Chapter 1
Baekhyun no era del tipo de chicos que solía ir a fiestas, pero tras la insistencia de su mejor amigo Kyungsoo, se vio forzado a aceptar. Soo no quería ir por sí solo, por lo que le rogó a Baekhyun que lo acompañara hasta que este dijo que sí.
Pero como siempre ocurría, cuando llegaron a la fraternidad donde se estaba llevando a cabo, Kyungsoo se encontró con su novio y lo dejó solo. Y como era habitual, Baekhyun se fue a una esquina y se quedó mirando a todos bailar de maneras muy vulgares al ritmo de Bad Bunny.
A Baekhyun no le gustaba ese tipo de amabientes. El ruido y la cantidad de personas le molestaban y lo hacían sentirse inhibido. No soportaba esos lugares y en otras circunstancias, habría tomado el gorro del abrigo que usualmente llevaba puesto y se lo hubiera puesto encima de su cabeza, y luego hubiera cerrado el gorro con los cordones que traía hasta que solo sus ojitos y su nariz fueran visibles. Eso siempre le ayudaba a no sentirse tan abrumado.
Pero en esa ocasión en particular, Kyungsoo no le permitió vestirse así.
–Eres un omega demasiado atractivo. Siempre te vistes así, hasta en las fiestas, ¡pero ya no más!
Así fue como Baekhyun acabó vestido con una camisa blanca con botones, que aunque le quedaba floja, tenia los primeros botones abiertos para que sus lindos y bien formados pechos pudieran verse sin que pareciera vulgar. Las faldas de la camisa estaban metidas en un pantalón negro y apretado hecho de cuero que dejaba a la vista el lindo y redondo trasero de Baekhyun, así como sus muslos. Además, Kyungsoo le aplicó un poco de delineador para resaltar la bella forma de sus ojos y un poco de color en sus labios.
Baekhyun tenía que admitir que se veía hermoso, pero eso no cambiaba el hecho de que se sentía incómodo, más aún con todas las miradas que tenía encima.
Más de un alfa y beta se le acercaron para intentar flirtear, pero Baekhyun se sentía incómodo. Estaba sobreestimulado por el ruido del lugar y la cantidad de personas, así como los olores. Por lo que tener a personas intentando ligarselo lo ponía aún peor y lo único que quería era salir corriendo de ese lugar.
Lamentablemente, estaba congelado y no lograba irse del lugar.
Lo único que tenía para calmarse eran los Jolly Ranchers de sandía que había logrado agarrar antes de salir del dormitorio que compartía con su mejor amigo. Cada que podía, se metía uno a la boca y lo chupaba hasta que se acababa.
Pero ni siquiera eso le ayudó lo suficiente.
Finalmente tocó fondo cuando un alfa alto, con cara de pervertido llegó e intentó ligar con el. A diferencia de los otros que respetaron que no se sentía interesado, este no aceptó un no por respuesta y acorraló a Baekhyun para que aceptara follar con él.
–Estoy tan caliente y tú eres hermoso. Vamos, lindo, sé que te gusto,– murmuró el alfa en su oído mientras restregaba su endurecida entrepierna en el muslo de Baekhyun.
Baekhyun intentaba empujarlo, pero el alfa tenía más fuerza que él y no dejaba de molestarlo. Baekhyun se sentía desesperado, en especial cuando el alfa tomó su mano y la puso sobre su entrepierna.
–Tócame, bonito,– dijo el alfa mientras Baekhyun intentaba resistirse.
Gracias a todas las deidades habidas y por haber, sintió a alguien quitarle a ese asqueroso alfa de encima. Baekhyun estaba en shock y no logró entender lo que ocurrió ni la conmoción que se armó cuando un alfa bastante popular saltó a defenderlo y comenzó a golpear al pervertido.
Pero tan pronto el pervertido estaba fuera de la casa de la fraternidad y la emoción se acabó, la multitud volvió a lo que estaban haciendo antes y pronto se habían olvidado de lo que había pasado…
Todos menos el alfa que lo salvó.
