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la clase puede esperar… <<KOOKMIN>>

Sinopsis

Jimin solo quería escapar de clase para poder masturbarse, no esperaba encontrarse con Jungkook en el estacionamiento. NEW! OS KOOKMIN BOYPUSSY ADVERTENCIA: CONTENIDO SEXUAL Recomendada solo a mayores de 18 años. JIMIN NO ES TRANSEXUAL, es un hombre con VAGINA, en algunas partes del os se le tratara con pronombres femeninos. cerii: no recomiendo q se realicen ninguna d las conductas q se mostraran aqui, se recomienda discreción. estas en todo tu derecho de que no te guste el boypussy asi que si esto no es de tu agrado t puedes retirar, SIN REPORTAR PORQUE HACER ESTO LLEVA MUCHÍSIMO TIEMPO, gracias.!! BY CERII

Genero:
Erotica
Autor/a:
drippy
Estado:
Completa
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Chapter

Jimin no podía concentrarse.

La clase de contabilidad financiera se le hacía eterna, el profesor hablaba sobre balances y estados de resultados, pero su mente estaba a kilómetros de distancia.

Sentía un calor incómodo subiendo por su cuello, una humedad creciente entre sus muslos que lo hacía moverse inquieto en el asiento.

Apretó las piernas con fuerza intentando aliviar la presión pero solo consiguió frotar sus labios mayores a través de la tela delgada de su pantalón, enviando una pequeña descarga eléctrica a su vientre.

Mierda, llevaba así toda la tarde. Una calentura repentina que no podía apagar.

Miró el reloj, quedaba más de una hora de clase y no iba a poder soportarlo.

Se mordió el labio inferior, sintiendo sus pezones endurecerse contra el encaje del sostén. Eran grandes y la blusa blanca que llevaba se tensaba sobre su pecho, marcándolos de manera casi obscena.

Levantó la mano tímidamente.

—¿Sí, señor Park? —preguntó el profesor, con fastidio.

—Profesor, ¿puedo ir al baño, por favor? No me siento bien —dijo Jimin con una voz que esperaba sonara débil no caliente.

—Vaya, pero vuelva pronto.

—Sí, gracias.

Tomó su bolso y salió del aula lo más rápido que pudo, sin correr.

No fue al baño.

Bajó las escaleras hasta el estacionamiento casi vacío, donde su coche estaba estacionado en una esquina alejada, bajo un árbol que bloqueaba la luz de una farola.

Perfecto.

Abrió la puerta, se metió de un salto y cerró con seguro.

Reclinó el asiento un poco, se desabrochó el botón del pantalón y bajó el cierre. Su mano se deslizó dentro de su ropa interior, sintiendo el calor húmedo de su coño.

Jadeó al contacto de sus propios dedos contra su clítoris hinchado, estaba empapado.

Con la otra mano sacó su teléfono y buscó rápidamente en sus favoritos un video porno, uno de los que lo hacían acabar siempre.

Un tipo grande y musculoso follando a una chica delgada contra una pared. El video empezó a reproducirse, los gemidos de la actriz llenaron el silencio del coche, pero no le importó.

Estaba solo, con el volumen a la mitad; subió sus caderas y se bajó los pantalones hasta las rodillas junto con sus bragas empapadas.

Abrió las piernas; el aire fresco del coche le dio en su coño mojado, enviándole un escalofrío. Empezó a frotarse el clítoris con movimientos circulares y rápidos mirando la pantalla del teléfono donde la actriz era penetrada con fuerza.

Gemidos bajos escaparon de su garganta.

Metió un dedo, luego dos, dentro de su vagina, sintiendo sus paredes apretarlos.

—Mierda, sí… —susurró, arqueando la espalda.

Estaba tan absorto en su placer, en el calor que subía por su cuerpo pálido, que no vio la figura que se acercaba a su coche.

Jungkook salía del gimnasio de la universidad, sudado y con su mochila colgada de un hombro.

Caminaba hacia su moto cuando un sonido le llamó la atención: gemidos agudos, femeninos, muy reales.

