Personalizar legibilidad
Aa

Make you mine — KOOKTAE

Sinopsis

Taehyung disfruta de usar faldas en secreto bajo la privacidad de su hogar y Jungkook se derrite cada vez que ve a su precioso novio usar ese tipo de prendas. Tras un incidente en el gimnasio, en donde un chico le estuvo coqueteando a Jungkook, Taehyung decide que no se va a quedar de brazos cruzados y hará todo lo posible para recordarle a su novio quién es su verdadero dueño.

Genero:
Erotica
Autor/a:
Vale
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Capítulo único

Taehyung tenía un secreto, un gusto sumamente particular, le encantaba usar faldas y cualquier tipo de conjunto que fuera estereotípicamente "femenino."

A pesar de ser alguien de mente abierta y sin masculinidad frágil, sabía perfectamente que no podía ir por la vida ventilando esa afición, mucho menos cuando vivía en medio de una sociedad tan mojigata y homofóbica como lo era la coreana. Por eso mismo, solo se permitía liberar ese gusto en la absoluta privacidad de su hogar y con la única persona a la que podía depositarle ciegamente toda su confianza, esa que sabía que nunca lo juzgaría y que lo amaría tal y como fuera, y ese era nada más y nada menos que Jungkook, su querido novio, con quién llevaba una extensa y estable relación de años.

Para Taehyung, ponerse una falda y unas medias resultaba terapéutico para su mente, era un ritual que lo ayudaba a desconectarse completamente de la cruda realidad, desprenderse de ese personaje que usaba frente a las cámaras para enfocarse por completo en su verdadero yo.

Adoraba apreciar frente al espejo la imagen de sus acaneladas piernas siendo adornadas con esas preciosas faldas de distintos colores y diseños le fascinaba, lo hacían sentirse inalcanzable de una inigualable manera y esa ocasión no fue la excepción. Después de un largo y tenso día de trabajo, lleno de ensayos con el grupo y un incidente en el gimnasio que le hizo hervir la sangre, llegó al departamento que compartía con Jungkook, se dio una larga ducha y envuelto en una cómoda bata de baño, se adentró en su clóset. En un compartimento oculto al que solo él tenía acceso, sacó aquel bello conjunto que había comprado de forma anónima por internet hacía semanas, una minifalda tableada de tonos grises con un cinturón blanco de hebilla grande y plateada.

El solo imaginarse usando ese atuendo lo hizo sonreír entusiasmado, así que, con prisa, se deshizo de la bata y dio inicio a su pequeño juego. Se colocó la falda, la cual resaltó sus caderas de una manera peligrosamente tentadora y la estilizó con unas calcetas altas de color negro, que abrazaron perfectamente sus muslos. Como último toque, se puso un suéter ceñido de cuello redondo que acentuaba su bien ejercitada figura.

Se plantó frente al espejo de cuerpo completo y mierda, se veía realmente divino. Las diferentes tonalidades de grises hacían resaltar la calidez de su piel de una manera preciosa, potenciando esa característica elegancia que solía poseer. Se dio la vuelta para evaluar el panorama trasero, apreciando la manera en que sus firmes y bien trabajados glúteos levantaban parte de la falda, dejando al descubierto una porción considerable de piel.

El delicado roce de la tela contra su piel desnuda le provocó un delicioso y placentero estremecimiento, haciendo que su entrepierna inevitablemente comenzara a despertar, sin embargo, el sonido de la puerta principal, seguido de la característica voz de su novio lo sacó abruptamente de sus pensamientos.

—¡Taehyungnie hyung, ya llegué! ¿Estás en casa?

Taehyung se debatió mentalmente entre responder o no, seguía molesto por el chico que le había estado coqueteando descaradamente a Jungkook en el gimnasio, pero tampoco quería aplicarle la ley del hielo a su novio, eso le parecía demasiado cruel e injusto.

—Sí, estoy aquí —respondió con una voz falsamente neutral desde la habitación.

Jungkook no fue directamente al cuarto, primero decidió tomar una ducha rápida en el baño del pasillo, detestaba la idea de acercarse a su novio oliendo al sudor del gimnasio, desde el inicio de su relación, se había propuesto darle a Taehyung únicamente la mejor versión de sí mismo. Una vez limpio y vestido con la típica ropa que solía usar cuando estaba en casa, se dirigió a la habitación principal, tocó la puerta un par de veces y al no recibir respuesta, asomó la cabeza por el marco de la puerta.

—¿Puedo pasar?

—Claro, también es tu cuarto —contestó Taehyung, sin apartar la mirada del espejo, aparentemente concentrado en acomodarse el cinturón de la falda.

Jungkook notó de inmediato el cambio en su tono, una clara señal de que el asunto del chico en el gimnasio seguía presente en el ambiente. Decidido a arreglar las cosas, el pelinegro cruzó la habitación con pasos silenciosos, se acercó a su novio por la espalda, lo rodeó con sus brazos y lo pegó a su pecho en un cálido abrazo.

—¿Aún sigues molesto conmigo? —preguntó Jungkook, apoyando el mentón en el hombro de Taehyung, buscando sus ojos a través del reflejo.

