Personalizar legibilidad
Aa

El Alma de Pandora - Ruta: Kai el Cazador

Todos los derechos reservados ©

Sinopsis

Merari despierta en un mundo nuevo donde el mal la acecha. Allí es encontrada por Kai, el Cazador: un hombre arrogante, letal y misterioso que atentó contra su vida apenas la conoció. Él la toma como presa, pero al llegar al Imperio de Lúa, Merari descubre la verdad: aquel hombre no es un simple cazador, es el Emperador. Sin quererlo, se verá envuelta junto a él en un destino tan apasionante como cruel. "Su misión era cazarme, su decisión fue amarme. Bajó su espada para hacerme su emperatriz".

Genero:
Fantasy
Autor/a:
Wildelis
Estado:
En proceso
Capítulos:
2
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Kai el Cazazor

Al abrir mis ojos, me encontraba en un pueblo abandonado. No encontré explicación alguna del porqué estaba allí, solo supe que era un lugar solitario y siniestro. El viento soplaba meciendo las ramas de los árboles los cuales solo tenían hojas secas y el lúgubre aspecto de aquellas casas solo me hacían recordar a una película de terror. A pesar de que el cielo tenía un tono gris, podía ver todo con claridad.

—¿Y esta daga? —dije en voz baja al verla a mi lado.

Estaba sentada en aquel frío suelo. Tomé aquella daga y al ver su hoja noté un inmenso brillo, estaba tan lustrada que podía ver el reflejo de mis ojos. Me sorprendí al ver que eran de color rojo y desprendían un gran resplandor.

Me levanté y sacudí con mis manos el pantalón que traía puesto. No era el tipo de ropa que solía llevar en absoluto. Vestía una camisa blanca con mangas holgadas que estaba ajustada a la cintura con un corset, aunque apretaba; me gustaba como resaltaba mi figura, pero solía usar ropa más cómoda para mi día a día. También las botas que tenía eran muy largas y pesadas.

Me dejé de distracciones y comencé a caminar con esperanzas de encontrar a alguien. Muy pronto llegó mi desgracia cuando empecé a escuchar gruñidos desde el bosque. Vi cómo salía desde la oscuridad un monstruo de gran altura, caminaba en dos patas y tenía la apariencia de lobo. Lo más razonable en este tipo de casos sería huir de aquella bestia, pero, en tal situación; el miedo no me dejaba pensar, mi cuerpo temblaba y sentía como querían salir las lágrimas.

Aquella criatura se apresuró a mí. Fue tanto el temor que caí al piso, giré mi rostro e intenté cubrirme con mis brazos. No sentí nada, solo escuché un fuerte ruido y un espeso líquido derramarse en el suelo. Así que abrí mis ojos y frente a mí; había un hombre de gran estatura el cual me estaba dando la espalda, sus hombros eran anchos y traía una espada cubierta en sangre; a pesar de todo, lo que más llamó mi atención fue su larga cabellera; tan roja e intensa como aquel rojo carmesí que pintaba su espada. Giró su rostro para verme, me sentí intimidada al ver sus ojos, al igual que los míos eran de un tono rojo, pero no desprendían nada de brillo, más bien... parecía un tono opaco.

Por un momento pensé que estaba a salvo, hasta que me señaló con su espada. No llegué a pensar que aquel hombre que había salvado mi vida de aquel monstruo me apuntaría con la misma arma.

—Te he estado buscando —dijo con un tono rudo e intimidante—. Eres una amenaza para este mundo.

¡Este idiota! ¿Me salvó y ahora dice que soy una amenaza?

—Acaso... —Inclinó un poco hacía la derecha su cabeza—, ¿no eres consciente de lo que tu existencia ha provocado?

¿¡Qué le pasa, acaso está loco!? Tengo que escapar, ¡Ahora!

Tomé la primera piedra que pudo alcanzar mi mano y se la tiré a la cabeza. La atrapó sin esfuerzo alguno pero al mismo tiempo le lancé la daga y la repelió con su espada, aproveché esa pequeña distracción para escapar. Mientras corría a aquel oscuro y siniestro bosque escuché sus advertencias:

—¿Pretendes huir de un cazador? —se burló—. Adelante, escóndete.

¿Un cazador? ¿Aquel hombre es un cazador? lo que faltaba. Creo no me está siguiendo, pero no debo dejar de correr.

Al rato ya estaba muy cansada por lo que decidí buscar un escondite. Encontré una pequeña cueva en lo más profundo del bosque y me adentré.

Estaba inmóvil, en una esquina y cada vez se hacía más oscuro; lo cual era aterrador ya que de por sí no entraba mucha luz en la cueva. Pude haberme quedado un largo tiempo allí, pero de repente sentí como algo caminaba por mis pies, así que grité muy fuerte.No puedo ni ver una cucaracha, ¿cómo pretendes que me quede a hacerle compañía a ese bicho? Creo que era un ciempiés. ¡Qué horror!

