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curiosity k1lls 1d0ls <<KOOKMIN>>

Sinopsis

Jungkook ha visto de todo en internet. Fans obsesivos, teorías ridículas, ediciones vergonzosas, nada que no pudiera ignorar con un simple desliz de dedo. Hasta que encuentra una cuenta que parece existir únicamente para él. Lo realmente preocupante no es lo que publica. Es que, después de verla, Jungkook deja de pensar como una víctima y empieza a preguntarse cómo sería conocer a la persona detrás de la pantalla. NEW! OS KOOKMIN BOYPUSSY ADVERTENCIA: CONTENIDO SEXUAL Recomendada solo a mayores de 18 años. JIMIN NO ES TRANSEXUAL, es un hombre con VAGINA, en algunas partes del os se le tratara con pronombres femeninos. cerii: no recomiendo q se realicen ninguna d las conductas q se mostraran aqui, se recomienda discreción. estas en todo tu derecho de que no te guste el boypussy asi que si esto no es de tu agrado t puedes retirar, SIN REPORTAR PORQUE HACER ESTO LLEVA MUCHÍSIMO TIEMPO, gracias.!! BY CERII

Genero:
Erotica
Autor/a:
drippy
Estado:
Completa
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Chapter

Jungkook estaba tirado en la cama de su suite, con el aire acondicionado zumbando bajito. 

Tenía el teléfono en la mano, pasando tweets sin prestar mucha atención. 

Esa era su rutina después de cada concierto: desmaquillarse, ducharse y perderse un rato en redes sociales antes de dormir. 

A veces miraba lo que sus fans publicaban, los edits, las fotos del show. 

Esa noche buscaba videos de la presentación para ver si la coreografía había salido limpia.

Fue entonces cuando una cuenta le llamó la atención; el avatar era un conejito rosa pixelado y el nombre de usuario era una combinación de letras y números sin sentido. 

Pero lo que le heló la sangre fue la foto de portada: una imagen suya de un photoshoot viejo editada con corazones rosados y filtros brillantes. 

Curioso, entró al perfil.

Lo primero que vio fueron tweets normales, capturas de pantalla de sus lives, fotos de sus photocards, comentarios en coreano mal escrito sobre lo lindo que se veía con el cabello negro. 

Pero luego encontró un tweet fijado con cientos de interacciones. 

Decía: "Usando el lightstick de Ggukie como Dios manda.”

Debajo, un video de miniatura borrosa.

Jungkook frunció el ceño. 

Tocó el play sin esperar nada, solo por la mención al lightstick. El video empezó con una imagen fija: una foto suya, del concierto de hacía tres días, con el torso sudado y la camiseta pegada al pecho, la imagen estaba impresa en papel fotográfico y apoyada contra lo que parecía ser un espejo. 

Detrás de la foto se veía una habitación pequeña, iluminada con luces led de color púrpura. 

Y entonces apareció él.

Entró a cuadro de espaldas, completamente desnudo, su piel era tan pálida que resaltaba contra la luz violeta, tenía las piernas cortas pero con unos muslos gorditos y suaves, la cintura era estrecha pero sus caderas se ensanchaban de golpe, creando una silueta curvilínea y redonda. 

Cuando se giró hacia la cámara, Jungkook sintió que el estómago se le contraía; sus tetas eran grandes, demasiado grandes para su cuerpo delgado, redondas y pesadas, con los pezones rosados y duros que apuntaban hacia arriba. 

No se le veía la cara, el encuadre la cortaba justo a la altura de la nariz, mostrando solo una boca pequeña de labios carnosos y brillosos de gloss.

El chico se sentó en una silla frente a la cámara, abriendo las piernas despacio. 

En una mano sostenía el lightstick, la Army Bomb edición especial, la misma que sus fans agitaban en los conciertos.

El chico lo apoyó contra sus labios inferiores de su coño, todavía sin meterlo, y lo hizo girar despacito sobre su vulva. 

El sonido fue lo primero que golpeó a Jungkook, un ruido húmedo y viscoso, como cuando alguien pisa barro mojado. 

El micrófono del teléfono lo captaba todo: el roce del plástico contra su piel empapada, el pequeño chasquido cuando la punta resbalaba por accidente contra su clítoris, el gemido ahogado que soltó por lo bajo.

—Mierda —susurró Jungkook sin darse cuenta, enderezándose en la cama.

En el video, el chico empezó a hablar, su voz era aguda y dulce, pero temblaba de excitación.

