𝑬𝒍 𝒔𝒐𝒏𝒊𝒅𝒐 𝒅𝒆 𝒖𝒏𝒂 𝒄𝒂𝒎𝒑𝒂𝒏𝒂「𝑳𝒂𝒘𝒍𝒖/𝑨𝒅𝒂𝒑𝒕𝒂𝒄𝒊ó𝒏」

Sinopsis

Monkey D. Luffy era un ángel que se mantenía metiéndose en problemas. Cuando finalmente comete el error más grande hasta la fecha, es exiliado a la Tierra. Trafalgar Law era un millonario e indiferente empresario que creía que el dinero podía comprar todo, hasta el amor de la gente. Un desafío fue hecho entre los dos cuando Luffy se entera de que para volver al cielo, debe hacer un milagro en la Tierra y hacer que Trafalgar Law, entregue su corazón sin condiciones. Pero, ¿Qué pasará cuando Luffy se enamore del objetivo de su misión? «────── « ⋅ʚ♡ɞ⋅ » ──────» ᥫ᭡ 𝐀𝐝𝐚𝐩𝐭𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧. ᥫ᭡ 𝐎𝐎𝐂 𝐟𝐮𝐞𝐫𝐚 𝐝𝐞 𝐩𝐞𝐫𝐬𝐨𝐧𝐚𝐣𝐞. ᥫ᭡ 𝐂𝐫𝐞𝐫𝐢𝐭𝐨𝐬 𝐚 𝐬𝐮 𝐚𝐮𝐭𝐨𝐫 𝐨𝐫𝐢𝐠𝐢𝐧𝐚𝐥, 𝐬𝐞 𝐝𝐞𝐬𝐜𝐨𝐧𝐨𝐜𝐞 𝐪𝐮𝐢𝐞𝐧 𝐥𝐨 𝐞𝐬𝐜𝐫𝐢𝐛𝐢𝐨́ 𝐩𝐞𝐫𝐨 𝐝𝐨𝐲 𝐜𝐫𝐞́𝐝𝐢𝐭𝐨𝐬 𝐚 𝐉𝐮𝐧𝐠𝐖𝐨𝐨𝐋𝐞𝐞 𝐲𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐬 𝐚 𝐥𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐦𝐚́𝐬 𝐬𝐞 𝐦𝐞𝐧𝐜𝐢𝐨𝐧𝐚, 𝐜𝐫𝐞́𝐝𝐢𝐭𝐨𝐬 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐞𝐥𝐥𝐚.

Estado:
En proceso
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

𝓟𝓻ó𝓵𝓸𝓰𝓸

Monkey D. Luffy se acurrucó en la esquina de una nube, las alas blancas rodeaban su pequeño cuerpo, como si él mismo se escondiera del mundo... era exactamente lo que estaba tratando de hacer...

Él sabía que la había regado un montón, tal vez incluso demasiado esta vez. Luffy siempre había sido un fracaso de ángel, ese hecho había sido conocido por todos la primera vez que el chico había tratado de hacer un milagro y terminó quemando Roma en su lugar.

Eso no había sido un día muy bonito

Luffy se estremeció, pensando en el pasado. La peste negra, el terremoto de San Francisco, la Gran Pandemia de la Gripe Española, el incendio en Chicago, el naufragio del Titanic. Todos los eventos que Luffy había causado accidentalmente mientras él había estado tratando de compartir un poco de alegría milagrosa con la Tierra.

-Cuando se trata de ángeles, tengo que ser el peor -murmuró para sí mismo Luffy, cruzando sus piernas más cerca de su pecho, tratando de enterrarse en la nube esponjosa en que estaba escondido. No era como si fuera completamente la culpa de Luffy. Él era un chico torpe. Incluso con sus alas, se tropezaba en el aire más de una vez al día. Él siempre estaba dejando caer las cosas, tropezando con los demás, y ahora... bueno ahora...

Había cometido el error más grande hasta la fecha

El sonido del aleteo de alas llenó los oídos de Luffy y el ángel se encogió aún más, intentando en vano hacerse ovillo a sí mismo con más fuerza, una bola más pequeña.

-Luffy -susurró una voz conocida. El ángel levantó la cabeza de la nube en que estaba escondido y vio la mirada angustiada de su mejor amigo, Koby, él le devolvió la mirada.

Koby era el ángel modelo, la apariencia perfectamente inocente (con esa sonrisa asesina y la cabeza llena de brillante pelo rosa), amable, con una voz increíble y una habilidad natural para hacer milagros. Por qué había decidido hacerse amigo de un perdedor desajustado como Luffy, aún desconcertaba al ángel de cabello negro.

-Koby -Luffy susurró, con las lágrimas brillando en sus grandes ojos. Koby inmediatamente voló hacia su mejor amigo y lo envolvió en un fuerte abrazo...

-Oh Luffy, ¿qué hiciste? -Koby le preguntó, sacudiendo la cabeza. Luffy siempre había sido un loco, y Junsu lo amaba por eso. Sin embargo, esta vez fue un poco diferente que todas las demás.

-¡Koby, no fue mi intención! Sólo estaba tratando de difundir un poco de alegría navideña a la gente en la Tierra -dijo Luffy rápidamente, -Sé que se supone que no debo hacer más milagros, pero había tanta gente que se veía tan triste, y yo quería animarlos, y...

-Koby. Monkey D. Luffy.

Una voz grave y retumbante interrumpió el alegato de Luffy. Tragando profundamente, los ángeles se dieron la vuelta para ver la figura del ángel principal. Luffy se encogió aún más y las alas de Koby inconscientemente se movieron para cubrir a su amigo.