Se detuvo agudizando el oído, provenían del coche oscuro estacionado en la esquina.

Se acercó con curiosidad, con pasos silenciosos. Al asomarse por la ventanilla del conductor, el aliento se le atascó en la garganta.

Ahí estaba Jimin, el chico pelirrojo de su clase de marketing, el de las tetas grandes que siempre llamaba la atención. Estaba reclinado con los pantalones por las rodillas, las piernas abiertas de par en par, tocándose con una desesperación que lo dejó duro al instante. Podía ver su coño brillante de humedad, sus dedos entrando y saliendo, el vaivén de sus grandes pechos bajo la blusa.

Jungkook sintió su verga endurecerse contra la tela de sus pants de gimnasia, una erección dolorosa.

Miró por un momento, hipnotizado; no podía creer su suerte.

Jimin estaba tan perdido en su propio placer que no lo había notado.

Jungkook observó cómo sus dedos se movían más rápido, cómo sus caderas se alzaban buscando más.

Un gemido particularmente fuerte lo sacó de su trance y decidió actuar.

Se agachó y tocó suavemente el cristal de la ventanilla con los nudillos.

Toc, toc, toc.

Jimin abrió los ojos de golpe, sobresaltado. El corazón le dio un vuelco al ver una figura masculina al lado de su coche.

Se apresuró a juntar las piernas y subir su blusa para taparse, lleno de pánico. Bajó el volumen del teléfono, cortando el gemido del video.

Miró a través del cristal, y su miedo se mezcló con una sorpresa total.

Era Jeon Jungkook, el chico guapo y marcado de la universidad. Estaba parado ahí, con una sonrisa torcida que no podía ser buena.

Jungkook levantó las manos en un gesto de paz pero su sonrisa no desapareció, hizo un gesto para que bajara la ventanilla.

Jimin con las mejillas ardiendo de vergüenza obedeció de forma mecánica, bajando solo unos centímetros.

—¿Qué haces, Jungkook? —preguntó, con la voz temblorosa y aún entrecortada.

—Podría hacerte la misma pregunta, Jimin —respondió él, con una voz profunda y divertida. —Te vi desde allá, parece que necesitas ayuda.

La vergüenza de Jimin se derritió en un instante, reemplazada por una oleada de puro deseo al ver cómo los ojos de él se clavaban en sus muslos desnudos.

Seguía con los pantalones en las rodillas, incapaz de moverse; decidió no fingir más.

—¿Y si es así? —desafió, alzando la barbilla, su excitación volviendo a golpearlo con fuerza.

—Entonces me ofrezco a ayudarte, de verdad. Eso no puede hacerlo solo tu mano —dijo Jungkook, acercando su rostro a la abertura de la ventanilla. Su aliento caliente golpeó el cuello de Jimin que se estremeció.

—¿Estás proponiéndome follar aquí? ¿En mi coche? —preguntó Jimin con una sonrisa pícara asomando en sus labios.

—Exacto —respondió él, sin rodeos. —Deja de fingir, estás empapado. Lo vi, ya déjame entrar.

Jimin no lo pensó.

Bajó la ventanilla del todo y luego estiró el brazo para abrir la puerta trasera.

Jungkook sonrió con más ganas, rodeó el coche y se subió al asiento trasero en un movimiento rápido.

El coche se llenó de su aroma a sudor masculino, limpio y excitante.

—Pásate para atrás —ordenó Jungkook, con voz ronca.

Jimin se apresuró a acomodarse, trepando torpemente entre los asientos con los pantalones aún enrollados en las piernas. Se sentó en el asiento trasero, frente a él.

Jungkook lo devoró con la mirada.

—Quítate la blusa, quiero ver esas tetas.

Jimin obedeció desabrochando los botones con dedos nerviosos y dejando la blusa caer. Quedó expuesto, con el sostén de encaje blanco apenas conteniendo sus grandes pechos.

Jungkook estiró una mano y lo desabrochó con un solo movimiento experto; sus pechos saltaron libres, pálidos y redondos, con los pezones duros y rosados apuntando hacia él.