—Gguk... ¿ves esto? —susurró, pasando el lightstick por todo un coño mojado. —Tus fans están afuera moviendo esto como estúpidas… y yo aquí, mojándolo con mi coño. ¿Crees que se imaginan esto cuando lo compran?

Jungkook tragó saliva, su mano libre se fue inconscientemente hacia su entrepierna donde ya sentía una erección dura empujando contra la tela del pantalón de chándal. 

El chico del video separó sus labios vaginales con los dedos mostrando su interior rosado, brillante y chorreante. Tenía el coño más jugoso que había visto en su vida, los fluidos le resbalaban y le goteaban hasta el asiento de la silla. 

Sin avisar, apoyó la punta redonda del lightstick en la entrada y empezó a empujar.

El plástico entró con un ruido obsceno que llenó los altavoces del teléfono. 

El rubio gimió, dejando caer la cabeza hacia atrás, y sus tetas enormes rebotaron con el movimiento; empezó a bombearse con el mango del lightstick, metiéndolo y sacándolo con movimientos cada vez más rápidos, cada vez que el plástico entraba, un hilo de fluidos blancos y transparentes salía disparado hacia la cámara. 

Sus muslos gorditos temblaban, su vientre se contraía. Y no paraba de hablar.

—Así... así me follo tu lightstick, Gguk... todos los días antes de dormir mientras miro tus fotos... —jadeaba, metiéndose el mango hasta la mitad. —Está todo manchado de mi coño, huele a mí... y a ti no te importa, ¿verdad? Porque me ves y te pones duro, mírame, mírame cómo me abro...

Sacó el lightstick de golpe, la punta de plástico salió cubierta de una capa gruesa y brillante de flujo, que se estiró en un hilo pegajoso entre el objeto y la entrada de su coño. 

El rubio apoyó la esfera contra su clítoris hinchado y empezó a frotarlo en círculos rápidos; sus gemidos se volvieron chillidos, su coño apretaba y soltaba el aire, expulsando más fluidos. 

Y entonces con la otra mano, levantó la foto de Jungkook y la acercó a su coño, justo debajo de donde se masturbaba.

—Voy a mancharte, voy a correrme encima de ti.

El orgasmo llegó con un espasmo violento, un chorro de líquido transparente salió disparado de su coño, empapando la foto impresa, el lightstick, sus muslos y la silla. 

El chico gritó desesperado, mientras su cuerpo se sacudía hacia adelante una y otra vez, frotándose sin parar hasta que el chorro se convirtió en un goteo débil. 

Cuando terminó, se quedó jadeando frente a la cámara, con la foto de Jungkook chorreando fluidos pegada a sus dedos. 

El video se cortaba ahí.

Jungkook se quedó mirando la pantalla en negro durante cinco segundos, su erección dolía y su respiración era agitada. 

Salió del video y miró los demás tweets de la cuenta, había más, muchos más. 

Fotos de sus conciertos con dedos manchados de flujo tocando su cara impresa. 

Capturas de sus lives con el lightstick descansando sobre un charco de fluidos en el suelo. 

Y un tweet reciente, de hacía apenas dos horas: "Esta noche Gguk está en mi ciudad, voy a llevarle la Army Bomb al hotel a ver si se anima a firmármela, o a metérmela entera 💜".

Jungkook sintió un vuelco en el estómago. Ese chico estaba aquí en su hotel. Probablemente en el lobby. 

Movió los dedos sobre la pantalla con rapidez y le envió un mensaje directo sin pensarlo demasiado, sin medir las consecuencias.

"Vi tu video."

La respuesta llegó en segundos. 

"¿Qué video? Jajaja"

Jungkook le respondió.

"El del lightstick, sé que eres tú. Estás en mi hotel ahora mismo, ¿Quieres que te firme la Army Bomb o que te la meta como haces tú?"

Un silencio de dos minutos. 

Luego, la respuesta: "¿Qué piso?"

Jungkook escribió el número de su suite y tiró el teléfono sobre la cama, se pasó ambas manos por la cara. 

Su corazón latía tan fuerte que lo sentía en las sienes, una parte de él sabía que estaba cometiendo una locura, pero la imagen de ese coño jugoso apretando el plástico del lightstick no se le iba de la cabeza. 

Quería verlo en persona, quería olerlo, quería metérselo en la boca y beberse todo lo que ese chico escondía entre las piernas.

