LA FECHA QUE AUN RECUERDO
Hay fechas que olvidamos sin esfuerzo.
Y hay otras que guardamos como un tesoro.
El 9 de abril es una de las mías.
Nunca quise olvidarlo.
Ni siquiera después de todo lo que vino enseguida.
Quizá porque algunas fechas dejan de pertenecer al calendario y comienzan a pertenecer a nuestra historia.
A veces me sorprende la facilidad con la que puedo recordar aquella noche.
Los nervios.
La emoción.
La incertidumbre.
Como si hubiera ocurrido ayer.
En aquel momento, yo no sabía que estaba a punto de conocer a alguien que ocuparía tantos pensamientos, tantas lágrimas y tantas páginas de mi vida.
Para mí era simplemente una cita.
Una cita con un hombre con quien había hablado durante apenas dos días en una aplicación para conocer personas.
Aunque suene un poco loco, sin haberlo visto en persona ya me parecía alguien increíble. Incluso guapo.
Y asi inició todo; parecía un miércoles cualquiera.
Había terminado mi jornada laboral y caminaba hacia el lugar donde habíamos acordado encontrarnos.
Entonces lo vi.(nervios)
Me estaba esperando a una cuadra de mi trabajo.
Recuerdo perfectamente la camisa azul que llevaba puesta. Era uno de esos colores que parecían haber sido hechos para él.
Y recuerdo cómo mi corazón comenzó a acelerarse.
Las mil preguntas que me había hecho durante el camino desaparecieron de repente.
Por un instante, solo existía él.
Y luego ocurrió algo que todavía puedo recordar con absoluta claridad.
Me entregó una rosa.
Una sola rosa.
Un gesto sencillo.
Pero suficiente para hacerme sentir especial.
Suficiente para hacerme pensar que quizá aquel hombre era diferente.
Que quizá era él.
¿Él para qué?
Bueno...
Eso es algo que descubriremos más adelante.
Después de eso, me subí a su moto y me llevó hasta casa.
El camino se sintió demasiado corto.
Y cuando llegué, no pude evitar suspirar.
Recuerdo cerrar la puerta y sonreír.
Sonreír como una tonta.
No podía dejar de pensar en él.
En la rosa.
En su camisa azul.
En lo bien que me había hecho sentir aquella noche.
Por alguna razón, no lograba borrar la sonrisa de mi rostro.
Y mientras me preparaba para dormir, un pensamiento rondaba mi cabeza una y otra vez:
"Quiero volver a verlo."








