Capítulo 1
John y Charlie miran en silencio el cadáver de una jovencita que fue abandonada cerca del puente principal. John tiene unas ganas de fumar terribles. Cuando pasaban estas cosas, solo eso calmaba su paciencia, o un buen trago. Pero está de servicio. El alcohol podía hacer fallar su mirada perfecta. Miró a Charlie. Parecía triste. Ambos lo estaban. Se fueron caminando hasta el auto viejo. Cuando entraron, Charlie comentó:
—Es solo una pequeña, John. Dios. Qué nos está pasando.
John quedó mudo. Pero luego habló:
—Lo sé, pero tenemos que hacer esto, lo hicimos mil veces ya.
—Pero voy a ser abuelo, eso me da otra perspectiva —y miró por la ventana, pensativo.
John arrancó y se dirigió a la comisaría. Ni bien llegaron, se cruzaron con su jefe, Johanson. Los miró. Charlie siguió hacia su escritorio. Johanson se dirigió a John:
—¿Qué le pasa?
John lo miró serio:
—Nada.
Johanson, insatisfecho, lo miró:
—Bueno, contá —mientras tomaba café en una taza negra.
—Lo de siempre: mujer, muy joven, alrededor de 20 años. Asesinato. La dejaron como desecho —y John calló.
—Estos casos siempre son difíciles.
John reaccionó rápido:
—Para nosotros no. Nos haremos cargo.
—Hoy no, vaquero. Hoy tendrás compañía. Resulta que recibimos un llamado de alguien que parece saber algo.
John lo miró espantado:
—Imposible, nadie sabe de esto.
—Bueno, parece que alguien vio algo. Los acompañará —John arqueó una ceja—. Es alguien importante y no quiero que lo espanten.
John le hizo una seña a Charlie y salieron los tres.








