dirección al baño.

—¡Suéltame, Bill! ¡Sigo enojado contigo, fuiste un imbécil por siempre ocultarme cosas! ¡Yo te digo todo pero no valgo lo suficiente para que me digas incluso cosas que me importan mucho! —espetó Tom, intentando removerse del agarre del alfa, pero no podía hacerlo, Bill era más fuerte, y no lo soltó.

—¡Sólo no quise decírtelo porque me avergonzaba el no tener una casa, lo contacté a él porque quería que mi casa sea un sitio donde tú puedas estar y que sea construido por el mejor según tus opiniones, porque el único que me interesa que me visite y se sienta cómodo eres tú! —gritó Bill de vuelta, no era del todo cierto, pero en parte sí, y Tom se quedó perplejo, mientras el alfa aprovechó para quitarle la ropa, y hacer lo mismo con él, metiéndose bajo el chorro del agua, era fría pero Tom si bien temblaba por ello, no podía dejar de ver a Bill.

—Yo… ¿Entonces lo lamentas? —preguntó Tom, sintiéndose un tanto más despejado, y Bill asintió.

—Lo hago, no quería que te enojaras así conmigo —se sinceró Bill ambos mojados y juntos, el alfa tenía ganas de besar a Tom, que sólo acentuaba su belleza cuando estaba con los cabellos hacia atrás, toda la capa de humedad sobre él, luciendo tan etéreo, y Bill empezó a enjabonarlo.

—Oye, no soy un niño… Sólo estás buscando una excusa para tocarme —se quejó Tom, mientras Bill seguía pasándole el jabón por su cuerpo.

—¿Necesitaría una? Quizá sólo deberíamos aprovechar que estamos borrachos, culpar al alcohol y sólo coger usándonos como desfogue, ¿no crees? Porque se te paró —señaló Bill, enjabonándole el miembro que iba poniéndose duro, y Tom le puso las manos contra los pectorales de Bill, que no hacían nada para bajarle la erección, de hecho como Bill había estado tres semanas fuera, Tom no había tenido sexo, lo cual sonaba mal, pero es que con Bill perdió la virginidad, y luego ya ni siquiera tenían motivos para hacerlo, aunque su cuerpo se hubiera habituado a tener más de tres rondas de cuatro a cinco días a la semana, por lo mismo es que dejó pasar el que dijeran que estaban borrachos, en plural, cuando Bill se veía sobrio y sólo Tom lo estaba.

—Yo… Ya no necesito practicar —señaló Tom, para luego gemir mientras Bill seguía masturbándolo, haciendo que la espuma del jabón sirviera como lubricante.

—Pero tienes ganas, y yo igual, podríamos practicar el sexo oral —mencionó Bill respirándole contra sus labios.

—No me entrará tu pene en la boca, es enorme —jadeó Tom.

—¿Quién habló sobre que tú serías quien haría la mamada? —inquirió Bill, sonriéndole para arrodillarse, dejando el agua limpiara del jabón la dureza de Tom, para sujetarla por la base, viéndolo, antes de lamerle el glande, y comenzar a succionarlo, metiéndoselo por completo, sacando su mano de la base del tronco para acariciar sus testículos, con el castaño aferrándose a los cabellos cortos del alfa, quien apretaba más los labios alrededor de su hombría.

Tom sabía bien, no sólo por lo limpio, sino el gusto de su preseminal, quería comérselo de tantas formas, y ahora por eso Bill estaba chupándolo con gula, subiendo de arriba a abajo sobre su polla, mientras que veía el rostro sonrojado y afectado de su mejor amigo, para que finalmente no durara mucho más, corriéndose en su garganta, que Bill recibió gustoso toda la simiente caliente, poniéndose de pie con los labios rojizos e inflamados.

—¿Te lo tragaste? —preguntó Tom avergonzado.

—Sí, ¿quieres probar a qué sabe? —cuestionó Bill con una sonrisa, relamiéndose los labios, en alusión a que podrían besarse.

