Mr. Ghostface || Wonton

Sinopsis

Wonbin decide disfrazar a su pareja de Mr. Ghostface.

Genero:
Erotica
Autor/a:
emovere96
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Capítulo 1

Anton era un buen novio para mí, siempre había sido de esa manera. Nos habíamos conocido en un campamento de secundaria y habíamos intercambiado redes sociales. Desde entonces éramos inseparables, pasando los veranos en la casa de cada quien. Fuimos solo amigos por mucho, hasta que supimos que no podíamos vivir sin el otro. La sola confesión fue vergonzosa, tampoco sabíamos cómo debíamos comportarnos como pareja.

No fue sino hasta que nos mudamos juntos, que empezamos a hacer más cosas como pareja. Solo que no lográbamos esa cosa importante, esa que a todas las parejas unía. No habíamos pasado del juego previo, parecía encantarnos lo suficiente para dejarlo ahí todo. Hasta quedarnos horas en ello y volvernos un absoluto desastre en escena. Habíamos intentado cada cosa, pero nada había terminado en que pudiésemos joder a gusto.

Fue vergonzoso terminar en esa terapia de pareja, obligados a hablar abiertamente sobre nuestra vida sexual. Todo para terminar concordando solo en una cosa, a ambos nos encantaba el juego previo. No solo los que ya habíamos ejecutado, sino los que aún no alcanzábamos a ejecutar. La terapeuta nos recomendó investigar más de ellos e irlos implementando en privado. Con eso naturalmente, íbamos a motivarnos para el resto.

Nosotros fuimos pasando por cada una, hasta llegar a los disfraces. Conseguirlos era un asunto, uno que no pensamos resultase tan vergonzoso. Me había visto a mí mismo en tiendas, comprando sin saber que comprar. Anton solo miraba a los lados, más sonrojado que de costumbre. Éramos demasiado cohibidos talvez, pero eso cambiaba cada que estábamos solos. Puestos en la escena del disfraz, metidos en el personaje de cada uno. Todo resultaba, más que perfecto.

_ ¿Vas a acompañarme a buscar tu disfraz? _ Me le quede mirando fijo, a un sonrojado Anton.

Me miro de reojo como pudo, aun todo sonrojado el pobre. _ ¿Acaso tengo otra opción que seguirte este retorcido juego? _

_Me estás haciendo ver como un pervertido aquí. _ Chille de una.

_Te queda el traje…_ Anton silbo.

Anton salió del auto con el cuerpo pesado, sin muchas ganas de seguirme el paso. Tenía la cabeza gacha y estaba cubierto en ropa. Todo vestido en negro, era mi estilo favorito en él. Su gran figura resaltaba a lado mío, haciéndome ver como un mísero accesorio suyo. Y si quería ser eso, quería guindarme de su cintura. Talvez si era un poco pervertido, pero solo se trataba de él. El contra mí, en situaciones con decorosas.

Le enfrente de una. _Yo no dije… ¡Tienes que ponerte un disfraz para que me la metas!Te dije… ¿Te parece bien disfrazarte para que me la metas? _ Tarareé ante Anton. _Tú me dijiste que sí, que te gustaba la idea. _ Me cruce los brazos en mi pecho.

Anton se encogió de hombros. _Yo no dije que parte de la idea me gustaba, debí ser más específico en que solo quería hacerlo sin ropa. Joder como se debe, solo quiero hacer eso. _ Anton me dio una mirada viciosa. _Ya lo hemos logrado varias veces, no sé porque seguimos así de creativos. No sé si dependeremos de ello, para poder hacerlo cada vez. _

Anton se acercó a mí con sus lentes, que estaban hechos de una pasta gruesa. Había ocupado estos para conducir, los necesitaba para no llevarse algún cono. Solía usarlos cuando era obligatorio, pero se quejaba de que le restaban gracia. Esa idea había venido de las burlas, que había recibido durante el instituto. Yo pensaba diferente a los demás, se me hacía lindo con ellos. Especialmente cuando los mantenía, mientras lo hacíamos.

_Por favor. _ Le hice ojitos. _ Compláceme. _ Hice un mohín para él. _ Deja de sobre pensarlo todo. _

Anton solo respiro profundo. _Me rindo ¡Ok! _Anton rodo los ojos en blanco. _ Ganaste esta vez, pero no será así la próxima. _Jugo sus palabras contra mí.

