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─ ¿Q-qué me harás? ─Preguntó con evidente terror.
─ Te haré mío.

Jueves, 30 de octubre. Daegu, Corea del Sur.
─ ¿Qué tipo de dulces pondrás? ─Le preguntó su amigo.
─ Uhm, tengo pensado poner algunos caros, casi siempre colocan dulces baratos y yo quiero recibir a muchos niños esta noche, es lindo ver sus disfraces. ─Sonrió emocionado.
Park Jimin siempre fue amante de Halloween. De pequeño él se disfrazaba todos los años y salía con su grupito de la niñez a pedir dulces casa por casa, pero al tener ahora 24 años se le era imposible salir, pues los adultos no desean darle dulce a otros adultos.
"Que estupidez" pensaba Jimin, pues él sin objetar les brindaba un poco de dulce a los adultos que acompañaban a lo niños.
“Todos merecen dulces” ─ era el legado de Jimin.
─ Mañana en la noche harán una fiesta en casa de Jungwoo, ¿vas a ir? ─Mencionó Yoongi, viendo detenidamente una bolsa de chocolates.
─ Oh, no, claro que no. Ya tengo mi noche perfecta para mañana: palomitas, sabanas en mi sala, la mesita llena de cualquier cosa que sea comestible y una maratón de películas de terror. ─Sonrió entusiasmo, viendo hacia el aire mientras hacía señas con las manos. A la vista de Yoongi, Jimin seguía siendo aquél niño que conoció con 15 años de edad.
─ Está bien. Para ser sincero, yo sólo te avisaba por si querías ir, pues Taehyung y yo tenemos planes y no saldremos más que para entregar dulces. ─Yoongi sonrió y ambos se dirigieron a la caja registradora.
─ Es impresionante cómo es que llevas ya seis años con él, si tú antes decías odiar a todo el mundo. ─Jimin colocaba sus cosas en caja y el chico encargado empezó a cobrar.
─ Es divertido, aún recuerdo el cómo se esforzaba para enamorarme, una vez hasta fue a ver la opera sólo por mi, ya que a él no le gustan ese tipo de cosas.
Ambos chicos rieron y ahora fue el turno de Yoongi en pagar sus cosas.
─ Que tierno, Taehyung siempre ha sido un chico muy detallista contigo y se nota el gran amor que te tiene. ─Jimin miró cómo Yoongi se sonrojó y soltó una risita.
─ Pues sí, ¿pero qué me dices de ti? Ya no he visto que hayas estado con alguien, mucho menos que hayas tenido citas. ¿A caso me ocultas algo? ─Yoongi le miró amenazante y Jimin sólo alzó sus manos en señal de paz.
─ Jamás te ocultaría algo, sabes que eres como mi hermano. ─Rodó los ojos con una sonrisa.─ Aún no encuentro a algún hombre que me haga sentir bien. Además, sabes que mi relación pasada no fue la mejor, así que mejor estoy sólo por un tiempo. ─Dijo con total desinterés.
Jimin siempre había sido de mente un poco cerrada, se rehusaba a ir a fiestas o bares a conocer gente, pues sabía que si conocía a las personas en esos lugares, ellos volverían a acudir a estos estén o no en una relación, así que prefirió esperar a que el indicado llegara a él.
Estaba sumergido en sus pensamientos, pero la voz de su mejor amigo le saco de ahí.
─ Dice Taehyung que me de prisa, está montando aún unos esqueletos afuera de casa y le salen mal, debo ir a ayudarlo.
Jimin asintió con una sonrisa y se despidió de su amigo, yendo hacia el auto y subiendo las compras que recientemente había hecho, para luego ir rumbo a su casa.
Jimin observó los alrededores del vecindario donde vivía y sonrió cuándo vio a unos niños muy entusiasmados colocando calabazas afuera de sus puertas, acomodó los últimos detalles en su entrada y luego ingresó nuevamente a su hogar.
Viernes, 31 de octubre. Daegu, Corea del Sur.
─ ¡Feliz Halloween! ─Sonrió entregando los dulces en las calabazas y cráneos que los niños andaban.
Dejó una buena cantidad de dulces y demás golosinas en la entrada y fue hasta el sillón de su sala, enredándose en la sabana que ahí se encontraba.
─ Maratón de películas, allá voy.
Dijo con una sonrisa y prendió el gran televisor frente a él, comenzando a ver las películas que tenía en lista.
Jimin estaba concentrado viendo cómo Terrifier dividía en dos a la chica que tenía colgada de piernas, y mientras Terrifier disfrutaba de la escena al igual que Jimin, un ruido lo hizo despegar la vista del televisor e ir directamente de dónde provenía.