—Yo… —antes de que pudiera responder, Bill lo sujetó por los cabellos y lo besó, haciendo que Tom correspondiera, sintiendo su lengua colarse entre sus labios, saboreando su propio semen sí, al menos un poco, pero mientras sentía a Bill, su saliva, y la forma en que se movía contra su boca, con ansía…

¿Por qué Bill lo besaba así…? ¿Por qué se sentía tan bien? Tom afianzó sus manos en la nuca del más alto, sin ser consciente de que él mismo estaba correspondiéndole con el mismo ímpetu. Podría culpar al alcohol era cierto, pero a Tom se le estaba volviendo a parar, y podía notar cómo es que el pene de Bill estaba erecto, tan duro que apretó su trasero en anticipación, quería volver a sentirlo.

—Sólo… Fóllame, Bill —pidió Tom, con los ojos vidriosos por el deseo, ya no era enteramente el alcohol en este punto.

Bill tragó saliva. —Llevemos esto a la cama —demandó, porque quería que sus feromonas quedaran bien impregnadas en Tom, que ese maldito alfa supiera que era suyo.

Se secaron y se dirigieron a la habitación, donde Bill empezó a prepararlo con los dedos, pero Tom lo detuvo cuando quiso lamerlo.

—Bill… No me quieras lamer el culo —replicó Tom, que se ponía muy tenso con ese tema, porque era demasiado para su cabeza, para poder soportarlo.

Bill chasqueó la lengua pero lo respetó.—Está bien… Ahora, ya que tanto lo quieres, te tocará montarme —instó el más alto, echándose de espaldas en la cama, y Tom lo vio confundido.

—¿Qué? —preguntó Tom.

—Que me montarás, súbete —repitió Bill, señalando su erección.

Nunca habían estado en aquella posición, mayormente estaba en misionero o en cuatro, pero ahora Bill quería eso y bueno, si bien no tenían excusa alguna, estaba demasiado excitado para negarse, por lo que con ayuda de Bill es que se subió a su regazo, empalándose a sí mismo.

—¡Woah…! —soltó Tom cuando sintió a Bill por completo dentro suyo.—Te… Sientes aún más grande en esta posición —confesó el castaño, y Bill acarició su bajo vientre.

—Me veo dentro tuyo —comentó Bill, y Tom bajó la vista, era cierto, Bill estaba tan dentro, que la cabeza de su miembro largo y grueso estaba sobresaliendo en su bajo vientre.

—¿Me estoy desgarrando? —cuestionó Tom, pero en lugar de pensárselo mucho, empezó a moverse sobre la hombría de su mejor amigo, respondiéndose mentalmente de que aquella preocupación sería para Tom del futuro, porque ahora sólo quería seguir sintiendo a Bill latirle por dentro tan deliciosamente que todo su cuerpo se arqueaba, escarapelándose la piel por el placer.

—Tom… Tan jodidamente deseoso por mi polla, ¿verdad? —preguntó Bill, tomándolo por las caderas, ayudándolo a que se impulse.—¿Tanto me extrañaste? Debes olvidar a ese jodido alfa, ¿sabes? Sólo yo puedo dejarte mi aroma… Sólo yo… —arguyó el de cabello azabache, haciendo que Tom diera botes más fuertes, corriéndose sobre el vientre de ambos, incluso sin hacerse todo—. Mira cómo te viniste sólo por tenerme tan dentro, pero aún no me vengo, eh… No seas egoísta… —se burló el alfa, y Tom recuperó la erección, blanqueando los ojos, muy abstraído en su propio placer para hacer caso de las bromas en los peores momentos de Bill, ¿por qué se sentía tan bien? Tom no era omega…

—¡Omph! —vociferó Tom cuando Bill se vino dentro suyo, pero se mantuvo quieto dentro.