Cuando lleve mis manos hacia sus lentes, me asegure de acomodárselos en el puente de la nariz. Tuve que ponerme de puntillas para hacerlo, pero había valido la pena por completo. Anton me regalo una de sus lindas sonrisas, rindiéndose ante ese gesto mío. Pues me hizo sentir que estaba ahí conmigo, a pesar de estar algo cohibido con el tema, de entrar a esa exótica tienda otra vez.

_Ya hemos ido ahí varias veces, seguro hasta nos conocen. _Trate de sonar coloquial, ante todo.

Anton arrugo su nariz, en mala sangre con mi comentario. _Por supuesto que sí, nos preguntaron nuestro user. _

Me costó aguantarme una risotada, pero no quería poner más cohibido a Anton. _Era una especie de alago, viniendo de ellos la pregunta. _ Le explique con cuidado a mi novio.

_Me estas jodiendo. _Se me quedo mirando antes de entrar al lugar.

_Tu deberías joderme a mí. _Jugué sus palabras contra él.

Se había puesto más rojo, sus orejas ya parecían tomates. Lo tuve que jalar para que entrara, pero la sola moción había sido divertida. Lo del usuario había sido la gota, que había derramado el vaso. Anton no supo ni como responder en esos momentos, ni tampoco había querido hacer contacto visual con nadie al regresar al local. Mucho menos que lo vieran medirse el traje, por lo que había quedado con la duda de cómo le quedaba.



Ya puesto en la escena, me deje llevar de mi personaje. Sabía que Anton estaba en lo mismo, no era la primera vez que intentábamos disfrazarnos. Ambos nos tomábamos en serio esto y cada tanto lo hacíamos mejor. Talvez por eso seguíamos así, cayendo en cada interpretación de personajes. Se sentía bien ser otra persona, solo por una noche de placer. Cumplir todas las fantasías sexuales, ser solo ese objeto, que las llevaba a cabo.

Alguien hablaba a través de la línea, yo recibiendo su llamada. Mi celular entre mis manos, observe el privado en la pantalla. Permanecía en el cuarto encerrado, mientras descansaba mi cuerpo sobre la cama. Estaba acostado sobre esta, con mi trasero empinado hacia arriba. Mientras procedía a seguir conversando con el misterioso hombre, al otro lado de la línea.

_Luces demasiado caliente esta noche, me tienes duro como roca. _ La voz profunda a través de la línea.

_ ¡Umm! _Una risilla sofocada de parte mía. _ ¿Cómo sabes que luzco caliente? _Mi voz era dulce.

_Es justo lo que puedo ver desde aquí, no he podido contener mis manos para mí mismo. _ Un gruñido desesperado de su parte se dio.

_ ¡Ahah...! _ Aquello me tenía la cara caliente. _ ¿Por qué no mejor vienes hacia mí? _ Jadee ya desesperado. _ Usas esas manos en contra mía, desquítate conmigo. Quiero tu mano en mi cuello, hazme jadear sediento por ti. _

Hubo un silencio sepulcral.

_Ten cuidado con lo que deseas, tus palabras tienen poder sobre mí. _ Él amenazo.

_Te necesito aquí conmigo, sé que estas cerca. Ven a mi ahora, no te tengo miedo. No hay arrepentimientos de parte mía, cuando se trata de ti. _ Confesé sin temor.

Una maldición susurrada entre sus labios. _Abre la puerta... _

Me levante de la cama, con el corazón palpitando en mi boca. Dirigiéndome hacia la puerta de mi cuarto, tome la perilla con mi mano suelta. Cuando vi por el mirador de vidrio, me paralicé con la imagen. Mis manos temblaron contra la perilla, la gire con esa adrenalina que tenían. Abriéndola puerta lo vi, ese hombre frente a mí. La vestimenta negra rebosándole y la máscara negra que no revelaba su rostro.

_Viniste por mi…_Relamí mis labios ante él.

_A buscar lo que es mío. _ Hablo por sobre mi cuello.

