Cap 1
El tic tac del reloj era lo único que rompía el silencio de la oficina.
Alison permanecía de pie frente al escritorio mientras el director sostenía una hoja entre las manos.
—Señorita Alison, su cabello no cumple con el reglamento de la escuela.
Su mirada bajo al escucharlo.
—Lo siento... No tengo dinero para volver a teñir lo.
Ambos directivos intercambiaron una mirada.
— Entendemos tu situación, pero no podemos hacer una excepción. Tienes dos semanas para arreglarlo.
Alison solo pudo formar una leve sonrisa.
—Entiendo. Muchas gracias.
Al salir de la oficina.
Apenas la puerta se cerró detrás de ella, dejo caer un gran suspiro.
—Dos semanas...
<<No puedo simplemente quitarme mi fleco blanco.>>
<<Es parte de mi...>>
Al voltear a ver aquellos pasillos pudo sentir a su corazón latir más rápido.
<<Tendré que irme de este universo antes de lo planeado...>>
Mientras caminaba por los pasillos una sensación de que alguien la observaba recorrió su cuerpo.
Frunció ligeramente el ceño y giró la cabeza para descubrir quién era.
Antes de hacerlo, alguien sujetó su brazo.
—¡Al fin te encuentro!
Al voltear había una chica de cabello oscuro. Sus ojos eran de un azul tan intenso que por un instante sintió que el tiempo se detenía.
—¿Qué haces aquí? El profesor me mandó por ti. Ibas hacia el edificio equivocado.
La chica sonrió sin soltarle el brazo.
Alison tardó unos segundos en reaccionar.
—Ah... lo siento.
—Vamos, si no llegaremos tarde otra vez.
Las dos caminaron hacia el salón.
Durante el camino, la chica hablaba de las clases, de la tarea y de cualquier cosa que se le ocurría.
Alison apenas la escuchaba.
No podía dejar de mirarla.
Había algo en ella...
Algo demasiado familiar.
°°°
La clase pasó más lenta de lo normal.
Alison apenas prestó atención al profesor.
Cada vez que levantaba la vista terminaba observando a la chica de unos pupitres más adelante.
Intentaba convencerse de que solo era una coincidencia.
Nada más.
Cuando sonó el timbre del receso la chica se acercó a Alison con una sonrisa en su rostro.
— !Oye¡,¿quieres ir a la cafetería?, creo que hoy venden el pay que te gusta.
Sin saber que decir Ali solo hacintio ante la propuesta.
Minutos después ambas ya se encontraban allí.
El lugar estaba lleno de estudiantes y el ruido apenas dejaba escuchar las conversaciones.
Alison observó las bandejas que iban saliendo de la cocina.
Hasta observar varios pedazos con moho en la comida.
—¿No crees que sería mejor traer almuerzo desde casa?
En su rostro se podía distinguir el asco.
No obtuvo respuesta.
Volteó a verla.
La chica permanecía inmóvil, mirando fijamente hacia algún punto del comedor.
Ni siquiera parecía haberla escuchado.
—¿Oye?
Nada.
Alison movió una mano frente a su rostro.
Seguía igual.
"No soy su niñera...", pensó mientras daba un pequeño suspiro.
Justo cuando estaba a punto de salir de la fila, una voz llamó desde el otro extremo de la cafetería.
—¡Hey, Lith!
El tiempo pareció detenerse.
Alison giró lentamente.
Un chico pelirrojo caminaba hacia ellas con una sonrisa despreocupada.
Sintió cómo sus manos comenzaban a temblar.
Cada paso que él daba hacía que el aire le pesara un poco más.
—¿Qué pasa?
La chica antes en trance respondió con total naturalidad.
Lith.
No había escuchado mal.
Ese era su nombre.
El corazón de Alison empezó a latir con fuerza.
Su respiración se volvió irregular.
Por un instante, el bullicio de la cafetería desapareció.
Solo podía verla a ella.
—¿Alison?
Lith frunció ligeramente el ceño.
—¿Te encuentras bien?
Comenzó a acercarse algo preocupada.
Alison dio un paso hacia atrás.
Sentía que le faltaba el aire.
Lith le sujeto el hombro, intentando calmarla.
Alison apartó su mano con tanta brusquedad
Que toda la cafetería quedó en silencio.
Decenas de miradas se posaron sobre ella.
Alison no soportó la presión.
Sin decir una palabra más, dio media vuelta y salió corriendo.
No se detuvo hasta llegar al jardín.
Apoyó una mano contra la pared mientras intentaba calmar su respiración.
—No puede ser...
Cerró los ojos con fuerza.
—¿Por qué...?
Ese rostro.
Ese nombre.
Era demasiado.
Tal vez lo mejor sería abandonar ese universo antes de que fuera demasiado tarde.
Justo cuando estaba decidida a marcharse, una voz sonó detrás de ella.
—¿Te encuentras bien?
...