—No tienes que dejar que otro alfa te deje tu aroma, Tom… —musitó Bill, moviéndose tenuemente dentro del culo de su mejor amigo, sintiendo cómo es que resbalaba más por su semen.

—El señor Ferchichi dijo que… ¡Ooh!... —sentir a Bill moverse dentro de su canal sensible, estaba haciendo que el cuerpo de Tom quemara—, que sólo se hacía entre parejas… Tú me dejas tu aroma sin ser tu omega, yo… ¡Aaah! —terminó por gemir, porque Bill estaba creciendo de nuevo.

—¿Él te está dando clases sobre lo que hacemos los alfas? Te enseñaré lo que se siente ser un omega —masculló Bill con rabia, porque incluso en aquel momento, donde por fin Tom estaba accediendo a que se acostaran sin tener la excusa de que lo hacían por su prima, ahora alguien más estaba en su jodida mente, por lo que intercambió las posiciones, poniéndo bajo suyo, comenzando a embestirlo, con Tom jadeando al percibir su rudeza.

—¡Espera, Bill…! ¡No tan fuerte! —le pidió Tom, aunque sí había placer pese a todo, por lo que se aferró a los hombros del alfa, abrazándolo con sus piernas.

—Te voy a hacer mi omega… —sentenció Bill contra su oído, mordiéndole el lóbulo, jalándole el pendiente, corriéndose dentro suyo otra, pero anudándose, ya no resistiendo las ganas de hacerlo, sólo dejándole toda la hinchazón dentro.

—¡Duele…! —se quejó Tom, porque Bill se sentía mucho más grueso, en un punto que ya no era tolerable, haciéndolo lagrimear pero no por placer, Bill lo masturbó, consiguiendo que se corriera por la reacción natural de su cuerpo, hasta desinflamarse y salir de su interior, no lo desgarró pero Tom se ovilló, tapándose con la colcha, adolorido.

Bill una vez que se calmó de su arranque de rabia es que intentó abrazar a Tom, quien le pateó, pero tampoco hizo algo para botarlo de su cama, por lo que Bill escuchó la respiración de Tom volverse acompasada, señal de que ya había conseguido dormir, igualmente antes de ello es que sintiéndose culpable le mandó un mensaje al actor imbécil que había intentado “ser su amigo” y él había rechazado su trato por pasarse de confianzudo, pero Georg Listing, el actor, le dijo que sabía de alguien que vendía píldoras para convertir a betas en omegas, que eran del extranjero, evidentemente no aprobadas para venta libre, pero que… Bill vería la manera de dárselas a Tom, para forzarlo a que manifestara su segundo género, que incluso le había dicho que podía hacerle crecer un útero, por lo que Bill quería intentarlo, para que Tom resistiera su nudo, para poder controlarlo con sus feromonas, que sólo reaccionara a él y marcarlo, haciéndolo suyo para siempre. No podía soportar que alguien más se lo quitara.

Sabía que tenía que terminar el contrato con el imbécil de Anis, porque no le pagaría a un maldito que quería aprovecharse de la ingenuidad de Tom para cogérselo, ¿con qué afán le habría dicho lo de que él le dejaba su aroma, que sólo era para parejas y luego él lo había hecho? Evidentemente tenía una jodida segunda intención. Y era un alfa de cuarenta y cinco años, mientras ellos tenían veinticinco, veinte años de diferencia que pesaban por mucho, y Tom podía no darse cuenta, aunque sí le exasperaba la admiración enfermiza que tenía por él, y sí, Bill era consciente que no había sido el más sensato como para quejarse de que alguien manipulara a Tom, cuando lo había hecho más de una vez pero… Era diferente, el amor era un campo de batalla donde todo se valía, y ese alfa de pacotilla no amaba a Tom, sólo veía en él un muchacho guapo y sexy, un beta motivo de morbo como hacía el resto.

