01
No había dejado de llorar desconsoladamente, mientras que veía como su hogar estaba siendo destruido por aquellas cenizas creadas por esos demonios.
Esos miserables qué habían llegado con un solo proposito.
Matarla a ella.
A su bebé, un ser inocente, que crecía dentro de ella, un pequeño ángel mitad humana, que nunca espero pero que estaba feliz de tener.
Todo iba bien en su vida, hasta que ellos decidieron que era momento de acabar con eso.
Gracias a que rompió las reglas Tsunade fue sometida al destierro y ahora, debía de vivir en la tierra pasando si condena, al comienzo para ella no fue tan malo ser despojada de sus alas y vivir como un simple mortal, sin embargo desde que quedo embarazada, las cosas cambiaron para ella.
Ya que pudo sentir la magia celestial que emanaba su bebé desde su vientre, algo que no salió desapercibido para ellos.
Quienes al ver que el equilibrio del bien y el mal, era un completo desastre desatando el caos, decidieron que esa bebé no podía, ni debía nacer, es por eso que decidieron acabar con la vida de esa criatura que ni siquiera había nacido.
- ¡Richard! - exclamó Tsunade buscando a su amado desesperadamente.
Encontrandolo mal herido entre los escombros.
- oh Dios. Rich, cariño resiste.
- No-No.. Tsunade solo corre...
- ¿Que?, no, no me pidas eso cariño yo...
- huye, sal de aquí.
- amor no.
Sus voz ya casi ni le salía, de lo aterrada que estaba, de la angustia que golpeaba su pecho y que ese sentimiento de desesperación estrujaba su corazón sin piedad alguna.
- vete, no dejaré... Que.. Algo... M-Malo.. Les pase... A-Ambas..
- Rich-Richard..
- te amo.
- yo también te amo.
Susurro, para luego darle un último beso en los labios, mientras que una lagrima traicionera resbalaba por su mejilla.
Acto seguido y con todo el pesar de su corazon. Tsunade se fue, para así mantenerse oculta de los demás demonios que se había reunido, para comprobar que había culminado con su trabajo.
- ¿Esta muerta? - preguntó uno de ellos.
- así parece, recuerda que ella ahora es una simple humana.
- mhp, nunca subestimes aún un humano Deidara.
- vamos Itachi, no es para tanto, ya acabamos con esto, así que vamos a casa.
- como sea, encargate de limpiar este lugar.
Respondió, para luego dejar salir sus alas negras, para acto seguido irse del lugar rápidamente.
Tsunade no tardó en correr lejos del lugar, sin siquiera saber que alguien la estaba siguiendo en silencio, tan solo llego aún lago, supo que debía de cruzar para poder llegar a la frontera, donde tal vez conseguiría un pueblo en domde pasar desapercibido.
Pero antes de poder siquiera continuar, sintió un fuerte agarre en su brazos, que la hizo gemir del dolor.
- así que sobreviviste.
Murmuró aquella voz, que Tsuande conocía a la perfección.
- ¡Suéltame! - gruño ella intentando safarce del agarre.
- no es nada personal querida, pero debo acabar contigo antes de que esa cosa nazca.
- ¡No!, ¡Dejame!
Exclamó horrorizada, sin saber como defenderse, antes de que el demonio pudiera acabar con ella, vio como era apuñalado con lo que parecía ser una espada demoníaca.
Que lo atravesó en cuestión de segundo, haciéndolo desaparecer como ceniza.
Confundida y con sus mejillas empapadas de lágrimas, observó al hombre que la había salvado, quedándose totalmente en shock.
- ¿Itachi?
- veo que sigues viva Tsunade.
- ¿Por que?.. ¿Por que me salvaste?
Pregunto con seriedad sin perder en ningún momento los movimientos del azabache.
Quién comenzó acercarse a ella, solo para así fijar su mirada en el lugar donde crecía su bebé, su mirada se suaviso un poco, algo que la desconcierto.
- solo lo hago por ella y por él- murmuró para luego levantar la mirada a la rubia- Sakura es la única que lo salvará de hundirse en la miseria y oscuridad.
- ¿Sa-Sakura?
- la bebe, tu hija.