La cocina.
Puso en pausa la película y se levantó con precaución, yendo a paso lento hacia la entrada de la cocina con creciente terror, pues haber estado viendo películas de terror no ayudaban al ambiente que ahora se encontraba en casa.
─ ¿Quién está ahí? ─Preguntó tembloroso, pero al entrar a la cocina no vio persona alguna.
¿Tal vez estaba paranoico por la película?
─ Amena noche, mi lindo Park.
Se giró rápidamente, pero lo último que vio fue una bolsa con algún contenido pesado dentro estamparse en su cabeza, haciendo que perdiera el conocimiento.
No supo qué pasó después, no supo que había pasado en su hogar, si lo que había pasado sólo fue un sueño o alguna alucinación, pero al abrir los ojos y encontrarse en un tipo de establo abandonado le daba señal de que nada era un sueño.
Esta era su realidad.
─ Ah… ─Movió lentamente la cabeza sintiendo el dolor punzante a un lado de ella y miró a su alrededor, analizando cada detalle de lo que sucedía.
Un establo, heno para caballos apilados unos sobre otros y algunas herramientas, pero no habían caballos ni otros animales, por ello creyó que simplemente era un establo abandonado.
─ A-uch. ─Alzó la vista y frunció el ceño. Sus manos se encontraban atadas entre si alrededor de un tronco en medio del establo. ¿Qué se suponía que era esto?
─Por fin despiertas.
Llevó rápidamente su vista hasta la entrada del establo, viendo cómo un hombre alto, vestido con una especie de bata de cuero color negro acercarse a él. En su rostro había una mascara de lobo y en sus manos manchas de lo que parecía ser sangre. ¿Debería preocuparse?
Miró con temor al hombre, mientras veía como aquél colocaba algunas herramientas de trabajo y otros que parecían ser de carnicería, cosa que le hizo ponerse en alerta, y más cuándo el hombre enmascarado se acercó a él.
─ ¿Q-quién es u-usted?
Miró al hombre, sintiendo cómo sus lágrimas comenzaban a bajar por sus mejillas, dejando un camino húmedo en ellas.
─ Soy quién menos te esperas, corazón.
Jimin miró dudoso al hombre, pero rápidamente cambió su expresión a una de terror cuándo aquél tomó unas tijeras y se acercó con lentitud a él, colocándose de cuclillas frente a él para comenzar a cortar con precisión y lentitud su ropa, dejando por completo su pecho al descubierto.
─ ¿Q-qué me harás? ─Preguntó, con evidente terror.
─ Te haré mío.
El hombre detrás de la máscara sonrió, pero claramente Jimin no lo vio, el terror en su interior creció, pero eso sólo alimentó el morbo del mayor.
Jungkook había anhelado ese momento desde ya hace un par de meses.
─ U-ugh… ─Cerró sus ojos, sintiendo cómo las manos del contrario jugaban y apretaban sus pezones. Él no debía de sentir placer, pero lo hacía.
Su propio miembro empezaba a despertar con sólo los toques en una zona tan sensible.
─ Veo de que no estás tan reacio a mis toques, mira cómo te encuentras. ─Jungkook llevó su mano a los pantalones de Jimin y tocó sin vergüenza alguna la ya dura erección del contrario, sacándole un corto gemido.─ Wow, tan duro y tan sensible, me gusta.
Jimin sintió sus mejillas arden de vergüenza, pero mucho más de pánico al ver que el enmascarado comenzaba a quitarle el pantalón de pijama que tenía. Más que quitarlo, comenzaba a rasgarlo.
─ N-no, no, no, no, ¡no! ─Cerró sus piernas lo más fuerte que pudo, pero el hombre era mucho más fuerte que él y logró abrirlas sin problema, tomando su miembro con autoridad, acariciando y apretando levemente la extensión.─ A-ah…
Jimin arqueo la espalda al momento que el mayor comenzó a bombear su falo, sintiendo cómo sus largos dedos le abrazaban sin problema alguno, el cómo su dedo pulgar jugueteaba y apretaba constantemente al estar cerca de su glande mientras sentía aquél cosquilleo en su bajo vientre. Le estaba gustando más de lo que debía.
Jungkook seguía jugueteando con los pezones de Jimin; los apretaba, masajeaba y resistía sus ganas de chuparlos, pues al tener la máscara encima no podía hacerlo.
Jimin estaba hecho un mar de gemidos, sus piernas empezaban a temblar gracias a lo bien que el hombre le masturbaba y poco a poco empezaba a olvidar que había sido literalmente secuestrado porque lo querían follar. Nada le importó, sólo estaba disfrutando del momento.