—¿Tú qué crees? —respondió Taehyung, la molestia filtrándose inevitablemente en su tono de voz, aunque por dentro el calor del cuerpo de su novio ya empezaba a ablandarlo.

—Solo fue un malentendido, cariño. Te juro que no tenía ni idea de que ese chico me estaba coqueteando —explicó Jungkook, como llevaba haciéndolo desde que ocurrió el incidente—. Estaba concentrado en la rutina de pierna, y además, ya sabes que soy un poco lento para esas cosas.

—Era demasiado obvio, Kook —alegó Taehyung—. Por poco y se te sienta encima.

—Perdón, soy un tonto —admitió Jungkook, iniciando un lento y suave camino de besos que recorrieron la sensible piel del cuello de Taehyung y los cuales lograron que una pequeña sonrisa se asomara en sus labios—. Pero no me importa cuántos chicos o chicas se me acerquen, yo solo tengo ojos para ti. No cambiaría a mi precioso novio por nada en el mundo.

Taehyung no respondió, pero su piel erizada y el suspiro que se le escapó delataron que estaba cayendo lentamente ante los encantos de Jungkook, aún así, su orgullo fue más grande.

—Hmm... no sé si creerte.

—Oh vamos, no mientas, te vi sonreír por el espejo —le reclamó Jungkook con una risita baja. Luego, tomó suavemente el mentón de Taehyung entre sus dedos y giró su rostro para conectar sus miradas—. Créeme cuando te digo que haría cualquier cosa por mantener a mi lado esa hermosa sonrisa tuya.

Sin decir nada más, sus labios se conectaron en un beso que empezó de la manera más tierna y suave posible, un roce de disculpa que poco a poco se fue convirtiendo en un contacto hambriento y humedo, siendo este el reflejo puro de todas esas horas de tensión acumulada.

Al separarse por la falta de aire, Jungkook bajó la mirada por primera vez, escaneando el cuerpo de Taehyung por completo, sus ojos oscuros se detuvieron en aquella minifalda plisada y los muslos expuestos que se conectaban con las calcetas. Sus pupilas se dilataron por completo y su respiración se volvió pesada, su novio se veía tan jodidamente bien vestido de esa manera.

—Mierda, Taehyung... —la voz de Jungkook bajó de tono, volviéndose ronca—. ¿Te pusiste esto para mí?

Taehyung no le respondió pero sí sonrió con satisfacción al saber que su plan estaba marchando exactamente como lo había planeado.

—¿Te gusta? —preguntó Taehyung, batiendo las pestañas con una fingida y coqueta inocencia.

Los niveles de la cordura de Jungkook empezaron a bajar a un ritmo peligroso, era increíble cómo solo le bastaba ver la distinguida figura de su novio, vestida de una manera tan provocadora para volverse loco. Taehyung lo tenía a completamente rendido a sus pies.

Con la intención de hacerle saber a su novio el innegable efecto que tenía en él, Jungkook tomó con firmeza las caderas de Taehyung y con total descaro, apoyó su dura erección sobre el firme trasero del moreno, arrebatándole un inesperado jadeo. Luego, le susurró al oído con una autoridad que estremeció el cuerpo de Taehyung.

—Te ves jodidamente hermoso, cariño... —murmuró, acariciando lentamente las caderas de Taehyung—. Te ves tan bien con esta falda que me dan ganas de romperla y cogerte aquí mismo, frente al espejo —gruñó Jungkook, empujando su pelvis hacia adelante, imitando una embestida.

Las mejillas de Taehyung rápidamente se tornaron de un encendido color rojizo, claramente halagado por las indecentes palabras de su novio.

Guiado por su aparente poder, Jungkook empujó a Taehyung hacia la cama, obligándolo a caer de espaldas sobre el colchón, luego, se subió y se posicionó encima de él, atrapándolo con su tamaño.

—Te voy a follar tan duro que te vas a olvidar de aquel chico, del gimnasio y de todo cariño —aseguró Jungkook, con la mirada fija en los labios de su novio mientras estiraba las manos para sostenerle las muñecas contra las almohadas.

Jungkook se inclinó para besarlo, seguro de que ya había tomado el control total de la noche, sin embargo, antes de que sus labios se tocaran Taehyung reaccionó con una agilidad impresionante. Liberó una de sus piernas y acomodó la planta de su pie directamente contra el abdomen del pelinegro, frenándolo en seco y empujándolo hacia atrás con firmeza, la falda se recogiéndose un poco más, exponiendo la curva de sus glúteos.

—No tan rápido, cariño —advirtió Taehyung, con una sonrisa ladina y los ojos brillando con una chispa peligrosa—. No creas que te la dejaré tan fácil hoy.

Jungkook frunció el ceño confundido por el repentino freno mientras intentaba procesar cómo la sumisión de Taehyung se había esfumado en cuestión de segundos.

—Dijiste que harías cualquier cosa por mí —le recordó Taehyung, levantándose de la cama. Caminó nuevamente hacia su armario y del mismo compartimento secreto, sacó una correa de cuero negro con detalles plateados, la cual comenzó a balancear frente a los ojos estupefactos de Jungkook—. Arrodíllate.

