Prologo | Hace 11 años
(Zenless Zone Zero AU)
Hace 11 años. Eridu cayó.
Mi hogar, y el de muchas personas más.
Los Hollows eventualmente fueron imposibles de contener
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Aun lo recuerdo.
Solo era un niño.
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La familia Lowell. Reconocidos dentro de Eridu dado a su alto estatus económico, ya que la mayoría tenían altos rangos dentro de la policía.
Y Todos comparten esos rasgos felinos, un característico pelo color marfil, casi blanco y claro como la nieve.
Yo era el menor de mi familia, viviendo con lujos, buena educacion, y rodeado de amor, aunque ya no recuerdo la mayoría de eso, si soy honesto.
Mi familia esperaba que yo siguiera sus pasos, por ende, siempre me enseñaron lo necesario.
A defenderme, a ser consciente de mis acciones, y afrontar las consecuencias.
Una vida de ensueño para un niño, ¿No?
Aun recuerdo a mi madre acariciandome la cabeza cuando me veía triste.
La forma en que mi padre jugaba con mis orejas de gato, dándole pequeños jalones a las puntas oscuras.
O a mi hermano mayor usando mi cola —especialmente esponjosa— como almohada.
Y sin embargo aun no logro recordar como se siente.
...
Los extraño.
Nunca vi realmente lo que pasaba fuera de ese hogar.
Los Hollows son, a simple vista, esferas de oscuridad, qué absorben sin excepción todo lo que tocan, y distorsionan la realidad en su interior.
Una dimensión completamente diferente, casi una clase de portal.
La mayoría de los que entran no sobreviven.
Nunca vi uno.
Y sin embargo, era capaz de presentir qué algo se acercaba, escalofríos en la espalda, cosquilleos bajo mi piel qué me advierten en silencio.
Como algo se expande lentamente, con intención y sigilo..
Trate de avisarle a mis padres, pero ni siquiera yo supe como explicarme... Como era de esperarse, no me tomaron en serio.
Pensaron que era cosa de niños.
Luego supe que no era así.
Sigue siendo borroso, pero recuerdo esa noche.
Estaba en mi cama, sin poder dormir.
Escuche a mis padres en el piso de abajo, pasos nerviosos, voces altas, discutiendo igual que algunas noches.. Tal vez ahora un poco más fuerte de lo normal.
Pero escuche gritos en el exterior.
Un temblor me sacudió por completo, viniendo de lo más profundo de mi pecho, como si cada fibra de mi cuerpo se comprimiera.
La ventana de mi habitación crujio, una grieta apareciendo.
Con esfuerzo, me acerque al cristal rotó.
El cielo estaba oscuro, no de noche, era un vacío puro, donde la luz no se refleja.
No había horizontes, solo paredes oscuras qué se acercan en forma de esfera, infinito, como el espacio exterior sin estrellas.
-"¡Mamá! ¡Papá!"
Habían sonidos en mi casa, luego golpes, luego gritos. Di un pequeño salto al escuchar una ventana romperse en el piso inferior.
Mi primer instinto fue buscar a mis padres.
Salí al pasillo rápidamente y me asome por la barandilla a lado de las escaleras, observando hacia la sala.
Dos Etéreos, seres hostiles creados a partir del Hollow.
Estaban frente a mi padre, quien les apunta con una pistola, mientras mi madre protege a mi hermano con su cuerpo.
Son cuerpos qué se asemejan a un humano.. Hecho de cristales oscuros, morados, verdes, con una esfera flotante en vez de una cabeza..
Sin rostro, sin expresiónes.. Solo materia que se mueve.
Mounstros.
Sin razón, sin sentido. Solo bestias.. ¿Vivas?
El miedo me invadió. Nunca había visto a esas cosas.
Dos disparos resonaron con fuerza en el eco de la casa, dejando caer cristales corrompidos en el suelo al impactar contra uno de esos mounstros.
Mi madre me miró desde la sala.
El pitido en mis oídos me mareaba, sintiendo como duele cada parte de la circulación en mi cráneo.
Volvi a mi habitación corriendo como pude, no me moleste en cerrar la puerta, solo me metí bajo la cama.
Mi respiración no era estable. No era controlable. Las lágrimas no salían del todo, se quedaban acumuladas, como si mi propio cuerpo dudara en reaccionar.
Me aferraba a las tablas bajo mi colchón, como si eso me ayudará a meterme en la esquina más oscura de ese estrecho lugar.
¿Que pude haber hecho?
Escuche los gritos de mi familia.
