Hermione Granger: Mi Alma Gemela🔞

Sinopsis

Nunca se imaginó que en su viaje a Hogwarts iba a pasar un incidente indecente con un niño en el compartimento del Tren. Una acción llevo a lo otro, terminando con un novio que le hacía feliz antes de llegar a estudiar en Hogwarts.

Genero:
Fantasy
Autor/a:
Shirou
Estado:
En proceso
Capítulos:
3
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Prólogo (R-18)

Prólogo

Me encontraba un poco ansiosa.

Viajar sola en este tren sin ser acompañada por mi madre o padre me dejaba con los nervios de punta.

O… así era, hasta que vi un niño de mi edad cambiándose dentro del compartimento del tren. Dejándome una fuerte impresión por su miembro… era muy grande y grueso para su edad.

Creciendo una pequeña incomodidad en mí. Especialmente en mi parte privada de ahí abajo.

Ver su miembro que era grande de seguro altero mis hormonas. Haciéndome consciente de siempre recordar una y otra vez su miembro en mi mente.

—Por cierto… —comencé en ser la primera en dialogar para romper este ambiente tan tenso que podría ser cortado fácilmente con un cuchillo—. ¿Cómo te llamas?

Una pequeña sonrisa en mis labios para tener otro comienzo para olvidarnos del incidente de hace unos minutos.

—Oh… —un titubeo se hizo presente en él—. Me llamo… Aiden Blackthorn.

Hizo un pequeño movimiento de cabeza, haciendo que su cabello negro despeinado se agite levemente. Mientras sus ojos grises oscuro brillaban. Extendiendo su mano derecha hacia mí. Donde acepte el gesto de la misma manera.

—Hermione Granger. Gusto en conocerte… ¿Aiden? ¿No hay incomodidad en llamarte con tu primer nombre?

—Jaja —una ligera risa escapó de él—. Ningún problema… —llevó su dedo índice a su barbilla en una pose pensativa—. ¿No hay problema en llamarte Hermione?

Sonriendo, le respondí: —Para nada. Es más… me gustaría conocerte mejor.

Me acerque lo suficiente para invadir su espacio personal. Alterándolo dentro de sí.

Sus manos se movieron nerviosamente. Por mi movimiento repentino de ser una niña traviesa. Incluso su rostro se puso colorado.

—E-Esto… —tartamudeo—. Es repentino… pero… mi hermana mayor me enseñó nunca huir de una chica —dijo con un valor creciendo en él—. Aunque no creo que mi hermana me haya enseñado en un escenario como este…

Empezó a encogerse con nerviosismo.

No habría hecho esto si no fuera por el hormigueo incómodo creciendo en mi vientre. Incluso lo mojada que estaba ahí abajo.

No importaba cuánto intentaba engañar mi mente. Mi cuerpo respondía a su antojo.

Especialmente mi coño que se estaba mojando cada vez que recordaba el miembro de Aiden.

En este momento me encontraba haciendo movimientos de una chica pervertida de acostarse con un hombre que ni siquiera conocía.

—Se escucha que tienes una increíble hermana mayor —dije eso mientras me concentraba en su pantalón. Desabrochando su correa y luego el botón junto al cierre.

Bajándolo hasta las rodillas. Para luego mirar su ropa interior que era un bóxer negro y una tienda de campaña había crecido. Lo suficiente notable a distancia.

—Solo por curiosidad —me dirigió la mirada—. Por si acaso sabes lo que vamos a hacer.

—¿Hm? ¿Lo que siempre hace mi hermana conmigo?

Su pregunta con ese rostro inocente fue muy fuerte.

—¿Tu hermana te utiliza para su diversión y satisfacción?

—Haber… —llevo su dedo índice a su barbilla, y su mirada fue al techo—. Mi hermana Liza es la que ha cuidado de mí. Mi madre era la que cuidaba de nosotros, pero tristemente murió. La responsable de cuidarme luego de la muerte de mi mamá fue mi hermana mayor, Liza. Ella siempre decía que era una manera de retribuir lo que ella hacía por mi. No vi nada malo en eso.

Obviamente todo estaba mal. Pero ahora no puedo criticar a su hermana mayor. Yo también iba a utilizar la gran vara de carne para calmar mi ansiosa excitación.