La orden fue directa, cargada de una autoridad que le erizó la piel a Jungkook, no necesitaba ser un genio para saber perfectamente hacía qué dirección estaba yendo eso, la falsa dominación que había intentado imponer se desmoronó, y una sonrisa cómplice y sumisa se dibujó en sus propios labios ante tal maravillosa y erótica idea.

Sin dudarlo, Jungkook se dejó caer de rodillas en el suelo, justo a los pies de la cama, Taehyung se acercó a él, acariciándole los hombros con el borde de la falda y le colocó la correa en el cuello, ajustando la hebilla con un clic definitivo.

—Ya sabes cómo funciona esto, Jungkookie —habló, pronunciando su nombre con un tono meloso que contrastó con las siguientes palabras—. Esta correa significa que a partir de ahora eres completamente mío y que yo decido absolutamente todo.

Jungkook asintió con la cabeza, gesto que no pareció agradarle del todo a Taehyung ya que, antes de continuar con su plan tomó la mandíbula del pelinegro con fuerza, obligándolo a mirarlo.

—¿Acaso olvidaste cómo hablar? —cuestionó Taehyung, recibiendo una negación por parte de Jungkook—. Pues no parece, porque hasta ahora no me has podido responder con palabras.

—Lo siento Hyung... a partir de ahora, tú mandas y estoy dispuesto a cumplir cualquier orden que me des —respondió Jungkook, con un tono servicial.

El moreno sonrió satisfecho, llevando su mano a la cabeza de Jungkook para desordenar su cabello.

—Buen chico.

Taehyung comenzó a pasearse alrededor de Jungkook, jugando con la correa entre sus manos y sin quitarle la mirada de encima al pelinegro, tal como si estuviera admirando a su nueva mascota.

—Desde aquí puedo ver lo mucho que quieres cogerme Jungkookie —habló Taehyung con un tono burlón, llevando uno de sus pies a la notable erección de su novio y la cual, presionó con la fuerza suficiente para hacer que el contacto doliera pero al mismo tiempo, dejarlo con ganas de más—. Pero no lo harás... A menos que me demuestres el porqué te mereces ese privilegio.

El moreno caminó hasta posicionarse atrás de Jungkook y con su mano libre, tomó los negros mechones de su novio en un firme agarre, obligándolo a inclinar la cabeza hacia atrás.

—Por ahora, tendrás que conformarte solo con ver y si te atreves a desobedecerme, te juro que no voy a tener compasión contigo al momento de castigarte. ¿Entendido? —murmuró Taehyung con un tono autoritario cerca del oído de Jungkook.

—Sí cariño —respondió Jungkook.

—¿Perdón? —preguntó Taehyung, jalando con fuerza el cabello de su novio.

—Quise decir, sí Hyung.

El moreno soltó su cabello y le dio una palmadita el hombro antes de separarse de él para continuar con sus planes.

—Ahora, escúchame bien porque no te lo repetiré dos veces —indicó Taehyung, jalando la correa hasta el pie de la cama—. Te quedarás aquí y me observarás con atención, no puedes acercarte, ni tocarme y mucho menos tocarte a ti mismo y pobre de ti si se te ocurre cerrar los ojos o apartar la mirada.

—Entendido Hyung... —respondió Jungkook, colocándose obedientemente al pie de la cama.

Taehyung sonrió y sin soltar la correa, se subió a la cama, arrastrando sus rodillas por encima del colchón hasta posicionarse en el centro de la cama, en dónde se recostó y bajo la atenta mirada de Jungkook, levantó las rodillas antes de abrir lentamente sus piernas. La tela de la falda se abrió, cayendo con gracia por los muslos del moreno y dejando completamente expuesta su entrepierna y parte de su trasero.

Jungkook tragó saliva, con los ojos fijos en la pecaminosa vista que tenía a pocos y peligrosos metros de distancia.

—Mierda...

—Mírate, aún no he empezado y ya estás temblando —se burló Taehyung, con una sonrisa provocadora—. ¿Tanto te cuesta controlarte Jungkookie?

Inevitablemente, la respiración del pelinegro comenzó a acelerarse, sabiendo perfectamente lo que estaba a punto de hacer su novio.

—Hyung... por favor —consiguió articular Jungkook con la voz rota.

Taehyung ignoró deliberadamente la súplica y con lentitud, se llevó un par de dedos a la boca, chupándolos de la manera más obscena que se le pudo ocurrir y provocándole un ligero cosquilleo en el abdomen al pelinegro. Luego, sacó los dedos con un visible hilo de saliva y los deslizó entre sus propias nalgas hasta llegar a su entrada.

Jungkook observó con las pupilas completamente dilatadas, cómo uno de los largos y esbeltos dedos de Taehyung se hundía poco a poco en su interior, estirándolo de una manera tan hipnotizante que incluso tuvo que morderse el labio inferior para no jadear.

—Jungkook... —gimió Taehyung, empezando a meter y sacar su dedo, preparando su propia entrada justo enfrente de la cara de su novio.