Recé a algún dios para que de alguna forma esto fuera un mal sueño.
No recuerdo sus gritos, sus voces, solo son sonidos distorsiónados ahora.
Duraron poco, y aun así se quedaron en mi cabeza para siempre.
Es el único sentimiento que recuerdo de aquel día.
Miedo.
Eventualmente, los gritos pararon, ahogados en lo que esos mounstros les hayan hecho.
Buscaron por toda la casa, escuche sus pasos pesados en el piso de madera, despejando cada habitación con eficiencia antes de encontrar la mía.
Algo se inclinó.
No tenía una forma definida. Era estructura... y ausencia al mismo tiempo. Cristales atravesando algo que no terminaba de existir.
La luz verde no era estable, pulsaba, como si respirara.
No tenía ojos.
Pero sabía exactamente dónde estaba yo.
Nos quedamos ahí.
No fueron segundos.
Pero fue suficiente.
El miedo dejó de ser una reacción. Se volvió un estado constante, sostenido, imposible de soltar.
No atacó.
No se movió.
Solo... observó.
Como si estuviera entendiendo algo.
Como si estuviera decidiendo.
Y luego se fue.
Y se fue. No me mató.
Se supone que son.. Mounstros, Aberraciones.. Sin cerebro o empatia.
Tal vez aquello fue más cruel que haberlo hecho.
Se fueron tras saber que había algo en casa.
Sali de debajo de mi cama, casi horas después, la noción de tiempo no existia para mi.
Me apoye en las paredes, mis manos temblando tanto como mis piernas. Con movimientos tensos y casi dudosos, salí de mi habitación.
Mientras bajaba las escaleras.. Pude verlos en la sala principal. Mi familia.
O lo que quedaba de ellos.
No eran cuerpos en el sentido humano.
Eran estructuras rotas, cubiertas de cristal negro y verde. Como si algo hubiera reorganizado la materia sin entender lo que estaba destruyendo.
Sin identidad.
Sin rostro.
Sin nada.
...
Ese día, algo desapareció.
No fue un cambio inmediato.
No fue claridad.
Fue ausencia.
Debilidad.
Como si una parte de mí se hubiera desconectado... y nunca volviera.
Salí de casa, las lágrimas cayendo por mis mejillas y acumulandose en mi barbilla.. Mis ojos abiertos como platos.
No reaccione cuando vi en donde estaba.
Los edificios estaban distorsiónados, algunos llenos de cristales oscuros qué de alguna forma reflejan mi mirada igual de distorsionada.
El fuego en algunos hogares cruje en medio del inquietante silencio.
No habían súplicas de ayuda.
Ni gritos de dolor.
Nada.
Solo yo.
Empecé a caminar. Mis pies descalzos se cortaban por los cristales del pavimento de aquella carretera caoticamente silenciosa.
Mi cuerpo y mente estaba desconectado.
Perdido.
¿Acaso evacuaron? ¿Acaso todos murieron?
La zona estaba vacía, como si todos hubieran desaparecido. Solo cuerpos cristalizados en el suelo, pegados al asfalto como si siempre hubieran pertenecido allí.
La oscuridad del Hollow se acerca, Lentamente absorbiendo cada edificio, cada barrio que alguna vez conocí.

Caí al suelo, mis pies incapaces de aguantar más cristales rompiendo mi piel.
Las lágrimas me duelen.
Mis sollozos son audibles en el infinito silencio..
...Porque yo?
Hoy, tengo 21 años.
Perdi la consciencia después de aquel incidente, no recuerdo como salí de Eridu, pero se que no fue por mi cuenta.
La humanidad fundó Nueva Eridu tras el incidente.
La capital cayó, absorbida por completo.
Nuestra sociedad se recuperó, con tecnología y agentes capaces para detener su avance.. Pero me queda claro que no por mucho tiempo.
El metal de la barandilla se siente suave bajo mis dedos, mientras mi mirada se fija en el horizonte de la ciudad.
Edificios altos, llenos de luces fluorescentes por doquier.
Pero este barrio es silencioso en la madrugada.
Por eso me gusta quedarme en la oficina, incluso después de una misión o hacer papeleo aburrido.. La Sección 6 tiene muchas comodidades.
Pero al fondo, mucho más lejos, mis ojos indigo observan.
Las cavidades, completamente infinitas, un espacio que la propia naturaleza hizo.
Aparecieron cuando unas bombas cayeron, hace años.
Estan quietas, lejos de la comodidad que la sociedad creó.
...Se que están avanzando.