Bill sabía que si Tom se volvía omega, por fin terminarían aquella farsa de fingir que sólo se ven como amigos, ya no habría cuestionamientos de ninguna clase, Tom no tendría más dudas, porque si incluso demostraba admiración e interés por un alfa, quería decir que Tom tenía la capacidad de hacerlo, tal cual fue con su prima, que ahora estaba saliendo con la ex jefa de Tom, que se fijó en ella porque lucía como él en mujer, ahora se fijaba en un alfa… Una parte suya le decía que eso precisamente era la muestra inequívoca de que Tom nunca lo elegiría, que si ni su madre lo quiere, que no es que lo eligió, sino que no tuvo opción para abortarlo… ¿Cómo podría esperar que Tom decidiera estar con él?

Pero Bill mismo acallaba las voces, ya que sólo era cuestión de tiempo, que Tom supiera que ellos estaban destinados a estar juntos para siempre…

Cuando Georg le confirmó que esa misma madrugada podrían encontrarse para que le diera las pastillas, es que volvió a corroborar que Tom estuviera dormido para irse a encontrar con él.

—¿No tiene efectos secundarios? —cuestionó Bill con desconfianza.

El castaño sonrió. —No, nada, sólo dale dos al día, cada doce horas, a la misma hora —indicó el hombre.

Bill asintió. —Está bien, te recomendaré para que te salgan más contratos —soltó con tono de superioridad, y es que ese tema precisamente le había traído enemigos a Bill, su prepotencia y aires de superioridad, el cómo era inaccesible, soberbio, porque sí, era un actor muy famoso, básicamente por ser un nepobaby, era cierto había tenido facilidades por ser hijo de Charlotte Trümper, porque era bello, y sí, poseía talento, cuando se habituaba a mentir por mecanismo de defensa, fingir emociones para actuar era fácil.

Pero en los medios no se le conocía pareja alguna, siempre dando las mismas respuestas de que no había encontrado al omega indicado, como si no se fijaran en Bill cuando era mentira, muchas personas, indistintamente de su casta, estaban babeando por el actor, incluso muchos actores y actrices.

Cuando Georg le mencionó que si era porque Bill era gay al fijarse en un beta varón… Es que Bill saltó ante ello, no por avergonzarse de que Tom fuera beta, o él mismo probablemente gay, sino porque sería darle mucha información a alguien que no era de confianza, Georg no podría ser como tal su competencia, porque Bill le ganaba en belleza, y más tiempo de trayectoria (porque había empezado desde niño), y Georg hacia pocos años… Pero ahora usó aquel recurso que le dio el alfa de ojos verdes, las pastillas se llamaban “Ebony”, lo cual consideró un tanto curioso, porque así era como sus fanáticos apodaban a Bill, por lo oscuro de su cabello, sin embargo, lo dejó pasar.

—Ya le entregué las drogas, señor —habló Georg contra el teléfono con una sonrisa torcida cuando Bill desapareció de su visión.

Bill la pagaría con lo que más le dolía… Su punto débil.

…

Cuando Tom se despertó, la cama estaba vacía por lo que se fue a lavarse la cara y dientes, pero escuchó ruidos fuera de su habitación, se levantó y fijó que Bill estaba acomodando las compras que había hecho para el desayunado, el castaño arqueó la ceja, acercándose hacia él.

—¿Y ese milagro de que me tienes el desayuno listo? —preguntó Tom viendo a su mejor amigo.

—Pues que fui un idiota cuando me anudé dentro tuyo, así que a modo de perdón te traje esta ofrenda de paz —mencionó Bill, enseñándole que compró waffles con frutas, que era la dosis de dulce que soportaba Tom en las mañanas—, también traje el café amargo, y jugo de naranja —acotó.

