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El extraño mundo de Macores (ABDL)

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Sinopsis

Una historia desconcertante, de un pobre diablo atrapado por las reglas de un mundo que no conoce, "encerrado" en la gran mansión Kesteers. Acompaña a Jhon Anderson, ahora conocido como Liam Kesteers, en su aventura en un nuevo mundo, donde el viejo equilibrio de poder a destruido gran parte del planeta Se bienvenido a Macores un mundo donde el apocalipsis fue superado acuesta de millones de vidas y dónde no todo lo que brilla es oro. Todo mientras el mundo entero lo ve como a un lindo "bebé" ############################## Advertencia está historia contiene contenido A.B.D.L y puede no ser del agrado de muchos si no te gusta evita leer esta historia, si no es así eres bienvenida/o a leer a gusto

Genero:
Fantasy
Autor/a:
lucas
Estado:
En proceso
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Problemas, más problemas y… ¿Pañales?

Destellos de dolor y una inevitable agonía es todo lo que Jhon Anderson sentía, desplomado en el piso de su departamento estaba el joven adulto, muy mal herido.

Él sabía qué jugar con el dinero de los Perretti era una pésima idea, trató de convencer a su jefe que cancelará el plan, pero no lo logró y estas son las consecuencias.

Todo se salió de control de un momento a otro, una bala de alto calibre le voló la cabeza al jefe Clemente del valle, toda su pandilla entro en caos, los disparos comenzaron de manera instantánea, muchos civiles murieron y más aún los hombres de Clemente.

Jhon solo fue un hombre "suertudo" que logró huir de la interminable matanza orquestada por los Perretí, toda la padilla ahora eran cadáveres en las calles de Colin Wods, la que fue conocida como la implacable pandilla Asura ya no existe, completamente exterminada.

Jhon Anderson solo era un tipo cualquiera dentro de Asura, solo fue un mensajero, jamás se ensució las manos, sus otras funciones consistían en la contabilidad y en mediar conflictos.

Ahora Jhon Anderson está sangrando en el piso de su sala, después de huir no pudo festejar la gloria de salir con vida, ya habían mandado a alguien a "limpiar", y mientras escapaba por los callejones recibió tres disparos en la espalda.

Este tal parece que será su final, nunca estuvo orgulloso de lo que hizo, pero solo era su manera de sobrevivir, con una vida como un huérfano pobre y con hambre, las calles lo moldearon a su propio estilo oscuro.

Mientras su vista se nublaba más a cada segundo Jhon se preguntó qué se sentiría haber tenido una familia, pero también temía ir al infierno, aunque nunca fue muy religioso que digamos, el miedo si existía.

Con un último temblor doloroso, soltó su último aliento, preparado para lo que sea que siga.

∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆

Estaba en Las sombras, en silencio absoluto, miré a mi alrededor esperando mi posible juicio, pero nada.

No ha pasado nada en un incalculable tiempo, podrían ser días o semanas, no estoy seguro si fueron meses o años, si ésto es el infierno, es más horrible de lo que pensé.

Lo único que he podido hacer aquí es pensar y no me gusta para nada todas las cosas que mi mente me recalca, todo el mal del que fui cómplice, cada maldita decisión que tome, y por sobre todo, no puedo olvidar lo doloroso que fue morir.

Ahora mismo estoy discutiendo conmigo mismo si fue buena idea haber hecho mi testamento dejándole todo a la caridad o si solo era una manera equivocada de buscar piedad por mis pecados.

Lo peor es que llegué a la conclusión de que es muy posible que nada de ese dinero jamás llegué a la caridad, es más fácil para mi intuir que algún político rico y corrupto o que los mismos Peretti se lo hayan quedado.

Mientras este tema terminaba de abordar mi mente, ví a lo lejos algo de luz por primera vez en quién sabe cuánto tiempo.

Con una irresistible atracción, deseo y locura por encontrar cosas nuevas en este horrible vacío, traté con todas mis fuerzas de alcanzar la luz.

Aunque mi cuerpo no se ha movido desde lo que parece una eternidad, ahora estoy a toda máquina, moverse en este vacío es como flotar en agua, claro que sin el agua, sin sentir dónde es arriba o abajo y sin poder controlar correctamente la dirección de hacia donde "nadó", se siente como si levitará en intervalos incomprensibles.

