DEDICATORIA
A mi abuela, María Teresa Marín,quien fue el primer asentamiento de amor que conocí.
Gracias por cuidarme, por enseñarme a amar a todos y a no odiar almundo que nos lastima.
Gracias por ser mi familia cuando más la necesitaba, por sostenerme en mis momentos de depresión y crisis, por demostrarme que la ternura es una forma de valentía.
Usted me enseñó que la paz no llega cuando todo está bien, sino cuandodecidimos no dejar de amar a pesar de todo.
A mi esposo, el compañero que la vida me regaló en el camino.
Gracias por ayudarme a sanar las heridas del pasado, por demostrarme que siempre es posible salir adelante y que ninguna sombra es eterna cuando hay alguien dispuesto a caminar a tu lado. Tu apoyo ha sido indispensable, tu paciencia un refugio, y tu amor la prueba viviente de que entender el cariño y la valentía de amar es el mayor legado que puede ofrecerse. Y a mí misma, con todo el respeto que merece quien no se rindió.
Jamás te rindas. Siempre hay alguien que desea cambiar el rumbo de la historia desde un pequeño acto que cambia la vida de los demás.
Joana Abigail Reinoso, 2026