Bajé su bóxer y su miembro me golpeó mi mejilla. Viéndolo con una pequeña saliva bajando de mi boca, que hizo relamer mis labios.

Hice un cálculo rápido. Debemos tener la misma edad, once años. Y su miembro mide alrededor de quince o dieciséis centímetros.

Aiden estaba dotado, y eso de seguro atrajo a su hermana mayor. De seguro también lo vio de casualidad cuando se cambiaba de ropa.

—¿Me responderías hace cuánto tiempo retribuyes a tu hermana con esto?

Comencé a frotar su miembro con mi suave mano. Obteniendo como respuesta un pequeño jadeo.

—No fue… —respiro hondo—, mucho tiempo. Hace un mes… —otro jadeo escapó de su boca—. Qué mi hermana me llevó a su cuarto donde me desnudó y se montó encima de mí. Estuvo triste cuando partí en este tren para ir a Hogwarts.

No me sorprendo por qué estaba triste ella. Obviamente separarse de su hermano le afecto, pero que se vaya su objeto que la satisfacía todos los días debe ser un lamento más grande.

¡Glughk! ¡Glughk! —sumergí la punta hinchada y dura dentro de mi boca caliente y húmeda. Era la primera vez que hacía esto. Nunca imaginé que a mis once años estaría haciendo sexo oral a un niño de mi edad. Aunque su polla era muy grande y grueso. Y no había forma de qué mi boca pueda tomar toda su vara de carne.

Hice todo lo posible de meter varios centímetros hasta al fondo de mi garganta, pero cuando sentía náuseas de vomitar sacaba su miembro para recomponerme.

Sentir arcadas no era muy placentero que digamos.

¡Uff! ¡Uff! —el pecho de Aiden se levantaba—. ¿Enserio es tu primera vez haciendo garganta profunda?

Con un fuerte rubor rojo en su rostro me dirigió su mirada, sus ojos grises oscuros nublándose por el placer de mi habilidad oral.

—Aunque no lo creas —empecé a lamer el tronco de carne de arriba-abajo—. Es la primera vez que hago esto. Y todavía no llegamos al acto final.

¡Succión! ¡Succión!

—¡Ahhh! —Aiden hacia todo lo posible de contener sus gemidos. Era obvio que no quería que nadie se diera cuenta de lo que pasaba en este compartimento. Y no había forma de excusarnos si fuéramos atrapados en esta escena.

Pero no me importaba en este momento.

Chupar su polla solo hizo que mi excitación creciera.

—Ya fue suficiente de chuparte la polla.

Sacando su vara de carne reluciente y limpia de mi garganta untado con mi saliva. Me senté a horcajadas en sus piernas. Dónde él llevó sus manos en mi pequeño y apretado traseros.

Acariciando y apretando mis nalgas.

—Son suaves —dijo con un dejó de sorpresa.

—Gracias, también me siento orgullosa de mi apariencia.

—¡Hmph!

Contuvo un jadeo cuando apreté su polla para guiarla a la entrada de mi coño. Sintiendo la punta besar mis labios vaginales.

Bien… comencemos.

Lentamente baje mi cuerpo. Sintiendo su miembro entrar por mi cavidad.

—Tus paredes… están aplastando mi miembro.

Un gruñido de escapaba de su boca.

—Tonto… ¡Ah! —el dolor fue muy grande que terminé gritando—. Es mi primera vez… —hice todo lo posible en conversar con él para distraerme del dolor—, es decir… soy virgen. Mi interior es muy estrecho… ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! Porqué es la primera vez que tengo algo ingresando en mi coño. ¿Acaso tu hermana mayor no te enseño eso?

Mordí mis labios con fuerza que hizo que sangrara.

—Tal vez me enseñó. Pero no prestaba atención de seguro en ese momento que me guiaba como satisfacer a una mujer. Aunque al final la lección era para satisfacer a ella. No me atreví en ir con otra chica para tener sexo. Me sentía cómodo con hacerlo con mi hermana, Liza. Aunque —Aiden comenzaba a acariciar partes de mi cuerpo que de alguna manera me ayudó a relajarme—. Presentía que sería un escándalo si de repente tuviera sexo con alguna chica del pueblo. Investigaría el tema y buscarían la primera “victima” que ataque… aunque al final fue mi hermana que se aprovechó de mí. Tal vez la ejecutarían si se descubriera la verdad. Cómo mi hermana era la única que quedaba de mi familia, o lo que conocía de nuestra familia. No quería perderla y quedarme solo.

