En términos románticos, apuesto a que te amo

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Sinopsis

Cuando le dijeron a Akimitsu que por fin tendría a su primer cliente importante se imaginó muchas cosas. Se imaginó en un tribunal. A un juez que lo vería desde el alto. Abogados rivales que tratarían de desmontar sus argumentos. El murmullo contenido del público, mientras él defendía con precisión quirúrgica a alguien inocente. Lo que jamás se imaginó fue estar sentado en una silla, frente a un escritorio leyendo el expediente que decía: Eric Parton. Cantante. Escándalo mediático. Demanda por agresión a un periodista. No, es que eso hubiera sido un excelente primer caso, lo que no se creía era que volvería a saber de Eric Parton; su enemigo número uno en la secundaria. Realmente la vida tenía un sentido del humor muy malo.

Genero:
Lgbtq/Humor
Autor/a:
Carol
Estado:
En proceso
Capítulos:
6
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Capítulo 1

El café que servían en la cafetería frente al despacho de abogados era excesivamente bueno. Akimitsu era un fan a la cafeína y un hater a las bebidas con gas.

Cuando llegó, Malú lo saludó desde su escritorio.

—Buenos días Aki, llegas temprano—Akimitsu sonrió más de la cuenta, era algo alejado a su personalidad tan seria, y Malú agregó—: Debes estar emocionado, tu cliente llegará en quince minutos, ahora Morgan te está esperando dentro, deberías entrar ya.

—Muchas gracias—y con eso entró.

La oficina de Akimitsu era pequeña, más que las demás y, con su jefe ahí, ahora era diminuta. Curtis Morgan era un hombre de cincuenta años, calvo y de un tamaño que sobrepasaba a Akimitsu, que apenas media un metro setenta y dos. Curtis Morgan en otra temporada de su vida seguro fue el amor platónico de un montón de mujeres, pero ahora era solo un hombre calvo con barba canosa y un cuerpo no atlético, pero si muy saludable.

—Me encanta ese aire fresco que traes—Curtis dijo, poniéndose de pie. Akimitsu tomó la mano de Curtis cuando esté se la tendió en un saludo—¿Preparado para conocer a tu primer cliente?

—Por supuesto—Akimitsu tomó lugar detrás del escritorio. Abrió una carpeta que había sobre el escritorio y vió lo que había dentro.

—Es el expediente—dijo Curtis, cuando tomaba nuevamente asiento—Echa un vistazo.

—Eric Parton—leyó en voz alta. Frunció el ceño, un poco confundido porque su cerebro le había mandado un vago dé javú. Leyó un poco más. Eric Parton era el vocalista principal de una banda llamada The Five. Y ahora tenía una demanda por agresión a un periodista llamado Ed Presley de un canal local. Pedían una suma un poco absurda. —Creí que mi primer caso sería un poco más serio que esto—Akimitsu dijo al final. Curtis lo vio con una media sonrisa y se encogió de hombros.

—Esto es importante, no estamos hablando de cualquier persona, estamos hablando de un artista con millones de fans, si el caso sale mal, la demanda se puede convertir en un desastre público.

—Nunca había escuchado sobre él, tal vez no sea tan famoso, tal vez no pase nada.

Curtis se rió. Tan abiertamente. Curtis Morgan tenía ese problema de reírse de cada cosa que Akimitsu decía, aunque no fueran en broma.

—Oh muchacho ¿Vives debajo de las piedras? Hasta yo soy fan de su música.

—No soy muy fan de la música—Akimitsu miró algunas de las imágenes adjuntas en el archivo. Imagenes con pixeles horribles, donde apenas y se miraba al sujeto cayendo al suelo y al tal Eric Parton sobre él—Bueno, no parece precisamente inocente.

—Ese será tu trabajo—Curtis se puso de pie y miró su reloj—Averígualo.

Pero entre todo eso, Akimitsu tuvo que agradecer:

—Gracias por dejar esto en mis manos.

—No hay forma de que adquieras experiencia si no prácticas con el trabajo—y luego salió de la oficina de Akimitsu diciendo a lo lejos—: ¡Nos vemos pronto!

Akimitsu suspiró cuando Curtis se fue. Abrió su laptop y tomó un sorbo de café. Hizo una búsqueda en internet sobre Eric Parton, y lo que se encontró fue casi como una burla de Dios.

Eric Parton.

25 años.

Cantante. Compositor. Vocalista principal de The Five.

Hasta ahí todo estaba bien, lo que no se creía era volver a ver ese rostro. Su cerebro inmediatamente lo trasladó nueve años atrás. Estaba a punto de soltar una grosería, pero Malú tocó la puerta y dijo cuando la entre abrió:

—Aki, tus clientes ya están acá.

—No hagas esperar.

—Está bien.

Cuando Malú se fue, Akimitsu tuvo que cerrar su laptop y concentrarse en lo que ahora importaba. Eric ahora era su cliente y no el adolescente de 16 años al que obligatoriamente tuvo que darle tutorías.

