La tentación de Noah

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Summary

Noah se ve obligado, por pedido de un viejo amigo de su padre, a tener como asistente a la hija de este: Alexa. Lo poco que recuerda de ella es que, además de ser muy mimada, no recibía muy bien las órdenes y era un desastre andante. El colmo para Noah es cuando Steve le pide que la cuide de los hombres y la mantenga vigilada, debido a que ella es virgen y quiere que llegue así al matrimonio. Él, con fastidio acepta, cree que no debe ser difícil mantener alejado a los posibles pretendientes de una mujer caprichosa e inmadura. Pero cuando la vuelve a ver, no puede creer lo que tiene ante sus ojos, preguntándose: ¿quién la cuidará de mí? ¿Podrá Noah resistir la tentación de no hacerla suya, o fallará en su promesa de cuidarla?

Status
Complete
Chapters
45
Rating
4.8 38 reviews
Age Rating
18+

Prólogo

Noah sentía que aquella comida no llegaba a su fin, ni siquiera sabía cómo Steve Hammond lo convenció de aceptar. Ahora lo quería convencer de ser la niñera de su hija, bueno, en realidad el CEO quería que la ayudara en su pasantía, pero Noah ya se veía aguantando sus lloriqueos y sus berrinches, lo que recordaba de Alexa Hammond era a una niña malcriada que había que darle lo que pidiera, si no, ardía Troya.

—Entonces, ¿me ayudarás con mi hija? Sé que es algo que no haces, te lo pido como un favor —preguntó Steve. Luego el hombre miró el reloj que traía puesto en la muñeca y después miró fuera del restaurante—. Mira, por ahí vienen ella y tu madre, observa que cambiada está mi niña.

Noah miró con fastidio, sin embargo, al ver a la mujer que acompañaba a Janessa, tragó en seco.

—Solo te pido que la cuides, principalmente de esos que siempre tratan de robar su virginidad, quiere llegar casta al matrimonio.

Noah observó a su viejo amigo y forzó una sonrisa.

«¿Y quién la cuidará de mí??» Pensó Noah mordiendo sus labios.

El teléfono interrumpió los pensamientos impuros que tenía con la mujer que estaba llegando a su mesa, al ver quien lo llamaba frunció el ceño.

—¿Algún problema? —preguntó Steve.

—Espero que no.

Mientras escuchaba a Michael, Noah se relajó, una paliza a su ex cuñado le vendría bien, Steve solo le estresaba a cada instante, primero casi obligándolo por pena a la amistad a ayudar a la malcriada de la hija, y, por último, prohibiendo y a la vez tentándolo con la virginidad de la malcriada en cuestión.

«Seguro llega virgen al matrimonio por odiosa, no porque sea elección de ella, aunque mirándola bien, ese cuerpo que se manda puede hacer olvidar por un rato lo que sale por esa boca chu…»

—¡¡Noah!! No seas maleducado, responde el saludo —Lo regañó Janessa.

Noah guardó el teléfono, no se había dado cuenta de que había dejado de hablar y aún lo tenía en la mano. Trató de disimular, sin embargo, la chica virgen lo miró con cara de diabla. Él entrecerró los ojos y ella le guiñó uno dejándolo confundido.