Marvel: Renaci como el hermano mayor de Thor

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Sinopsis

Empieza como un mutante pero asciende a Dios. Me da ladilla hacer un resumen de esto.

Estado:
hace 3 días
Capítulos:
2
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Clasificación por edades:
18+

Capítulo 1

Año 950 D.C.

En un cúmulo de estrellas y nubes coloridas.

Una masa de tierra flotaba en el vacío del espacio.

En la parte inferior, grandes cristales dorados y plateados.

Sostenían la masa de tierra como pilares en el vacío del espacio.

En la parte superior, varios estructuras doradas destellaban en el vacío.

Y de los bordes de la masa de tierra, grandes masas de agua caían al vacío cada segundo.

Era una imagen muy hermosa.

En la superficie, muchos edificios estaban construidos.

Algunos flotaban y otros tenían diseños extraños a la vista.

Y justo en el centro de la masa de tierra o mejor dicho.

Continente.

Un gran castillo en forma de triángulo con su punta hacia el cielo.

Se erguía orgullosamente y noble.

Su tamaño opacaba a todos las demás construcciones.

Este era el palacio de Asgard.

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En una habitación dorada y con muchas criadas y doctoras.

Se encontraba una mujer embarazada dando a luz.

Su belleza que de por si era la mejor de todas Asgard.

Estaba sufriendo en este momento, ya que estaba dando a luz.

"Puje señora, puje..."-dijo la partera con fuerza.

Mientras las criadas aún lado usaban una especie de magia para realizar varias cosas.

Si se veían bien, estaban haciendo lo mismo que hacían los equipos médicos en los hospitales humanos.

Solo que estos en ves de ser equipo construido, eran hecho con magia y tenían una mejor cobertura.

"¡¡¡Eso hago.!!!"-grito la mujer con la cara roja.

Mientras agarraba las sábanas de la cama con mucha fuerza.

Pero sin que ningunas en la habitación se diera cuenta.

Afuera en Asgard, no, en todos los 9 reinos.

Cambios lumínicos y destellos de luz arcoiris.

Ocurrían en los cielos de los 9 reinos de forma natural.

Todos los seres vivos con inteligencia a nivel civilización.

Miraban las luces con sorpresa, mientras otros con caras serias o preocupadas.

En cambio, los seres vivos de bajo nivel como los animales.

Se habían inclinado con la cabeza baja hacia el cielo.

Como rindiendo respecto aun ser superior.

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Afuera de la sala de partos.

Un anciano de pelo y barba blanca, con un parche dorado en su ojo derecho.

Este llevaba una armadura de batalla negra con dorado.

Este era, el Rey Dios de Asgard.

Odín Odinson.

Además de ser también el esposo de la mujer que estaba dando a luz adentro.

Odín miraba el fenómeno luminoso en el cielo de Asgard en silencio.

Con la mirada perdida con varias consideraciones que tomar.

Pero aunque se veía así, sus dos manos apretaban las barandillas de piedra con fuerza.

Mientras escuchaba los gritos de dolor de su esposa.

Ya llevaban casi una hora así y Odín no se había movido de su lugar.

Hasta que su esposa, solto el grito más fuerte hasta el momento que hubo un cambio extremo.

El fenómeno en el cielo explotó como un trueno o una bomba.

Iluminando todo en una luz como el Arcoiris o multicolor.

Como quieran decirle.

Su único ojo brillo con una luz dorada y en su retina.

Los cielos en los 9 reinos pasaron uno tras otro en un instante.

Un segundo después, su ojo se contrajo un poco por la sorpresa.

Fue entonces que el llanto de un bebe se escuchó desde la sala de parto.

Pero solo fue un llanto.

En ese momento, el fenómeno fue desapareciendo de los 9 cielos hasta volver todo a la normalidad.

Entonces, Odín se dio media vuelta y entro a la sala de partos.

Dentro, la partera sostenía un cúmulo de luces multicolores con forma de bebe en sus brazos.

Las criadas miraban esto con sorpresa y incredulidad.

La mujer, cansada y agotada hasta el extremo miro a la partera.

"Mi bebé..."-dijo la mujer en voz baja y cansada.

La partera entonces reaccionó y se colocó al lado de la mujer.

Después, con cuidado le dio el bebé y la mujer lo sostuvo con cariño y ternura.

".... Mi hijo...."-murmuro la mujer con rostro pálido y ternura.

Cuando la mujer lo sostuvo, el bebé se movió y se acomodo en sus brazos.

El cúmulo de luces fue desapareciendo hasta que la forma del bebé quedó a la vista de todos.