–¿Estás bien, Baaekhyun?– preguntó una voz grave y profunda que Baekhyun conocía bien.
Baekhyun levantó sus ojos llorosos y miró a Park Chanyeol, capitán del equipo de fútbol americano y su eterno crush, y le sonrió lo mejor que pudo. –S-sí, no te preocupes.
Chanyeol sabía que eso no era cierto y Baekhyun lo sabía bien.
Con mucho cuidado, tocó el hombro de Baaekhyun y lo dirigió hacia las escaleras. –Ven, vamos a algún lugar más tranquilo.
Baekhyun lo siguió mientras Chanyeol lo dirigía al segundo piso a su habitación. Chanyeol, aparte de ser el capitán del equipo de fútbol, también era parte de esa fraternidad.
Una vez en la habitación de Chanyeol, Baekhyun se sentó en la cama mientras Chanyeol buscaba una botella de agua en la pequeña refrigeradora que tenía en la habitación.
–¿P-puedo lavarme las manos?– preguntó con la voz temblorosa. Aún sentía el asqueroso miembro de ese alfa en su mano y sentía ganas de vomitar si no se limpiaba de inmediato aunque no lo hubiera tocado sin una barrera de ropa en medio.
–Claro, Baek,– dijo Chanyeol.
Baekhyun se dirigió al baño privado de Chanyeol y se lavó las manos con copiosas cantidades de jabón hasta que se sintió cómodo consigo mismo. Luego, tomó un pedazo de papel higiénico para limpiarse el maquillaje corrido en sus mejillas.
Cuando se sintió listo, salió del baño y se sentó al lado de Chanyeol en la cama. –Gracias por ayudarme.
Chanyeol le sonrió. –Con mucho gusto, Baekhyunee. No podía permitir que ese idiota te tratara así,– respondió con molestia. Apretó su mandíbula y su puño. –Ni ese hijo de puta ni ningún otro volverá a ponerte la mano encima.
Baekhyun tocó el puño de Chanyeol con la suya y le sonrió. –Gracias, Yeollie.
Se miraron a los ojos y Baekhyun sintió su corazón acelerarse. Chanyeol era realmente guapo. Tenía ojos almendrados oscuros y profundos, llenos de secretos que Baekhyun deseaba descubrir, labios gruesos y carnosos que Baaekhyun soñaba con probar, y su cuerpo tonificado y musculoso por tantos años de jugar futbol americano.
Desde que ambos iniciaron la universidad tres años atrás, Baekhyun se sintió atraído hacia Chanyeol, como todos los omegas de la universidad. Por eso Baekhyun nunca intentó realmente hacer algo con Chanyeol. Aunque bueno, tampoco era como que Baekhyun supiera cómo ganarse la atención y el deseo de Chanyeol. Por eso nunca siquiera se dio la oportunidad de hacerlo.
Logró hablar e interactuar con Chanyeol por primera vez a finales del segundo año de universidad cuando su mejor amigo Kyungsoo comenzó a salir con el mejor amigo de Chanyeol, Jongin.
Baekhyun siempre pensó que Chanyeol y Jongin eran del tipo que andaban con muchos, promiscuos y que nunca se dignarían a ver a un omega insignificante como él. Pero Chanyeol siempre lo trató muy bien. Siempre fue amable y le regalaba Jolly Ranchers de sandía siempre que se veían.
–Yeollie,– dijo Baekhyun, tomando valentía de un lugar en su interior que no conocía, pero que se despertó por lo ocurrido esa noche. –Siempre me has gustado mucho,– confesó mientras sentía sus mejillas sonrojarse.
Chanyeol se veía sorprendido ante tal revelación y Baekhyun lo entendía. No solía mostrar interés por nadie porque nunca lo tuvo antes de Chanyeol. Y con Chanyeol logró ocultarlo bien. Lo menos que deseaba era molestarlo con sus sentimientos. Chanyeol era amable con él, pero no por eso Baaekhyun quería incomodar con sus sentimientos no correspondidos.
