One-short ⭐
La noche había caído tranquila en el Reino Champiñón.
Luigi caminaba solo, como tantas veces, con esa mezcla de nervios y curiosidad que siempre lo acompañaba. Había escuchado rumores sobre un espejo antiguo en lo profundo de un bosque… uno que no reflejaba lo que eras, sino lo que podrías ser.
—N-no debería estar aquí… —murmuró, abrazándose a sí mismo.
El espejo estaba cubierto de polvo, alto, imponente… y extrañamente cálido.
Luigi lo tocó.
Y todo se rompió.
Cuando abrió los ojos, el aire era distinto.
Más denso… más caliente.
—¿D-dónde estoy…?
El cielo era rojo. Torres negras se alzaban a lo lejos. Lava fluía como ríos brillantes.
—E-esto parece… el reino de Bowser…
—Porque lo es.
La voz grave hizo que Luigi saltara del susto.
Se giró lentamente.
Y allí estaba él.
Bowser.
Pero… algo no encajaba.
No estaba en posición de ataque. No rugía. No había rabia en sus ojos.
Había… sorpresa.
Y algo más.
—Luigi… —dijo, más bajo—. Pensé que no volverías hasta mañana.
—¿Q-qué…?
Bowser se acercó, imponente como siempre… pero en lugar de atacar…
Le acomodó el sombrero con una delicadeza imposible.
—Te dije que no salieras solo por el portal sin avisarme.
Luigi se quedó congelado.
—P-portal…? N-no… yo… creo que hay un error…
Bowser frunció el ceño.
—¿Error?
Luigi retrocedió un paso.
—Y-yo no soy de aquí… creo… —tragó saliva—. Yo no soy tu… enemigo tampoco ahora mismo pero… tampoco soy… lo que crees…
Silencio.
Pesado.
Bowser lo observó fijamente.
Y entonces… sus ojos se abrieron levemente.
—…No eres mi Luigi.
Luigi sintió un escalofrío.
—¿M-mi qué…?
Antes de que pudiera reaccionar, Bowser tomó su mano.
Firme. Caliente.
Y lo llevó hacia el castillo.
—Necesitas ver esto.
El interior era… distinto.
No había caos. No había destrucción.
Había orden.
Y… cuadros.
Muchos cuadros.
Luigi caminó lentamente… mirando cada uno.
En todos… aparecía él.
Él… junto a Bowser.
Cocinando.
Riendo.
Durmiendo juntos.
Y en uno… vestido de blanco.
—N-no… no puede ser…
—Sí puede.
Luigi se giró.
Bowser estaba detrás de él.
—En este mundo… tú elegiste quedarte.
—¿Q-quedarme…?
—Conmigo.
Silencio.
El corazón de Luigi latía tan fuerte que dolía.
—N-no… eso no tiene sentido… —susurró—. Mario… el Reino… yo no…
—Aquí también dudaste.
La voz de Bowser ya no era dura.
Era… suave.
Casi vulnerable.
—Temblabas. Tartamudeabas. Querías huir.
Luigi levantó la mirada lentamente.
—¿Y…?
—Y aún así… te quedaste.
Otro paso más cerca.
—Porque dijiste que conmigo… te sentías visto.
Luigi sintió que algo dentro de su pecho se rompía un poco.
—E-eso suena como algo que yo diría…
Bowser soltó una pequeña risa.
—Lo sé.
Silencio.
Luigi bajó la mirada.
—¿Y… ahora?
Bowser no respondió de inmediato.
Solo lo observó… como si temiera que desapareciera.
—Ahora… no eres él.
Eso dolió más de lo que Luigi esperaba.
—P-pero… —apretó sus manos—. Yo sigo siendo yo…
Bowser suspiró.
—Sí.
Se giró, como si intentara no mirarlo demasiado.
—Y eso es lo que lo hace difícil.
Luigi dudó.
Luego dio un paso adelante.
Y otro.
Hasta que… suavemente…
Tomó la mano de Bowser.
El rey se tensó.
—N-no soy tu Luigi… —dijo, bajito—. Pero… puedo intentar entenderlo.
Silencio.
Largo.
Pesado.
Hasta que Bowser apretó su mano de vuelta.
—Solo… no desaparezcas de repente.
Luigi sonrió, tímido.
—Lo intentaré…
Esa noche…
Luigi durmió en una habitación que no recordaba, pero que se sentía… extrañamente suya.
Y en otro cuarto…
Bowser no pudo dormir.
Porque por primera vez…
Tenía a Luigi de nuevo.
Pero no del todo.
Y aun así…
No podía evitar quererlo.
A la mañana siguiente…
El espejo apareció otra vez.
Esperándolo.
Luigi lo miró en silencio.
Luego miró atrás.
Bowser estaba en la puerta.
En silencio.
Esperando.
Sin exigir.
Sin ordenar.
Solo… esperando.
Luigi tragó saliva.
Y dio un paso…
Pero no hacia el espejo.
Sino hacia él.
—C-creo que… quiero quedarme un poco más.
Bowser no sonrió.
Pero sus ojos…
Se suavizaron.
—Entonces quédate.
Y en algún lugar entre dos mundos…
Luigi empezó a preguntarse…
Si ese “otro él”…
Realmente había tomado la decisión equivocada.
O si…
Había sido el más valiente de todos. 💚