Un retoño con el pelo dorado platino y ojos azules miraba a la mujer en silencio y tranquilidad.

Odín que había mirado todo en silencio, se acercó a la cama y miro a la madre e hijo con atención.

"Mira cariño, es un niño hermoso~."-dijo la mujer con ternura.

Odín miro al niño y su párpado temblaba con horror.

Ya que el podía ver muchas cosas y podía ver que el potencial del niño era inmenso.

Más allá de todo lo que Odín jamás pudo imaginar en toda su larga vida.

".... Esperanza..."-dijo Odín, después de pensar fríamente.

Fue entonces que una pequeña sonrisa se formó en su tiesa cara.

La mujer arrullo al bebé con cariño y ternura.

"¿Como lo llamaremos.?"-pregunto la mujer.

Mientras su cara pálida mejoraba cada segundo.

Como si estuviera siendo tratada por alguien y ese alguien no era otro que el bebé recién nacido.

"..... Llamemoslo.... Adrián Odinson..."-dijo Odín.

Fue entonces que el destino de Asgard cambiado irremediablemente y uno nuevo empezaba.

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10 años después - Asgard.

En un campo de entrenamiento.

Un niño muy guapo y deslumbrante.

Estaba haciendo ejercicios físicos con mucho esmero.

Su cuerpo como asgardiano, estaba surgiendo con todo su esplendor.

Todos sus músculos ya tenían las líneas y podían verse claramente.

Esto, sumando a su cara hermosa y al aura carismática que lo rodeaba.

Hacian que fuera todo un galanaso para las asgardianas.

Eso se podía ver en los bordes del campo de entrenamiento.

Donde varias niñas pequeñas miraban al niño con deseo ardiente.

Sino fuera por el estatus, los guardias y que el niño era muy sociable.

Ya hubiera sido secuestrado y convertido en un futuro yerno para una de las muchas familias en Asgard.

El joven era claramente era consciente de las miradas ardientes sobre el.

Pero el no les hizo caso y siguió ejercitándose con firmeza.

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Más lejos, en el trono de Asgard.

Odín miraba a su joven hijo en silencio desde su trono.

Pero ahora a diferencia de cuando surgió el fenómeno de nacimiento de Adrián.

Una proyección holográfica flotaba enfrente del trono de Asgard y en ella se veía todo lo que sucedía en el campo de entrenamiento.

Así como el grupo de pequeñas admiradoras de Adrián, su hijo.

A su lado, estaba la mujer que dio a luz a Adrián totalmente recuperada.

Su belleza como la mujer más hermosa de Asgard era bien merecida.

Ella era, Frigga Odinson.

La esposa de Odín y Reina de Asgard.

"Jijiji, nuestro hijo es todo un donjuán a esta edad..... Se parece a alguien~."-dijo Frigga con una sonrisa pícara a Odín.

Esto hizo que el rostro severo de Odín se desmoronara y se sonrojara un poco de vergüenza.

Ya que eso era una historia oscura y bochornosa de cuando era joven.

"Ya basta cariño, no me lo recuerdes..."-dijo Odín con molestia y vergüenza.

"Jejeje, sigues siendo el mismo hombre del que me enamoré y nuestro hijo parece que seguirá tu camino."-dijo Frigga.

".... No.... Yo espero que no lo haga..... Quiero que sea mejor que yo...."-dijo Odín con seriedad.

Después de recordar malos recuerdos, recuerdos de hacer unos cientos de años atrás.

Sus palabras hicieron que la sonrisa de Frigga se desvaneciera y un poco de tristeza apareciera.

Entonces miro a su hijo en la pantalla.

"Yo creo que...... Será mucho mejor que los dos juntos y que su futuro y el de Asgard serán muy próspero."-dijo Frigga con la intuición de una madre.

Odín no dijo nada y siguió en silencio.

"Pero..... El te dará muchos dolores de cabeza y te molestaría mucho... Eso es lo que siento..."-dijo Frigga.

Mientras se daba la vuelta y se iba a buscar a su tierno hijo.

Al escuchar las últimas palabras, la cara de Odín se tornó oscura y molesta.

Ya que no hacía falta que se lo dijera, esto se a visto en estos 10 años.

Donde muchas veces, Adrián llegó a contradecirlo e incluso le dijo que le daría una paliza por tonto.

A la final, 7 de cada 10 encuentros terminaban en peleas.

Pero cuando se trataba de Frigga, el mocoso se comportaba como un buen niño.

"... Mocoso maloliente..."-murmuro Odín con enojo.

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