Prólogo - Una historia de hace 5000 años
Si me dieran la posibilidad de elegir, entre salvar a un villano o a un inocente, ¿A quién salvaría? Esa es una pregunta que ha rondado mi mente durante mucho tiempo, y puedo asegurar, que hace mucho tiempo si me hubieran preguntado, quizás hubiera elegido al inocente sin dudar.
Sin embargo, si me preguntaran ahora, quizás mi respuesta probablemente sería distinta.
¿Salvarías a alguien inocente, o a un villano?
Es muy obvio...
* * *
El brillo de la luna iluminaba hasta los lugares más oscuros de la ciudad, donde se encontraba una taberna en el cual un hombre posaba en el balcón, mientras tomaba de su copa de vino, apreciaba la vista desde lo alto, observando a las personas que pasaban, algunos incluso aun trabajando. Este estaba siendo acompañado de otro hombre, el cual solo observaba las estrellas mientras divagaba en su mente, hasta que el hombre tomó la iniciativa.
—Dime algo, Edward. ¿Este reino debería cambiar? —Pregunta el hombre mientras toma de su copa.
—No lo sé —Respondió tras un momento de silencio y reacción—, un cambio radical provocaría un caos en el rumbo de las cosas incluso para quienes no lo necesitan.
—Eso no es la respuesta que busco... Cambiaré la pregunta. ¿El reino debería permanecer igual?
—No, dije que provocaría un caos, pero el reino está en una situación en la que un cambio es más que necesario —Respondió sin dejar una pizca de duda.
—Excelente respuesta
Levantó una botella de vino y lleno su copa hasta derramarse mientras apreciaba el paisaje nocturno aquella estructura a lo lejos. Sus ojos delataban su deseo de escalar aquella torre que parecía infinita.
Edward se sacudió la cabeza y alzo la vista a la estructura.
—Dime algo Domino-nii-sama, ¿por qué quisiste venir a aquí? Es muy inusual en ti el verte tomando vino.
—Ah, te diste cuenta —Respondió con una leve risa—, es simple. Quería hablar contigo respecto a un trato.
—¿Un trato?
—Sí, hace unos días un hombre apareció frente a mi habitación, al principio pensé que estaba loco, sin embargo, al hablar con él encontré la solución a la pregunta de hace poco.
—¿Una solución?, ¡¿Nii-sama, de que se trata esta solución?! —Edward apretó sus dientes. Domino observo y coloco su mano en la cabeza.
—Verás...
Domino explico como para solucionar los problemas actuales, primero debía hacer un viaje el cual le tomaría diez años antes de poder siquiera iniciar este plan. En ese tiempo buscarían un artefacto que funcionaria como mapa, hacia una llave que abriría las puertas a la torre.
—... y con esa primera fase cumplida, solo faltaría subir a la cima de la torre, y para ello te quiero conmigo, Edward.
—Nii-sama, yo... —fue interrumpido un noble embriagado que buscaba la salida—. Yo lo ayudaré, ya vuelvo —Dijo mientras suspiraba, Domino noto ese suspiro de alivio, solo sonrió.
Domino mostró un rostro solitario mientras miraba la torre a lo lejos, soltó una carcajada y tomo su último trago de vino.
Edward había regresado de ayudar al hombre.
—¿¡Nii-sama donde estás!? —Alzo la voz.
El brillo de la noche estaba siendo cubierto por nubes de tormenta en temporada de sequías, parecía sacado de fantasía, un mal presagio.
* * *
Pasaron varios días desde que se vio a Domino por última vez en la ciudad, dentro se corría el rumor de una posible huida a causa del Conde Valka, quizás Domino había encontrado algo inquietante y huyo antes de que pasara algo. Rumores como esos eran escuchados a diario por el propio Conde.
Edward se encontraba en la habitación de este presentando su informe de progreso matutino.
—... y eso ha sido mi informe de la mañana, padre.
—Excelente, puedes retirarte.
—Padre, hay algo que debe de saber —saco un documento y se lo dio al conde.
—¡¿Qué carajos es esto?! —El conde se exaltó—. Edward, ¿Dónde está Domino?
—Desapareció hace días padre, todo está explícito en el informe semanal.
El conde perdió todo sentido de la calma, tras levantarse bruscamente ordeno a Edward que lo siguiera a una habitación al fondo de la mansión.
—Muchacho, serás ascendido a Barón de las tierras de Espiral, necesito que emplees todo lo que has aprendido hasta ahora.
—¡¿Barón...!? Se detuvo en seco y se arrodilló ante su padre.
El conde le observaba mientras escribía un informe, en este indicaba que el menor tomaría el puesto de Domino, saco un ave de una jaula cercana y la envió el informe al rey.
—¡Guardias! Busquen al idiota de Domino, no saldrá de esta cuando aparezca.
El Conde Valka estaba frustrado y enojado, aun en ropas para dormir salió de cara al público a observar La ciudad capital de Alétheia.
—¡Eres estúpido, Domino! —Encaro al cielo mientras gritaba el nombre de su hijo desaparecido.
* * *
En un páramo muy lejos de la frontera del reino, un pequeño carruaje tirado por caballos se dirigía al oeste, siguiendo el sol del atardecer mientras este pegaba de lleno en la cara del cochero.
Domino se encontraba entre los pasajeros que también buscaban conseguir el artefacto.
—Recuerden todos, aquí la jerarquía no vale nada, todos somos iguales en derecho y deber, y aquel intente romper esa ley, será dejado en ese mismo instante.
Explico un hombre mientras miraba a cada uno de los pasajeros.
Domino solo tenía un pensamiento en mente, y no perdería la oportunidad de conseguir lo que busca, sin importar cuantos años pasaran.
No se supo nada más de él hasta diez años después.
* * *
Salvaría al villano, de la misma manera que a alguien inocente. Un villano no nace siendo malo porque así lo quiso, debe de tener un motivo que lo mueve a hacer lo que hace, sin importar que tan retorcido sea.
Como quisiera haber pensado de la misma manera hace mucho tiempo, quizás de haberlo hecho, no tendría que vivir bajo la sombra de una torre, escondida mientras pienso constantemente sobre lo que podría y no hice.
Pero la realidad es: Que soy una villana... Esta es mi historia de como mi vida cambió radicalmente, por una simple decisión.