La mano del hombre de la máscara, ocupándose en mi cuello. En un movimiento cerró la puerta, estrellándome contra esta. Teniéndome acorralado contra esta, apego su cuerpo contra el mío. Dejando poca distancia entre nuestros rostros, así como poco aire en mis pulmones. Su pierna entre las mías, colándose para toquetear mi polla. Jadeé contra la cercanía y sentí como mi polla se ponía se agitaba en mi ropa interior.

_Si. _Jadee desesperado por más.

_Todo mío. _ Dijo de la nada.

Me dejo ir después de eso, para llevarme en contra de su hombro. Trepándome ahí, para llevarme hacia la cama. Todo en mi dio vueltas, mientras me llevaba hacia esta. Tenía un nudo gustoso en mi estómago y mi cuerpo ardía en desesperación. Me tiro a la cama apenas la bordeamos y se quedó contemplándome. Mientras el movimiento en sus manos, amenazaba con encargarse de sus pantalones.

Yo solo yacía ahí, cuando este fue hacia mí. Acorralándome contra las sabanas, deslizando sus manos contra mi ropa interior. El encaje de mis medias celestes, que se ajustaban en mis muslos llenos. Deslizo sus dedos sobre este, hasta jalarlo para que azotara mi piel. Gemí ante la sensación de ardor y lo mucho que apretaba ahí. Mis piernas abriéndose para él y su curiosidad hacia mi cuerpo adornado.

Sus manos siguieron hasta mi calzoncillo y el trabajo que este estaba pasando conteniendo mi erección. La tela se pegaba al líquido pre seminal y lucia apretada contra mi polla erecta. Anton coloco su mano completa sobre esta, casi haciéndola desaparecer. Masajeando la tela sedosa, contra sus rusticas manos. Me rozaban divinas, me hacían jadear.

Un solo apretón me ajito, el resto me tenía gruñendo contra su agarre. Meciéndome contra su mano y el goce que esta me hacía sentir. Movió la tela celeste a un lado y la libero en cuanto pudo. Masturbándome a pelo, necio contra mi polla. Esta creció contra su agarre bonita, este siguió masturbando hasta tenerla dispuesta. Dejándola abandonada en cuanto pudo, ver su máximo potencial frente a sus ojos. Pareció orgulloso, incluso si no podía ver el brillo de estos.

Llevo su mano más allá y bailando por la parte de arriba. Se encargó de mover hacia un lado y encajar una en mis pezones. Deslizándolos en contra de sus dedos, en un movimiento delicioso. Que me hiso despojarme de los más profundos gemidos, con cada lado de mis areolas. Las acaricio tanto pudo, haciéndolas ver erectas para él. Dejándome al borde, por cada picada que daba con sus dedos. Me ponía ansioso y ajustado contra su toque. Pero quería más, más de ese tortuoso placer.

_Mas…_Dije sin siquiera pensarlo.

_ ¿Quieres más? ­ Te daré más. _ Amenazo en mi oído.

Anton me giro contra el colchón, mi trasero hacia arriba para él. Dejando ver el detalle de encaje en mi calzoncillo, que cubría solo lo necesario. Había un espacio, para más fácil acceso. Acceso del que se aprovechó, dejando ir cuanto lubricante pudo. Sus dedos se fueron hacia mí, empujando hasta hacerme jadear. Preparándome en un son, que me hizo rendirme contra las sabanas.

_ ¡Oh! Si. _Jadee contra las sabanas._Mr. Ghostface ¡Que rico! _Se me escapo aquella frase. _ ¡Ah! Así. _ Me deje llevar por el gusto.

Mordí mis labios mientras recibía el segundo dedo, retorciéndome a cerca de lo bien que lo encajaba. Dedeandome en un son que me hizo, rodar mis ojos en blanco. Haciendo tijeras contra el interior de mi entrada, me hizo agitarme contra su son maquiavélico. Gimoteando como un desesperado, por su polla venosa. Lo murmure entre labios, lo murmure talvez muy fuerte.

_Quiero tu polla, tu polla venosa en mí. _ Jadee desesperado por ello.

_Say please. _ Exigió de inmediato.