—Así que sellaste tus labios para no perder a tu hermana, aunque eso significará que ella siguiera utilizándote para satisfacerse a ella misma con tu gruesa vara de carne.

—¡Obvio!

Dijo él con una sonrisa brillante que me cautivó. Haciendo que me olvidará por completo del dolor y la sangre de romper mi himen.

Podía sentir mi rostro caliente.

—Tonto.

Dije inconscientemente mientras mis brazos abrazaban su cabeza.

—¡Ah!

Un gemido escapó de mi boca. Percatándome que mis pechos planos fueron pellizcado por los dedos de Aiden.

—No hubiera esperado que un gemido escapara al momento de pellizcar encima de la tela.

—Mi cuerpo está caliente y excitado. Un pellizco en mi pezón incluso encima de la tela no detendrá la corriente de placer que me provocas.

Saque mi lengua de forma juguetona. Que él termino mordiendo suavemente para luego unir sus labios con los mío.

Nos terminamos besando de forma intensa, aunque sea mi primera vez besando a alguien. Seguí la corriente de como él se movía para corresponder de la mejor forma el beso.

—¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! —comencé a gemir. Aiden levantó mi cuerpo para luego comenzar a embestirme con su polla gruesa. Golpeando profundo dentro de mí, sintiendo su punta golpear constantemente el límite que podía alcanzar de mi coño infantil.

—Huff —un jadeo escapó de Aiden—. Cada vez la presión intensa comienza a soltarse. Es algo bueno, pensaba que mi miembro iba a quedar aplastado por tus paredes internas, ugh…

Mi coño comenzaba a moldearse a la forma de su polla. La excitación tenía algo que ver en eso. Estirándose por la excitación y también la penetración constante de Aiden hacia que mi interior se expandiera. Es lo que había leído en un libro de qué forma trabaja la excitación dentro la vagina de una mujer, lo que mencionaba es que la vagina de una mujer se estiraba de acuerdo con el miembro del hombre este dentro para tener un mejor orgasmo.

Con ese conocimiento era comprensible entender porque el dolor que había sentido al principio se disipo para llegar el sentimiento de sentirme bien cada vez que Aiden me embestía con su polla y chocar siempre en lo profundo de mí, ocasionando una fuerte descarga eléctrica placentera recorrer todo mi cuerpo.

Llegando al orgasmo.

—¡Ah…♥! ¡Ah…♥! ¡Ah…!

Sentía mi cabeza freírse. La fuerte descarga placentera llegaba a mi cabeza, teniendo como consecuencia que mi visión se nublara, y mi razonamiento se perdiera. No podía pensar correctamente, solo la sensación de sentirme bien llenaba mi pensamiento.

—¡La polla de Aiden me hace sentir llena y bien♥!

Es lo que balbucee con la lengua afuera llena de saliva, manchando la barbilla de Aiden cuando mi cabeza se inclinó por la pérdida de equilibrio. Aiden era mi apoyo para no caerme al piso.

Siendo abrazada por sus brazos y llevándome a él. En mi aturdimiento, me sentía segura en los brazos de Aiden.

Abrazándolo con mis delgados brazos y sujetándome con él con fuerza. No quería caerme.

Aiden alzo mi cabeza y me termino besando devuelta. Sintiendo su lengua rodearse con la mía. Correspondí este beso de adulto.

Y duró un minuto hasta que la falta de aire nos separó.

—¡Haff! ¡Haff!

Aiden detuvo su cadera. Dejándome de embestir.

Comenzamos a tomar aire y calmar la cabeza.

Me demore otro minuto en recomponerme y analizar la situación. Estábamos desnudo de la parte inferior. Más él, que yo. Mi falda seguía cubriéndome mi parte inferior. Lo que había movido era mis bragas que estaba en el piso. Aiden tenía el pantalón y bóxer suelto en sus pies. La única que tenía forma de vestirse rápidamente, era yo. Así que al final debía ayudar a Aiden de vestirse rápido para dar un escenario que aquí no había pasado nada.

—¡Ah♥!

Un gemido escapo de mí. Aiden comenzó a mover su cadera para seguir embistiéndome.