Ya casi llego, ahora puedo ver lo que es, me sorprende un poco, parece un niño..... No más bien un adolescente, no puedo reconocer sus rasgos ya que todo él brilla de un blanco platinado.

Cuando me acerqué a él, o lo que creo es un él, sentí un temblor muy potente que hizo eco en todo el vacío, mi pecho está hormigueando de forma muy extraña, luego vino un fuerte resplandor proveniente del niño que me cegó por completo.

Luego de un instante todo quedó en la oscuridad, casi puedo sentir un atisbo de irá, es raro, todo en este lugar lo es, desde que morí y llegué aquí no he podido sentir por completo mis emociones.

Pero ahora sólo me siento solo y muy triste, a su vez siento odio e irá por seguir aquí atrapado, dónde sea que esté.

Esté lugar es solo mental pero no puedo sentir, no puedo ver ni oír, no puedo hablar ni tampoco me siento completamente yo.

Mientras todo esto me rondaba por la cabeza, algo cambió.

Un nuevo temblor más fuerte que el anterior y un destello aún más brillante y lo que creí que jamás pasaría por fin, pasó, mi conciencia se apagó…

∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆

Vemos como una doncella entra de manera educada y silenciosa en el gran cuarto, una espaciosa habitación muy bien decorada y lujosamente amueblada.

Lo doncella se detiene frente a la gran cama y mientras saluda con una elegante reverencia a la mujer en la cama, habla con una voz dulce pero madura.

"Buen dia mi señora hay nuevas noticias, su hijo se está recuperando, su fiebre bajó después del tratamiento del curandero, según él, en unos días se despertará pero puede que allá inconvenientes".

La doncella una vez terminó su informe espero la reacción de su ama y señora de esta casa, la gran prestigiosa casa Kesteers.

"Liara tu lo viste con tus propios ojos, mi pobre hijito estaba casi muerto cuando él idiota de Marco llegó para tratarlo, ¿Aún es posible que mi bebé viva?¿Qué esté sano luego de todo esto...?".

La Matriarca de la familia Kesteers estaba completamente preocupada y aterrada por la condición de su hijo menor.

No se había separado de él en toda la semana, hasta ayer que la condición de su pequeño empeoró y el curandero la alejó del cuarto del niño, ya que según él, necesitaba más espacio para un procedimiento delicado.

Esto la tenía muy alterada, tanto que la servidumbre de la mansión casi tuvo que obligar a su propia señora a descansar y dejar al delicado joven amo en manos del curandero.

La doncella, Liara, solo pudo sentir pena por su ama y por el pequeño amo, no tenía la educación necesaria para responder a su pregunta pero decidió responder con lo que ella misma quería que pasé.

" Mi señora, él joven amó es fuerte, él ya resistió la peor parte, ahora solo queda esperar, el se recuperará".

Con esas palabras que ni ella sabía que tan ciertas eran, logró calmar a su señora y mientras esperaba la conclusión a la que su señora llegará, alguien tocó la puerta.

Liara se acercó a la puerta y salió a recibir a quien tocó, era la vieja ama de llaves, Carmilla, quien a pesar de su edad parecía haber corrido un maratón.

"¡Liara, el joven amó!…¡Despertó!".

Con su voz agitada y ronca por la edad, estas fueron sus palabras, dichas con euforia y alegría, tan fuerte que la señora de la casa la escuchó y fue la primera en reaccionar y salió corriendo de su dormitorio hacia el de su hijo menor.

∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆

Decir que me sentía mal sería decir muy poco al respecto, estoy hecho polvo.

Anoche parece que tuve una buena noche de bebidas, es lo único que me explica este sensación de resaca y de el extraño sueño de……… ¡Espera, ¿no estaba muerto?!.

Ese recuerdo vivido no podría ser un sueño, yo me morí estoy seguro, ¿Entonces qué es ésto y dónde estoy?.

Veo que estoy en una habitación bastante enorme, parece ser casi tan grande como la mitad de mi departamento, la habitación no esta oscura pero tampoco iluminada por completo, parece haber una luz tenue de color celeste.

Lo más extraño de este cuarto, aparte de su tamaño, es la decoración, la pared está tapizada con temática de estrellas y planetas, el piso de madera está tan pulido y limpió que fácilmente podría haber sido instalado ayer, en varias secciones de el suelo hay un tipo de goma como los usados en atracciones para niños chiquitos y también veo varios baúles abiertos llenos de lo que creo son juguetes.