Sintió sus brazos doler, pues estos al estar en la misma posición desde quién sabe qué hora se estaban durmiendo, así que entre jadeos susurró:
─ Desáteme…
─ Claro que no, te podrás escapar y no te irás de aquí hasta que te folle.
─ No huiré, estaré aquí, sólo para usted.
Entonces Jungkook se detuvo y le miró expectante, dudando en si debía o no ceder a las peticiones del chico, pero verle con las mejillas sonrojadas y miembro bien erecto le hizo darse cuenta que aquél no se iría hasta ser bien atendido.
─ Una cosa te advierto, no me gustan las mentiras.
Dicho eso, quitó la soga que ataba sus manos y le miró unos instantes para ver alguna señal de querer escapar, pero grande fue su sorpresa cuándo la mano del chico viajo a su entrepierna, buscando liberarle la hombría.
Sonrió, pues no creía que el chico cediera a sus toques tan rápido, pero ahí estaba, buscando quitar parte de su saco color negro la cuál cubría su delantera, mordió su labio inferior por detrás de la máscara y tomó asiento a un lado del chico, ayudándolo a dejar a la vista su dura erección.
─ Muy bien, atiéndeme.
Llevó su mano a la cabellera del más bajo y lo acercó a su hombría, sintiendo cómo las pequeñas manos del contrario le abrazaban curioso, pero firme.
Jimin miró unos segundos el falo que se encontraba frente a él: grande, grueso, repleto de venas y con un glande que pedía a temblores ser atendido, y así lo hizo. Se acomodó mejor y llevó su rostro cerca del duro miembro, observando cómo a un lado de ese hermoso miembro había un lunar curiosamente conocido, pero lo ignoró. Comenzó a lamer con lentitud el gran falo para así saborear el pre-semen que empezaba a salir de aquél pequeño orificio. Jimin sonrió.
Con una de sus manos comenzó a hacer movimientos lentos de arriba hacia abajo, con la otra mano exploraba las dos bolas que de él colgaban y con su boca se dedicó a atender su glande, siendo inundado por pequeños jadeos que emitía el más alto cada que succionaba de más. Jimin lo estaba disfrutando y Jungkook también.
Continuó lamiendo y chupando, hasta que su mandíbula dolió, pero valió totalmente la pena al sentir cómo el más alto con máscara de lobo se corría en su boca, fue una sensación que no podría comparar con ni otra, simplemente magnífica.
─ Ven aquí.
Sintió cómo el más alto lo jaló y rápidamente lo sentó sobre él, haciendo que su espalda chocara con el pecho contrario, le abrió las piernas y se empezó a frotar contra la entrada de Jimin, sacando le pequeños jadeos.
Jimin se sujeto de las manos del hombre y giró su rostro, quedando esta a centímetros de la máscara del contrario.
─ Déjeme ver su rostro.
─ Escaparas al verme.
Jimin cerró sus ojos y tiro su cabeza hacia atrás, posando la en el hombro contrario. Por fin se había introducido.
─ No me iré, lo prometo.
Jungkook ignoró la petición y comenzó a moverse dentro de Jimin, logrando introducirse por completo mientras escuchaba cómo Jimin jadeaba y gemía por lo bajo, pero sus gemidos iban aumentando a medida que aumentaban los movimientos de Jungkook. Jimin se sentía tan lleno y Jungkook se sentía muy bien recibido en aquél interior.
Tal y como en el pasado.
Jungkook decidió cambiar la posición; los colocó a ambos de cucharita sobre el poco heno que había en el piso y le alzó una pierna, sujetándola con firmeza con su mano derecha. Siguió moviéndose con autoridad hasta que sintió los temblores de Jimin, señal de que estaba a punto de correrse.
─ Ya… no aguanto. ─Jimin cerró los ojos con fuerza y apretó el antebrazo del más alto, terminando en un gemido alto que resonó por todo el establo y Jungkook se corrió en el interior de Jimin al sentir el apretón que éste le dio a su miembro.
Le soltó la pierna y Jimin quedó en el suelo, temblando por su reciente orgasmo mientras sentía cómo de su interior sabía el semen del contrario, este haciéndose camino por sus glúteos hasta terminar en el piso.
─ ¿Aún quieres verme? ─Habló el enmascarado, abrochándose el pantalón y colocándose de cuclillas frente al cuerpo débil de Jimin.
Aún sin fuerzas, asintió lentamente mientras alzaba la vista. Entonces el enmascarado se quitó su máscara con una sonrisa y ahí Jimin sintió cómo todo su mundo caía.
Había vuelto a follar con su ex.

> Los especiales de Halloween del año pasado lo dieron todo. 🥴








