Sipnosis
Admito que ya he tomado bastante para ser exactos la música está tan alta que siento como vibra el suelo estando sentada en una banqueta donde el bartender me sirve otro al ver que ya he acabado mi tragó...
Maldito Moya. Estúpido apellido Moya. Estúpida familia sacada por actores de Hollywood.
Robert Moya definitivamente me había hecho todo mi maldito año en un solo día por su culpa ahora no podré llevar acabo el caso que había trabajado tanto y me lo sabía de pies a cabeza. Él muy estúpido que había hecho? Se enrolló precisamente con una testigo crucial del caso de tantas mujeres en esta maldita puta ciudad y se mete de toda la puta casualidad del mundo con aquella muchacha?.
Dios.. ¿Porque los hombres tienen que ser tan imbéciles? Porque no solamente sirven para complacernos a nosotras las mujeres y decir: Tus deseos son órdenes.
Dejo de pensar cuando escuchó una canción que reconozco perfectamente una que he cantado una mil veces y mil veces lo haría otra vez.
Bad romance..
La música tan movida hace que mi cuerpo le de por levantarse y tomar la botella de whisky que habia comprado me hecho un trago cuando despegó a la pista a bailar, cantó a todo pulmón la letra de la canción mientras meneó mis caderas al compás de la música. Definitivamente he tomado demasiado cuándo ya me empino otra vez la botella a mi boca pero es como si lo que tomará fuera solo agua.
// Want your bad romance, Caught in a bad romance, want your bad romance...//
—I want your love and I want you revenge, You and me could write bad romance—canto a todas mis fuerzas mientras me sigo moviendo y divirtiéndome.
Siento sus manos en mis caderas pero sin pegarse tanto aunque ya se quién es perfectamente, es el mismo que me ha estado viendo tomar como camionero desde que llegué acá.
Edward Moya.
—Con ese gritó puedo apostar que te escucharon hasta los que estan en el segundo piso—habla a mi oído con su acento francés profundo y grueso.
¿Por qué su voz me embriaga más que la botella de whisky que tengo a la mano?
—Si yo quiero gritar, sencillo gritó tú a mi no me vas detener.
—Yo tengo problema con eso, si fuera por mí gritarías bastante pero en otras circunstancias.
Me motiva a seguir bailando meneando mis caderas balanciandone delicadamente pero no tanto sin importarme si rozó su torso cubierto o no con mis caderas.
—Carajos, rouge—trata de separarse de mí pero ahora yo lo agarro de los brazos, uno lo colocó por mi cintura mientras me pegó más a él hasta sentir mi espalda y su pecho juntos.
Cierro los ojos mientras sigo bailando sin darme cuenta que he pasado mi mano en la nuca de él sosteniendolo justo ahí donde lo quería que su vista quedará en mi cuerpo, en mi rostro, en absolutamente todo.
Robert Moya quería jugar sucio? Bien. Le voy a dar la misma cucharada de su propia medicina y porque no que con su hermano.
—Si sigues bailando así olvidaré que eres la ex de mi hermano—me hablá al oído para después morder la punta sutilmente.
—Y el problema con éso?—hablo con todas mis fuerzas para que no se cuenta de cuánto me afectó todo de él.
Deja unos cuantos besos repartiendo desde mi oído hasta mi mandíbula para después voltearme y quedar cara a cara con el a decirme.
—Te demostraré que te habías enredado con el hermano equivocado—me guiña el ojos para después sonreírme.