Eso no es lo más jodidamente extraño, no ni un poco, lo es donde yo estoy acostado, en una maldita cuna enorme, tanto que creó fácilmente cabrían una o dos personas más aquí dentro.

"¿¡Quia memonios ocudde aquí!?".

Esto se me escapó de la impresión al ver la cuna y a su vez ver lo qué yo tengo puesto, comenzando desde mis pies con unas medias largas y coloridas a rayas, que van desde mis pies y terminan casi a la altura de mis muslos, subiendo veo algo muy chocante, tengo lo que parece ser un overol pero de esos para bebés con botones en la entrepierna.

Todo esto llegó a la peor parte, puedo ver y hasta sentir un abultado pañal entre mis piernas, es enorme, no se parece en nada a los pañales clínicos ni a los vendidos en farmacias.

"¿¡Foder wue mieda esta pasando y podwue suedño ashii!?”.

De un susto pase a otro en el momento en el que volví a hablar, si se le puede llamar así a mis gritos horrorizados, toqué mi boca para descubrir con gran asco y vergüenza que llevaba un enorme chupon de bebé en mi boca, que luego escupí.

Luego del doble espantó vinieron dos peores, en primer lugar mi mano…¡No es mi jodida mano!. Ohhh no, no lo es, es una mano más joven y muy palida y sueve, no mis manos fuertes y de color cartón.

El segundo fué qué en el momento en qué me senté para apreciar más de mi cuerpo, vaya horrorosa sorpresa me encontré, sentí la zona de mi entrepierna muy húmeda y tibia.

El sonrojo que debo tener ahora mismo debe de ser magistral ya que siento mi cara arder de la vergüenza pero sobretodo tengo un miedo mayor a este lugar y más aún a las personas que lo decoraron así y las que posiblemente me vistieron así.

"¡ Aaaaahhh tengo que escapar rápido de este maldito lugar!".

Con todas mis fuerzas me levanté y traté de saltar los barrotes de esta gran cuna, traté porque fallé con éxito.

Al momento en el que salte, el estúpido overol que tengo puesto se atoró en algun lado y quede del lado de afuera de la cuna colgando de los tirantes de esta horrosa ropa.

"¡Wueeeeaaaa que asco!".

¡Esta porquería me está haciendo calzon chino pero con un maldito pañal completamente mojado!, Que maldito asco y que vergüenza tengo ganas de matar a golpes a alguien.

Mis malditas manos no alcanzan la parte atrapada de los tirantes del overol y no logro tocar el piso, pero se me ocurrió una idea.

Con algo de esfuerzo alcance los botones de la entrepierna los abrí y repentinamente caí al piso.

"¡Carajos mi cara ay yay ay ay!, ¡Maldita mi suerte de mierda!".

Me levanté como pude del piso con los ojos llorosos por el golpe en la cara, no me mal entiendan, me dí muy fuerte la nariz contra el piso y me puso los ojos llorosos, yo no lloró por una simple caída…

Con la vista algo más recuperada corrí a la puerta en un intento de irme de este infierno pero un frio en mis piernas y por sobre todo en mi entrepierna me hizo mirar hacia abajo.

Estoy casi completamente desnudo, solo tengo una remera con estampado de perritos, medias largas y un jodido pañal enorme de un osito que está notoriamente empapado y amarillento.

"¡Ayyy por Dios que vergüenza tengo que sacarme está porquería y conseguir ropa decente!".

Así es, sin ropa decente no pienso salir de aquí, no voy a dejar que nadie me vea así, es vergonzoso de una manera inexplicablemente enorme.

Corrí hacia un rincón donde vi un armario grande, lo abrí para buscar algo que ponerme pero vaya que sorpresa, todo es como para un bebé enorme y cada ropa es más repulsiva que la otra.

Pero sobre todos mis problemas, el más grande es que no hay ropa interior, solo pañales, muchos pero muchos pañales de todos los tipos y colores.

"¡Al demonio me voy con el overol y sin esta porquería!".

De inmediato trate de sacarme el vergonzoso y ahora muy frío pañal pero estos no tienen cintas y es muy resistente, no lo puedo romper ni sacar.