Cuando la puerta se abrió, Akimitsu tuvo que mantener su mente en blanco, vio a un hombre quizá de cuarenta años acercarse y, detrás de él un hombre más joven, con tatuajes y ropa desastrosa. Llevaba una expresión de querer irse, casi la misma que Akimitsu recordaba que ponía cuando había hecho algo malo.

—Marcos Ortega—el hombre se presentó y extendió su mano para que Akimitsu la tomara—Manager de la banda.

—Un placer—Akimitsu la tomó y le brindó una sonrisa—Soy Akimitsu Satõ. Tomen asiento.

Miró directame a Eric, el cual ya lo veía de una forma un poco curiosa, como si tratara de adivinar quien era. Akimitsu se sentó cuando los otros lo hicieron.

—Bueno, he de suponer que ya se ha informado sobre lo acontecido—habló Marcos—Eric no es precisamente violento, un poco tonto sí, pero jamás había golpeado a nadie.

Akimitsu asintió, miró a Marcos y luego a Eric.

—¿Puedes hablarme sobre los hechos? ¿Cuál es tu versión?

Eric tragó grueso y una sonrisa se formó en sus labios.

—El periodista me provocó—Eric habló. Akimitsu no había oído esa voz desde hace nueve hermosos años. Bueno, no toda su vida iba a ser feliz. El destino tiene una forma extraña de decirte a la cara que no puedes escapar de tus peores pesadillas—Hizo preguntas estúpidas.

—¿Qué preguntas?

—Si mi hermana estaba ganando buen dinero en OnlyFans.

Akimitsu puso el bolígrafo que no sabía que tenía en las manos sobre la mesa. El manager parecía un poco incómodo.

—Entiendo—dijo Akimitsu.

Akimitsu recordaba a la hermana de Eric. Ella era apenas dos años mayor que ellos y, con cierta vergüenza, Akimitsu tuvo un pequeño crush con ella al menos por un verano.

—No me arrepiento—agregó Eric.

—No, por supuesto que no lo haces—Marcos le dijo con los ojos en blanco.

—Se supone que la rueda de prensa era para hablar sobre música, sobre el álbum en el que estamos trabajando, la posible gira, pero este señor decidió irse por un camino diferente—siguió Eric, muy firme en sus palabras—Para ser justos, creo que el tipo estaba buscando una forma de pelear y crear este caos.

—Eso no significa que debías seguirle el rollo—farfulló Marcos.

—Solo voy a decir algo—Eric ignoró el comentario de Marcos—La pregunta fue realmente desagradable.

—Entiendo tu reacción—Akimitsu habló, dándole un punto bueno a Eric, porque si alguien le dijera algo desagradable de Yui, su hermana, iba actuar del mismo modo, pero también sabía que la violencia no llevaba a lo bueno. Era fiel creyente de eso. —Pero desde el punto de vista legal, sigue siendo agresión.

—Lo sé—Eric murmuró.

—Me agrada que lo reconozcas.

Eric achicó los ojos, en el fondo quería soltar algún comentario sarcastico, pero ahora callado se miraba más bonito.

—Ahora, me encargaré de revisar el material del día de la rueda de prensa, todo, desde ángulos diferentes, debemos demostrar que él periodista realmente te estaba provocando —Akimitsu habló con calma. Abrió nuevamente su laptop y cerró la pestaña en Chrome donde tenía la biografía de Eric. Ingresó en el expediente en digital y volvió a analizarlo. —Para eso necesito acceso a todo.

—Lo tendrás, me encargaré de darte todo lo que necesites. —Marcos le dijo y Akimitsu asintió.

—Cuando tenga toda la información recopilada me pondré en contacto contigo, y diré en qué posición nos encontramos—hizo una pausa, bajó un poco más abajo del archivo y prosiguió—Mientras tanto, no es nuevo que el abogado del periodista ya presentó la demanda formal. Están pidiendo una compensación económica un poco alta, pero si demostramos lo contrario, que el periodista, en este caso: Ed; hizo todo a propósito para generar una reacción negativa en Parton, el caso puede cambiar.

—¿Cómo así?—Marcos parecía más interesado en el tema que el propio Eric Parton.

—En tal caso no solo evitamos la compensación que están pidiendo, sino que el periodista podría terminar pagando una cantidad más alta a Eric por intentar dañar su imagen pública.

Y vaya, Akimitsu podría acostumbrarse a hablar así toda su vida. Realmente él había nacido para esto.

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Realmente cuando a Eric le dijeron una noche atrás que iba a visitar a su nuevo abogado, se imaginaba algo así como un señor con mucha barriga y poco pelo sentado detrás de su escritorio aburrido, tomando café aburrido y hablando de forma aburrida. Tal vez no se había ido tan lejos, porque la oficina era aburrida, había un vaso de café muy aburrido y el abogado era tan aburrido como lo imaginó, solo que con treinta años menos, con pelo y con un cuerpo muy trabajado. Lo que Eric no se imaginó era que su abogado sería Akimitsu Sotõ, el tipo insoportable al que habían asignado como tutor en la secundaria.

