I'M NOT GAY || KOOKV

Sinopsis

Jungkook es un estudiante universitario que tiene una vida perfecta, por así decirlo. Es el más popular de la universidad, calificaciones perfectas, y su familia es muy bien posicionada en la alta sociedad; todo de ensueño. Pero, había un detalle en él, que a muchas personas les disgustaba; él era gay. Jungkook lo supo cuando era muy joven, sus padres lo apoyaron, y sus amigos igual. Pero una minoría de personas en la universidad se asqueaban de solo verlo, uno de ellos era Kim Taehyung. Aquel castaño que era el eterno enemigo de Jungkook desde que tenían memoria y el cual se había dedicado a hacerle la vida imposible solo por el simple hecho de que al pelinegro le gustarán los hombres. Sin embargo, Taehyung olvidaba un gran detalle; la vida era una gran ruleta, y podría ser muy irónica. Lo confirmó cuando por azares del destino terminó compartiendo departamento con Jungkook, dándose cuenta que el pelinegro no era tan angelical como todos pensaban. •Enemies to lovers. •Romance. •Intento de comedia romántica •Contenido explícito y/o vulgar, si no te gusta, no lo leas. ❤️ IDEA 100% MIA, NO SE PERMITEN ADAPTACIONES O COPIAS.

Genero:
Romance
Autor/a:
Dilmar Sadnees
Estado:
En proceso
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Capítulo 1.

Taehyung secó el sudor de su frente con el borde de su camisa mientras abandonaba la cancha, encaminándose directamente a los vestidores. A lo lejos, divisó a su novia, quien agitaba ambas manos para llamar su atención y le lanzaba besos al aire; el castaño no pudo evitar una sonrisa amplia ante el gesto.

—Oye, Romeo, hay que darnos prisa —le avisó Jackson, dándole un codazo amistoso para apurarlo. Tenían el tiempo justo para recuperar el aliento antes de que iniciara el segundo tiempo.

“Te amo", articuló Taehyung en silencio, moviendo los labios mientras sostenía la mirada de su novia. Ella, captando el mensaje al instante, le respondió con el mismo gesto antes de que él desapareciera por el túnel.


El descanso se esfumó en un parpadeo y pronto el pitido inicial marcó el comienzo del segundo tiempo. La intensidad subió de nivel y los jugadores se desplazaban con rapidez sobre el césped. Tras un pase perfecto de Yoongi, Taehyung tomó el control del balón y enfiló directo hacia el arco. Se posicionó, tensando los músculos para soltar un disparo potente, pero antes de que pudiera patear, un jugador del equipo contrario apareció de la nada. A toda velocidad, colisionó intencionalmente contra él, derribándolo con violencia.

Taehyung golpeó el suelo duramente y, al instante, sintió el calor metálico de la sangre brotando de su nariz.

Jungkook soltó una risa burlona al ver al castaño desconcertado, observando las gotas rojas en sus dedos. Como si se tratara de una broma pesada, le extendió la mano para ayudarlo a levantarse. Taehyung, lejos de aceptarla, le dio un fuerte manotazo y se puso en pie, impulsado por la furia.

—Maldito hijo de puta —escupió el castaño, empujando a Jungkook con fuerza.

—Oh, perdóname, nenita, no te vi. ¿Te dolió? —Jungkook sonrió con cinismo.

Taehyung tensó la mandíbula al límite y sujetó al pelinegro por el cuello de la camiseta, acortando la distancia. —¿Acaso quieres que te rompa la puta cara, maricón?

Jungkook bufó, sin mostrar ni un ápice de miedo. —Solo logras molestarme cuando están tus amiguitos, pero, solo no eres capaz. —Se inclinó hacia el oído de Taehyung, bajando la voz a un susurro peligroso—. Porque si lo intentaras, solo terminarías en cuatro en mi cama, gimiendo mi nombre.

El rostro de Taehyung se encendió en un rojo vivo y, sin previo aviso, descargó un puñetazo certero en el rostro de Jungkook.

—No digas estupideces, maldito anormal.

El caos estalló en el campo. Los compañeros de ambos equipos corrieron hacia ellos para detener la riña mientras el árbitro se abría paso entre la multitud.

—¿Qué carajos te pasa, Kim? Solo fue un empujón, no tenías por qué golpearlo —reprochó Jimin, encarando a Taehyung para proteger a su amigo.

Taehyung, con los ojos celestes inyectados en rabia, señaló su rostro. —¿Un empujón? Mira mi jodida nariz, este maldito hijo de puta lo hizo adrede.

