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TU SONRISA EN EL ESPEJO

Sinopsis

Lan Wangji encontró la forma de volver a hablar con su amado, pero realmente es su amado?

Estado:
Completa
Capítulos:
3
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Chapter 1

La lluvia caía ligera sobre sus hombros. Frente a él, la tierra estaba removida. Alrededor se escuchaban los sollozos de la gente mientras la cruz era clavada con fuerza. En ella, se leía un nombre: ~Wei Wuxian / Wei Ying~.

Cerró los ojos al sentir las lágrimas caer de nuevo por sus mejillas, mezclándose con las gotas de agua que lo mojaban todo a su paso. A lo lejos, se oía el llanto roto de la joven Jiang, quien buscaba consuelo en los brazos de Jiang Wanyi, su hermano menor.

De pronto, la lluvia dejó de golpearlo. Lan Xichen lo miraba con profunda preocupación mientras sostenía un paraguas sobre su cabeza.

-Vas a resfriarte -dijo con suavidad.

A Lan Wangji ya no le importaba nada. Su Wei Ying ya no estaba; por lo tanto, él ya no tenía motivos para seguir allí.

-A-Zhan, me tienes a mí -susurró Xichen con la voz quebrada, aguantando sus propias lágrimas. No necesitaba que su hermano hablara para saber lo que cruzaba por su mente-. Vamos, te llevaré a casa.

El camino de regreso transcurrió en un silencio sepulcral. El menor de los Lan miraba fijamente por la ventana; las gotas empapaban el vidrio y volvían borroso el paisaje exterior. A través del espejo retrovisor, Xichen no dejaba de vigilarlo.

-¿Quieres ir a mi departamento? -preguntó.

Lan Wangji negó con la cabeza.

-¿Quieres que me quede contigo? -volvió a interrogar, alarmado. Su hermano nunca había sido de muchas palabras, pero la inmensa tristeza en su rostro y sus ojos hinchados por el llanto hablaban por sí solos.

Cuando llegaron al complejo de apartamentos, Lan Wangji bajó del auto sin despedirse. Xichen fue detrás de él de inmediato.

-¡Wangji! -lo llamó. Sin embargo, la mirada que recibió de su hermano menor estaba tan vacía que le congeló los huesos-. Vendré mañana a verte y te llamaré más tarde -añadió en un ruego-. Contesta, por favor.

-Mmm.

Xichen lo vio desaparecer en la entrada de aquel edificio, el cual lucía inusualmente lúgubre esa tarde. La lluvia continuaba mojando las calles de la ciudad. Completamente empapado, el mayor de los Lan soltó un suspiro, pidiéndole en silencio al cielo que su hermano no cometiera ninguna locura.

Entrar al departamento fue una auténtica tortura para Wangji. Los ojos se le humedecieron al instante al ver el par de pantuflas abandonadas junto al mueble. El silencio nunca se había sentido tan pesado. En cada esquina le parecía ver la imagen fantasmal de Wei Wuxian, sonriendo, llamándolo una y otra vez mientras le contaba cómo había sido su día. Cerró los ojos con fuerza y las lágrimas volvieron a brotar.

Podía sentir la presencia de Wei Ying en toda la casa; cada rincón estaba impregnado de sus recuerdos.

-Wei Ying... -sollozó, pasando los dedos sobre los muebles para rememorar al amado que ya no estaba.

Al llegar a la habitación, fijó la vista en la cama donde tantas veces habían hecho el amor. Las risas de Wei Wuxian seguían frescas en su memoria, al igual que la calidez de sus besos. Se dejó caer sobre el colchón y abrazó la almohada con desesperación, aspirando el aroma que aún quedaba en ella, atrapado en un llanto incontrolable.

💙

Lan Wangji despertó sobresaltado por el sonido de unos golpes en la puerta. Le dolía la cabeza con intensidad y no recordaba en qué momento se había quedado dormido. Miró la pantalla de su teléfono: pasaban de las siete de la mañana.

Se levantó desganado, vistiendo aún la misma ropa del día anterior. Caminó con pesadez hacia la entrada y abrió la puerta. Al otro lado estaba su hermano, quien lo contempló con una mezcla evidente de alivio y preocupación.

-Wangji... -pronunció Xichen, su voz cargada de un profundo alivio. Levantó una bolsa de papel-. Traje algo de desayuno.

Lan Xichen observó a su hermano apartarse en silencio para dejarlo pasar. Wangji llevaba el cabello revuelto, los ojos sumamente hinchados de tanto llorar y la ropa arrugada tras pasar la noche con ella puesta.

-Te llamé anoche -mencionó Xichen con suavidad, mientras sacaba los recipientes de la bolsa y comenzaba a acomodarlos sobre la mesa del comedor.

-Me quedé dormido -respondió Wangji, esquivando la mirada de su hermano con una mezcla de pena y fatiga.

-Lo entiendo, Wangji. Es muy difícil para todos -consoló el mayor.

Era irreal. Apenas unos días atrás, Wei Wuxian estaba allí con ellos, llenando el espacio con su risa mientras comían, y al siguiente ya no estaba. Todo se había desvanecido en un segundo por la imprudencia de un conductor ebrio.