El sonido de los húmedos chasquidos de aquellas embestidas, le provocó un escalofrío al pelinegro, estaba empezando a perder lentamente el control y su novio lo sabía, por su puesto que lo hacía, su maldita sonrisa llena de malicia lo delataba.

Taehyung sumó un segundo dedo y enseguida los separó en su interior como si fueran un par de tijeras, abriéndose a sí mismo de manera intencionada para que Jungkook pudiera ver cómo aquel húmedo y tentador músculo rosado se dilataba. El moreno comenzó a moverse a un ritmo lascivo, rozando su propio punto dulce mientras se humedecía los labios y liberaba suaves gemidos, completamente encendido por la mirada destruida del contrario.

Para Jungkook, presenciar aquello sin poder participar activamente, le pareció una tortura psicológica insoportable. Ver a Taehyung usando esa falda, embistiéndose con sus propios dedos de una manera tan obscena y oír el eco de sus húmedos gemidos sin poder tocarlo lo estaba volviendo loco. No quería, necesitaba urgentemente abrirle las piernas y llenarlo con su propia lengua, verlo retorcerse hasta hacerlo llorar del placer y suplicar por más.

Sintió su líquido preseminal manchar sus pantalones, al mismo tiempo que sus manos daban espasmos contra el colchón, conteniéndose con todas sus fuerzas para no agarrar esas caderas y destrozarlas.

—Tae... Hyung —se corrigió rápidamente—. Hyung por favor detente —imploró Jungkook, con la respiración entrecortada, el sudor frío bajando por su sien—. Déjame hacerlo a mí. Por favor, saca tus dedos de ahí... déjame usar mi lengua, déjame comerte el culo Hyung... te lo suplico.

—¿Qué dijiste? No te escuché bien, Jungkookie —respondió Taehyung con una sonrisa cargada de malicia, sin molestarse en detener sus movimientos y gemidos.

—Que me dejes comerte el culo por favor... —rogó Jungkook, con los ojos inyectados en lujuría y juntando las manos en un gesto de total sumisión—. Por favor, déjame complacerte con mi propia lengua, déjame lamer tus dedos... te lo ruego Hyung, déjame adorarte justo como te lo mereces.

Taehyung sonrió, completamente satisfecho al ver la desesperación de su querido novio, le encantaba verlo así, rogando por su cuerpo, dispuesto a abandonar hasta la última gota de su dignidad con tal de complacerlo.

—Está bien, ya que lo pediste con tanta educación —dijo Taehyung, con un tono condescendiente, casi como su estuviese haciéndole un favor a su novio.

Con un ruidoso chasquido, retiró sus dedos de su interior y tiró con firmeza de la correa, obligando a Jungkook a subirse a la cama.

—Pero lo haremos a mi modo. Acuéstate boca arriba —ordenó, con un tono profundo y seductor que le erizó la piel al pelinegro.

Sin dudarlo ni un segundo Jungkook obedeció a su novio y una vez acostado, Taehyung se colocó encima de él, acomodando su redondo y suave trasero sobre su rostro, su mojada entrada quedando a completa disposición del pelinegro. La tela de la falda cubrió parte del rostro de Jungkook, pero eso no pudo importarle menos, al contrario, le excitaba demasiado el delicado roce de la prenda.

—Cómeme Jungkookie, enséñame de qué estás hecho.

Jungkook no necesitó que se lo repitieran, una vez que obtuvo el permiso, su anhelante lengua se desató desesperada. Tomó con fuerza las caderas de Taehyung y lo obligó a bajar, rompiendo cualquier distancia y enterrando su rostro entre las nalgas de su novio.

Su lengua, grande, caliente e increíblemente hábil, comenzó a delinear con dedicación la entrada de Taehyung, luego, metió la punta con desesperación, succionando y lamiendo la sensible piel con movimientos firmes, como si estuviera probando el elixir más delicioso y codiciado del universo. En ese momento, Jungkook estaba seguro de que podría pasarse la vida entera comiéndole el culo a Taehyung y nunca se aburriría.

—¡Jungkook...! —gimió Taehyung con fuerza, perdiendo el control por un momento y viéndose obligado a apoyar sus manos sobre el colchón. El intenso deleite que le provocaba la experta lengua del pelinegro lo hizo inclinar la cabeza hacia atrás, cerrar los ojos con fuerza y mover sus caderas, buscando una mayor profundidad.

Mientras Jeon continuaba atendiendo la exquisita entrada del moreno, Taehyung aprovechó un momento de lucidez para bajar los pantalones y bóxers de Jungkook, liberando su pesada y goteante erección, la cual, tomó con firmeza y comenzó a masturbarlo con movimientos largos y rápidos, coordinando el ritmo de su mano con las embestidas de la lengua de Jungkook.

La habitación se llenó de una obscena orquesta compuesta por el sonido de los húmedos y devoradores besos de Jungkook, los gemidos agudos y sonoros de Taehyung y el vaivén rítmico de su mano sobre aquella erección.

Taehyung sabía perfectamente que a ese ritmo, ninguno de los dos podría durar mucho y definitivamente no estaba dispuesto a permitir eso, aún le faltaba mucho por hacer con Jungkook. Ese era solo el inicio de su juego.