—Joder, qué tetas —gruñó, antes de lanzarse sobre él.

Su boca capturó uno de sus pezones, succionando con hambre mientras su mano amasaba el otro, pellizcando el pezón hasta hacerlo gemir.

Jimin echó la cabeza hacia atrás, arqueando la espalda, ofreciéndose por completo.

Jungkook cambió de pecho, lamiendo y mordisqueando la piel sensible, dejando marcas.

Su otra mano viajó directo a su coño mojado.

—Estás tan jodidamente mojado —murmuró contra su piel, deslizando dos dedos entre sus pliegues. —Esto es un coño listo para ser follado.

—Sí, lo está —jadeó Jimin. —Llevo toda la tarde así, necesito que me folles.

—¿Qué necesitas? Dímelo —dijo él, metiendo los dedos dentro de él con rudeza.

—¡Que me folles! ¡Necesito tu verga! —gritó Jimin sin importarle nada más. Su coño apretó los dedos de Jungkook que se movían dentro de él, curvándose para tocar ese punto que lo hacía ver estrellas.

—Buen chico, sácala tú.

Jimin con manos temblorosas bajó los pants de Jungkook, este no llevaba ropa interior; su verga se liberó, gruesa, larga y dura, golpeando su estómago.

Jimin se humedeció los labios instintivamente; era grande, venosa, con la punta roja y brillante de líquido preseminal.

La agarró con su mano, sintiendo el peso y el calor.

Empezó a masturbarlo lentamente, pasando el pulgar por la punta húmeda.

Jungkook gruñó, empujando sus caderas contra su mano.

—No juegues —advirtió. —Ponla adentro.

Jimin se acomodó, poniéndose de rodillas sobre el asiento. Jungkook lo agarró por las caderas con fuerza y lo giró para que quedara de espaldas a él. Le quitó los pantalones y las bragas por completo, dejándola desnudo de la cintura para abajo.

—Quiero follarte por detrás, así puedo verte las tetas rebotar en el reflejo.

Lo empujó suavemente hacia el respaldo del asiento del copiloto, obligándolo a apoyarse. Jimin se agarró al asiento, exponiendo su coño abierto y mojado.

Jungkook se colocó detrás, frotando la punta de su verga contra sus pliegues, empapándola aún más.

—Dime cuánto lo quieres —murmuró contra su oído, rozando su entrada con la punta.

—Lo quiero mucho, muchísimo. Déjate de mierdas y métemela de una vez. Fóllame, Jungkook —suplicó Jimin, empujando sus caderas hacia atrás, intentando ensartarse solo.

—Así me gusta.

De un solo movimiento, Jungkook lo penetró hasta el fondo.

Jimin gritó, un sonido ahogado de puro placer y dolor mezclados. Su coño se estiró para acomodarlo, sintiéndose completamente lleno.

Jungkook no le dio tiempo a adaptarse, empezó a embestir de inmediato con un ritmo fuerte y constante que sacudía todo su cuerpo.

El sonido de sus cuerpos chocando llenó el coche junto con los gemidos de Jimin.

—¿Te gusta así? ¿Te gusta cómo te parto este coño caliente? —gruñó Jungkook, agarrando sus caderas con más fuerza, dejando marcas con sus dedos.

—¡Sí! ¡Así! ¡No pares! —chilló Jimin, empujando hacia atrás para encontrarse con cada embestida.

Jungkook era implacable, lo follaba como si fuera suyo, con una intensidad animal que lo volvía loco; una de sus manos subió para agarrar uno de sus pechos, amasándolo con rudeza, pellizcando el pezón.

Jimin miró por el espejo retrovisor, como él había dicho, y la imagen lo excitó aún más: sus grandes tetas rebotando violentamente con cada embestida, su rostro desencajado de placer, y Jungkook detrás, sudoroso, con los músculos de sus brazos y abdomen marcados bajo su camiseta de gimnasia.

—Eres una putita, ¿verdad? Tocándote en el coche como una perra en celo —le dijo al oído sin dejar de follarlo.

