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La luz que me guía

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Sinopsis

Hasta ese momento se le había dado bien pelear cuerpo a cuerpo pero cuando debía afrontar las cosas sentimentales se escondía como si siguiera siendo un niño. Debía terminar, no podía seguir ahogando sus penas en alcohol y escondiendo sus sentimientos entre las piernas de alguien más. Si tuviese que definirse a sí mismo lo haría con la palabra cobarde, pero a veces la vida le empuja tan fuerte hacia un camino que no le queda de otra que ponerse el disfraz y aparentar ser valiente. Porque sino la luz que le guiaba se apagaría para siempre.

Genero:
Fantasy/Lgbtq
Autor/a:
Hada Celeste
Estado:
En proceso
Capítulos:
11
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Introducción

_______________________________

El sonido más insufrible que podía escuchar a esa hora, el de los coches, sobre todo tras la noche loca que había tenido y que ahora provocaba aquel dolor de cabeza. Entrecerró los ojos debido al sol y si pudiera se taparía los oídos para dejar de escuchar a todo el mundo. Pero debía seguir conduciendo para volver a casa. Ni siquiera quería entrar en aquel lugar que llamaba casa pero haría cualquiera cosa para huir de todo el ruido de la calle y de las diversas máquinas como los coches y las cafeteras que anunciaban la llegada de la mañana. Si él fuera normal estaría trabajando como cualquier persona pero hacía ya seis meses que no podía ser normal.

Todo había empezado aquel día en el que tendría que haber acompañado a su hermana a aquella estúpida reunión de antiguas animadoras. Al principio le dio igual y al final se arrepintió de no haberla acompañado, si tan solo no hubiera sido un patán egoísta y descuidado ella seguiría con él. Pero un desgraciado que sigue libre por ahí decidió quitarle la vida y ni siquiera contarles que había hecho con su cuerpo.

Con las manos apretó el volante y cerró los ojos debido al dolor de cabeza, un claxon le hizo salir de aquel momento avisando de que el semáforo estaba en verde ya.

Cuando llegó a casa se encontró con la puerta delantera abierta y su cuerpo paso a modo defensivo al instante, no sería la persona más inteligente pero sabía que alguien había entrado y él sabía defenderse. Entró sin hacer ruido, mirando hacía la primera salita del piso, luego siguió por el pasillo al no encontrarse a nadie ahí, llegando al salón principal donde se encontró con la última persona que quería ver en aquel momento.

"¿Qué haces aquí?"

"¿No puede una vieja compañera visitar a un amigo para ver cómo se encuentra?"

"¿Tú? Lo dudo. ¿Qué quieres?"

Aquella mujer dio una vuelta por el salón observando toda la basura que había acumulado, las revistas, las botellas de alcohol.

"Estaba preocupada, Rob, llevas mucho tiempo sin dar señales de vida y vuelves a casa a estas horas y oliendo al mismísimo infiernos. ¿Sigues viéndote con hombres?"

"¡No me llames así! Creo que te dejé claro que no te quería en mi vida y buscaras a otro hombre, ¿por qué quieres venir a dirigirme la vida otra vez?"

"Ya te lo dije, estaba preocupada."

"No tú y no así después de cómo terminó todo."

Ella suspiró sentándose en el brazo del sofá mientras le observaba a los ojos. Él no apartó la mirada, así intentaba someterle pero ella le conocía de sobra para saber que él no era ningún débil.

"¿Dónde estuviste anoche, Robin?"

"¿Qué te importa? Es mi vida, Diana." - imitó su tono de voz burlándose de ella. -

"No comprendes la seriedad del asunto. Lion ha desaparecido, Robin. Y hay cámaras que te graban con él anoche donde le das una paliza. ¿Entiendes que eres la última persona que lo vio con vida y fuiste grabado golpeándolo?"

"Así que es eso."

Se dirigió hacia la barra de la cocina ya que el salón estaba unido a la cocina americana y se sirvió un vaso de agua bebiendo lentamente.

"¿Eso es todo lo que tienes que decir?"

"¿Ya crees que soy culpable, verdad? Además, a veces se te olvida que una vez fui tu jefe. No estás aquí como amiga preocupada, ¿cierto? ¿Dónde está el micrófono, Diana? Estás aquí como la inspectora de policía que eres."

"Sabía que sería estúpido hacerlo contigo."

La mujer sacó el micrófono de un lado de su sujetador y suspiro.

"La estúpida eres tú, yo creo."

"Ahora en serio, Robin. No estás en una situación buena, te vieron por las cámaras casi matando a Lion."

"No sé donde está Lion, Diana. Me emborrache y no recuerdo la mitad de mi día de ayer pero sí recuerdo muy bien lo que ocurrió con él. Estaba dando una vuelta por la costa cuando lo vi, parecía seguir a una chica y no pude evitar enfurecerme. No lo habéis pillado pero él es el culpable de la muerte de mi hermana y si no hubiese estado allí le habría hecho lo mismo a esa chica. No lo remate pero si alguien más vino y lo mató, se lo merecía."

"¿Dónde está esa chica ahora? Ella podría ayudarte y defenderte."

Un silencio los rodeó. SI era totalmente sincero, no sabía a dónde había ido la chica. Se había centrado tanto en aquel tipo que ella había pasado a segundo plano.

"No lo sé pero puedo buscarla."

"Lo siento, pero no puedo dejarte ir solo después de lo que me dijiste, debo llevarte a la comisaría"

"Quien lo siente soy yo."

"¿Qué quieres decir?"

"Voy a buscar la chica y tú puedes irte a la mierda si quieres."