Sin embargo, tal vez era hora de ser valiente y confesarse finalmente. Decirle de frente a Chanyeol lo que había ocultado por tanto tiempo. Tal vez así podría seguir adelante con su vida y olvidarse del alfa.
Lo que no esperaba era que Chanyeol sonriera ampliamente y tomara sus delicadas manos con las suyas propias. –Baekhyunee, tú también me gustas mucho…desde el primer día que te vi en primer año.
Baaekhyun fue tomado completamente por sorpresa tras esa revelación. No se esperaba esas palabras de Chanyeol, el alfa más codiciado de la universidad. El que todo omega, beta e incluso alfa quería como pareja, aunque fuera por una noche.
–Chanyeol,– susurró Baekhyun mientras se acercaba y tocaba los labios de Chanyeol con los suyos propios. Chanyeol respondió de inmediato, lo besó suavemente. Movió sus labios sobre los de Baekhyun con lentitud y dulzura y Baekhyun sintió los dedos de sus pies encorvarse ante la sensación que se despertó en su interior.
Nunca lo habían besado y bueno, sí, Baekhyun comenzó el beso por la repentina aparición de su valentía. Pero no importaba, porque Chanyeol pronto tomó el control, acunó una de sus mejillas con su mano y tomó su cintura con la otra para acercarlo a su cuerpo.
Baaekhyun respondió con entusiasmo y abrió su boca tan pronto como Chanyeol lamió su labio inferior con su lengua. Baekhyun dejó que Chanyeol le follara la boca con su lengua, que saboreara su boca hasta volverlo completamente loco.
Sin darse cuenta, Baekhyun de repente estaba sentado en los regazos de Chanyeol, moviendo sus caderas para poder frotarse contra la dureza de la polla de Chanyeol. Su cuerpo tomó posesión de sus acciones y sin percatarse, sus dedos tocaron el borde inferior de la camisa de Chanyeol y comenzó a subirla para quitársela.
–¿Qué haces?– preguntó Chanyeol al notar las acciones del omega.
Baekhyun sentía vergüenza por la repentina necesidad que sentía en su interior, pero no podía evitarlo. Chanyeol despertaba sus instintos más profundos y deseos que nunca había sentido con nadie aparecían repentinamente.
–Quiero que me folles,– murmuró. –Quiero que me hagas tuyo.
Chanyeol acunó sus mejillas y lo miró fijamente a los ojos. –No quiero que te fuerces a hacer esto. Podemos ir…lento,– contestó, aunque Baekhyun podía ver el deseo en sus ojos. Sabía que Chanyeol deseaba lo mismo, deseaba hacerlo suyo de todas las maneras posibles.
–Quiero hacerlo. Quiero tener sexo contigo,– dijo Baaekhyun, y aún con esa valentía que salió de algún lugar que Baekhyun desconocía, subió sus manos y abrió su camisa hasta que sus lindos pechos que asemejaban dos pequeñas naranjas, estaban a la hambrienta vista del alfa. –Quiero que lamas mis pechos,– tomó las manos de Chanyeol y las colocó sobre sus pechos, los cuales Chanyeol apretó por instinto. –Que me beses el cuerpo entero y me folles duro hasta que lo único que pueda recordar sea tu nombre.
La mirada de Chanyeol se tornó oscura y sus ojos comenzaron a brillar con un tono rojo. Su alfa estaba tomando el control y Baekhyun sabía que iba a conseguir lo que quería.
–Si eso es lo que desea mi lindo omega, me temo que tendré que complacerlo,– gruñó antes de tomar uno de los pezones de Baekhyun entre sus labios. Comenzó a lamerlo con fervor, hambriento, como si nunca en su vida hubiera probado algo igual.
Baaekhyun se sentía en las nubes y sensaciones que nunca en su vida había sentido comenzaron a recorrer su cuerpo. Enterró sus dedos en las suaves hebras del cabello de Chanyeol y jaló con fuerza para acercarlo a su pecho.