De repente, un sollozo ahogado cortó el aire. Era Jungkook.

—Y-yo no lo hice con intención... incluso le pedí disculpas, no sé por qué me golpeó —balbuceó el pelinegro, dejando que las lágrimas rodaran por sus mejillas en un llanto aparentemente descontrolado.

—Maldito manipulador —gruñó Taehyung, intentando abalanzarse sobre él para terminar con el teatro, pero el árbitro se interpuso con firmeza.

—Jeon y Kim, están fuera. —La tarjeta roja brilló en el aire, sentenciando su salida del partido.

Taehyung apretó los dientes, dio media vuelta y abandonó la cancha hecho una furia, encaminándose a los vestidores bajo el murmullo del público.

—Kook, deberías ir a la enfermería —le dijo Jimin con suavidad.

—Lo haré, Jimin, gracias. —Jungkook se alejó cojeando levemente mientras el silbato anunciaba la reanudación del juego. Sin embargo, en cuanto se adentró en el edificio de la universidad y se aseguró de que nadie lo veía, su expresión cambió. Caminó con paso firme y seguro hacia los vestidores.

Al entrar, pasó el cerrojo con un clic seco y avanzó hacia el fondo, donde el sonido de metal golpeado resonaba con eco. Taehyung estaba descargando su rabia pateando los casilleros.

—MALDITO JEON, HIJO DE PUTA —gritaba el castaño entre golpe y golpe. Se detuvo en seco al escuchar una carcajada a sus espaldas.

Jungkook estaba allí, apoyado en la entrada con esa sonrisa ladina y descarada que solo mostraba cuando estaban a solas. Si ante el mundo era un ángel, frente a Taehyung se transformaba en un demonio absoluto.

—Oh, cariño, sigue, no te detengas porque estoy aquí —se burló el pelinegro.

Taehyung caminó en grandes zancadas hacia él, lo tomó por la ropa y lo estampó contra la pared con violencia. —Juro que te mataré.

—Solo fue un juego, Kim.

—Este partido significaba mucho para mí y lo sabías, eres un maldito.

Jungkook, lejos de inmutarse, llevó una mano al cabello de Taehyung, acariciándolo con una calma exasperante. —Quizás lo sea, pero tú tienes la culpa.

En un movimiento rápido y experto, los papeles se invirtieron. Ahora era Taehyung quien estaba contra el muro, acorralado por el cuerpo de Jungkook que le impedía cualquier salida. Sus rostros quedaron a escasos centímetros.

—¿Q-qué carajos estás haciendo? —susurró Taehyung, su voz traicionándolo con un hilo de duda.

Jungkook se relamió los labios, sin apartar la vista de los suyos. —Estoy harto de que sigas insultándome solo por ser gay. —Deslizó un dedo desde la mejilla del castaño hasta su cuello, marcando un camino lento—. Así que te lo diré una primera y última vez: si tú y tus amigos siguen jodiéndome la vida, me desquitaré contigo.

Taehyung recuperó algo de compostura y apartó la mano de Jungkook con un golpe. —¿Acaso crees que te tengo miedo? Entiéndelo de una vez, anormal: eres un puto gay de mierda y te molestaré siempre que me dé la gana. Las personas como tú son unos jodidos anormales.

La expresión de Jungkook se volvió fría y severa. Sujetó la mandíbula de Taehyung con fuerza, obligándolo a mantener el contacto visual hasta que sus labios casi se rozaron. —Quiero ver si piensas eso el día que te folle.

Taehyung tragó saliva pesadamente, sintiendo el corazón martillear en su pecho. —D-deja de decir estupideces o volveré a golpearte.

Sus ojos celestes bailaban entre la furia y un nerviosismo que no podía ocultar. Jungkook sonrió, acortando la mínima distancia que quedaba.

—Sabes que quieres que lo haga, Kim —susurró, rozando sus labios contra los del castaño—. Lo quieres justo ahora. Quieres que te bese, quieres que muerda tu labio y luego lama ese bonito piercing que tienes, mientras tomas mi polla con tu bonito trasero.

El rostro de Taehyung se encendió en un color carmesí aún más intenso. Jungkook se inclinó lentamente, cerrando el espacio para unir sus labios, pero en el último segundo, Taehyung lo empujó con todas sus fuerzas. Respirando de forma errática, el castaño salió casi corriendo de los vestidores, dejando tras de sí un rastro de confusión y rabia.

Jungkook se quedó allí, de pie, observando la puerta con una sonrisa engreída.

—Te haré mío tarde o temprano, Kim.