Eros: Un esclavo de Apodyopsis
Trece años atrás.
— ¡Jungkook! ¡Jimin! ¡¿En dónde están?! — el mayor entró a la habitación sorprendiendo a su hijo encima de su sobrino. Actos impuros. Los niños se sobresaltaron de inmediato — ¿Qué carajos haces, Jimin? ¡Es el hijo de tu hermano!
— Papá — las lágrimas bajaron por su rostro — Solo estábamos jugando — su mayor estaba demasiado furioso, pero ante esos ojos brillosos de su nieto, asustados, respiró hondo.
— Jungkook, ve afuera y no le hables a tu papá sobre esto — el pelinegro asintió y salió cabizbajo. Fue espectador de los gritos de su tío, que hacía el papel de su mejor amigo, ante los golpes de su padre. Quién estaba demasiado furioso por razones que no comprendía para su edad actual. Su tío era muy distinto a él, a la forma general en que deben comportarse los varones, pero era muy hermoso. Se lo decía siempre que podía, cuando estaban solos jugando a las escondidas, con carros o en la computadora.
Quiso entrar en la habitación para ver cómo estaba Jimin, pero el paso le fue negado por su abuelo. Y al día siguiente se encontró despidiéndose de él.
— No te preocupes, Kookie. Volveré, sabes que yo te quiero mucho. Y vamos a hablar todos los días, lo prometo— sellaron la promesa con el entrelazamiento de sus meñiques y un abrazo demasiado inocente.
Lo vió irse, algo en su pequeño corazón ardía, dolía.
— Papá, ¿Por qué se va Minnie con los abuelos?
— Porque creen que es lo mejor, Jimin quiere ser policía como yo y en Virginia se le presentaron oportunidades excelentes.
— Yo también quiero ser policía como tú.
— Serás uno grandioso, ya lo creo.
Esa fue la última vez que vió a Jimin, en todos el transcurso del tiempo solo llegó a comunicarse con él una vez, luego el contacto se perdió. Hubieron días en que lo esperaba en la puerta, días que esperaba atento al teléfono un mensaje o una llamada. Pero nunca llegaron y la esperanza se fue marchitando poco a poco hasta morir, y continuar sin aquel recuerdo en su mente.
No todos te van a describir detalladamente y con un brillo en los ojos a esa persona que te desestabilizó por completo. No a todos les llega ese golpe de suerte, o mejor dicho...él. Los sentimientos son reacciones a emociones. Por lo que es común reaccionar con locura a las emociones que puede regalarte el demonio. Alguien que tiene escrita la palabra Prohibido en su frente. Pero quien esté libre de pecados que lance la primera piedra.
Cada uno está sumergido en una pena, en un error, en un pecado. Unos lo cuentan con orgullo, otros con culpa, se dejan llevar por el arrepentimiento, por lo que dicen los demás. Por más impropio que sea mi pecado, no me arrepiento de probar sus labios, de grabarme sus dulces gemidos como la canción más perfecta del mundo, admirar su cuerpo como depredador a su presa y arrodillarme ante él como fiel creyente ante su dios.
Solo un demonio es capaz de visitar la iglesia sabiendo que es el mal que reprenden. Y así mismo nos inclinamos hacia lo prohibido solo por el simple hecho de estar restringido. Es un juego mental, una ley. Una trampa como las esposas que oprimen las muñecas de los criminales.
El mal toca tu puerta, ya es decisión propia si aceptarlo o no. El diablo siempre está tentando, deja la trampa suelta y pobre de quien muerda el anzuelo. Somos humanos, débiles y vulnerables ante el pecado.
Y yo no soy Dios, no pude resistirme a sus tentaciones constantes. Soy un ángel con alas negras, sediento de carne y el fuego de la lujuria que llevan siempre a algo más. Todo comienza tomando el primer paso, cayendo ante el pecado o rompiendo una regla, así se desvían del camino y posteriormente, las reglas surgen, la opresión, la tristeza y el arrepentimiento que te meten en la cabeza.
Las decisiones, el pensamiento, educación, moralidad, personalidad, planeación, razonamiento, quizás de eso se encargue el lóbulo frontal, pero quienes lo impulsan y lo modifican a su manera son los parientes cercanos que se hacen llamar Una Familia. Piensan por ti, deciden por ti, qué religión tomar, las calificaciones que tendrás y lo que representarás y luego esperan que lo hagas tú mismo como señal de independencia y madurez. Una vez que llegas a la adultez muchos pensarán en la libertad, no obstante, su pensamiento crítico siempre serán parte de nosotros, y sus opiniones siempre existirán. Buenas o malas, es decisión propia cuánto afectarán esos comentarios, si desecharlos o volverlos parte de lo que vas a ser.
La ciudad no cambia de día o de noche. Pero cuando el cielo se pinta de tonos oscuros, las mentes perversas creen que pueden salirse con la suya y atacar. Y sin embargo, ese no es su horario fijo.
En cualquier momento pueden atacarte.
Eros: Proviene del griego Έρως' que significa Deseo o Amor Pasional. Es la personificación griega del amor, la pasión y el deseo sexual. Hijo de Afrodita y Ares.
Apodyopsis: Es el acto de despojar de sus prendas mentalmente a una persona, una especie de desnudez visual que solo ocurre en la mente. Una fascinación silenciosa, entre la curiosidad y el deseo.