A partir de ese punto, Baekhyun se perdió por completo en los brazos de Chanyeol. Se dejó hacer y deshacer por Chanyeol y no se percató de cuando lo acostó en su cama, donde siguió atacando sus pechos hasta dejarlos sensibles y llenos de mordiscos.
Chanyeol no se detuvo ahí. Le quitó la camisa a Baekhyun por completo para poder mordisquear y lamer su cuello, sus hombros e incluso sus brazos. Quería marcar al omega por completo y hacer que todos supieran que era suyo.
Regresó a su pecho y dejó más moretones por todo su torso. Se tomó su tiempo marcando cada centímetro de suave piel de porcelana que sus labios lograban alcanzar. El abdomen de Baekhyun tampoco se salvó y pronto quedó marcado también.
–Tu cuerpo es perfecto, bebé. Me encantas,– murmuró Chanyeol antes de continuar su trayectoria hasta llegar al borde de sus pantalones. Aunque no fueron un problema por mucho tiempo. Baekhyun escuchó la tela desgarrarse y una pequeña voz en su cabeza supo de inmediato que se había quedado sin pantalones. No que le importara mucho en ese momento.
Chanyeol siguió marcando toda su piel, desde sus pies, los cuales lamió detenidamente, hasta sus gruesos muslos. Estos parecieron gustarle en particular, ya que no podía dejar de mirarlos y apretarlos con sus dedos.
–No puedo describir el deseo que tengo de que me sofoques con estos muslos tan deliciosos, Hyunee. Son perfectos,– gruñó antes de pegarles un duro mordisco que le sacó un grito de placer a Baekhyun de los labios.
Chanyeol era increíble con su boca. Sabía exactamente cómo usarla para hacerlo sentir bien mientras lo marcaba como suyo. Tan solo podía imaginar todo el talento que aún tenía por descubrir. Aunque no tardó en hacerlo, ya que Chanyeol pronto abrió sus piernas y las colocó encima de sus hombros para que su apretado agujero quedara a su vista.
Como omega virgen que era, debería sentirse avergonzado aunque fuese un poco de tener a un alfa tan cerca de su apretado coño. En especial porque nadie nunca había estado en una situación tan personal con su entrada de esa manera. Pero con Chanyeol se sentía cómodo, como si de alguna manera, su cuerpo estuviera hecho para Chanyeol exclusivamente. Por eso no se dejó intimidar y se sintió orgulloso de mostrarle a Chanyeol lo que sería suyo esa noche.
Aunque no pudo negar que lo tomó por sorpresa cuando Chanyeol acercó su nariz y olfateó su entrada. –Huele tan dulce que la boca se me hace agua,– gruñó.
Eso sí que Baekhyun no se lo esperaba. A lo poco que sabía, el lubricante de un omega sabía y olía salado… o tal vez estaba equivocado. No tenía la experiencia para saber nada sobre el tema, así que no le dio mucha importancia y se mordió el labio inferior cuando Chanyeol le dio una lamida a su entrada.
–Y… sabe dulce,– dijo Chanyeol, su tono de voz un poco extraño, pero no elaboró en el tema. Al contrario, lamió una y otra vez, haciendo que la piel arrugada del área comenzara a cosquillear.
Baekhyun se sentía en la nubes solo con eso, por lo que cerró sus ojos y jaló el cabello de Chanyeol. Se olvidó de todas sus inhibiciones y se dejó llevar por lo que deseaba su omega, por lo que su cuerpo rogaba por tener y por las sensaciones que estaba tan desesperado por sentir con Chanyeol.
–Chúpame más, Chanyeollie, por favor,– rogó Baekhyun. –Chúpame hasta que no pueda pensar con coherencia.
No sabía ni lo que estaba diciendo, tampoco le importaba mucho. Lo único que quería era la lengua de Chanyeol penetrando su apretado coño y follandolo con gusto.
Y eso mismo hizo Chanyeol, quien hundió sus dedos en la suave piel de los gruesos muslos de Baekhyun y le entró a su culo con gusto, como si estuviera comiendo del menú de un restaurante con tres estrellas Michelin. Lo lamía como si necesitara su lubricante apra subsistir y estudiaba cada centímetro de sus paredes con su lengua hasta probar cada gota que el omega producía.