Lo siento en mi pecho.
No hay un día donde pueda dejar de recordarlo, y tampoco puedo acostumbrarme.
No se que sería peor.
En momentos como este.. Me pregunto si las cosas pudieron ser diferentes.
...
No, por supuesto que no.
Estoy donde debo estar.
Una presencia detrás mio interrumpió mis pensamientos. No me hizo falta darme la vuelta para saber quien era. Hoshimi Miyabi.
Demonios... Pensé que solo quedaba yo en el edificio a esta hora, la operación termino hace mucho.
Miyabi se acerco, con su rostro plano como siempre, no seria, solo tranquila.
Esa legendaria katana colgando de un costado de su cintura, y con movimientos más elegantes de lo que realmente eran, ella se apoyo en la barandilla, junto a mi.
-".. Hey" —La saludé con más suavidad de la que esperaba.
¿Que hace ella aquí? Debería estar descansando.
-"Buenas noches." —Dijo con un tono firme, incluso educado. Pasaron unos segundos de silencio, mirando a la nada.
-"Seth."
Me llamó por mi nombre, con más suavidad de lo normal.
No la miré de inmediato, aun sigo atrapado en mi memoria mientras su presencia familiar se instala en el momento.
Recordando.
Será mejor que vuelva al presente antes de que diga alguna estupidez.
Hubo un silencio algo tenso, no incómodo, pero ninguno se atrevió a hablar, aproveche el momento para recomponerme.
-"Seth..."
Me llamó una vez más. Con una voz más firme qué antes... No tenía que verla para saber que estaba algo preocupada.
Ya la conocía, y siempre hace esto... Siempre intenta que la mire, para..
-"Seth." —repitió, dándome un pequeño jalón en el brazo.
La volteé a ver, a sus ojos rojos y expresión neutral, pero esa pequeña curva en sus labios qué me dejaba ver en que pensaba.
-"¿Que.. Que pasa?" —Pregunte en voz baja, volteandola ver.
Nos miramos en silencio, donde ella me analizó con esos ojos escarlata.
Podría esconder todo lo que quisiera, pero la mirada nunca miente, y después de tanto tiempo trabajando juntos..
Me lee como un libro abierto.
Mi error. Debí haber sabido... Siempre usa esos ojos que no puedo dejar de ver para saber lo que pienso.
-"Estas pensando en eso, no?"
Ambos sabíamos a qué se referia.
No se que se me pasó por la cabeza para que haya decidido contarle sobre mi pasado.
No quiero tener que preocuparla, ya tiene suficientes problemas encima.
Me mantuve en silencio.. Por primera vez, no supe cómo responder.
-"..Si."
Deje salir un pequeño suspiro que nisiquiera sabía que estaba conteniendo.
-"Es solo.. ¿Porque..?" —Mis manos se apretaron momentáneamente en la barandilla— "¿Porque esa cosas me dejaron vivir..?"
La duda se filtro sin querer en mi voz.. Ni yo mismo comprendo lo que pienso
¿Como se supone que se lo explique a ella?
-"Es.. Complicado."
-"Lo sé." —Respondió con un tono comprensivo.. Ambos tuvimos experiencias similares, por desgracia.
-"Sabes que eso no te hace bien." —Agregó unos segundos después.
Lo sé.
Demonios.. Lo sé.
Pero no puedo dejar de revivirlo.
Ese recuerdo cada día, cada que veo un Hollow, cada que veo a esos Mounstros.
Cada que veo a ese ser que me dejo vivir..
Siempre siento como me observa, y cuando lo busco, solo encuentro una vez más la nada.
¿Como voy a combatir eso?
¿Como combato algo que no veo?
No puedo.
Pude haberle dicho eso a Miyabi.
Pero la verdad... Las palabras se me quedaron atascadas con una acidez en la tráquea.
Respondí con lo mismo que siempre decía cuando ella trae el tema.
-"Tienes razón. Trataré de no pensarlo más."
'Tratare' es una forma muy linda de decir que en realidad solo trato de ignorarlo.
La miré.
Ella me dio una pequeña sonrisa, y yo se la devolvi.
-"Estaré bien." —Dije, mi cola moviéndose a penas un poco, rozando la suya detrás de nosotros.
-"Lo sé." —Respondió con una incertidumbre qué también puedo ver.
...
Es obvio que no me cree.
Pero se mantuvo en silencio a mi lado, y yo fingí no saber nada.
...De nuevo.
Fin - Prologo.
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(Gracias por leer.)