Tom le sonrió de medio lado. —Está bien… Sólo por eso —aceptó el castaño, sentándose a comer junto con Bill, quien sí había pedido algo más dulce para él, un waffle con fudge, chispitas, jalea de fresa, y frutas, porque si bien cuidaba su figura y hacía ejercicios, tenía una debilidad insana por los dulces, ya que era un recuerdo agridulce de su niñez, un trauma al cual se aferraba, cómo es que cuando era niño mayormente le daban los dulces para no alimentarlo adecuadamente, ni siquiera era su madre quien lo hacía, sólo David.

Cómo es que porque se olvidaron de recogerlo en el kínder, que coincidió con que Julian recogiera tarde a Tom, es que Tom le dijo a su papá que por qué no se lo llevaban a casa, a pesar de haber tenido una pésima primera impresión con su mejor amigo, porque él le dijo que era una linda princesa, no con afán de burla, sólo que Bill tenía el cabello largo de niño.

—No soy una niña —dijo Bill, bajándose los pantalones frente a Tom.

Pero luego de aquello, que a pesar de que Tom fuera otro niño, sí le impactó y provocó el llanto el comportamiento de Bill, es que le pidió disculpas por pedido de la maestra, y Tom lo perdonó con facilidad.

Cuando David dijo que podían hacer lo que quisieran con él, es que Bill conoció lo que era estar en una casa donde le enseñaron a comer correctamente, donde comía comida casera, lo arropaban y contaban cuentos antes de dormir… Pero Bill no dejaba de comer dulces, no tantos como para tener diabetes, sin embargo, sí solía preferirlos.

—Estas vitaminas me las recetaron, son suplementos, como estás trabajando y estudiando, para que también te sirva —comentó Bill, extendiéndole la caja, y Tom la sujetó.

—Vaya pero sólo dice el nombre sin ningún otro dato pero ok, gracias —dijo Tom.

—Tómatela, y luego después de cada doce horas, siempre tienes que tomarlo así —instó Bill.

Tom obedeció, tomándosela la pastilla.

—¿Feliz? —cuestionó Tom.

—Sí —dijo Bill, esperando que Tom manifestara su segundo género en unos meses, y por fin ser felices.

Tom no pensó nada malo de ello, y siguieron su día con normalidad.

El problema es que conforme pasaban los días, Tom no se percataba, pero empezaba a olvidarse cosas, sus amigos de la universidad se lo dijeron, sin embargo, Tom no prestó importancia, siguiendo su vida con normalidad… Aunque cuando sus padres llegaron, Tom se sorprendió porque no recordaba que iban a venir ese día.

—Te dijimos que vendríamos para la mudanza —comentó Julian, el padre de Tom.

—¿Qué mudanza? —preguntó Tom.

—A tu nuevo departamento, mi amor —respondió Nicholas, mirándolo con preocupación a su hijo.

Tom sentía que tenía lagunas mentales, porque no se acordaba de varias cosas que sus conocidos le habían dicho, y empezando a sentirse observado. Cuando Bill le pidió que por seguridad instalara una app para tener su ubicación con él todo el tiempo, es que después Tom empezó a pensar que quien lo seguía era Bill, aunque no tuviera la certeza de eso, ¿por qué su mejor amigo lo seguiría? ¿Quizá para tener un control completo sobre él? Las personas empezaron a decir que Tom estaba paranoico.

Cuando su jefe faltó por estar indispuesto, pero luego Anis le dijo que le llevara unos documentos, es que Tom aceptó, dirigiéndose hacia el apartamento del mayor, quedando sorprendido porque era un penthouse enorme, y viendo que Anis estaba sin camiseta y sólo pantalones apoyado sobre su mueble.

—Llegaste antes —manifestó Anis, y Tom se avergonzó.

—Lo siento, señor, aquí están los papeles que solicitó —informó Tom.

—Déjalos sobre la mesa, perdón, es que no me siento bien por mi rut —comentó Anis.

Tom obedeció dejando el fólder sobre la mesa, y luego se acercó con cautela hacia él, porque lo notaba afiebrado y sudoroso.