El ángel principal Miguel, había visto muchos desastres en su tiempo, la mayoría de ellos tenían que ver con Luffy. Sin embargo, nunca antes el ángel había esperado despertarse con la vista de la Puerta de San Pedro, en todo su esplendor perlado, tirada en ruinas en su base de la nube suave. El símbolo más emblemático de todos los cielos estaba destruido ahora, y Miguel tenía una buena idea de quién estaba detrás de ello.

-Mi... Miguel -Koby tartamudeo, su ya alta voz chillona subiendo otras dos octavas. Luffy intentó lo más duro por ocultar todas sus partes detrás de su mejor amigo, mentalmente maldiciendo a Koby por ser tan pequeño como él.

¿Por qué no pudo mi mejor amigo ser Franky? Yo podría haberme escondido detrás de él con facilidad, con él siendo tan alto y con alas enormes y...

-Monkey D, Luffy -la voz de Miguel cortó a través de los pensamientos de Luffy y el ángel más pequeño sabía que estaba condenado. Nunca antes había escuchado tanta rabia en la voz del ángel principal.

-S...sí, Miguel -dijo Luffy, mirando desde atrás de Koby, tirando sus labios en un puchero y poniendo los ojos de cachorro que le habían dicho que lucían adorables en él. Ya que su táctica de ocultarse no había funcionado como había previsto, él pensó que él podría ser capaz de salvarse a sí mismo luciendo tan lindo e inocente como fuera posible.

-Me desperté esta mañana y vi una cosa muy peculiar, Luffy -Miguel dijo, tratando de mantener su temperamento bajo control. Él era un ángel, después de todo.

-Oh... ¿faltaba tu manta? -Luffy preguntó, sacando la expresión más inocente que pudo mientras fingía ignorancia -tal vez Uriel accidentalmente la tomó de nuevo

-No, todo lo de mi cama estaba allí. Pero otra cosa no estaba -Miguel continuó, levantando una ceja mientras Luffy metía las manos bajo su barbilla lindamente. Qué está tratando de hacer ese chico, el ángel principal pensó, todo el mundo sabía que era el sello de koby.

-Oh... ¿eran tus pantuflas? -Luffy preguntó tiernamente, -creo que ayer vi a Jofiel con algo que lucían como ellas

-No, no fueron mis pantuflas lo que faltaba, Luffy. Fue la Puerta de San Pedro -dijo Miguel, su voz se convirtió en mortal -ya sabes, el punto de entrada al cielo. La primera cosa que un ángel ve cuando obtiene sus alas. El orgullo y la alegría de todo el mundo aquí.

-¿Qué? -luffy dijo, emitiendo una fuerte y falsa carcajada, -No seas tonto, Miguel. ¿Cómo es posible que la Puerta de San Pedro desaparezca?

-Jeje, sí -Koby se ahogo, riéndose torpemente y mirando como si estuviera al borde de las lágrimas -la Puerta de San Pedro ha estado allí desde siempre, nadie puede llegar a robársela

-Oh, no fue robada -dijo Miguel, acercándose a los dos ángeles -fue destruida. Arruinada. Devastada en pequeños pedacitos los cuales están dispersados en la entrada del cielo

Luffy abrió los ojos aún más, a pesar de que empezó a temblar nerviosamente, -¡Cómo! ¿Cómo pudo haber sucedido? ¡Tal vez hubo un tornado que logró explotar la puerta en pedazos! Oh, que pena

-No hay tornados en el cielo, Luffy -Miguel dijo simplemente mientras él extendió la mano, arrancando algo del cabello negro de Luffy. El ángel más pequeño dio un respingo, sorprendido por la acción, hasta que vio lo que el ángel principal había retirado del pelo.

Era un pequeño fragmento de perla. La misma perla de la que la Puerta de San Pedro estaba hecha.

Al ver el fragmento en la palma de Miguel, causo a Luffy estallar en lágrimas.

-Miguel, lo siento -exclamó el pequeño ángel, su cuerpo temblando violentamente. Coby de inmediato se trasladó a consolar a su amigo, pero fue detenido por uno de los brazos fuertes de Miguel.

-Luffy. Te he dicho incontables veces antes que no trates de hacer milagros por ti mismo -dijo Miguel, con su voz sin ninguna simpatía.

-¡Ya lo sé! -Luffy dijo, llorando aún más, -¡Pero todo el mundo se veía tan triste, está cerca la Navidad, la gente no debe estar triste, pensé que podía hacer un milagro muy pequeño, pero en su lugar me las arreglé para hacer temblar toda la nube y la puerta sólo... sólo se derrumbó!

-Luffy, te hemos dado muchas oportunidades -dijo Miguel, pellizcando el puente de su nariz mientras Koby rompió a llorar junto a su mejor amigo.

-¡Ya lo sé! -Luffy se lamentó, -¡Te prometo que no tratare de hacer un milagro otra vez! Te prometo que sólo voy a permanecer sentado y ni siquiera me moveré a menos que tú me lo digas para la próxima vez

-Me temo que no habrá una próxima vez -dijo en voz baja Miguel. Luffy se hundió hasta las rodillas mientras el llanto de Koby se hizo más fuerte.

-No, no, no, no puedes hacer esto Miguel -la voz chillona de delfín sonaba una y otra vez.

-Monkey D. Luffy Ya no eres bienvenido en el Cielo -Miguel dijo, con su voz llena de pesar.

El mundo entero de Luffy comenzó a girar. Sintiendo a sus alas ser arrancadas de su espalda, causándole suspirar de dolor, con la boca y los ojos muy abiertos.

-¡Luffy! -el alto grito agudo de Koby se escucho antes de que fuera ahogado por el sonido de fuertes silbidos.

Y luego él estaba cayendo.