Capítulo 1
Tus lágrimas, las que tanto amo, solo serán para mí.
***
La voz de Galen es tierna como la de un ángel, sensual como la de un amante haciendo el amor. Desde que hizo su debut se convirtió en el centro de atención. La preciosidad de las chicas, el atractivo de los chicos, Galen lo era todo.
Las redes sociales se llenaron de él, de sus sonrisas, de su inmensurable belleza, de los pequeños detalles que lo diferenciaban del resto de los cantantes.
“Dios ¿cómo puede existir alguien tan perfecto?”
“No puede ser humano”
“Daría todo por tocarlo”
La vida había sido demasiado amable con Galen, exageradamente hermoso, lleno de dones, riquezas, dueño del amor de incalculables personas alrededor del mundo. No era justo, todos deberían tener al menos una pizca de la suerte de Galen.
***
Galen bajó la cabeza apretando sus manos juntas para soportar. Sus hombros se encorvaron, su corazón latía tanto que tomó bocanadas de aire y las aguantó para no empezar a hiperventilar. – Eres un idiota, maldito estúpido. – Su representante golpeó el periódico contra el escritorio, dejándolo deshojarse ante la vista frívola de Galen.
– Imbécil ¿Cómo te atreves a decir que tienes urticaria colinérgica a todo el mundo? – Rodeó su escritorio y empujó a Galen con fuerza, haciéndolo caer contra la pared. – ¡Maldito idiota! ¡No vas a arruinarlo! ¡No vas a arruinarlo! – Caminó hacia Galen para patearlo pero el staff lo detuvo, la última vez fue una mierda complicada ocultar sus moretones, y el señor Montoya parecía no comprenderlo.
– Señor, si le ocasiona una lesión no podrá presentarse al concierto de mañana. – Los productores lo sostuvieron, conteniendo su fuerza rabiosa. Galen se hizo una bolita en el suelo, su gran tamaño reduciéndose al frágil aspecto de un niño abandonado.
– ¡Ese maldito bastardo no puede mantener su maldita boca cerrada! – Gritó airado. – ¡Suéltenme! – Se deshizo del agarre de los productores y volvió a su asiento resoplando.
Galen desenredó sus manos de su cuerpo y empezó a sentarse en el suelo desanimadamente, mientras lo hacía vio el titular del periódico más famoso de Estados Unidos “Galen confiesa incurable enfermedad” – Vas a retractarte. – El señor Montoya lo señaló. – Vas a decir que fue una broma. Imbécil. – Galen se levantó ayudado por una de sus maquillistas. – ¡¿me estas escuchando?! – Galen asintió.
– Lo haré. – Respondió mirando a su manejador sin expresión alguna, como alguien que se ha curado de todos los males, como quien acepta el castigo porque ya no siente nada.
– Largo de mí vista. – Su representante indicó amenazante.
Galen retrocedió haciendo una reverencia, sus asistentes le siguieron solidariamente. Mientras se marchaba pudo escuchar como debatían sus nuevas canciones y los cambios que harían en su imagen. – Galen… – Una de ellas lo llamó, Galen la ignoró, había escuchado tantas palabras de aliento de su parte, él ya no podía creerlas.
– Lisa, gracias. – Susurró cuando se detuvieron frente a su cuarto. Abrió la puerta y antes de que pudieran entrar con él, se encerró dentro.
Galen se sentó frente al espejo de su tocador y contempló su rostro, el que decían “el más hermoso de todos”. Elogios superficiales que lo satisfacían, pero que no lo llenaban. No sentía nada de calidez. Era como si todo su cuerpo estuviera dentro de un gran guante de plástico. Trazó sus rasgos, sus grandes ojos café, su perfecta nariz, el rosa de sus labios. Su cuerpo tenía un exótico bronceado natural, su pelo era tan suave y obediente.
Durante su adolescencia pensó que el mundo artístico sería grandioso, pero la realidad fue otra. Se convirtió en un objeto, el títere de una empresa cuyo interés era el dinero ganado al jugar con las emociones de las personas. La onírica existencia que crearon a partir de su miserable existencia, fue el método más efectivo y novedoso, cuando les fuera inservible lo sustituirán con otro pobre diablo.
Galen abrazó sus rodillas y ocultó su rostro en ellas, queriendo olvidar que su castillo de cristal era una cárcel, que su vida ya no podía ser suya; él vivía para todos menos para sí mismo, pero su sonrisa enternecía al mundo y sonreiría hasta el final.
***
Galen cantaba conmoviendo almas hasta las lágrimas. Todo corazón quedaba expuesto y desnudo al mirar su apariencia angelical, al escuchar los dolorosos sentimientos inmersos en los coloridos matices de su voz, todos… menos el suyo.