Cuando sintió que Jungkook estaba por correrse, Taehyung detuvo abruptamente los movimientos tanto de su mano como de sus caderas, impidiéndole alcanzar su orgasmo.

—No, ni se te ocurra venirte aún —advirtió Taehyung, intentando contener su propia liberación, mientras recibía un gruñido lleno de frustración por parte de Jungkook.

El moreno se apartó del rostro de su novio y se deslizó hasta llegar a su regazo, luego, se giró para encararlo. La imagen que lo recibió fue la cosa más sexy que había visto en toda su vida, Jungkook, con los mechones de cabello pegados a su frente sudorosa, los labios hinchados, brillosos por la saliva y curveados en esa seductora sonrisa que tenía el poder de derretirlo, por poco, Taehyung se corre de tan solo verlo.

—¿Tan rápido te cansaste cariño? —preguntó Jungkook con una sonrisa burlona, su pecho subiendo y bajando constantemente.

Taehyung soltó una corta risita, pero no contestó, en cambio, decidió continuar con su plan, así que, acomodó su entrada completamente húmeda y dilatada directamente sobre la base de la erección expuesta de Jungkook y empezó a balancearse hacia adelante y hacia atrás, simulando el acto pero negándole la penetración. La falda se arrugaba entre sus vientres, añadiendo una textura que volvía loco a Jungkook y que lo hizo soltar un gemido grave y placentero.

—Mírame —ordenó Taehyung, con la respiración agitada—. ¿Te gusta cómo se siente? ¿Quieres entrar?

Jungkook enterró los dedos en los muslos de Taehyung, apretando la suave carne con una fuerza que seguramente dejaría marcas.

—Hyung... por favor, te lo suplico... déjame entrar ya —rogó Jungkook con la voz rota, la mirada inyectada en pura necesidad—. Déjame follarte, por favor...

Taehyung disfrutó de la súplica de Jungkook por un momento antes de llevar su mano hacia abajo para guiar la punta reluciente y goteante de Jungkook hacia su entrada, y con una maliciosa lentitud, comenzó a bajar.

Un gemido largo, agudo y sonoro escapó de los labios de Taehyung cuando el pene de Jungkook comenzó a abrirlo y estirarlo, como era de esperarse, su tamaño no se comparaba en nada al de sus dedos. Se detuvo a la mitad, conteniendo el aliento, con los ojos cerrados y las cejas juntas, obligando a Jungkook a soportar la tortura de tenerlo atrapado ahí dentro, sintiendo cómo las paredes internas y calientes de Taehyung lo apretaban.

—Dios, Jungkook... eres enorme —susurró Taehyung, con la voz temblando mientras se adaptaba al tamaño.

—Bájate... bájate completo Hyung... por favor —pidió Jungkook, con las manos apretando los muslos de su novio, las venas de sus muñecas completamente marcadas por el esfuerzo de no empujar hacia arriba.

Con un suspiro pesado, Taehyung se dejó caer por completo, tragándose la longitud entera de un solo golpe, ambos soltaron un gemido al unísono que vibró en el aire. La falda de Taehyung quedó recogida de mala manera alrededor de su cintura, exponiendo la conexión húmeda y perfecta de sus cuerpos.

Taehyung no empezó a moverse rápido, eso habría sido darle el gusto a Jungkook, en su lugar, comenzó a trazar círculos perezosos con las caderas, estimulando su propio punto dulce contra el pene de Jungkook en cada movimiento.

De repente, Taehyung enredó los dedos con fuerza en la correa de cuero y tiró de ella hacia arriba con un golpe firme, obligando a Jungkook a levantar la cabeza del colchón, forzándolo a sostenerle la mirada.

—Mírame, Jeon... Mírame bien a los ojos mientras me coges —demandó Taehyung, con una intensidad posesiva que rozaba la locura y que parecía tener encantado a Jungkook—. ¿Te gusta esto? ¿Te gusta estar ahí abajo, amarrado como un animal, esperando a que yo decida qué hacer contigo?

—S-sí, Hyung... me encanta —contestó Jungkook con la respiración rota, los ojos fijos en la mirada oscura y altiva de su novio.

Sin previo aviso, Taehyung le propinó una bofetada limpia en la mejilla, un golpe firme que dejó la pálida piel de Jungkook ardiendo.

—Dime, ¿a quién le perteneces?

—A ti... Hyung, soy tuyo... todo tuyo.

—¿Ah, sí? —Taehyung soltó una risita cruel, acelerando el ritmo de golpe, dando saltos rápidos y profundos, provocando que la tela de su falda rebotara de una manera hipnotizante—. Porque hace unos días en el gimnasio parecía que se te había olvidado, parecía que te gustaba que ese estúpido chico te mirara. Te quedaste ahí, quietecito, dejando que te coqueteara en mi puta cara.

—No... Tae, yo no... —intentó explicar Jungkook, pero Taehyung volvió a tirar de la correa, cortándole el aire un segundo.