Aclaro, a lo que ella abrió los ojos como platos, si Itachi le hablaba de esa manera, eso solo podía significar una cosa.
Había visto su futuro, ese que solo los Uchiha eran capaces de ver solo una vez en mil años, eso quería decir que ya Itachi había visto el suyo y el de su bebé, quien aun no nacía.
- se más claro Uchiha, ¿Que fue lo que viste?
- a veces las cosas deben de seguir su curso sin ser descubiertas, ¿No crees?
- no estoy para tus juegos si mi hija esta en peligro debo saberlo.
- lo esta desde el momento en que decidiste tenerla Tsunade.
- ¡Es inocente!, ¡Ella no tiene por que cargar mis errores!
- lo se, pero ellos no lo ven de esa forma.
Contesto, a lo que la rubia simplemente mordió su labio inferior, mientras que las lágrimas no paraban de caer.
- ve al siguiente pueblo y escondete, muchos creerán qué tu y tu bebé están muerta, pero debes de saber que cuando ella cumpla la mayoría de edad será el día en que desate sus poderes y ellos...
- ellos sabrán que sigue viva.
Murmuró, a lo que el pelinegro asintió con la cabeza.
- nos vemos Tsunade.
Comento Itachi para luego alejarse de la rubia, quien se quedó pensativa con todo lo que había ocurrido.
- Sakura.
Murmuró para así misma, notando como a lo lejos en un árbol de cerezo caían aquellos pétalos qué le recordaban a su amado, con una sonrisa triste dibujada en sus labios.
La rubia decidió continuar su camino.
~Meses depues ~
Podría jurar que sus gritos lo podían escuchar todo el maldito pueblo, es que jamás imaginó que los mortales tendrían que pasar por este insoportable dolor, que las hembras pasan tras dar a luz.
Su cuerpo no solo se encontraba sudoroso, también se sentía cansada.
Pero alerta a todo lo que podía a contener, como si en cualquier momento alguien aparecería para quitarle la vida o a su bebé, aun o se sentía del todo tranquila, a pesar de que ya había pasado un tiempo desde lo ocurrido.
- Tsunade, aquí esta tu hija.
Comento Mekubi una humilde mujer que la había ayudado desde que llego al pueblo.
- gracias Mekubi.
Susurro la rubio, quien no tardó en cargar a su bebé, tan solo la vio, sintió como su mundo se detenía por completo, su corazón volvía a latir con felicidad y ese instinto protector no tardó en aparecer.
Llenandola de calidez y ducha, tras ver como su bebé se parecía bastate a su padre, cabello rosa y ojos de color jade, sin duda una copia idéntica, sin embargo sabía que ella debió de sacar parte de su carácter, de eso no tenía duda.
- es tan hermosa.
- si que lo es.
Come to la mujer, regalándole una dulce sonrisa a la rubia.
- ¿Como la llamaras?
- Sakura, se llamara Sakura Haruno.
- ¿Haruno?.
- ese es el apellido de mi difunto esposo.
Comento a lo que la mujer simplemente la observó con lástima.
- siento mucho que tu esposo haya muerto a manos de esos bandidos.
- es, algo que ni él, ni yo esperamos así que no debes por que disculparte Mekubi.
Comento a lo que ella simplemente asintio.
Luego de unos segundos la mujer decidió dejarla sola, para que así pudiera descansar.
- bienvenida mi pequeña Sakura.
Murmuró la mujer besando cariñosamente la frente de su bebé, quien dormía tranquilamente en los brazos de su madre.
Tsunade miraba a su bebé con un brillo de felicidad en su mirada, aun se sentía triste por la pérdida de su amado, sin embargo hoy se encontraba inmensamente feliz, por tener a un hermoso tesoro.
La cual es la prueba viviente del amor que Richard y ella tuvieron.
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Dios por que siempre tengo que darles un capítulo así de triste y dramático. 🥺😭
✨Bueno se que a pasado un tiempo, pero aquí les traigo esta hermosa historia.✨
La cual se que amarán mucho.😌❤️
No olviden comentar y darle un corazón ❤️💬
Sin más que decir me despido Sasusaku. 👋😉