Salí de aquella cueva, no por aquel bicho; es que necesitaba buscar un lugar más seguro.Quien sabe que otras criaturas podrían aparecer en este espeluznante bosque. ¡Ah! y el cazador también, él podría encontrarme.

Mientras caminaba, escuché el crujido de unas ramas detrás de mí, no sabía si era él o algún animal, pero no quería descubrirlo. Nuevamente comencé a correr, pero, por la oscuridad; no pude ver un tronco caído que estaba justo frente a mí y como una estúpida tropecé. Me di un fuerte golpe en la cabeza que me dejó inconsciente y al despertar, mis manos estaban atadas. Frente a mí estaba aquel cazador, ya me había atrapado. Miré a mi alrededor y había muchos barcos y el gran océano, parecía un puerto.No creo que vaya a hacerme daño con tantos ojos en la mira,pensé. El lugar estaba muy poblado y todos vestían como si se tratase de una historia de época, aún así, aquella extraña situación me resultaba familiar.

—Enserio que eres lamentable —me miró con decepción—. Así no es divertido jugar.

—¡Déjame ir! —dije molesta.

—¿Ahora tienes agallas? —se burló—. ¿Acaso crees que esta gente va a ayudarte? —miró alrededor con desprecio.

Me puse nerviosa al escuchar aquellas palabras. No podía olvidar que aquel hombre fue el mismo que mató a una terrible bestia de un solo corte.

—A partir de ahora no dirás ni una palabra —dijo mientras me tomaba bruscamente del brazo—. Ya estás despierta, así que camina. Eres muy pesada.

¿¡Cómo se atreve!?

—Iremos al imperio de Lúa, allí estarás a mi cargo —me miró fijo a los ojos—. Luego decidiré qué haré contigo.

¡No! ¡No puedo permitir que me lleve!

—Gritaré como loca si no me sueltas —lo amenacé.

—¿Eso harás? —preguntó con indiferencia.

—Sí —le respondí desafiante.

El cazador me agarró las piernas y me elevó hasta su hombro.

—¡Tú, suéltame! —empecé patalear y a golpearle la espalda—. ¡¿No dijiste que era pesada?!

Al ver que no se inmutaba en absoluto pedí ayuda.

—¡Me están secuestrando! —dije sin parar de moverme.

Todos miraban pero nadie movía un solo dedo para ayudarme, lo que hizo que todos mis esfuerzos fueran en vano. Subió al gran barco en donde un hombre se nos acercó muy apresurado.

—¡Señor, no puede hacer eso! —intentó persuadirlo—. No puede cargarla como si fuese un costal de papas.

—Solo encárgate, Gerón —dijo el cazador mientras le lanzaba una bolsa. Él la abrió y su semblante cambió al ver que estaba lleno con monedas de plata.

Aquel hombre llamado Gerón abrió sus ojos sorprendido, sin dudarlo aceptó la bolsa y muy alegre dijo:

—Yo me encargo —se subió al cordaje del mástil y gritó—. ¡Todos a estribor, vamos a zarpar!

El cazador me llevó a una habitación la planta baja del barco y me esposó a la viga de soporte de un camarote.

—Esto es muy rudo, ¿no crees? —dijo Gerón—. Igual no podrá escapar del barco.

—Solo evito que haga una estupidez —respondió serio.

—¿Qué derecho tienes de esposarme? —le pregunté.

Se sintió un fuerte estruendo en el barco y a lo lejos se escuchó una voz que se acercaba:

—¡Capitán, es una emergencia! ¡Ey, niños! vuelvan a su habitación —Luego se encontró con nosotros y se sorprendió —¡El cazador está aquí, estamos salvados!

—¿Qué sucede? —preguntó Gerón.

—Es un monstruo marino —respondió—, está atacando el barco.

—Señor Kai —Gerón juntó las manos y le suplicó con una sonrisa de aprovechado—. Ya que está aquí, échenos una mano.

El cazador se dirigió a la salida y le aventó la llave.

—Vigílala. —Luego se retiró del lugar.

—Señorita —se volteó hacia mí—. Lamento que nos hayamos conocido en estas circunstancias.

—Libérame —exigí.

—Lo lamento, no sería capaz —cruzó sus brazos, frunció el ceño y fingió una sonrisa como si le hubiese pedido algo imposible—. Usted es la mujer que el señor Kai buscaba con tanta desesperación.

—¿Kai? ¿Ese es su nombre? —pregunté curiosa—. ¿Por qué me buscaba?