—Cállate. No recuerdo haberte dado permiso para hablar —reprochó Taehyung, bajando el torso hasta quedar a milímetros de su rostro, asfixiándolo con su cercanía y su aroma—. Grábatelo en esa cabeza, tú no le sonríes a nadie más. Tú no eres amable con nadie más. Esas perras pueden mirarte todo lo que quieran, pueden babear por tus músculos, pero al final del día... tú vienes aquí, te pones de rodillas y me ruegas a mí. Estás encadenado a mí, Jungkook, eres mi propiedad. ¡Dilo!

Jungkook sentía que el pecho le iba a explotar, la mezcla de los celos de Taehyung, el azote de su piel, el agarre de la correa y la forma en que lo estaba apretando por dentro lo tenían al borde de la locura.

—Soy de tu propiedad, Hyung... seré todo lo que tú quieras. Nadie más me importa, solo tú... ¡soy tuyo! —rugió Jungkook, perdiendo la cordura, intentando levantar las caderas con desesperación para buscar el fondo de su novio.

Pero Taehyung usó todo su peso y la tensión de la correa para clavarlo de espaldas contra el colchón, deteniéndose en seco justo cuando sintió que Jungkook estaba a punto de venirse. Se quedó completamente inmóvil, montado sobre él, privándolo del orgasmo.

—Hyung no... por favor, no te pares, sigue —suplicó Jungkook, temblando bajo él.

Taehyung le acarició la mejilla golpeada con una ternura fingida, sonriendo con superioridad.

—Tendrás que aguantar mi amor. Te vas quedar así, latiendo dentro de mí hasta que yo decida que has aprendido la lección. Aquí abajo tú no tienes voz ni voto.

Esa fue la gota que derramó el vaso, la sumisión de Jungkook tenía un límite y por fin lo había alcanzado.

—Suficiente, se acabó el juego Tae —soltó Jungkook, su voz saliendo con un tono tan grave y oscuro, que hizo que el corazón de Taehyung se acelerara de pura anticipación.

Antes de que Taehyung pudiera procesarlo o usar la correa para frenarlo, Jungkook utilizó todas sus fuerzas para invertir las posiciones en cuestión de segundos.

Giró a Taehyung sobre el colchón, obligándolo a ponerse en cuatro patas. La falda quedó completamente desarreglada sobre la espalda baja del moreno, subida hasta la cintura, dejando completamente expuesto su perfecto trasero, brillante por los fluidos y con la piel roja por el movimiento, Jungkook enseguida se acomodó detrás de él, llevando nuevamente su dolorosa erección a la entrada del moreno.

Con su mano libre, el pelinegro enredó los dedos con firmeza en el cabello castaño de Taehyung, tirando de él hacia atrás con la fuerza justa para obligarlo a arquear la espalda y elevar las caderas, dejando su culo a completa disposición de Jungkook.

—¡Kook...! —gritó Taehyung extasiado cuando Jungkook se enterró dentro de él con un violento y profundo movimiento, reclamando cada centímetro de su interior. El impacto fue tan masivo que Taehyung podía jurar que vio estrellas, mientras enterraba los dedos en las sábanas para no colapsar.

Jungkook comenzó a follarlo con un ritmo salvaje e implacable, entre cada embestida brutal, que hacía que los cuerpos chocaran con un sonido húmedo, rítmico y ruidoso, Jeon se inclinaba para morderle el hombro y lamer con una devoción casi religiosa el cuello de Taehyung.

—Dios Taehyung... eres tan jodidamente hermoso —gruñó Jungkook en su oído mientras seguía embistiéndolo sin piedad—. Mira cómo me pones... cómo me tienes loco por ti. ¿De verdad creías que iba a mirar a alguien más cuando te tengo a ti de esta manera?

La palma de Jungkook impactó contra uno de los glúteos de Taehyung en una nalgada firme, dejando una marca roja que floreció al instante.

—¡Más, Jungkook, más duro! —pidió Taehyung, con los ojos nublados por las lágrimas del placer, balanceando las caderas hacia atrás para recibir a su novio.

—Eres perfecto mi amor... mi precioso novio —continuó Jungkook, perdiendo la cordura por el calor interno de Taehyung y por cómo lo apretaba en cada embestida. Le jaló el cabello un poco más hacia atrás, obligándolo a mirarlo de reojo—. Te pones esta falda y te juro que quiero destrozarte y adorarte al mismo tiempo... Esas perras en el gimnasio no me importan una mierda, ninguna existe para mí. Mis ojos solo te ven a ti, Tae... todo este cuerpo, toda esta fuerza, es solo tuya. Solo existo para adorarte únicamente a ti.

Taehyung soltó un gemido largo, quebrado, completamente desarmado, sentir la dominación física de Jungkook mezclada con esa declaración de amor y obsesión tan cruda fue el afrodisíaco definitivo.

—Dilo... di que soy tu dueño... —provocó Taehyung, apretando sus músculos internos alrededor de él de una deliciosa manera.

—Eres mi único dueño cariño, solo te pertenezco a ti —respondió Jungkook, soltando un gruñido animal.

Aumentó la velocidad al límite, transformando la escena en una secuencia frenética de embestidas brutales y ruidosas. El cuerpo de Taehyung se sacudía hacia adelante con cada impacto, perdiendo por completo el control de sus propios gemidos, que ahora eran puros gritos de entrega y adoración mutua, mientras la falda se movía al compás del ritmo salvaje de Jungkook.