—¿Puedo ayudarlo en algo, señor? —inquirió Tom, y Anis se carcajeó sin humor, poniéndose de pie y arrinconando a Tom contra un pilar.

—¿Si quieres sabes cómo es que uno puede ayudar a un alfa en su rut, Kaulitz o sólo eres muy ingenuo? ¿Acaso Trümper no te lo dijo? La única forma de ayudar a un alfa en su rut es siendo un culo donde se anude —expuso Anis, pegando su pelvis a la de Tom, quien se sintió temeroso, porque su intención no había sido esa en ningún momento, la admiración que tenía por su jefe era netamente algo a nivel profesional, no que lo deseara como hombre—. ¿Quieres ser mi desfogue en mi rut, Kaulitz? Dime que sí y cancelaré la cita con mi omega de turno… Sólo te utilizaría para mi placer, porque así no seas omega, eres precioso y me has encantado desde el primer día, seguro debes apretar riquísimo —terminó por decir el mayor.

—Señor yo no… Me está malinterpretando, debo irme —pidió Tom, posando sus manos sobre Anis con intención de alejarlo, y se abrió nuevamente el ascensor para el penthouse, con un recién llegado allí, momento que aprovechó Tom para liberarse e irse, cruzando miradas con quien suponía era el omega desfogue para su jefe.

Tom al salir de aquel sitio se sintió muy enfermo, asqueado… Y con temor de lo que hubiera pasado si no hubieran sido interrumpidos, era difícil para él porque Anis Ferchichi era su ídolo desde hacia muchos años, sin embargo, ahora le despertaba algo más y completamente ajeno a todo.

Pero Bill tenía razón cuando pensaba que Tom pecaba de ingenuo, porque no le llegó a contar lo sucedido a Bill, sólo buscando evitar a Anis, y que cuando por fin lo vio, él le pidió disculpas, alegando que sólo había hablado así por el calor de su rut, y que en realidad respetaba a Tom, y no lo forzaría a nada, y Tom le creyó.

Y la vida seguía complicándose para Tom, porque su memoria afectada juntamente con sus pensamientos paranoides, hicieron que tuviera recuerdos vagos de lo que pasó cuando era niño… Bill estaba allí pero riéndose desde una ventana mientras Tom estaba secuestrado.

¿Por qué Bill se reía? ¿Se burlaba de él? ¿Fue una mentira todo lo que le dijo antes?

Se lo recriminó…

—Tú… Tú hiciste que me secuestraran, tú me estás siguiendo, tomándome fotos, acosándome, ¡eres un maldito enfermo, te odio, no te me vuelvas acercar en mi vida! —gritó Tom encolerizado y se fue, dejando a Bill completamente confundido.

Bill quien lidiaba con las consecuencias de haber abusado de los inhibidores, Bill que por buscar a Tom, dejó de comer, de dormir y de cuidarse… Bill estaba como muerto en vida, en su afán de encontrar a Tom, pedirle disculpas y explicarle la situación por completo, mandando a un laboratorio algunas pastillas Ebony, porque sentía que el comportamiento de su mejor amigo había cambiado desde que empezó a tomarlas.

Tom, estando convencido de que Bill era el culpable, buscó ayuda donde su profesor… Era el mayor, y la única persona que podría ayudarlo, porque no podría decírselo a sus padres, no con todo lo que implicaba.

—Oh, entonces él hizo todo para controlarte, entiendo, qué desagradable de verdad —comentó Anis—, pero ven, quédate, aquí no podrá encontrarte ya que no sabe dónde vivo, estás en un lugar seguro.

Tom pensaba que podía confiar en Anis de nuevo, porque sólo actuó así antes por su rut y en realidad era un buen alfa.