"¿Carajos como me quitó ésto…? "

Murmuré mientras batallaba con el asqueroso "artefacto", por más que lo intenté no lo pude ni bajar un poquito, lo que es raro porque según yo, no lo siento tan ajustado como para no poder bajarlo.

Sin más opciones corrí de nuevo a la cuna y con algo de esfuerzo y unos cuantos saltos logré bajar el overol, que ahora puedo ver mejor, es celeste con dibujos de vaquitas de San Antonio y por lo visto es un enterizo.

Este es literalmente el menos infantil de entre todos los que ví en el armario antes, no me queda de otra que ponermelo otra vez y ya irme de aquí de una vez por todas.

Rápido me lo coloque desde la parte de abajo hasta la de arriba y trate de ajustar los botones de la entrepierna pero no me quedó muy bien y el pañal aparte de notarse ahora también es visible.

"Me rindo, ¡al carajo ya me voy!".

Nuevamente corrí a la puerta y esta vez la abrí con algo de dificultad porque no llegaba al pomo de la puerta.

Afuera me esperaba un gran pasillo iluminado armónicamente y muy lujoso a simple vista.

Ahora estoy corriendo en busca de una salida, o lo estaba hasta que choque con una vieja espeluznante vestida de sirvienta.

Que susto de muerte, tengo que seguir huyendo, me levanté rápido y seguí corriendo en la dirección contraría pero en eso escuche a la vieja decir algo a medias.

"¡ Ohhhhhh joven amó! ¿esta usted…?".

No supe qué más dijo el vejestorio ya que no me detuve y seguí corriendo hasta que llegue a una gran sala con vista a unas grandes puertas cerradas, pero lo mejor es que ví una más pequeña abierta por donde un pequeño grupo de mujeres vestidas de sirvientas sacaban y entraban cosas.

Corrí rápido entré el grupo que no se esperaba mi presencia y salí fuera, en la distancia podía ver unas rejas y muros altos que rodeaban todo este terreno o mansión, un camino empedrado se bifurca en varios otros.

Tomé el que más me pareció ir hacia las lejanas rejas de la susodicha salida y corrí a toda máquina como si me siguiera el diablo mismo.

Cuando pude divisar la salida ya muy cansado y me dirigía hacía allí escuché a alguien detrás mio.

"¡No corra joven amó quédese ahí mismo y yo lo escoltó con su madre!, Por favor no tenga miedo y venga conmigo, ¿siii?".

Aunque bajó su tono de voz al final de su oración, el hecho de que una mujer armada con una jodida armadura ligera y una espadota me persiguiera no ayudaba a calmarme en lo más mínimo, pero sobre todo no me iba a detener.

Rápidamente me di la vuelta y continúe corriendo, ya casi atravesaba la salida, a pocos metros de la misma veía un posible bosque, pero eso fue lo último que supe cuando un agotamiento masivo me tiro al suelo y caí profundamente dormido.

"N_noo joder…….".

∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆

La mansión Kesteers está actualmente patas arriba, su joven amo que se creía posiblemente a punto de morir se despertó, no solo eso, no, el pobre estaba tan asustado que huyó fuera del recinto y casi llega al bosque de Allesters, un lugar sumamente peligroso para un pobre y delicado bebé cómo él.

Por suerte y por desgracia él no estaba del todo recuperado y no logró salir de la propiedad, además Jeselin, la hija del comandante Bardos estaba en las cercanías y pudo regresar al pequeño a casa.

Aunque no logró calmarlo si lo llevo en tiempo record con la matriarca de la mansión y la mismísima madre del pequeño.

Mientras tanto dicha madre pelirroja estaba con el alma que se le salía, su bebé sobrevivió a una tragedia para casi caer en otra.

Ahora solo le queda esperar a que nuevamente despierte su nene más chiquito, por mientras lo llevaría al baño ella misma y lo prepararía para dejar fresco y limpiecito a su bebé, no sin antes consultar sobre la salud del pequeño con el curandero.

"¡Marco dese prisa y dígame que tiene mi pequeño!".

Aún con los nervios a flor de piel exigió al curandero Marco, mientras veía a su nene más pequeño respirar lenta y calmadamente.

"Señora Celestine trate de tranquilizarse, el joven amo está mucho mejor, solo sufrió de un agotamiento por su exabrupto despertar, está bien de salud ahora pero recomiendo que no lo muevan aún".

