Prefacio
Nunca debí fijar mis ojos en él ambos sabíamos que aquello era prohibido,un pecado disfrazado de deseo.pero el fuego entre nosotros creció demasiado rápido,consumiéndonos desde adentro hasta dejar solo cenizas y obsesión.
Creí que todavía existía una salida.pensé que podría escapar del cautiverio,de las cadenas invisibles que me ataban a su mundo cruel. hasta que malakai volkor me enseñó de la peor forma posible que los cuentos de hadas nunca existieron... y que nuestro amor era mucho más retorcido de lo que cualquiera podría imaginar.