Sin embargo, después de cenar y echarse a dormir, se percató que tenía sueños húmedos donde Anis se lo hacía, sólo que se sentía muy real, y lo tenía confundido a Tom, ya que no deseaba a Anis, y ni siquiera eran las fantasías que lo prendían como cuando soñaba con Bill, no, eran distintas…

A los días, Tom decidió irse a buscar respuestas sobre sus propios pasos…

A cada lugar que iba, venían memorias, como cuando era niño y conoció a Bill, cómo fue que lo abrazó con fuerza cuando ingresó a la universidad… Volvió al distrito donde vivió de niño, observando su vieja casa, y luego percibió un estremecimiento al ver la casa donde fue secuestrado. Tom se fijó cómo es que la ventana desde la cual vio sonreír a Bill era muy alta, por lo que Bill habiendo tenido sus diez años como él, seguro que se subió por el tubo de desagüe, teniendo el riesgo de que se rompiera la cabeza, y el recuerdo lo invadió.

—Tom, estás a salvo, yo no me iré a ningún lado, ¿ok? Me quedaré contigo para siempre, sólo pediré ayuda a tus padres para que te saquen de aquí, tranquilo, mírame… —pidió Bill de diez años, mientras que Tom, quien estaba secuestrado lloró de la emoción.

Bill no se burlaba… Bill le daba una sonrisa tranquilizadora para que se calmara.

Tom se cayó de rodillas al suelo, pensando que debía hablar con Bill, pedirle perdón, pero… Ni siquiera recordaba su número de teléfono.

Tenía que buscarlo como fuera… Tom se fue corriendo sin tener noción de a dónde iba, hasta que chocó contra alguien vestido en bata de hospital.

—¡Bill! —dijo Tom cuando se fijó que era su mejor amigo, acercándose a él para abrazarlo, sintiendo el olor de Bill calmarlo, cuando el alfa lo abrazó, apretándolo contra su cuerpo.—Lo lamento mucho… Tú no hiciste nada malo, sólo que yo… Había olvidado que sonreías porque me encontraste, y… Todo fue un malentendido, ¿a ti qué te pasó? —inquirió Tom.

—Por abusar de los inhibidores durante mi rut me descompensé y me desmayé por varios días, sin embargo, ya estoy bien… Tengo que hablarte, confesarte varias cosas, y luego llevarte a un hospital —explicó Bill, observando con fijeza a Tom, ya que los resultados de las pastillas sacaron que daba MUCHOS efectos secundarios, que si bien podía despertar el segundo género, era más el riesgo de perder por completo la cabeza, si Bill se fijó que Tom estaba bien cuando salió en el celular su ubicación, que había desaparecido los días que estuvo donde Anis.

—Pero… ¿Qué me quieres decir? —preguntó Tom sin entender del todo.

—Yo…Estoy enamorado de ti desde siempre, y yo… En el afán que tuve por querer hacer que me vieras como yo lo hago, te di las vitaminas que en realidad son peligrosas, por eso es que tu memoria se vio afectada, estabas más ansioso de lo usual que rozaba en la paranoia, eran pastillas que me dieron supuestamente para despertar tu segundo género volviéndote así omega, pero sólo sucede en un 1% de los casos, por lo que ahora tengo que llevarte para que te hagan una desintoxicación de aquel químico y poder hacer que mejores, yo entenderé que me quieras mandar al diablo, sólo déjame que me haga cargo de esto y costearte todo el tratamiento —arguyó Bill, dejando a Tom sin saber cómo procesarlo.

—¿Me querías volver omega porque estabas enamorado de mí? —interrogó Tom, y haciendo que todo tomara sentido en su cabeza, todo el tiempo Bill lo amaba, Bill lo veía como algo más que amigos, y él…

Le hizo daño, sí, pero también Tom estaba siendo consciente de que todo había sido en relación a Bill, quien fue mejor amigo, quien estuvo allí, estando casi sobre él, cómo es que habían sido tan unidos, cómo es que con un beso podía sentir muchas más cosas de las que sintió con otros. ¿Eso hacía que Tom estuviera enamorado? Tom amaba a Bill… Todo este tiempo.