Lo sentí salirse de mí, gimoteé en protesta. Retorciéndome contra las sabanas, frotando mi polla contra estas. Las tenía hecha un desastre, me seguía masturbando contra estas. Lo hice de manera desesperada, tentándome hasta casi hacerme correr por mi cuenta. Estaba demasiado caliente, lo hacía mientras le miraba. El solo respondió nalgueándome, lo hizo certero en una de mis pompas.

_ ¡Ah! ¡Ay! ¡Mmm! _ Temblé ante el placer repentino mezclado con dolor.

_ ¿Cómo se dice? _ Volvió a exigir.

Me nalgueo otra vez, me ardió mucho más. Era un pinchazo delicioso, que me hizo casi correrme contra las sabanas. Tuve que contenerme ahí mismo, estático contra estas. Mi respiración estaba irregular, y mi juicio casi no me permitió decir esa palabra. Esa que el señor de la mascar, me exigía en escena. Relamí mis labios resecos, mirándolo lo saque de mi boca.

_Pretty please. _ Mi tono chillón lo decía todo, era todo un sumiso.

_Así me gusta, se bueno para mí. _ Tarareo ante mi presencia.

_Seré bueno, seré tuyo. _Le mire desde donde estaba.

Lo escuche de inmediato, el cómo dejaba caer sus pantalones. El tintineo de su correa, estrellándose contra el piso. Lo vi deshacerse de su ropa interior y dejarse el ornamento puesto. Me sentí vulnerable de inmediato, esperando a que se encargara de arrancarme el resto de la ropa que quedaba. Entre más desnudo estaba frente a él, más se me antojaba tenerle contra mí. Que me manejase a su gusto y que me hiciese nada contra el colchón.

_Voy a hacerte mío ahora, no tienes escapatoria. _Su voz era más profunda ahora.

_Hazme lo que quieras Mr. Ghostface. _ Mi voz aún más sumisa para él.

_Esa boca tuya. _Anton gruño desesperado.

Anton me jalo contra él y se encargó de hacerlo el mismo. Se deshizo del top de encaje de la parte de arriba, dejándolo caer al piso. Bajando sus manos hasta mi calzoncillo y jalándolo con cuidado. Dejo ir mi erección desordenada, goteando frente a su atenta mirada.Acaricio mis piernas, lo hizo vehemente. Temblé cuando jalo las medias y descubrió estas, dejándome completamente vulnerable.

Me aprovecho ahí mismo y se llevó mi pierna al brazo. Haciéndose paso con su polla, la acomodo para introducirla. Estaba justo ahí para mí, frente a frente conmigo. Podía notar la profundidad de sus ojos, aun enmascarados. Se metió del todo contra mí y me saco un jadeo de desesperación. Paralizados por un momento, nos quedamos solo así. Yo me ajuste a su polla y este empezó a moverse contra mí.

_Tómalo bien, todo para ti. _ Su voz se volvió errática contra mí.

_ ¡Ah! _ Mi boca hecha una perfecta o. _ Me gusta, me gusta. _

Jadee contra la máscara, mientras este me follaba de pie. Mi pierna bailaba en su agarre, siendo marcada por sus dígitos. Por cada estocada que daba, más se marcaban sus dígitos contra mi piel. Me follo en esa posición mientras decía cada cosa sucia, cada cosa indecente contra mí. Contra mi juicio inhibido, que a veces se salía del personaje. Anton era demasiado bueno en ello y algo de ello me hacía temblar de placer.

La inocencia de sus ojos cubierta, por una extraña mascara terrorífica. Su mano en mi cintura, apretándome con fuerza, mientras me follaba casi que en el aire. Sin salirse de mí, a pesar de la extraña pose. Yo me deje llevar hasta casi estar cerca, cerca de correrme contra su estómago, hacer un desastre de su vestimenta. La sola idea, me parecía caliente. Lo tenía pensado ya, hasta que Anton se salió de mí, en un movimiento dejándome.

_En mis piernas, siéntate en mi polla. De espaldas a mí, sabes cómo hacerlo. _ Ordeno para mí.

Yo no dije nada más, solo me dejé llevar. De cómo descubría para mostrar, donde quería que me sentara. Con ese tamaño, no me quedaba claro cómo. Mis piernas temblaron, cuando termino por sentarme en sus piernas. Encajándome en su polla, la sentí hasta donde no me acordaba que la podía sentir. Me removí incomodo contra esta, mientras Anton me agarraba de las caderas para detenerme. Apretando desesperado, estaba siendo apretado.