Wangji fijó la vista en los recipientes. De inmediato, sus ojos volvieron a inundarse de lágrimas al notar que Xichen había traído los platillos favoritos de Wei Ying. Se llevó un bocado a la boca y un sollozo ahogado escapó de su garganta.

-A Wei Ying... le habría gustado -consiguió articular con la voz rota.

Xichen sintió que el corazón se le quebraba en mil pedazos. Sin pensarlo, rodeó a su hermano menor con los brazos. Wangji se aferró con desesperación a la ropa de Xichen, hundiéndose en su pecho.

-Hermano... Wei Ying se fue -lloró con una fuerza desgarradora, desbordando todo el dolor que había intentado contener.

Lan Xichen lo abrazó con más fuerza, acariciando su espalda en un intento desesperado por consolarlo. Sin embargo, en el fondo sabía que ninguna palabra que pronunciara lograría aliviar ese vacío, porque Wei Wuxian jamás regresaría.

Lan Xichen no quería marcharse, pero su hermano menor le insistió en que estaría bien.

-A-Zhan, puedes llamarme cuando lo necesites -le recordó con ternura antes de salir-. Dejaré lo que sea que esté haciendo para venir a estar contigo.

Ese mismo día, poco después del mediodía, el timbre del departamento volvió a sonar. Lan Wangji pausó el video que estaba reproduciendo en su computadora; eran las imágenes de sus vacaciones pasadas, cuando recorrieron la playa tomándose fotos. La pantalla quedó congelada justo en el rostro sonriente y brillante de Wei Ying.

La sorpresa se reflejó en sus facciones al abrir la puerta y descubrir a la persona del otro lado.

-¿Qué haces aquí? -preguntó de forma brusca, a la defensiva.

-Te traje algo para cenar -respondió el recién llegado. Su voz sonaba exhausta, despojada de la hostilidad que solía caracterizarlo. En su lugar, solo había una profunda tristeza-. Mi hermana te mandó sopa.

Si la voz se le quebró al pronunciar aquellas palabras, ninguno de los dos hizo mención de ello. La sopa de raíz de loto y costilla de cerdo era la favorita de Wei Wuxian; cada vez que tenía oportunidad, hablaba maravillas de ese platillo y del amor con el que su hermana lo preparaba.

Lan Wangji se hizo a un lado y lo dejó entrar. Jiang Cheng se detuvo un segundo en el umbral. Al fijar la vista en el par de pantuflas abandonadas en el mueble, sintió un nudo asfixiante en la garganta. Caminó con lentitud, con el mismo peso en los pies que Wangji había sentido el día anterior al volver del cementerio. El Lan se preguntó, en silencio, si Jiang Cheng también era capaz de ver a Wei Wuxian en esa casa, si en cada mueble podía escuchar su voz y su encantadora risa.

Comieron en un silencio absoluto, acompañados únicamente por el rastro de sus lágrimas. Ninguno habló, ninguno mencionó el nombre del ausente. No era necesario; las palabras estaban de más cuando el vacío en la habitación lo decía todo.

💙

Volver al trabajo después de una pérdida es horrible. Una mañana, mientras preparaba el almuerzo con la misma dedicación de siempre, caminó de forma inconsciente hacia la habitación.

-Wei Ying...

El golpe de realidad fue brutal. La cama estaba completamente vacía. Sollozó con fuerza al recuperar la dolorosa consciencia de la verdad. Regresó a la cocina con el corazón destrozado, contemplando los dos recipientes de comida juntos sobre la barra, sabiendo que uno de ellos ya no tenía dueño.

El resto de la jornada se convirtió en una tortura silenciosa: tener que oír condolencias hipócritas durante todo el día, forzarse a seguir una rutina gris, mirar el reloj por reflejo y marcar un número de teléfono que sabía perfectamente que jamás iba a contestar. El vacío en su pecho se sentía como una herida abierta y purulenta. ¿Por qué tuvo que ser Wei Ying? ¿Por qué no él? ¿Por qué la vida se ensañaba con el único ser que le daba luz a su existencia?

Terminó encerrado en el cubículo de los baños de la oficina, ahogando sus sollozos para no ser descubierto. Afuera, cerca de los lavabos, escuchó las voces de dos compañeros de trabajo que hablaban a media voz sobre su propia tragedia. Estaba tan cansado. Sentía que ya no tenía las fuerzas necesarias para seguir soportando un día más en ese mundo.

Sin embargo, justo cuando estaba por salir, algo llamó su atención a través de la puerta del cubículo. Uno de los hombres mencionaba una historia extraña que había leído en un foro de ocultismo; algo sobre un ritual antiguo con una vela y un espejo que prometía, a cambio de una pequeña invocación, devolver el reflejo del ser amado por una noche.

Para los demás era solo una superstición ridícula de internet, pero para la mente rota de Lan Wangji, se convirtió de inmediato en un faro en medio de su absoluta oscuridad.

⚠️⚠️

Yo debería andar haciendo otras cosas no llorando aquí mientras escribo esto.

La idea es que sea algo triste, melancólico, terrorífico y desgarrador.

Así que solo serán dos capítulos o quizás tres.

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