✨El Despertar del Melocotón✨
El aire en la mansión Jeon se había vuelto denso, casi irrespirable. Jungkook apretó los puños contra el escritorio de caoba, enterrando sus garras en la madera. El aroma a melocotones dulces y lluvia —el aroma de Jimin— se filtraba por debajo de la puerta de la biblioteca, golpeando sus instintos como una marea violenta.
Era el primer celo de su hijo. Y su lobo, en lugar de aullar en protección paternal, rugía con una posesividad oscura que le helaba la sangre.
Un pequeño golpe sonó en la puerta. Suave, vacilante.
—¿Papá? —la voz de Jimin sonó rota, cargada de una fiebre que Jungkook podía sentir en sus propios huesos—. Por favor, abre. Me duele... todo me duele.
Jungkook cerró los ojos, luchando contra la urgencia de correr hacia él. Sabía que si abría esa puerta, no habría marcha atrás. El dolor de rechazar a su propio hijo en su momento de mayor vulnerabilidad era una tortura, pero el miedo a lo que su alfa podría hacer era mucho peor.
—Vete a tu habitación, Jimin —gruñó Jungkook, su voz saliendo en un tono de mando alfa que hizo que el chico al otro lado sollozara—. No dejes que me acerque. Por el bien de los dos, aléjate de mí.