—Sí —se sinceró Bill, sólo quería que Tom estuviera bien.

—Eres un maldito pero… —Tom se desmayó a media oración, Bill lo sostuvo y llevó cargando a la clínica.

Cuando llegaron, el doctor Gühne le hizo exámenes, dándole los resultados a Bill, en lo que Tom se mantenía inconsciente.

—Al parecer hay rastro de violación —comentó Andreas, y Bill empalideció.

—¿Qué…? —cuestionó Bill, y Andreas asintió.

Bill recordó cómo es que golpeó a Georg cuando supo que le había mentido con la medicación, golpeándolo hasta que le sacó la verdad de quien le había mandado era Anis. Mataría a ese maldito de ser necesario.

—Pero también por los otros resultados, parece que va a entrar en celo pronto, y la ecografía mostró la formación de un útero —comentó Andreas.

Tom se había vuelto omega, pertenecía a ese 1%...

—¿Él está embarazado de…? —dejó la pregunta al aire y Andreas negó.

—No, recién al tener su primer celo es que puede lubricarse y estar fértil para fecundar.

Bill sintió un poco de alivio, porque si bien quería asesinar a Anis, lidiar con Tom con el trauma de estar embarazado de su abusador era algo que no podría.

La desintoxicación de Tom fue tardada, porque si bien ya era omega, debían sacarle todos los químicos del organismo, y también revitalizarlo para fijarse si había un daño permanente a nivel neurológico.

Cuando Tom pudo despertar, estando un tanto mejor, tristemente es que recordó todo, por lo que realizaron las denuncias respectivas contra Anis, tanto por violación como por lo de las pastillas. Tom decidió no denunciar a Bill, pero sí dijeron que irían a terapia, ambos.

—Tenemos que empezar de cero, Bill. Quiero que me digas todo, todo de tu pasado si lo que quieres es forjar un futuro a mi lado, que yo también lo quiero, sólo que necesito tu sinceridad. Ambos debemos sanar, pero primero para ser un equipo debemos confiar —sentenció Tom y Bill asintió.

—Está bien, Tom. Todo comenzó cuando… —Bill empezó a contarle su vida a Tom, observando cómo por momento el ahora omega lloraba, porque habían cosas que Bill había callado y normalizado, que no supo era abuso infantil hasta que Tom se lo señaló.

Bill al terminar se sentía más ligero, aunque entendía que se lo debía a Tom, el decirle la verdad por completo, incluso lo que hizo con su prima.

—Bueno, finalmente ellas están juntas, y sí es quien usa el arnés —cedió Tom, y Bill asintió.

Bill con temor quiso sujetar la mano de Tom, quien se la apretó de vuelta, ambos observándose con fijeza, Tom lo jaló de su camiseta para besarlo, y Bill le correspondió, sólo era un beso, sí, pero era uno que se daban sobrios, con la cabeza despejada, luego de haber hablado con el corazón en la mano, pidiendo las disculpas y dándose la oportunidad de amar.

Bill sí lo escogió, desde antes, sólo que Tom nunca se había dado cuenta, que su corazón también latía desbocado porque él era a quien amaba todo este tiempo.

Aún tenían un largo camino por recorrer, en lo que Tom mismo lidiaba con los nuevos cambios en su cuerpo, y tendrían que hablar con sus padres, que ya sospechaban de su relación por haber distinguido el aroma de las feromonas de Bill en Tom, pero ahora tendrían que explicarles que Tom ya no era un beta, sino un omega, uno que olía a cerezas, y por fin Tom pudo descubrir el aroma de Bill, el cual olía a canela.

Sólo les quedaba sanar juntos y ser felices.

Gracias si lo leíste hasta aquí, y por favor, agradecería que me dejes un comentario con tu opinión :3, igualmente hay muchos guiños en esta historia para quienes han leído otros de mis fics toll.

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Ver 10 comentarios anteriores...
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Para Tom un beso era más intimo que tener sexo

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