Capítulo 1
Prologo.
El sol comenzaba a esconderse detrás de las colinas de aquel campo, tiñendo el cielo de tonos anaranjados y dorados, el viento recorría los campos de trigo mientras un hombre de tez morena, mientras permanecía sosteniendo un sombrero entre las manos como si dependiera de ello para pensar con claridad.
Habían pasado años desde la última vez que el pueblo habló de ellos, aún podía recordar el olor a madera viejo del pequeño bar, el sonido de las botellas chocando y aquella risa que parecía capaz de silenciar cualquier tormenta, nunca creyó que una simple noche pudiera cambiar el rumbo de una vida entera.
Aquel era demasiado joven,y el era demasiado viejo, y aun así, el destino insistió en cruzar sus caminos.
Dicen que el amor no entiende de edades, pero los pueblos pequeños sí. Ellos juzgan, señalan y convierten los sentimientos en pecados.
Si hubiera sabido todo lo que perdería... quizá habría tomado otro camino o quizá lo volvería a repetir, porque hay personas que llegan una sola vez a tu vida y, desde ese instante, ningún atardecer vuelve a verse igual.
Y este fue su ocaso.