Mi rostro se calentó, y desde los ojos de Aiden podía ver mi rostro ruborizado.

Todo esto era nuevo para mí, y lo estaba disfrutando.

Nunca imagine que era una niña traviesa y pervertida.

Junte mis labios con los de él, besándonos devuelta.

Mientras un hormigueo crecía en mi vientre.

Tal vez era llamado el orgasmo que sentía una mujer.

—Ya no aguanto más. Quiero correrme dentro de ti, Hermione —dijo Aiden, con los labios temblorosos. Parecía que había estado aguantando para liberar su semen.

—¡Ah♥! ¡Está bien♥! ¡Puedes liberar tu semen en mi coño♥!

Mi cadera comenzó a moverse intensamente, chocando mi pelvis con la de él. Provocando un sonido llamativo que llenaba el compartimento. Con nuestros gemidos y jadeos haciendo una sinfonía en esta habitación cerrada.

Era un milagro que nadie haya entrado en este compartimento. Gracias a eso, he podido disfrutar de ser embestida por la polla grande de Aiden por varios minutos.

—¡Ugh!

—¡Aaaahhhh♥!

Un gritó placentero se escapó de mi boca. Aiden había liberado una gran carga espesa en mi coño, llenándola al tope y desbordando de mi coño por que no podía contener su semen.

Con mi visión borrosa podía ver algo saliendo de mi coño.

Eso debe ser el semen que libera un hombre al final de su orgasmo.

También miré la camiseta blanca de Aiden manchada.

—Huff, huff —jadear—, para ser una niña y que sea tu primera vez, es increíble que hayas expulsado una gran cantidad de líquido vaginal. Me manchaste la camiseta, jajaja.

Aiden empezó a reírse como si fuera algo divertido. Aunque mi rostro se calentó de la vergüenza. Parece que mi orgasmo fue intenso que libero un chorro de líquido que ensucio su camiseta.

—Ya deja de reírte… tonto.

Hice un puchero mientras miraba en otro lado.

—Que linda eres —fue su respuesta, y seguido de pellizcar mi mejilla derecha.

—Eso duele tonto.

—¡Ah! ¡No era necesario que hagas eso!

Mordí su dedo

—Al menos se feliz que no mordí tu vara de carne, blep —saqué la lengua de forma burlesca.

—¡Eh! ¡Todos menos eso! ¡No quiero que muerdan ahí! —su rostro se puso pálido al momento de escuchar eso.

—¡Jajajaja! —no aguante la risa. Era muy gracioso eso.

Lo dije en forma de broma, pero tal vez… era una buena forma de amenaza para algún día si me hace enojar.

—Cálmate, tonto. Es mejor que nos arreglemos, no me gustaría que nos descubrieran en este estado.

—Uff… tienes razón. Yo tampoco quiero ser descubierto con mi parte inferior desnudo y mi verga dentro del coño de una chica.

Con el mismo pensamiento. Nos arreglamos y limpiamos cualquier desastre visible que no puedan descubrir que dos niños de once años tuvieron sexo.

Cepillando nuestras ropas arrugadas y peinándonos. Habíamos hecho un trabajo excepcional para no dejar nada.

—Un trabajo perfecto —dije con una sonrisa viendo todo limpio.

—Entonces… ¿ahora que somos?

—¿Huh?

Aiden mostró una cara estúpida.

—Bueno… acabamos de tener sexo… aunque recién nos conocemos… tal vez podemos ser novios, ¿no piensa lo mismo?

Aiden cruzo los brazos y cerró los ojos para reflexionar. Reflexiono como dos minutos, haciendo que pierda mi paciencia por su respuesta tardía.

—Bien… acepto que seamos parejas. Además, será divertido si hacemos las cosas juntos será más emocionante que hacer todo solo. Una vida solitaria es muy aburrida y triste, es mejor estar con alguien que brinde felicidad.

No hubiera esperado esa reflexión. Pero estaba de acuerdo con él. Voy a compartir con él mi día a día. Sea buenos o malos, mientras este con él. Estaré feliz.

—Estoy contento con la reflexión de mi novio —una sonrisa grande creció en mis labios.

—Jajaja, ya somos dos.

Me acerque a él, dándonos un último beso del día. Me encontraba agotada de forma mental y física.