—Soy una puta —jadeó Jimin sin pensarlo, perdido en el placer. —Solo tuya.

—Así me gusta oírlo.

Jungkook salió de él, provocando un quejido de protesta. Lo giró en el asiento, poniéndolo de cara a él, quería ver su cara mientras se corría.

Jimin se sentó a horcajadas sobre él, impaciente. Agarró su verga y se la colocó en la entrada, bajando lentamente, saboreando cada centímetro que entraba.

Jungkook lo agarró del culo, ayudándolo a bajar. Era una posición más íntima, podía ver sus expresiones de placer.

—Móntame. —ordenó.

Jimin empezó a moverse, al principio lento, luego más rápido. Sus caderas se movían en círculos, frotando su clítoris contra su pelvis.

Era perfecto.

Jungkook lo miraba fijamente con los ojos oscurecidos por la lujuria, agarró sus tetas con ambas manos, succionando un pezón y luego el otro.

—Me encanta tu coño, es tan apretado y jugoso —murmuró contra su piel. —Podría follarte todos los días.

—Hazlo —gimió Jimin, moviéndose más rápido. —Fóllame todos los días.

Jungkook lo tumbó de espaldas sobre el asiento, poniéndose encima. Agarró sus piernas y las levantó, apoyándolas en sus hombros.

Esa posición lo hacía sentir aún más lleno.

Jungkook empezó a embestir de nuevo, más profundo y más rápido.

El coche se balanceaba ligeramente con sus movimientos.

—¿Quieres correrte? —preguntó, con la voz ronca. —¿Quieres correrte con mi verga dentro?

—Sí, sí, por favor... Estoy tan cerca...

—Tócate, frótate ese clítoris para mí.

Jimin llevó su mano a su clítoris, frotándolo furiosamente mientras

Jungkook lo follaba sin piedad.

La combinación fue demasiado, sintió la tensión acumulada explotar en su vientre. Su cuerpo se tensó, sus dedos se curvaron y su coño se apretó alrededor de la verga de Jungkook.

—¡Ah, joder! ¡Me corro! —gritó con un espasmo que lo sacudió entero, sus ojos se cerraron con fuerza y un líquido inundó su entrepierna, empapando a Jungkook.

Verlo correrse, sintiendo su coño apretarse, fue demasiado para él. Siguió embistiendo, prolongando su orgasmo.

—Voy a llenarte —anunció, con la mandíbula tensa. —Voy a correrme dentro de tu coño.

—Sí, adentro. Lléname —gimió Jimin aún temblando.

Jungkook dio unas últimas embestidas brutales enterrándose hasta el fondo y se corrió con un gruñido gutural.

Jimin sintió chorros calientes llenándolo, y la sensación lo hizo temblar de nuevo.

Jungkook se quedó encima de él por un momento, respirando agitado con su verga aún dentro, sintiendo cómo su semen se mezclaba con los jugos de su coño.

Lentamente se retiró, dejando un rastro húmedo entre sus muslos.

Jimin quedó tirado en el asiento, completamente desnudo y satisfecho, con las mejillas sonrojadas.

Jungkook se subió los pants sin dejar de mirarlo.

—¿Mejor? —preguntó con una sonrisa ladina, agarrándole una nalga.

Jimin sonrió débilmente.

—Mucho mejor.

Afuera, el timbre de la universidad sonó, marcando el final de la clase.

Jimin se sentó de golpe, recordando dónde estaba y lo que acababa de hacer.

Miró su blusa arrugada y sus pantalones en el suelo del coche.

Jungkook se rió.

—Creo que no volverás a clase.

—No —dijo, recogiendo su ropa, de repente consciente del desastre. —No puedo ir así.

—Bien, porque yo no he terminado contigo. Vámonos a mi casa, tengo una cama más cómoda.

Jimin lo miró con una chispa de excitación renovada en sus ojos, todavía sentía su semen corriendo por sus muslos.

Asintió lentamente, sonriendo con malicia.

—Me parece perfecto.

¡Cuéntale a drippy lo que piensas sobre este capítulo!
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Buenos personajes

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Diálogos potentes

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