El público rogaba alzando luces en su honor, él sonreía, les coqueteaba, bailaba de manera tan perfecta y sensual que los ojos quedaron hechizados sobre su belleza; el sonido de la última canción, acompañado de luces celestiales y burbujas de jabón, anunciaron su partida. Los miles de corazones dejados atrás dolían, pero quedan sonrisas en sus labios y un incomprensible lagrimar por lo amargo y dulce del final.
Galen caminó agotado tras bastidores, apenas pudiendo respirar, sudando a mares y evitando rascar su piel. No podía tener imperfecciones, marcas o alguna señal de que lo desmentido era cierto. Fue acompañado por sus guardias hasta el camerino, avisado de que debía ser rápido al vestirse. Tenían que viajar lo antes posible hacia Paris, allí sería su siguiente concierto.
Galen se alejó de ellos sin expresión, luciendo como un perfecto maniquí computarizado. Entró al estrecho baño de su camerino, lavó su rostro, mojó su pelo y se miró en el espejo. Estaba cansado, su cuerpo dolía, ya no quería sonreír más. Sintió sus ojos quemar con lágrimas y los estrujó con enojo.
Su puerta fue golpeada, apenas abrió fue arrastrado fuera del camerino por los guardias. – Tenemos que irnos. – Comunicó un guardia, escuchando por la radio en su oído. Jacky revisaba cuidadosamente el lugar por donde pasaban.
– Aun no me cambio. –Galen protestó mirándose las ropas suaves, con delicado plumaje. Esta vez el concepto utilizado fue “Ángel” y por la reacción del público se notaba que habían logrado sus objetivos. Galen quería ponerse rápido una camiseta y pantalones holgados.
– Galen. Te explicaremos después, por tu bien solo síguenos. – Galen se espantó. Los guardias prácticamente lo cargaban mientras otros le indicaban una salida de emergencia, conocida por muy pocas personas.
Galen fue conducido hasta un carro extraño. – ¿Qué está pasando? – Preguntó mirando con temor a los dos hombres que lo empujaban dentro. Cayó en el asiento trasero. La inquietud hizo que los mirara con recelo. Estos parecían inquietos, ladrando cosas que Galen no podía entender dentro del carro fuertemente blindado. Pasaron largos segundos, durante los cuales Galen miraba fuera con desesperación. Ellos parecían atormentados. Extendió su mano para tomar la manija y salir, pero la puerta del otro lado se abrió. Galen quedó petrificado, arrinconado del otro lado. Tomó aire para gritar, una mano con un pañuelo mojado se apretó contra su rostro. Galen pateó, golpeó, y arañó hasta que finalmente su conciencia fue debilitándose. La oscuridad lo hizo caer dentro de un sueño del cual no despertaría jamás.
***
“Romperé lo que eres, tus sueños, tus ambiciones, porque te amo.”
Galen se giró de lado en la cama suave y deliciosa, sintiéndose tan cómodo que hormigueaba de felicidad. Pero su cabeza mandó un estremecimiento a su cuerpo, su mente empezó a procesar recuerdos difusos. Abrió los ojos de golpe y se sentó en la hermosa cama con dosel.
Las mullidas sabanas sobre las que yacía parecían nubes, las paredes su cielo azul. Galen tragó en seco examinado cada foto incrustada en las paredes, todas eran de él, fotos tomadas por cámaras comunes. Bajó de la cama y tembló por la sensación de la cadena en su pie.
Galen se cubrió la boca con manos temblorosas, su cuerpo dolía de miedo. Recordó las páginas de internet donde escribían las personas que lo odiaban, que lo despreciaban, que se burlaban de él y lo deseaban muerto porque despreciaban su existencia. Y las imágenes, las fotos suyas manchadas de sangre, sus proclamas homicidas.
Galen cayó sentado con lágrimas contenidas. Su final, su final sería este. Él pensó que no le importaría estar muerto, pero ante el inminente peligro su instinto de supervivencia gritó y pateó dentro de él. Se lanzó contra la puerta, empezó a tocarla y pedir por ayuda.
Un sobre purpura pasó por debajo de la puerta, las piernas de Galen se debilitaron. Se arrodilló en el suelo y gateó hacia él. Lo recogió derramando lagrimas sin saber que lloraba por el miedo. Se mordió los labios deteniendo sus dientes de castañear y abrió el sobre con sus manos suaves y delicadas debido a las constantes exfoliaciones a las que era sometido.
“Mi príncipe.
Romperé lo que eres, tus sueños, tus ambiciones.
Tus lágrimas, las que tanto amo, solo serán para mí.
*********
Gracias por leer, estare actualizando luego de tres comentarios. Estare pendiente. Muchas gracias por su apoyo.