—No lo conocen por su verdadero nombre pero de donde salimos lo llaman... El infame cazador de ojos rojos —dijo mientras asentía con la cabeza—. El mismísimo. El Cazador Carmesí.

—No tengo idea.

—¿¡En serio!? ¿¡Acaso vive debajo de una roca!? —preguntó indignado—. Tenía años desaparecido y era famoso por ser un cazador de monstruos. Pero como muy pocos conocen su verdadero nombre así que le recomiendo que lo mantenga en silencio.

—Solo dime por qué me está haciendo esto, ya me comienzo a desesperar.

—¿No te dijo? —preguntó curioso.

—¿Decir qué? —pregunté con esperanzas de recibir alguna respuesta a todo lo que me estaba pasando.

—Mantendré mi boca cerrada, señorita —respondió—, es que no me gustaría ver mi cabeza rodando por ahí.

¡Otra vez esta temblando!

—¡Maldición! —exclamó. Enganchó la llave en la pared y se retiró de la habitación.

Todos están fuera, debo buscar una manera de salir.

Fue imposible alcanzar la llave, estaba muy lejos y tenía las manos atadas. De pronto escuché la voz de unos niños.

—¡Te digo que hay un monstruo! —exclamó emocionado—. Hermana, ven.

—¡No! —se negó—. Nos ordenaron quedarnos en la habitación.

Aproveché que estaban cerca y comencé a llamarlos. Dudosos entraron a la habitación y se sorprendieron al verme amarrada, pensaban que estaba en algún juego y que tenía que buscar la manera de liberarme. Se emocionaron cuando les pedí ayuda para que me pasaran la llave, como estaba muy alto la hermana se subió a una silla y la alcanzó, luego me la pasó, les agradecí y me despedí de los niños. Subí con cuidado sin llamar la atención, buscando donde esconderme hasta llegar a tierra firme. Escuché la voz de unos tripulantes detrás de mí y por no mirar al frente, tropecé con unas cuerdas y caí frente a los pies de alguien:

—Hasta ahora tu única habilidad es tropezar —dijo decepcionado.

¡Mierda, es Kai!

—Hola... —reí nerviosa—. Parece que todo salió bien.

Después de mi escape fallido y volver a ser esposada:

—Ahora que lo pienso no me presenté correctamente —hizo una breve reverencia—. Soy Gerón, el capitán de este barco, señorita.

—Mi nombre es Merari —respondí desganada.

—Es un nombre muy bonito —dijo mientras sonreía con amabilidad.

Gerón parecía fácil de convencer, así que intenté algo más:

—Tengo mucho tiempo sin probar un solo bocado —me quejé con Gerón—, dame algo de comer.

—Puedo traerle unas uvas —sugirió.

—Comida, quiero comida —le pedí.

—Ya, está bien —dijo resignado. Luego suspiró—. Pero no intente huir. Si vuelve a escapar bajo mi cuidado, Kai me matará.

—Me estaba preguntando... —me intrigaba su apariencia peculiar—. ¿por qué tu cabello es blanco? No pareces albino.

—Completamente natural —respondió de manera engreída y cerró sus ojos mientras se peinaba el cabello son su mano—. Aparte de guapo soy muy especial. Con ojos tan hermosos como el vasto océano y un cabello como las nubes que cubren el cielo...

—¿Qué...? —me parecía ridículo—. Creo que el cabello y los ojos de Kai son más bonitos.

—¡Eh! —se indignó—. Debes estar ciega —se puso serio—. ¿Quién es más guapo, Kai o yo?

—¿Qué dices? —dije mientras reía.

Estaba muy estresada por todo lo que había pasado, pero ahora me siento un poco mejor.

—Al fin te relajas un poco —sonrió.

—Pero aún sigo esposada y con hambre —reclamé.

—¡Verdad! —se dirigió a la puerta—. Vuelvo enseguida.

Ya han pasado horas desde que Kai se fue, ¿Qué estará haciendo? También escuché a los niños decir que estábamos cerca del puerto de Lúa, así que solo tenía una oportunidad.

Tiempo después Gerón regresó:

—Mi especialidad, ¡Charán! —Me mostró su platillo—. Sopa de camarones. Especialmente preparado por mí.

Le pedí que me desatara para comer, pero se rehusó diciendo que él iba a alimentarme. Le insistí que en serio que quería comer por mi cuenta y que era vergonzoso hasta que lo convencí y me desató. El plato estaba caliente, me sentí culpable, pero se la lancé encima y aproveché para escapar. El barco llegó a Lúa y desembarqué en silencio.

Era de noche pero toda la ciudad estaba iluminada, había lámparas por todos lados, mercados y actividades artísticas. Todo era increíble, la arquitectura era grandiosa, repleta de edificios al estilo pagoda, todo me hacía recordar a la cultura asiática antigua. Donde quiera que pisaba todos me miraban, era más que obvio que era una forastera.