Me gustaría dormir hasta llegar a nuestro destino.

—Dormire, me encuentro cansada. Despiertamente cuando hemos llegado.

—Oh, claro. Hermione.

Cerrando los ojos sentí como él jaló mi cuerpo para acomodar mi cuerpo en usar todo el asiento y mi cabeza en su regazo para usarlo como almohada.

—Que lindo novio tan comprensivo tengo. Seré la enviada de todas las niñas en Hogwarts.

Una ligera risa escapo de mi labio, me encontraba explotando de la felicidad.

—Descansa.

Sentí su mano acariciar mi cabeza hasta que esa sensación cálida la perdí al momento de ingresar al mundo de los sueños.

Extra: Llegando al final del viaje.

Mis parpados se sentía pesado al momento de abrirlo. Mirando la figura borrosa de mi primer novio, Aiden.

—Despierta. Tengo que darte algo.

Mi conciencia se fue despertando lentamente mientras que mi mano derecha frotaba mis ojos, y mi otra mano sintió algo.

—¿Qué es esta pastilla?

Era comprensible mi confusión. Aiden me había entregado una pequeña pastilla violeta.

—Es una pastilla especial creada por mi hermana, Liza. Te deja un estado infértil para no quedar embarazada. Ella la usado y hasta el momento no ha quedado embarazada.

Oh… eso me sorprendió. Una pastilla que te ayuda a no quedarte embarazada era algo interesante. Pero también me llenaba de pregunta si puede volver al estado fértil.

—¿Y tendrá una pastilla que te regrese a ser fértil?

Una sonrisa creció en Aiden.

—¡Seguro! ¡Es esta pastilla naranja que te regresa tu estado fértil y lograr quedar embarazada! ¡Mi hermana… mi hermana…! —Aiden comenzó a ponerse nervioso y el sudor cayendo de su frente.

—No me digas que tu hermana tomo esa pastilla el día anterior… —por alguna razón sentí que me enojaba.

—E-Eh… H-Haber… si tienes razón… p-pero espero que enserio no haya ingerido esta pastilla.

—¡Tonto! ¡Eres un tonto! ¡Es obvio que tu hermana a tomado esta pastilla cuando te ibas a Hogwarts!

—¡Lo siento!

Comencé a golpearlo en la cabeza, aunque intenté ser amable en los golpes ya que no era su culpa siendo la verdad. Era su hermana que ha decidido quedar embarazada de su hermano menor.

De seguro lo hizo para calmarse de una u otra forma. La maternidad de seguro la va a ayudar a calmar su hambre de tener sexo. Y no buscara a cualquier hombre para acostarse.

Tuvo que haber tenido ansiedad luego de saber que su hermano menor se iba a otro lugar, su último movimiento para no sentirse sola fue quedar embarazada de su hermano y de esa forma tener algo de él con ella.

Aunque era un razonamiento inconcebible que alguien pueda tener. Ahora mismo esa mujer debe estar haciendo muchas cosas para cuidarse mejor a ella y al bebé que iba a tener el próximo año.

Una imagen apareció en mi cabeza, de la mujer y un bebe en sus brazos…

Ahora me gustaría yo tener el hijo de Aiden. Pero soy demasiado joven para eso. Por el momento tragare esta pastilla para no quedarme embarazada.

Una vez terminando de graduarnos, tomare la otra pastilla y creare una familia con Aiden.

Si. Eso será mi plan a futuro.

Aunque primero debo hacer algo con el semen de Aiden desbordándose de mi coño. Que por suerte mis bragas son un salvavida de no permitir que su semen caiga al suelo. Seria un grave problema para los dos si alguien descubre el espeso liquido blanco saliendo de mi vagina. Habría un escándalo en este lugar de dos niños ya teniendo sexo. Ahora puedo entender el pensamiento de Aiden de encubrir a su hermana.

Mantener este secreto conviene más a que ser mostrado a las demás personas. Uno no podría imaginar las consecuencias que traería con decir la verdad de esto.

Incluso podría tener un futuro sombrío.

Fueron mis pensamientos de ver en otra perspectiva cuando ahora yo soy la involucrada.

—Es muy incómodo caminar con el semen ensuciando mis bragas —dije con un puchero molesto a Aiden. Solo tuve como respuesta una risa nerviosa por parte de él.