El curandero Marco aseguró, sabiendo que el niño podría alterarse nuevamente si lo despertaban, así que añadió.

"Señora debe de evitar mover mucho al joven amo o podría alterarlo otra vez, déjelo reposar y cuando vuelva a despertar trate de calmarlo, aún está algo delicado y no debe de agitarse mucho".

Con esas palabras y con un asentimiento de la matriarca Celestine, se retiró y le dió privacidad a madre e hijo.

La pelirroja y sobre protectora madre decidió quedarse a cuidar a su bebé, mientras lo mimaba con cautela, noto que su nene más pequeño se removía incómodo en su cuna y vió a través de los botones de la ropita del pequeño el problema.

"Ayyy mi pobre ternurita…, no creó que ese pañalito aguanté más".

Con ternura maternal practicada por años, levantó con mucho cuidado al pequeño y lo llevó al baño ubicado a unos metros del armario del menor, lo subió con suavidad al cambiador y empezó a desvestirlo.

Solo que ni ella ni el "pequeño" esperaban que se despertara a medio cambio de pañales…

∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆

<Dos horas antes>

Maldita sea, casi llegaba a la salida, porque diablos me pasa ésto a mí…

Aaah, claro, mi karma no debe ser muy bueno que digamos, no me sorprende estar de nuevo en éste vacío.

Mientras pensaba, observo mis alrededores y veo un panorama conocido, pero a su vez, desconocido.

El anterior vacío oscuro fué cambiado a un mundo de blanco y negro, solo que con más grises y platinados. Aún veo algunas zonas lejanas dónde predominan el blanco o el negro, pero el resto parece ser una amalgama de tonos.

Antes solo “flotaba”, ahora estoy de pie en un “suelo” que es lo más parecido a un líquido newtoniano.

Siento mis pies hundidos hasta los tobillos, apenas y puedo mantenerme estable. También puedo sentir mi cuerpo, mi pulso y mi respiración, así que no debería de estar muerto.

Ahora que lo recuerdo, una extrema vergüenza llegó a mí, de inmediato comencé a revisar mi cuerpo, pero para mí alivio ya no traía esa fea ropa de mal gusto, pero sobre todo no llevo ningún horrible pañal.

Viendo mejor, mi cuerpo mismo es traslúcido y de un tono grisáceo, no logro distinguir que llevo puesto pero para mí suerte reconozco que este es mi cuerpo.

“¿Y ahora qué haré?,¿Hasta cuándo quedaré atrapado aquí otra vez?”.

No sé con exactitud qué hacer en está situación, pero la última vez salí del vacío cuando me acerqué a la “luz”.

En este caso es complicado ya que todo es de diferentes tonos, quizás si llego a una de las zonas blancas en la lejanía, pueda salir de aquí.

Así es como, después de unos minutos incómodos mientras pensaba, decidí ir a la “nada” blanca.

Cada paso que doy se siente muy difícil y muy pesado, ya llevo caminando bastante y aún mi destino parece lejano.

Sin más opciones empecé a trotar con dificultad, por fin noto el avance, también descubrí que cuánto más me acerco a mi objetivo más cercano, mis pies y mis piernas se hunden más.

Ya estoy hundido hasta las rodillas y apenas avanzó un poco cada tanto, seguí con esfuerzo un poco más pero ya estoy agotado no sé si deba seguir.

“Huuuewuee ehe ahhww ehe hueww mmm”.

Mientras pensaba en detenerme y regresar a un suelo más firmé, escuché un llanto bastante desgarrador en la distancia, justo hacia donde me dirijo.

Tomé todo el valor que pude reunir y seguí avanzando con todas mis fuerzas, ahora mi abdomen también está hundido y aunque casi no puedo avanzar, no me pienso detener.

“Sniiff sniiff wuehee…¿mamá dónde estás?”.

La voz volvió a resonar en una distancia algo cercana, yo solo apresuré el paso y por fin pude ver al dueño de los lamentos.

Es un niño algo bajito, peliblanco, muy escuálido y con una familiar vestimenta infantil, esté chico flotaba en un pequeño botecito que no lograba ver del todo.

“¡Niño voy para allá!, no sé qué te ocurra pero por lo qué sea no te bajes del bote, está muy profundo aquí”.