Jungkook no lo cambió de posición, se mantuvo allí atrás devorándolo con una necesidad que rozaba la locura.

Sus manos, grandes y venosas, bajaron desde su cabello hacia sus costillas, sosteniéndolo con una fuerza posesiva, moliendo sus cuerpos con cada impacto. Las embestidas desde atrás se volvieron frenéticas, sudorosas, destructivas, el colchón rechinaba con violencia y el sonido húmedo de la fricción inundaba la habitación, mezclado con los jadeos roncos de Jungkook y los gritos rotos de Taehyung.

—Kook... ¡Jungkook, ya no puedo más! —gritó Taehyung, con el rostro hundido en las sábanas deshechas, sintiendo que el placer se le acumulaba en la punta de la erección y en el fondo de su vientre. La falda estaba totalmente arrugada sobre su espalda, ofreciéndole a Jungkook la imagen de un excitante y precioso caos.

—Córrete conmigo, Tae... —gruñó Jungkook en su oído, con la mandíbula tan tensa que le dolía. Sus ojos estaban completamente oscuros, fijos en la forma en que el cuerpo de Taehyung se sacudía ante su poder.

Jungkook aceleró aún más el ritmo dando cuatro embestidas brutales y profundas, hundiéndose hasta la raíz de un solo golpe seco, buscando el punto exacto que hacía que Taehyung llorara del placer. Justo en la última embestida, Jungkook se enterró al máximo y el clímax los golpeó al mismo tiempo.

Taehyung soltó un grito ahogado, desgarrado, mientras se corría, liberando chorros espesos e hilos blancos que mancharon las sábanas y se esparcieron por su propio abdomen. Al mismo tiempo, Jungkook sufrió espasmos largos, violentos y calientes, gimiendo contra el hombro de Taehyung mientras se vaciaba profundamente dentro de él.

La habitación quedó en un silencio absoluto, solo roto por las respiraciones ruidosas y erráticas de ambos.

Jungkook colapsó hacia delante, dejando caer todo su peso sudoroso sobre la espalda de Taehyung, aunque se aseguró de no lastimarlo. Su pene, aún conectado dentro de él, latía perezosamente, dejando que el calor de la eyaculación terminara de asentarse. Jungkook escondió el rostro en el hueco del cuello de Taehyung, dejando un beso húmedo y cariñoso beso.

Taehyung cerró los ojos, con una sonrisa exhausta pero satisfecha dibujándose en sus labios hinchados. Había recuperado a su novio, lo había dominado, había sido adorado y al final, confirmó que la lealtad y devoción de ambos seguía completamente intacta.

Pasaron varios minutos en los que el único sonido en la habitación fue el de sus respiraciones volviendo lentamente a la normalidad. Jungkook fue el primero en moverse, con una delicadeza que contrastaba de forma absurda con la fuerza bruta que había usado momentos antes. Con mucho cuidado, se deslizó hacia fuera de Taehyung, soltando un leve quejido al romper la unión tan caliente y húmeda que los había mantenido pegados.

Taehyung soltó un suspiro perezoso, dejándose caer de lado sobre el colchón, completamente exhausto. La minifalda seguía arrugada alrededor de su cintura y la correa de cuero aún rodeaba el cuello de Jungkook, pero el aura de superioridad y dominación se había evaporado, dejando espacio a un momento lleno de vulnerabilidad.

Jungkook se incorporó sobre un codo y observó a su novio, sus ojos, que antes habían estado desbordando una lujuria pura, ahora brillaban con una ternura infinita, extendió una mano y con la yema de los dedos, acarició la mejilla de Taehyung.

—¿Estás bien, mi amor? —preguntó Jungkook con la voz ronca, densa por el cansancio pero cargada de genuina preocupación—. ¿Te lastimé?

Taehyung abrió los ojos despacio, mirándolo con un brillo cansado pero innegablemente enamorado, una pequeña sonrisa, esta vez libre de malicia, se dibujó en sus labios.

—Estoy perfecto, Jungkookie... —susurró, estirando una mano floja para delinear los tatuajes del brazo de su novio—. Estuviste increíble.

Jungkook sonrió aliviado, se inclinó para dejar un beso casto y dulce en sus labios hinchados, saboreando el rastro de la saliva compartida. Luego, con movimientos perezosos, llevó sus manos a la hebilla de la correa que aún llevaba al cuello, la desabrochó con un clic que esta vez sonó a liberación y se deshizo de ella arrojándola al suelo, ya no había roles que cumplir.

—Espérame aquí, voy por algo para limpiarnos —dijo Jungkook, dejando un último beso en la frente de Taehyung antes de levantarse.

Regresó un par de minutos después con una toalla pequeña empapada en agua tibia, se sentó en el borde de la cama y con una paciencia infinita, comenzó a limpiar los muslos y la entrepierna de Taehyung, retirando los restos de fluidos secos y el exceso de lubricante con toques suaves. Taehyung solo se dedicaba a mirarlo, con el corazón inflado, disfrutando de los mimos y de la devoción incondicional de su novio.