Cuando se sentó detrás de su escritorio no paró de verlo, cuando casi se iba tampoco dejó de verlo. Y es que no había cambiado nada en eso nueve años, aún seguía tan serio como siempre. Es que Eric tendría que haber supuesto que ahora tendría un empleo tan aburrido como su personalidad.

En el auto de Marcos, Eric iba pensando en como Akimitsu fingió no conocerlo.

Tal vez lo había reconocido, pero ignorarlo era siempre la mejor manera. ¿Que pensaba Eric que Akimitsu le iba a decir? No iba a decirle un: hey hola, tanto tiempo, extraño aquellos días en dónde nos lanzabamos rosarios de blasfemias y cuando por tu culpa casi muero. Ay, por supuesto que no lo iba a recibir con un abrazo y un beso, en tal caso; Akimitsu fue tan amable de no echarlo a la calle.

—¿En qué tanto piensas, Eric?—Marcos preguntó, mientras estacionaba frente a la casa que compartían todos los integrantes de la banda.

—Pienso que la vida en definitiva, me odia.

Marcos rio ante la respuesta de Eric.

—Tranquilo hombre, vamos a salir de esta.

—No, es que no es por esto, al carajo, me importa una mierda ese periodista.

—¿Entonces?

—¿Recuerdas aquella vez en dónde todos hablamos sobre traumas de la adolescencia?

—Mhm, déjame recordar—Marcos hizo una expresión como si hiciera memoria—Hablaste sobre como un niño en secundaria casi se muere porque lo obligaste a cruzar una cerca eléctrica.

—Bueno, ya que recuerdas mi peor trauma, debo confiarte que ese niño fue Akimitsu. —Eric tuvo que ocultar su cara entre sus manos para aguantar las ganas que tenía de reírse en ese momento.

—Debes estar bromeando—Marcos estaba entre sorprendido y divertido.

—No, no bromeo, esto es una realidad y, digamos que tampoco nos llevábamos muy bien en nuestra etapa de instituto—Eric se incorporó y se dejó caer sobre su espalda en el respaldo de la silla del auto—Akimitsu fue mi tutor durante tres años, desde los quince. Él era el tipo de niño centrado y perfeccionista, muy buenas notas, muy buenos halagos, él era todo lo que no fui yo ¿Sabes? Por eso no nos llevábamos muy bien.

Eric vio al techo del auto y sonrió, recordando todas esas veces en que Akimitsu le decía: idiota, imbécil, burro.

—No lo culparía, si me hubieran dejado a cargo de un tipo como tú a los quince años, seguro me molestaría.

—Que malo.

Eric se hizo hacía delante y decidió que debía salir, hoy había quedado con Ritchie y Samuel para hacer una partida en Parchís.

—Una cosa, Eric—Marcos lo detuvo cuando Eric estaba abriendo la puerta—No trates de complicar más la situación, sé que las fans te adoran, pero esto ha sido muy grave, el internet ahora mismo no es tan amable contigo.

—Lo entiendo.

—Está bien, ahora ve con los chicos y disfruta tu semana libre, la próxima empezamos con las primeras grabaciones del álbum y te quiero con las mejores vibras—Eric asintió y cuando salió de auto, Marcos se fue sin siquiera decirle adiós.

Cuando entró, en el salón principal se encontró con Christian, iba hablando por celular. Christian Verne era el otro vocalista de la banda. Cuando miró a Eric colgó la llamada y le preguntó cómo había estado el asunto con él abogado.

—Mejor de lo que imaginaba—Eric le respondió.

—¿Cómo te sientes al respecto? Hablo sobre que hay montones de críticas en redes y que ahora eres un agresivo para muchos.

Eric soltó una risa sin gracia.

—No lo sé, Chris, pero realmente no siento culpa por lo que hice.

—Yo te apoyo—Chris puso una mano sobre el hombro de Eric y le sonrió.

Christian Verne era el tipo de hombre cálido, amable, casi pulcro y perfecto. Era la voz de la razón en el grupo. Ambos no eran precisamente mejores amigos, pero se llevaban de maravilla, además compartían un curioso shipp impuesto por sus fans. Y millones de fanfics en dónde terminaban enamorados y Eric muerto al final de la historia.

—Gracias, ahora me queda confiar en mi abogado—Eric dijo, recordando a Akimitsu. Sonrió. No pudo evitar sonreír. Le hacía gracia ver a Akimitsu siendo un adulto y, si era sincero, siempre se lo imaginó así.

—Los abogados siempre saben que hacer.

—Créeme, este abogado es increíblemente inteligente.

Claro que Eric creía que Akimitsu era inteligente como Einstein. Tenía un cerebro espectacular y lo había demostrado todos estos años. Miró a Christian, tan bueno, tan inteligente, tan aburrido en muchas cosas.

—Estoy seguro que se llevaría bien contigo—Eric dijo.

—¿Por qué lo dices?—Christian preguntó frunciendo el ceño.

—Es tan aburrido como tú. —Eric le guiñó un ojo y decidió irse, porque realmente era muy importante su partida de parchís con los otros chicos.