Se levantó y fue al baño, se echó agua fría en la cara para calmar el ardor de las mejillas. 

Cuando se miró al espejo, sus pupilas estaban tan dilatadas que casi no se le veía el color marrón de los ojos. 

Llevaba puesto un pantalón de chándal gris y una camiseta negra, se tocó la erección por encima de la tela, ajustándosela hacia un lado para que no fuera tan evidente. 

No funcionó. 

La marca de su verga grande seguía dibujándose contra el tejido, apuntando hacia arriba casi hasta el ombligo.

El timbre de la puerta sonó, un pitido agudo y breve. 

Jungkook respiró hondo, salió del baño y fue a abrir.

Jimin estaba parado en el pasillo con la cabeza gacha, llevaba una sudadera rosa demasiado grande que le tapaba casi todo el cuerpo, pero debajo asomaban sus piernas cortas enfundadas en unos shorts de mezclilla minúsculos. 

En las manos sostenía la Army Bomb, cubierta con un pañuelo de seda como si fuera una reliquia. 

Su piel pálida resplandecía bajo las luces doradas del pasillo. 

Cuando levantó la vista, Jungkook vio por fin su cara completa: mejillas redondas llenas de rubor, una nariz pequeñita y respingona, y sus labios carnosos entreabiertos por la vergüenza. 

Tenía los ojos húmedos, a punto de llorar.

—Pasa —dijo Jungkook, con una voz más ronca de lo que pretendía.

El chico entró con pasos cortitos, rozándole el brazo al pasar. 

La puerta se cerró detrás de ambos. 

Jungkook apoyó la espalda contra la madera y se cruzó de brazos para controlarse. 

Jimin se quedó de pie en el centro de la habitación, sin saber dónde mirar.

—Enséñamelo —ordenó él.

—¿Qué?

—El lightstick, enséñamelo.

Jimin deshizo el nudo del pañuelo con dedos temblorosos y dejó al descubierto el objeto de plástico blanco, este estaba manchado, pequeñas marcas de flujo seco se acumulaban en la base de la esfera y en el mango, formando costras transparentes. 

Olía incluso desde la distancia, Jungkook percibió un aroma agridulce y denso que le golpeó la nariz y le hizo apretar la mandíbula.

—¿Cuánto hace que no lo lavas? —preguntó él, con una media sonrisa cruel.

—No... no lo lavo —confesó Jimin, con un hilo de voz. —Me gusta que huela a mí.

Jungkook se separó de la puerta y caminó hacia él con pasos lentos, como un depredador. 

Jimin retrocedió hasta que sus pantorrillas chocaron con el borde de la cama. 

Jungkook no se detuvo, siguió avanzando hasta que sus pechos casi se tocaron. 

La diferencia de altura era enorme; Jimin le llegaba al pecho. 

Jungkook levantó una mano y le agarró la barbilla, obligándolo a mirarlo.

—¿Tú sabes la clase de problemas legales que me puede traer tu cuenta? Si Hybe descubre que un fan usa merchandising oficial para masturbarse y subirlo a internet, te van a llover demandas. Puedes ir preso.

—Lo sé... —susurró Jimin, con los ojos llenos de lágrimas. —Pero no puedo parar, te juro que lo intenté. Borré la cuenta tres veces y siempre la vuelvo a crear, es más fuerte que yo.

—¿El qué es más fuerte que tú?

Jimin apretó los muslos gorditos uno contra otro, frotándose apenas. 

Jungkook siguió el movimiento con la mirada.

—La necesidad de pensar en ti, imaginarme que... que me ves. Que te gusta.

Jungkook le soltó la barbilla y metió la mano entre los muslos de Jimin, sin avisar, palpando la tela áspera de los shorts. Estaba caliente y húmeda, el calor le atravesó el tejido y le quemó los nudillos.

—Ya estás mojado —dijo él, apretando los dedos contra su entrepierna. —¿Te mojaste en el pasillo esperando que te abriera, o ya venías así desde tu casa?

—Desde casa —gimió Jimin, empujando sus caderas hacia la mano de él. 

Jungkook retiró la mano y se la llevó a la nariz, aspiró hondo, inhalando el olor almizclado que sus dedos habían capturado. 

Jimin lo observaba con la boca abierta, con las mejillas tan rojas que parecía que le iba a salir humo de las orejas.

—Quítate la ropa —dijo Jungkook. —Toda.