Cuando terminó, Jungkook tiró la toalla a un lado, se deshizo de su ropa restante y se metió bajo las cobijas, jalando el cuerpo de Taehyung hacia su pecho.

Taehyung se acomodó de inmediato en el hueco de su brazo, subiendo una pierna por encima de los muslos de Jungkook, la tela de la falda, ahora suave y fresca, rozó la piel desnuda del pelinegro. Jungkook comenzó a trazar círculos perezosos en la espalda baja de Taehyung, en un vaivén arrullador.

—Perdón por lo del gimnasio, de verdad —murmuró Jungkook contra el cabello castaño de su novio, rompiendo por fin el silencio con el tema que había originado todo—. Sé que fui un despistado, pero te juro que no existe nadie más para mí. Me vuelves loco, Tae, con falda o sin ella, aún sin darme órdenes... me tienes completamente rendido a tus pies.

Taehyung soltó una risita baja, acurrucándose más contra su pecho, aspirando el olor a sudor y jabón de Jungkook. Su seguridad en sí mismo estaba intacta, pero escuchar la reafirmación en ese tono tan dulce era su debilidad.

—Ya estás perdonado, tonto. Creo que supiste cómo compensarlo bastante bien —respondió Taehyung de reojo, subiendo la mirada para conectar con la suya—. Pero que no se te olvide lo que te dije ahí arriba. Soy capaz de deshacerme de cualquier persona con tal de mantenerte a mi lado. Eres mío.

—Siempre, Hyung —prometió Jungkook con una sonrisa sincera, ignorando lo macabro de aquella advertencia y dándole un apretón cariñoso antes de besar la coronilla de su cabeza—. Completamente tuyo.

Con el calor de los cuerpos fusionándose bajo las mantas y el cansancio ganándoles la batalla, ambos se dejaron ir, durmiéndose abrazados en medio del desorden de la cama, unidos por un lazo que oscilaba perfectamente entre el fuego salvaje y la ternura más pura.

♡♡♡♡♡♡♡

Si llegaron hasta acá, les agradezco muchísimo por haber leído los delirios de esta enferma mental. En verdad, espero que hayan disfrutado de este one shot cortito que me saqué de la cola, la imagen mental de Jungkook cogiéndose a Taehyung con falda fue mucho más fuerte que mi decencia.

Me disculpo de antemano si hay algún error en la ortografía o en la coherencia de la historia, lo leí tantas veces que probablemente mi cerebro ignoró cualquier error.

Esto originalmente fue subido a Inkspired pero alguien me pidió que también lo subiera a esta plataforma, así que aquí está. Eso sí, mi cuenta principal se encuentra en Inkspired.

Por favor denle corazoncito, estrellas o lo que sea que se ponga aquí jajajajaja, es mi primera vez en esta plataforma. Compartan si les gustó ya que eso me ayuda muchísimo. Sin nada más que decir, nos leemos después en una nueva historia. Bye, las quiero 🫂

¡Cuéntale a Vale lo que piensas sobre este capítulo!
Me encanta

3

Me encanta

Divertido

0

Divertido

Picante

1

Picante

Suspense

0

Suspense

Emotivo

0

Emotivo

Profundo

0

Profundo

Alentador

0

Alentador

Impactante

0

Impactante

Bien escrito

0

Bien escrito

Trama absorbente

0

Trama absorbente

Buenos personajes

0

Buenos personajes

Diálogos potentes

0

Diálogos potentes

Otras recomendaciones

How To Tame A Beast- An MC Romance

Lisa: Beast the club Enforce meets Emma at the pizza restaurant. And no stopping him from dating, loving and claiming her. What a sweet sexy Beast .

Leer ahora
Nous deux ? Impossible !

Cathy: Très belle histoire. Très bien écrit. Beaucoup d'intrigue. On voit encore une fois du harcèlement. Heureusement tout se fini bien.Ce roman pour moi est plus à faire lire à des personnes d'âge mûrs vu les scènes un peu hot. Belle écriture.Bravo à l'auteur.

Leer ahora
Claimed by the Knight

Emily012: Raze and Freya make every moment unforgettable.

Leer ahora
SLANE | 18+

nilaytasci2: Der Roman ist wirklich der Hammer ich habe ihn förmlich verschlungen ich habe ihn sogar mehrmals gelesen weil er mir so gut gefallen hat ich hoffe so sehr das er bald fortgesetzt wird der kliffhäger am ende hat mich was um den Verstand gebracht als ich ihn das erste mal gelesen habe die Story die Ch...

Leer ahora
Knight Takes Bishop

Diana: Muy buena historia tensión y redacción en la lectura se siente el aura, se transporta y vive uno la historia buenísima 100% recomendable. 🥰

Leer ahora
Til Kingdom Come

Clyrene Mason: Love the story!!! Beautifully written. I love a gangster being soft for his woman. I love the story line

Leer ahora
Under his Command: My best friend's Dad

Angelique: This is romantic porn i loooooved this book so much!

Leer ahora
Alpha Company - Xavier Caldwell

Hallo: Schöne Geschichte, habe sie in einem Rutsch durchgelesen. 🍀🥰🔥❤️

Leer ahora