Naruko Uzumaki One Shorts

Sinopsis

Naruko Uzumaki, 20 años, curvas mortales y fuego eterno: se entrega a aventuras eróticas salvajes con hombres y mujeres por igual. Chupa pollas hasta el fondo, monta con coño apretado, se deja reventar el culo, squirt cuando la llenan de semen caliente sin condón. Con chicas: lame coños hasta hacerlas gritar, tijeras furiosas, dedos en culos mientras chupa tetas, orgías donde es el centro —Hinata devorándola, Sakura con strap-on, Tsunade follándola con sus pechos enormes. Hombres: Sasuke, Kakashi, Gaara, Itachi… turnándose para follarla en todas las posiciones, creampies infinitos, leche en cara y tetas, anal doble, sexo público y tabú. Siempre mojada, siempre gritando, el Kyubi avivando su lujuria insaciable. 🔥

Genero:
Erotica
Autor/a:
maria dolores
Estado:
En proceso
Capítulos:
8
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Capitulo 1

En la penumbra de una habitación oculta en la antigua casa Uzumaki-Namikaze, los gemidos sensuales llenaban el aire como un eco prohibido, un coro de placer que nadie más podía oír. Naruko Uzumaki, la kunoichi de 20 años con su cabello rubio salvaje cayendo en cascadas por su espalda, sus ojos azules brillando con una lujuria feroz y su cuerpo curvilíneo marcado por las cicatrices de batallas pasadas, yacía allí, entregada por completo a su padre, Minato Namikaze. Él, el legendario Cuarto Hokage, revivido en este universo alterno por algún milagro del destino, era un hombre de presencia imponente: alto, musculoso, con cabello rubio desordenado y ojos que ardían con un deseo que nunca había admitido hasta ahora. Naruko siempre lo había visto como el epítome de la masculinidad, un héroe atractivo que hacía que su corazón latiera con celos cada vez que lo veía con su madre, Kushina. Esos celos la consumían; odiaba cómo Kushina monopolizaba su atención, su toque, su fuerza. Y ahora, con Kushina de vacaciones con su familia extendida en un viaje lejano, Naruko había aprovechado el momento. Lo había seducido con una mirada coqueta, un roce accidental que se convirtió en besos ardientes, y ahora... ahora estaban perdidos en un torbellino de pasión tabú.

"Oh, papá... ¡sí, justo ahí!", gemía Naruko con voz ronca, sus uñas clavándose en la espalda ancha de Minato mientras él la embestía con una fuerza brutal en posición misionera. Su polla gruesa y venosa, de al menos 20 centímetros de longitud, se hundía en su coño empapado y apretado, estirando sus paredes internas hasta el límite. Cada embestida era un reclamo posesivo; el glande chocaba contra su cervix con un sonido húmedo y obsceno, haciendo que sus jugos salpicaran por sus muslos tonificados. Los pechos grandes y firmes de Naruko, con pezones rosados endurecidos como diamantes, rebotaban con cada golpe, y Minato no podía resistirse: inclinó la cabeza y capturó uno en su boca, chupando con avidez, su lengua girando alrededor del pezón mientras mordisqueaba suavemente, enviando ondas de placer que la hacían arquear la espalda. "Eres tan apretada, Naruko... tan caliente y húmeda para mí", gruñía él, su voz grave y autoritaria, mientras sus manos grandes amasaban sus tetas, pellizcando los pezones hasta hacerla gritar.