Jimin obedeció sin chistar, se sacó la sudadera por la cabeza con torpeza, enredándose un momento en las mangas. Debajo no llevaba sostén, sus tetas enormes saltaron libres, rebotando frente a sus ojos, eran incluso más grandes de lo que el video mostraba. Redondas, firmes en la base pero suaves en la cima, con los pezones rosados apuntando hacia él como si lo señalaran. 

Jungkook sintió que la boca se le llenaba de saliva.

—Dios —murmuró, casi para sí mismo.

Jimin se bajó los shorts y las bragas de una sola vez, dejándolos caer al suelo. 

Quedó completamente desnudo frente a él, con las piernas un poco separadas y los brazos a los costados. Su cuerpo era hermoso: delgado arriba, con las clavículas marcadas y la cintura estrecha, pero con unas caderas anchas y redondas que desembocaban en esos muslos gorditos que tanto le habían llamado la atención en el video; el monte de venus era prominente y estaba completamente depilado, dejando ver la rajita rosada y brillante de humedad.

—Tócate —ordenó Jungkook sentándose en el borde de la cama para observarlo mejor. —Como en el video, quiero verte en persona.

Jimin se llevó una mano al coño con timidez, separó los labios con los dedos igual que había hecho ante la cámara, mostrando el interior rosado y empapado. 

Los fluidos le resbalaban ya por los muslos, gruesos y transparentes, dejando regueros brillantes en su piel pálida. 

Con la otra mano agarró el lightstick del suelo y lo apoyó contra su entrada.

—Sin el lightstick —lo interrumpió. —Solo los dedos, quiero oler ese plástico yo mismo después.

Jimin soltó un gemido tembloroso y dejó caer la Army Bomb, metió dos dedos de golpe dentro de sí mismo, produciendo ese sonido húmedo y obsceno que Jungkook ya conocía de memoria. 

Sus muslos temblaron y sus tetas se balancearon con el movimiento de su brazo.

—Así... —jadeó Jimin, mirándolo directamente a los ojos. —Así lo hago todas las noches pensando en ti, imaginando que son tus dedos, que es tu verga...

Jungkook se inclinó hacia adelante, apoyando los codos en sus rodillas. 

Lo observaba con una atención devota, como si estuviera estudiando una coreografía nueva. 

Cada contracción de su vientre, cada gota de flujo que caía, cada gemido agudo que escapaba de sus labios carnosos. 

Jimin se metió un tercer dedo, estirándose, y él vio cómo su coño se abría para acomodarlo, era tan elástico y tan mojado que los dedos entraban y salían sin resistencia, cubiertos de una capa blanca y cremosa.

—Quiero chuparte —dijo él de repente, poniéndose de pie.

Lo empujó suavemente hacia la cama. Jimin cayó de espaldas sobre el colchón, con las piernas abiertas y colgando del borde. 

Jungkook se arrodilló en el suelo, frente a su coño abierto y chorreante, el olor era más intenso ahí abajo, un aroma fuerte y dulce que le nublaba el cerebro. 

Sin avisar, hundió la cara entre sus muslos y pasó la lengua plana por toda su raja, desde la entrada de su ano hasta el clítoris.

Jimin gritó, un sonido agudo y sorprendido que se transformó en un gemido largo. 

Jungkook lo agarró de los muslos con ambas manos, clavándole los dedos en la carne gordita, y empezó a comerle el coño como si tuviera hambre de verdad. Lamía, chupaba y mordisqueaba cada pliegue, cada rincón, metía la lengua dentro y la sacaba llena de fluidos, que se tragaba con un sonido gutural. Su nariz se frotaba contra el clítoris hinchado mientras su boca trabajaba más abajo.

—Esto es lo que querías, ¿no? —gruñó él, separándose apenas para hablar, con la barbilla brillante de flujo. —Que te lamiera, que probara lo mojado que te pones por mí. Mira cómo chorreas, puta; me estás empapando la cara.

—¡Sí, sí, soy una puta para ti! —gimió Jimin, agarrándole el cabello con ambas manos y empujando su cara de vuelta contra su entrepierna. —¡Lámeme, por favor, no pares!

Jungkook obedeció, metió dos dedos dentro de él mientras succionaba su clítoris con tanta fuerza que lo hizo arquear la espalda. Sus dedos entraban y salían constantemente, ensanchándolo, buscando ese punto en la pared frontal de su vagina. 

Cuando lo encontró, Jimin casi se parte en dos, un espasmo le recorrió todo el cuerpo y sus tetas enormes rebotaron violentamente.