Y Baekhyun estaba vuelto loco. Movía la cabeza de un lado al otro mientra sus dedos jalaban el cabello del alfa con fuerza y gritos de placer salían de sus labios. Era probable que los invitados de la fiesta pudieran escucharlo sobre el sonido de la música, pero poco le importaba.
Mejor, pensó su parte más dominante, una que ni siquiera sabía que existía en su ser. Así todos sabrán que el omega que está con Chanyeol esta noche soy yo.
Los chasquidos de la lengua de Chanyeol chupando el interior de Baekhyun rebotaban contra las paredes de la habitación y un olor dulce y familiar llenaba el aire, uno que Baekhyun conocía, pero al cual no lograba ponerle un nombre.
–Tu culo sabe tan rico,– dijo Chanyeol entre bocanadas de aire cuando paró para poder respirar un momento antes de volver a hundir su rostro entre las redondas nalgas del omega.
Baekhyun gritaba el nombre de Chanyeol y le exigía por más con palabras sucias que ni siquiera sabía que existían en su vocabulario. Le rogó que continuara y lloriqueó de placer cuando sintió los gruesos dedos de Chanyeol invadir sus paredes junto a su cálida lengua, la cual no paraba de moverse en su interior.
Baekhyun sintió una presión comenzar a formarse en su culo, que se fue intensificando y viajando por su sistema nervioso. Esa sensación electrificante llegó a sus manos, a sus pies y a su cabeza hasta que finalmente explotó y su visión se volvió oscura mientras el nombre de Chanyeol salió de sus labios en un grito sonoro que estaba seguro se escuchó hasta Argentina.
Segundos, minutos, no sabía ni le importaba, pasaron mientras las oleadas de placer seguían recorriendo su cuerpo sin parar. Y Chanyeol continuaba comiéndose su culo con fervor, como un animal rabioso que necesitaba alimento para subsistir.
Baekhyun no sabe cuántas veces se corrió, pero sabía que habían sido muchas, demasiadas en realidad. Y cuando Chanyeol finalmente se alejó de su entrada, el cuerpo entero de Baekhyun temblaba descontroladamente por el ataque sin piedad que sufrió.
Pero Baekhyun no podía quejarse. Nunca supo que el sexo oral podría ser tan gratificante. Nadie nunca le dijo que podía llegar a sentirse así con tan solo la boca de un alfa, y eso lo dejó preguntándose cómo se sentiría tener el pene de Chanyeol en su interior.
De solo pensarlo, su coño se contrajo de placer y sintió como se corría una vez más sin siquiera ser tocado.
–Baekhyun, eres el omega más delicioso que he probado en mi vida,– dijo Chanyeol mientras colocaba sus manos a cada lado de la cabeza de Baekhyun y le sonreía con un brillo en sus ojos que el omega no lograba descifrar.
Baekhyun quería responder algo, cualquier cosa, pero aún estaba muy abrumado por todo lo que Chanyeol le había hecho sentir. Por eso, lo único que pudo hacer como respuesta fue sonreírle de vuelta como un tonto.
–Eres tan lindo,– murmuró Chanyeol antes de inclinarse y besar a Baekhyun con profundidad, introduciendo su lengua dentro de la boca del omega.
Baekhyun esperaba que hubiera un sabor salado, como había escuchado a colegas y amigos describir el sabor del lubricante omega, pero no fue así. Al contrario, la lengua y los labios de Chanyeol, que aún estaban húmedos y pegajosos con sus fluidos anales, sabían dulces…como a Jolly Rancher de sandía.
Y ahí fue que Baekhyun entendió.
Se separó de Chanyeol y lo miró con sorpresa. –Somos destinados.
La sonrisa de Chanyeol se amplió y tomó los labios de Baekhyun nuevamente, esta vez en un beso más candente que el anterior.
Baekhyun realmente no sabía lo que le esperaba esa noche.