—Mira esa chica —murmuraban—, usa pantalones. Parece una forastera. ¿Está sucia?

Sé que necesito un baño con urgencia, pero podrían ser más discretos. Pasar por un bosque y caerme aquí y allá no ha sido de ayuda en absoluto. Acaso habrá algún tipo de festival ¿Por qué hay tanta gente?

—¿Te diviertes? —escuché detrás de mí.

Kai estaba detrás de mí, cubierto con una capucha. Me agarró del brazo para que no escapara.

—Llamas mucho la atención —me ofreció la capucha que traía en su mano—, ponte esto y sígueme.

—¿O si no? —me rehusé.

—Tendré que cargarte otra vez.

Me puse nerviosa al escuchar esas palabras, no quería pasar por algo tan vergonzoso otra vez así que le hice caso y lo seguí.Lo escucharé por ahora hasta que encuentre una solución, no parece querer hacerme daño.

Más adelante había una multitud, al parecer observaban a una persona que venía en un palanquín. Kai me pidió que lo siguiera por un lugar más discreto para pasar desapercibidos, no entendía el porqué de tanto misterio.

—Por aquí está muy oscuro —me detuví—. ¿No ves que no hay ni un alma?

—¿Acaso tienes miedo? No sabía que eras tan cobarde.

¿Indignada? tal vez, pero mentira no es.

De su mano surgió un fuerte resplandor. Controlaba una pequeña llama de fuego con la palma de su mano, la cual iluminaba nuestro camino.

—¿¡Cómo es eso posible!? —pregunté sorprendida.

—No deberías sorprenderte por algo tan simple.

Wao, no puedo creerlo, es tan alucinante. Aquí las personas parecen irreales.

Caminamos por un largo rato hasta llegar a un portón que estaba custodiado por guardias, el cazador se cubrió lo más que pudo con su capucha y al llegar nos bloquearon la entrada. Kai les mostró una placa de oro con el emblema de un dragón, los guardias susurraron entre ellos y luego le pidieron a Kai mostrar su rostro.

—¿¡Qué están haciendo!? —llegó otro hombre— Él es un gran invitado de su majestad el emperador, así que no lo dejen esperar.

Los guardias hicieron caso y nos dejaron entrar. Caminamos un rato por el lugar y cuando no había nadie cerca; aquel extraño se giró de repente y le dijo a Kai:

—¡Su majestad! —exclamó entre susurros—. ¿¡Dónde rayos estaba!?

¿Le dijo Su Majestad al cazador? ¿Acaso escuché mal?

Capítulos
1. Kai el Cazazor
¡Cuéntale a Wildelis lo que piensas sobre este capítulo!
Me encanta

0

Me encanta

Divertido

0

Divertido

Picante

0

Picante

Suspense

0

Suspense

Emotivo

0

Emotivo

Profundo

0

Profundo

Alentador

0

Alentador

Impactante

0

Impactante

Bien escrito

0

Bien escrito

Trama absorbente

0

Trama absorbente

Buenos personajes

0

Buenos personajes

Diálogos potentes

0

Diálogos potentes

Otras recomendaciones

Destino Secreto

Karin Rogowski: Gut geschrieben und beschrieben. Die Charaktere und Situationen sind stimmig und nehmen einen gefangen. Mich hat das Buch ab der ersten Zeile fasziniert, genau wie die anderen Bücher davor. Sehr guter Schreibstil und eine sehr gute Übersetzung, nebenbei bemerkt. Dankeschön, dass Du Deine Bücher ...

Leer ahora
Die Wölfe von Welby

maryketteler: Ich bin von diesem Roman sehr angetan. Es handelt sich um eine wunderschöne Geschichte, die durch ein tolles Happy End abgeschlossen wird.

Leer ahora
 Mehrfach zurückgewiesene Gefährtin

Silvia: Sehr schön geschrieben, mit Spannung von Anfang bis Ende. Tolle Geschichte .

Leer ahora
A Blessing in Disguise

Roxann: This was an amazing book. The characters and plot were amazing and you are an awesome writer. Every book I have read by you is just amazing. I thank you and on to the next ❤️

Leer ahora
Sweet Caroline

Doridoo: I really enjoyed this story and had trouble putting it down at 2:00 in the morning but couldn’t read more due to blurry eyes! I even reread the chapter I left on so I could relive it again. The story had me tear up and gasp in parts. I Look forward to more stories from this author. Now I need to ca...

Leer ahora
The Grumpy Next Door

Rikke: It’s a nice feel good story. It’s funny, romantic and absolutely perfect for a Saturday morning with your morning coffee.

Leer ahora