—¡Ahí! ¡justo ahí, me voy a correr!

—Córrete —ordenó él, sin separar la boca de su coño. —Córrete en mi cara, quiero que me bañes.

Jimin se corrió con un grito roto, apretando los muslos contra las orejas de él. Un chorro de líquido transparente le empapó la boca, la barbilla y el cuello; Jungkook no se movió, siguió bebiéndoselo todo, tragando con avidez, mientras el rubio se retorcía y gemía sin control sobre la cama. 

Cuando los espasmos cesaron, Jungkook se apartó con el rostro reluciente de fluidos, respirando agitado.

—Levántate —dijo, secándose la boca con el dorso de la mano. —Ahora quiero que me la chupes.

Jimin se incorporó con las piernas temblorosas y se deslizó de la cama al suelo, arrodillándose frente a él. 

Jungkook se bajó el pantalón de chándal y los boxers de una vez, liberando su erección; Su verga saltó hacia arriba, grande, gruesa y venosa, con la punta morada y brillante de líquido preseminal. 

Jimin abrió los ojos como platos.

—Es más grande que el lightstick —murmuró, casi para sí mismo.

—Pues claro, eso es un juguete de plástico. Esto es de verdad, ya abre la boca.

Jimin obedeció, abriendo sus labios carnosos todo lo que podía. 

Jungkook le agarró la nuca con una mano y con la otra se guió la verga hasta su boca, la punta apenas cabía. 

Jungkook empujó despacio, sintiendo cómo la lengua de Jimim se aplastaba contra la parte inferior de su tronco, cómo sus mejillas se hundían para hacer espacio. 

Cuando tuvo la mitad dentro, se detuvo.

—Respira por la nariz —le indicó. —Y mírame.

Jimin levantó los ojos llorosos y lo miró mientras Jungkook empezaba a bombear. Despacio al principio, luego más rápido, la verga entraba y salía de su boca con un sonido húmedo, dejando hilos de saliva que le colgaban de la barbilla. 

Las tetas grandes de Jimin se balanceaban con cada embestida, y Jungkook se inclinó para agarrarle una, pellizcándole el pezón.

—Eres una zorra. —gruñó, aumentando el ritmo. —Subir esos videos, masturbarte con mis cosas y ahora mírate, tragándotela entera, ¿Te gusta, eh? ¿Te gusta ahogarte con mi verga?

El rubio no podía responder, solo emitía sonidos guturales y arcadas leves cada vez que la punta le golpeaba la garganta. 

Pero sus manos se aferraban a los muslos de Jungkook, arañándolo y pidiendo más. 

Jungkook sintió que se acercaba al límite y se apartó de golpe, sacándosela de la boca con un pop húmedo.

—A la cama —jadeó. —En cuatro, quiero verte el culo.

Jimin se trepó a la cama y se colocó en cuatro, con la espalda arqueada y el trasero levantado. Sus nalgas eran redondas y gorditas, y su coño colgaba entre sus muslos, abierto y chorreante. 

Jungkook se colocó detrás de él, agarrándose la verga por la base.

—Dime cuánto lo quieres —exigió, apoyando la punta contra su entrada pero sin empujar.

—Lo quiero, lo quiero mucho. —gimió Jimin, moviendo las caderas hacia atrás, intentando metérsela. —Quiero que me folles hasta que no pueda caminar, quiero sentirte dentro, quiero que me llenes.

—Más, dime más.

—Quiero que me uses, que me trates como a una puta, que me rompas el coño con tu verga grande y que todo el hotel escuche cómo me follas.

Jungkook sonrió y sin avisar, empujó hacia adelante con fuerza bruta. La verga entró entera de una sola embestida, el sonido fue obsceno, viscoso y un golpe seco de carne contra carne. 

Jimin gritó, con los ojos en blanco y la boca abierta, sus dedos se aferraron a las sábanas blancas del hotel.

—¡Joder...! —gritó. —¡Es demasiado demasiado grande!

—Te cabe perfecto —gruñó él, empezando a bombear con un ritmo duro y constante. —Mira cómo te lo tragas, tu coño me está chupando la verga como si tuviera hambre.

Jungkook le agarró las caderas con ambas manos y empezó a follarlo en serio, cada embestida lo empujaba hacia adelante, haciendo que sus tetas enormes se balancearan. 