En el momento que el chico escuchó mí voz, se sobresaltó del susto y por poco se cae de su botecito.

“Ten mucho cuidado niño si te caes aquí está muy hondo, apenas yo puedo moverme aquí”.

Le dije está vez con un tono de voz más calmado pero autoritario.

“¿Quién eres tú?”.

Con ese simple murmullo algo curioso, el chico me miró ahora más tranquilo pero cauteloso.

“Chico puedes llamarme Jhon,¿Cuál es tu nombre?”.

Después de pensarlo bien, le dije mi nombre mientras todavía me muevo lentamente hacia su posición.

“N_no debo hablar con extraños…mami dice que no se hacé”.

Su respuesta tan infantil, a pesar de su apariencia casi adolescente, me tomó por sorpresa.

“Chico, ya no somos extraños, tú ahora sabes mi nombre y yo quisiera saber el tuyo, ¿Me lo puedes decir porfavor?”.

El chico pareció pensarlo pero se detuvo para mirar detrás de mí muy asustado, cuando me di la vuelta ya era tarde.

Una gran ola grisácea me trago al suelo, siento que me ahogó y no hay manera de evitarlo, pensé que estaba por volver a morir, cuando de repente sentí un jalón y caí de bruces en algo duró.

“ Ehh…eh,¿ e_ estás bien?”.

Escuché al niño decir, mientras escupía el raro líquido que compone el suelo de este maldito lugar.

“Gracias chico me salvaste”.

Después de tomar una gran bocanada de aire estás fueron las primeras palabras que le dediqué. No sé cómo un chico tan flacucho me sacó de esa cosa pero se lo agradezco.

“Uhh de nada…, mi nombre es Liam…, pero me gusta más que me llamen Lió”.

Se presentó el chaparro, ahora que estoy más cerca de él puedo ver porque me pareció tan familiar su ropa. Era con la que desperté está mañana.

“¡¡Oye chico!!… Quien eres realmente, ohh perdón por el exabrupto, es que te me haces conocido”.

Casi la cagó ahí con mí reacción, pero logré notarlo a tiempo y baje mi tono de voz hacia el chico que se notó asustado.

“Yo… Yo soy…, Liam Dearis Kesteers, o solo Liam Kesteers, como mami dice que me presenté…”.

Ésto no me da mucha información pero es un avancé.

“ y Liam ¿Sabes dónde estamos?…, ¿O cómo salir de aquí?”.

Le pregunté al chico, Liam.

“Me gusta más que me digan Lió”.

Dijo el chico, está bien, anotado, Lió no Liam.

“ Y no sé cómo salir…, pero creó…, creó que es el mundo de los sueños así que hay que despertar……, o eso creó”.

Eso dijo finalmente, luego de pensarlo un momento. Si ésto es un sueño, es de él chico o mío…., Mejor lo dejo para después.

“¿Y cómo despierto?Además, ¿ Qué pasará contigo… y conmigo?”.

El chico cambió muy rápido de expresión y por alguna razón ahora se ve triste.

“Oye Lió,¿Por qué esa cara?”.

Atiné a preguntar, aunque el chico no respondió a éso.

“Por favor…, cuida de mamá y vive bien mi vida…”.

Con esas palabras el chico brillo en un blanco puro y desapareció, el momento fué tan impaciente qué no llegue a reaccionar.

Antes de siquiera poder expresarme o preguntar algo más, el pequeño botecito se tambaleó muy bruscamente y caí sobre mi trasero.

Ahora que lo noto, esté botecito, se me parece a algo, ¡no!, más bien lo es.

Es la cuna dónde desperté antes, aunque llegue a esa conclusión no tuve más tiempo, una repentina sacudida me tiró de bruces otra vez y todo se oscureció.

Al segundo siguiente, sentí mis párpados abrirse con pesadez y lo que ví me dejó pasmado.

Una linda mujer pelirroja, alta y muy bien dotada, estaba sobre mi, solo que no de la manera que yo esperaría, me estaba desnudando.

El jodido problema, es que me está quitando un muy obvio pañal usado y poniendo uno limpió.

El shock fue tan electrizante que me quedé paralizado y rojo como un tomate.

“Yyoo yo… ¡ahhhhhhhhhhhh!”.

∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆

Mi nombre es Celestine Catherine Kesteers, y en definitiva esté no es mi año, mucho menos esté mes.