Caminó hacia la puerta de la salida y ella le agarró del brazo.

"No puedo dejarte ir."

"Sabes que no puedes conmigo cuerpo a cuerpo, no hagas tonterías. No dudaré en golpearte si es necesario, Diana."

Ella entrecerró los ojos y sonrió ampliamente sorprendiéndole.

"Por supuesto que lo sé, nunca fui capaz de ganarte ningún entrenamiento cuerpo a cuerpo. Por eso no me creerás tan estúpida."

De fondo se escucharon las sirenas de los coches patrulla.

"¡Mierda!"

Se soltó de su agarre y corrió hacía la puerta. Podrían ser más y con armas pero él conocía perfectamente aquellos casos de huida, conocía todas sus estrategías y conocía cómo huir de allí sin tener que cruzarse con ellos.

Bajó las escaleras corriendo, mientras con una mano agarraba el collar que colgaba de su pecho, un precioso collar con una piedra de color negro Onix.

Cuando llegó abajo del todo dio media vuelta para evitar la puerta principal y se escondió en el hueco tras las escaleras. El portal era amplio con armarios empotrados donde se encontraban los paneles de la luz y la pintura del edificio. Todos estaban a vista de cualquiera, menos el armario tras las escaleras, donde él escondía un arma. No era reglamentaria, la suya se la habían quitado pero no le había sido difícil conseguir otra.

Un instante más tarde escuchó la puerta de la calle abrirse y unos hombres subiendo las escaleras, pudo escuchar entre tres a cinco hombres pero aún así no se fiaba, siempre era inteligente dejar a uno fuera por lo que no se arriesgaba a salir por la puerta delantera y encontrarse con un policía.

Tocó la puerta del bajo izquierda encontrándose con su vecino de abajo.

"Hijo, ¿otra vez olvidaste las llaves?"

"No, debo pedirte un favor."

El anciano Tony le invitó a entrar sin hacer preguntas, él vivía solo y muchas noches cuando no podía dormir bajaba a la casa del viejo para pasar la noche sin pensar demasiado. Casi lo veía como a su propio padre y sabía que él lo veía como un hijo también.

"Debo usar tu ventana, si alguien pregunta por mi di que la última vez que me viste fue ayer por la tarde."

Él asintió y pudo salir tranquilo por la ventana. Sabía que podía salir por ahí ya que muchas veces el anciano se había quedado afuera sin llaves o se había caído y las verjas de su ventana estaban listas para ser abiertas por quien sabía abrirlas, en su caso había agradecido estar ahí más de una vez cuando había pasado y gracias a eso podía salir hoy sin ser descubierto.

No pensó ni un segundo en ir a por su coche, conociendo a Diana como lo hacía sabía que habría algún agente esperando por él en la puerta del mismo. Así que llamó a un taxi y no tardó en llegar a su destino. Eran alrededor de las once de la mañana, todos estaban ya trabajando o desayunando. Así que había quedado poco tráfico y aquel almacén donde había visto a la chica por última vez estaba cerca de casa.

Le pagó al taxista cuando llegaron, y como había olvidado coger algo para taparse la cara entró a una tienda cercana para comprar una gorra y unas gafas de sol. Si anoche le habían grabado las cámaras de comercios, esta vez no iba a ser distinto.

No tardó demasiado en llegar al lugar donde se había encontrado con Lion, aún había algo de sangre en la pared pero había algo raro en el lugar. Si Lion había desaparecido y aquel era el último lugar donde lo habían visto con vida, ¿por qué no había ningún agente vigilando el sitio o por qué no estaba acordonado?

Era un callejón sin salida, y habían cámaras debido a que habían puertas de almacenes de las tiendas. Se acercó a la pared con sangre y la tocó por un momento, parecía que alguien había intentado limpiarla.

En un momento casi se cae hacia adelante, la pared se había movido y parecía una puerta escondida. Se aseguró de que nadie lo hubiera visto antes de entrar, lo hizo con sigilo ya que se escuchaban voces adentro.

Al entrar se llegaba a un pasillo largo que finaliza en una puerta entreabierta por la que se colaba la luz artificial. Caminó hacía la puerta escuchando más claramente las dos voces.

"Eres una inconsciente, ¡no puedes seguir así!"

"¡No eres mi padre! Puedo hacer lo que me dé la gana."

"Creerás que yo soy un villano aquí pero lo hago para protegerte, no volverás a cruzarla."

Dos voces parecían discutir del otro lado de la puerta. Una la reconoció como la voz de Lion, pero la otra vez pertenecía a una chica que parecía querer desobedecerlo.

La situación parecía que iba a peor.

"¡Déjame pasar! O lo haré a la fuerza."

"Prometiste que no usarías la fuerza."

"Y tú que no llamarías la atención, pero ya te faltó tiempo para salir y que Robin te golpeara."

Aquella chica... ¿le conocía de algo?

"No sabía que iba a estar por aquí."

Los escuchó forcejear hasta que escuchó un ruido muy fuerte seguido de una puerta. Se asustó por la chica así que entró sin pensarlo demasiado.

Aquel lugar era más raro aún, parecía una tienda de antigüedades y Lion estaba tirado en el suelo desmayado y frente a él una extraña puerta por la que una luz azul se colaba.

"Robin."

Como un susurro escuchó la voz de su hermana llamándolo.

"¿Helen? ¿Estás ahí, Helena?"

Con seguridad abrió la puerta y una fuerza invisible le empujó hacía adentro haciéndole caer por unos metros rodeado de aquella luz azul.

"¡AAAH!"

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