Pero Naruko quería más, siempre más. Se giró con agilidad ninja, poniéndose a cuatro patas y ofreciéndole su culo redondo y perfecto, marcado por el sello del Kyubi que palpitaba con su excitación. "Fóllame por detrás, papá... hazme tuya de todas las formas", suplicó ella, mirando por encima del hombro con ojos llenos de lujuria. Minato no dudó; escupió en su mano y lubricó su polla antes de presionar la cabeza contra su ano virgen y apretado. Lentamente al principio, para no lastimarla, pero pronto embistiendo con ferocidad, estirando ese agujero prohibido centímetro a centímetro. "¡Ahh! ¡Es tan grande... me estás rompiendo!", chillaba Naruko de placer mezclado con dolor delicioso, su coño goteando jugos que lubricaban el camino. Minato la follaba analmente con golpes profundos y rítmicos, sus bolas pesadas chocando contra sus labios vaginales hinchados, mientras una mano se colaba por debajo para frotar su clítoris en círculos rápidos. El sonido de carne contra carne era ensordecedor, y Naruko se corrió primero, su ano contrayéndose alrededor de su polla como un puño, squirtando fluidos que empapaban las sábanas. Minato rugió y se corrió dentro de su culo, chorros calientes y espesos de semen inundando sus entrañas, goteando por sus muslos mientras él se retiraba lentamente, dejando su agujero dilatado y rojo.

Aún jadeando, Naruko se giró y se arrodilló frente a él, sus ojos fijos en esa polla semierecta, cubierta de sus jugos y semen. "Déjame probarte, papá... quiero chuparte hasta que estés duro de nuevo", murmuró con una sonrisa traviesa, lamiéndose los labios. Tomó su miembro con una mano, acariciando la base mientras su lengua rosada lamía la cabeza, saboreando la mezcla salada de sus fluidos. Minato gimió, enredando los dedos en su cabello rubio, guiándola mientras ella lo engullía entero, su garganta relajada gracias a su control ninja, tragando hasta que su nariz tocaba su pubis. Chupaba con devoción, succionando como una aspiradora, su lengua girando alrededor de las venas pulsantes, mientras sus manos masajeaban sus bolas pesadas. "Joder, Naruko... tu boca es un paraíso", gruñía él, follando su cara con embestidas suaves al principio, pero acelerando hasta que lágrimas de placer rodaban por sus mejillas. Ella gemía alrededor de su polla, vibraciones que lo volvían loco, y cuando él estuvo a punto, se retiró y la empujó sobre la cama.

Ahora era el turno de sus pechos. "Quiero follarme estas tetas perfectas", dijo Minato con voz ronca, arrodillándose sobre su pecho. Naruko sonrió y apretó sus senos grandes y suaves alrededor de su polla dura, creando un canal cálido y resbaladizo. Él escupió entre ellos para lubricar y comenzó a embestir, su glande asomando entre sus tetas con cada golpe, rozando sus labios. Naruko sacaba la lengua para lamer la punta cada vez que emergía, saboreando el pre-semen que goteaba. "Sí, papá... úsame como quieras... fóllame las tetas hasta correrte", jadeaba ella, pellizcando sus propios pezones para aumentar el placer. Minato aceleró, sus caderas moviéndose con fuerza, el sonido de piel contra piel mezclado con sus gruñidos animales. Pronto explotó, chorros de semen caliente salpicando su cuello, su barbilla y sus labios, mientras ella lo lamía con avidez, tragando cada gota como una hija obediente y pervertida.

No pararon ahí. Cambiaron a posiciones salvajes: él la levantó en el aire con su fuerza sobrehumana, penetrándola de pie mientras sus piernas se enredaban alrededor de su cintura, embistiendo su coño con gravedad como aliada. Luego, en cowgirl invertida, Naruko montaba su polla analmente, rebotando con ferocidad, sus nalgas chocando contra sus muslos mientras frotaba su clítoris. Lo hicieron en 69, con ella chupando su polla mientras él devoraba su coño, lamiendo su clítoris hinchado y metiendo la lengua en su ano aún sensible. En doggy style, Minato la folló por el coño mientras metía dedos en su culo, preparándola para una doble penetración con un clon de sombra que creó solo para eso, follando ambos agujeros al unísono hasta que ella gritó en un orgasmo múltiple, squirtando como una fuente.

Horas después, exhaustos pero insaciables, yacían entrelazados, el semen de Minato goteando de todos los orificios de Naruko. Ella besó su pecho sudoroso, susurrando: "Te quiero solo para mí, papá... esto no termina aquí". Y en ese universo donde Naruko había nacido mujer, su lazo tabú solo se fortalecía, un secreto ardiente que ardía como el chakra del Kyubi en su interior.

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