Mi cuarto hijo, el más menor de la familia, el mes pasado cayó en cama por intoxicación de maná ambiental, nadie pudo preverlo y no había ningún sanador cercano. Posiblemente todos partieron a la capital.

En la desesperación recurrí a un curandero novato, Marco Guillermo Sastolin.

Aunque sea un novato cómo curandero, es de la casa Sastolin, una casa noble del reino vecino, Crimea. En un principio no quería requerir de la casa Sastolin, pero la salud de mi pequeño estaba en juego, apreté los dientes y acepté cualquier consecuencia de pedir la ayuda de los Sastolin.

El mayor inconveniente resultó ser una tormenta muy fuerte, está inesperada tempestad atrasó la llegada del curandero Marco hasta hacé nueve días.

Para ése entonces, mi bebé estaba muy delicado, con fiebre alta, delirante y con un gran dolor, causado por sus contrapartes mágicas recientemente despertadas.

Cuando ése idiota, presumido, egocéntrico, inmundo, descarado y novato curandero, me dijo que me alejará de mi bebé casi lo mando a decapitar.

Para su suerte mi servidumbre y en especial mi ama de llaves y mi doncella, salvaron su cuello al convencerme de darle espacio para cuidar de mi pequeño.

Esa noche estaba que me moría de la angustia, no dormí hasta bien caída la noche.

Si eso fuera todo, esté año sería uno malo como ninguno, ¡pero nooo!, Hoy apenas abrí los ojos y pumm, sorpresa tras sorpresa.

Mi bebé que ayer estaba en su peor estado, hoy se despertó.

Cuando escuché la noticia de boca de Carmilla, mi ama de llaves, deje el cuarto en un instante y corrí al de mi pequeño.

Detrás de mí venían una preocupada doncella, Liara mí doncella personal y más confiable, y una rezagada Carmilla que apenas nos seguía el paso.

Como el rayo mismo de una tormenta, invoqué mí Crissto, un hechizo de movimiento rápido, y salí disparada al cuarto de mi pequeño.

Sé qué no es algo que una dama respetable deba hacer, pero antes que una dama y mucho más que la señora de la casa Kesteers, soy una madre.

Pero vaya mi sorpresa al entrar al cuarto de Liam, esté no estaba por ningún lado.

“¡Lió no asustes a mamá dónde estás pequeño!”.

Ya muy exaltada y al no recibir respuesta alguna de mi chiquito especial, busqué con desesperación a Liam.

No estaba en su cuna cómo debería de estar normalmente, tampoco estaba entre sus juguetes como suele esconderse, ni en su armario donde suele hacer un caos una vez a la semana.

Ya muy alerta corrí al baño donde esperaba que no estará pero ahora deseaba encontrarlo allí.

Tampoco estaba por ningún lado, cuando ya me sentía muy mareada y con un posible pánico, Liara llegó con noticias aún más importantes.

“¡Huew huew se_se_señora Celestine!, ¡el joven amo Liam trató de salir de la mansión!”.

Casi con la voz entrecortada por la agitación, ella soltó ésa bomba, por un momento mí corazón se detuvo.

Antes de siquiera tratar de aclarar mis peores temores, una guardia recién graduada de la academia de caballeros, Jeselin, hija del comandante Bardos, entró cargando como a una princesa a mí bebé.

Se lo arrebaté de las manos en un segundo y le pedí…exigí que me diera un informe.

En resumen, no fue agradable descubrir que mi pequeño solecito casi escapa al bosque de Allesters, peor aún fué saber qué él estaba muy alterado y que además se desmayó en las afueras de la mansión.

Si ya tenía un dolor de cabeza, ahora creo que voy a tener una fuerte jaqueca, después de hablar con el curandero Marco solo quería estar a solas con mi bebé.

Gran sorpresa me encontré ahora, mientras estaba cambiandole el mojado y pesado pañal a mi chiquito, él empezó a despertar.

Sus ojitos curiosos como siempre, observaron sus alrededores, luego a mí por unos segundos, con una mirada algo confundida, después siguió con su mirada mis manos hasta su pañalito con estampado del osito chistosito.

Su cara fué de asombro como ninguna, luego se puso rojo como un tomatito, no sé qué le pasó pero en ése instante se veía muy tierno y más vulnerable de lo habitual.