Jungkook le dio una nalgada que sonó como un latigazo, dejándole la piel pálida marcada de rojo.

—Más fuerte... —pidió Jimin. —Dame más fuerte...

Jungkook le dio otra nalgada, y otra, y otra; sus nalgas gorditas se pusieron rojas en minutos, con la marca exacta de sus dedos impresa en la carne. 

Mientras lo follaba, Jungkook miró hacia el suelo y vio la Army Bomb tirada en la moqueta, se inclinó sin dejar de embestir, la agarró y se la puso delante de la cara a Jimin.

—Lámela —ordenó. —Quiero que limpies tus propios fluidos mientras te follo.

El rubio obedeció, pasando la lengua por la esfera de plástico mientras Jungkook lo embestía sin piedad. 

El contraste entre el plástico frío del lightstick y la verga caliente que lo llenaba lo hizo gemir aún más fuerte. 

Jungkook tiró el lightstick a un lado y se inclinó sobre su espalda, pegándole el pecho sudado a su piel pálida.

—Date la vuelta —jadeó al oído. —Quiero verte la cara cuando te corras en mi verga.

Jimin se giró con torpeza sin dejar de sentir el vacío que él dejaba al salir. Se puso boca arriba y abrió las piernas todo lo que pudo, mostrándole su coño abierto, rojo e hinchado de tanto uso. 

Jungkook se colocó encima y se la metió de nuevo, esta vez despacio, saboreando cada centímetro. Sus cuerpos quedaron pegados, pecho contra pecho, y las tetas de Jimin se aplastaron contra el torso marcado de él.

—Bésame —susurró Jimin, con los ojos brillantes. —Por favor, bésame.

Jungkook le estampó la boca contra la suya, el beso fue sucio y desesperado, con lenguas que se encontraban y dientes que chocaban. 

Mientras lo besaba, empezó a moverse más rápido, metiéndosela hasta el fondo en cada embestida. 

La cama crujía bajo ellos y la cabecera golpeaba la pared con un ritmo constante.

—Me voy a correr otra vez. —gimió Jimin contra sus labios. —Dentro, por favor... córrete dentro de mí...

—¿Dentro? ¿Quieres que te llene el coño de leche?

—Sí, sí quiero tu leche, quiero que me escurra por los muslos, quiero irme lleno de ti...

Esas palabras lo terminaron de empujar al borde, Jungkook sintió el orgasmo subiéndole, un calor intenso que se acumulaba en sus testículos. Embistió tres, cuatro, cinco veces más, con fuerza, haciendo que Jimin gritara, y entonces se corrió, un chorro caliente y espeso le llenó el coño, empapándole las paredes internas. 

Jimin sintió el calor y eso lo empujó a su propio orgasmo; un espasmo que le apretó la verga a Jungkook mientras seguía eyaculando.

Se quedaron así un minuto entero, pegados, jadeando. 

Jungkook se dejó caer sobre el rubio con cuidado, aplastándole las tetas pero sin hacerle daño. 

La verga seguía dentro, todavía dura, y el semen de ambos se mezclaba y se escurría entre sus cuerpos.

—Me vas a arruinar la carrera —murmuró Jungkook contra su cuello.

—Lo sé —respondió, acariciándole el cabello sudado. —Pero valió la pena, ¿no?

Jungkook se rio, una risa baja y ronca, se incorporó apenas para mirarla a los ojos.

—Lávate el coño antes de irte, y bórrame esa cuenta de Twitter.

—Lo pensaré —dijo Jimin con una sonrisa traviesa—. ¿Me vas a firmar la Army Bomb o no?

Jungkook miró el lightstick manchado en el suelo y volvió a reír.

—Pásamela, pero te la firmo con la punta de la verga, así tienes otro video para tu colección.

Jimin se rió también, y el sonido de sus risas se mezcló con el zumbido del aire acondicionado y el olor a sexo que lo impregnaba todo.

Quien lo diría, que al final Jimin si cumplió su sueño.

¡Cuéntale a drippy lo que piensas sobre este capítulo!
Me encanta

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Divertido

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Bien escrito

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Trama absorbente

5

Trama absorbente

Buenos personajes

4

Buenos personajes

Diálogos potentes

8

Diálogos potentes

Ver 2 comentarios anteriores...
author

artee

2 meses
1
author

Esto está demasiado bueno 🔥🫦 necesita un extra porfa 🙏

un mes
3
author

amiguii has un extra te lo pido xfiiis 🫦

un mes
1

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