_ ¡Mmm! _ Mi voz tembló violentamente.

_ ¿Lo estas sintiendo bien profundo? ¡Huh! _ Tentó por sobre mi oído el desgraciado. _Espérate a que te ponga a saltar en él, como la brincona que eres. Vas a ver las malditas estrellas, tu próstata va a ser muy feliz._El sonido de beso volviéndome a la razón.

Me tomo con su fuerza y me subió para guiarme a su polla. Volviéndome en una estocada, yo me deje llevar ayudándole. Hasta que este solo me guiase, mientras daba saltitos en su polla. Mis piernas estaban ahí, dándolo todo en cada moción. Gemí ante lo profundo que daba y el cómo ese pene llegaba justo a mi próstata. Justo como Anton, había prometido.

Sisee como un condenado, ante todo. _ ¡Ah! Mr. Ghostface ¡Estirándome tan bueno! ¡Mmm! _

_Sigue así de bien, muévete para mí. _ Jadeo constante. _ Tan apretado, tan bueno para mí. _ Su voz se quebró por completo.

Me di de sentones, mas agitado. Mas cachondo, más profundo contra mis viseras. Podía estar viendo incluso más que estrellas, por cada sentada en esa polla. Anton me llevaba en un ritmo, dando estocadas contra mí. Gruñendo contra mi oreja, jadeando acalorado en su traje. Me apretaba el pecho y jugaba con el agarre de mi cintura. Sus dedos rozaban mi polla sin querer, que buscaba contacto ansioso. Saltando con cada estocada, hasta que Anton la tomo.

Me masturbo con cada movimiento de sus estocadas, aliñándose con los de su mano. Gimotee entre lágrimas de placer y las piernas temblorosas contra las suyas. La cama hacia un sonido indeseable, que llenaba el cuarto nublado en libido. Nos ayudaba a saltar más en el otro y encajarnos hasta que estábamos cada vez mas cerca. Cada vez más destrozados, en el otro.

_Estoy cerca, estoy cerca. _ Mi voz se agito más de lo que creía. _ Hazme así, más duro. _ Chille desesperado en mi movimiento.

_Córrete en mi mano, déjate venir en mí. _ Anton acato en mi cuello.

_ ¡Ah! ¡Ay! _ Gimotee desesperado. _ Voy a hacer un desastre de ti, voy a correrme bruto contra ti. _ Amenace yéndome contra él.

_Vamos. _ Mordió aquello.

Un agarre preciso en mi glande y fue un juego perdido para mí. No pude con tanta sensación y me corrí perdido en todo ello. Dando de saltitos contra la polla, en la que ahora me apretaba hasta hacer jadear al dueño. Me soltó desesperado por colarse en mí y correrse al mismo tiempo. Justo contra mi cintura, se agarró hasta correrse del todo en mí. Jadeando contra mi cuello, hasta reír quien sabe por qué. Estaba loco de mí, estaba loco también yo.

_ ¿Estás bien? _ Le mire de reojo.

_Se escuchará loco de mi parte, pero creo que esta fue mi favorita. _ Anton confeso.

Me gire hacia él, este se había salido ya del personaje. Quitándose la máscara frente a mí, su cara sudada lo decía todo. Pupilas dilatadas y labio rojos de morderlos. Su cabello sudado hacia su frente, lo removí mientras me acercaba. Para besar su boca, si lo quería. Lo había querido todo el rato, el cómo metió su lengua en mi boca. Caliente contra la mía, haciéndome gemir. Desesperado por follarle la boca, tomarlo sin piedad.

Jadee cuando se movió contra mí, mientras me acomodaba en la cama. Saliéndose de mí, me volvió a besar un poco más. Ya justo en como Anton, se alejaba para quitarse el resto de las cosas. Tenía el pecho descubierto, prendado en sudor también. Algo me hizo querer devorar, cada gota que corría por sus abdominales. Cuando se volvió a besarme, supe que no demoraríamos en conseguir una segunda ronda. Una más nosotros, esas que seguían después de nuestros juegos previos.