“Yyoo yo… ¡ahhhhhhhhhhhh!”.

En solo segundos, tuve que dejar de apreciar a mi tímido bebé ya que se sobresaltó de una forma que nunca había visto en él.

Luego hizo algo que me rompió un poco el corazón, algo de lo que jamás había hecho nunca, me palmeo mis manos y las alejó de él.

No sé porqué lo hizo pero su carita asustada me llevó a éste momento, tomé a Liam en mis brazos y lo abracé, tratando de calmarlo.

“¡Mmm nnoo shuueltame!”.

Solo que no funcionó como pensé y él se está removiendo en mis brazos para bajarse, además de que lo oigo dar balbuceos asustados y algo hasta desesperados.

“Lilimos gibres del mondo respondo”.

Sin otra opción comencé a cantar el rito del alma en reposo, no sabía qué más hacer, no es lo convencional pero sirvió para adormecer a mi pequeño.

“Lilimos gibres del mondo respondo”.

Susurré el hechizo más bajo, mientras mi pequeño se tranquilizaba aún más, pero aún intentaba bajar.

En éso, escuché su pancita gruñir y supe al menos cuál era uno de sus problemas, tiene hambre.

Aprovechando que el hechizo lo calmó lo suficiente, lo volví a acostar en el cambiador y terminé de limpiar sus partecitas para cerrar la parte delantera de un nuevo pañal limpió a la altura de su ombliguito.

Liam estaba en silencio, muy somnoliento pará sus berrinchitos lindos de siempre, pero aún está muy rojito y todavía veo que está asustado.

Lo tomé en brazos otra vez y me voy con él hacia su habitación, ya aquí lo deje en su corral un momento y tomé de su armario un onesie de conejito color marrón.

Cuando volví mi vista a Liam el estaba casi que se cae del corralito, intentó salir cuando me distraje buscando su pijamita.

“Lió, no puedes asustar tantas veces a mamá así, ven chiquito upa Lala”.

Con Liam otra vez en brazos, me senté en la silla mecedora que una de mis sirvientas trajo para mí hace un rato, le terminé de quitar su overol favorito y lo vestí con su pijama de conejito.

Se notaba para nada contento, a veces me molesta el tan puro amor que le tiene a ese simple overol, pero luego recuerdo que él me ama mucho más a mí.

¡¡GRUUUOOODD!!.

Con otro sonidito, la pancita de mi pequeño Lió me daba otra llamada de atención.

“Yaa ya, Lió, ¿Quién va a tomar teti?…ayy si, ¿Quien va tomar teti? Si eres tuuu”.

Con mucho cariño lo llene de besos y caricias en su linda carita roja y adormilada, mientras me aflojaba el vestido y mi corset.

“Nooo mmm deshjaame”.

Mi pequeño Lió aún está bastante alterado, no creía que tomé su desayuno en ése estado, sin más opciones volví a cantar el hechizo alma en reposo.

“Lilimos gibres del mondo respondo”.

Su carita llorosa se aclaró un poco y empezó bostezar y frotar sus ojitos, sin más dilación saque una de mis bubis y la acerque al pequeño, él la tomó muy confundido y adormilado, así que la guíe hasta su boquita.

Éso fué suficiente para que el siga el resto por su cuenta, luego de unos largos minutos escuchando la tranquila respiración de Lió y sus soniditos al alimentarse, le cambié al otro pezón después de recibir un gruñidito fastidiado de mi bebé.

Es muy tierno cuando quiere su teti, por un buen rato tomó hasta que se quedó dormido.

Le puse su chupete y lo lleve hasta su cuna, aunque antes de acostarlo decidí que dormiría conmigo hoy y retomé camino a mí habitación.

Las sirvientas y las criadas se movían por todas partes, manteniendo la mansión en su máximo esplendor, ví a Liara en la gran sala y la llamé con una mirada.

“Liara no quiero que nadie me moleste hasta mañana, asegúrate de guíar al curandero Marco a una habitación cerca de la de Liam y avísale que el pequeño despertó otra vez pero que logré dormirlo y cambiarlo”.

“Sí señora Celestine, así se hará”.

Con esto arreglado llegué hasta mi cuarto y me acosté con sumó cuidado con mi bebé aún en brazos.

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<SIGUIENTE CAPÍTULO: ¡NO SOY UN BEBÉ!>

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