Personalizar legibilidad
Aa

Loup Curieux JiKook

Sinopsis

Jimin cree que todo empezó con la apuesta que se le ocurrió hacer. Jungkook sabe que fue mucho antes que eso y todo por la personalidad natural del omega. En donde uno de ellos cae primero, pero el otro cae más fuerte.

Genero:
Romance
Autor/a:
alice :)
Estado:
hace 3 horas
Capítulos:
8
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Capítulo 1: Bête

Lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado y domingo. Siete días completos. Toda una semana para ser el esclavo de Jungkook. Ese había sido el trato el cual no le pareció nada mal cuando en su mente pensó que el perdedor sería Jungkook y no él.

Odiaba haber perdido, y pesaba tener que admitirlo frente a toda la escuela, pero Jimin sabía perder y era un omega de palabra. Cumpliría el castigo sin poner excusas.

Apenas cruzo la puerta doble de la entrada principal y los murmullos comenzaron. Estudiantes de distintas carreras se detenían para mirar la escena un momento antes de continuar con su camino. Otros, menos discretos, preferían quedarse cerca fingiendo que revisaban sus celulares.

Cuando pactaron la apuesta, solo eran ellos dos, así que si Jimin no fue el que ventiló a toda la escuela su ridículo trato, tenía que haber sido el señor popular. Como odiaba al tipo.

Entre todos los presentes, distinguió la sonrisa burlona de Jackson, este estaba apoyado contra la pared detrás de su capitán.

—¿Listo para conocer el infierno, lindura?

Jimin puso los ojos en blanco con claro fastidio e inhaló sonoramente, practicó sus ejercicios de respiración. Su madre le decía que “un buen omega no perdía el control”.

Detestaba que los perros guardianes del capitán de baloncesto sintieran que tenían derecho a meterse en cualquier asunto que involucrara a Jungkook.

»—Aunque estoy seguro, de que te morías por una oportunidad para estar cerca de Jeon.

«¡Al diablo toda esa mierda de mantener se bajo control! ¡A la mierda los omegas sumisos! ¡Y a la mierda los consejos de mamá!»

—Cierra la maldita boca, animal. Y largo de aquí. Tú no tienes vela en este entierro a menos que estés esperando tu tazón de croquetas. Para desgracia tuya —metió las manos a los bolsillos de su pantalón, las volvió a sacar con fingida culpa y con el dedo corazón arriba—, hoy no traje.

Más de uno se rio. Hasta Jungkook tuvo que esconder el rostro para no burlarse en la cara de su amigo. Por un microsegundo el rostro de Jackson se descompuso de puro coraje. Antes de que alguien aparte de Jimin lo notara, llevó una mano al pecho con exageración.

—Auch. Qué carácter. Será mejor que te portes bien o nuestro capitán tendrá que enseñarte modales.

Los ojos de Jimin alternaron entre el rostro de Jackson y el de Jungkook. el segundo solo arqueó las cejas tratando de deslindarse del asunto entre ellos.

—Voy a cumplir el castigo… y después voy a matarte, Wang —apretó los dientes y sus caninos casi desgarran parte del interior de su boca por la fuerza.

—Quiero ver que lo intentes —Jackson se separó de la pared y avanzó un par de pasos—, pequeño —dijo con ese deje de burla. Sacó el pecho de forma ridícula como si se creyera un gorila e intentara verse enorme.

Jimin no se quedó atrás. Ningún alfa idiota lo intimidaría.

Pero Jungkook tenía otros planes y sin moverse un ápice, por fin intervino. Temía por la seguridad, y no precisamente del omega rubio.

—Basta, Jackson —no hizo falta elevar el tono de voz. Jungkook sonó tranquilo—. Esto es entre Park y yo. Ya déjalo.

Claramente inconforme, Jackson frunció el ceño. Terminó por hacer un gesto con la lengua antes de dar la media vuelta a regañadientes para retirarse.

»—Ustedes también —señaló a los presentes.

Los curiosos empezaron a dispersarse. Algunos protestaron por lo bajo, otros solo obedecieron. En cuestión de segundos el pasillo empezó a despejarse.

Jimin no sabía qué lo enfurecía más. Si el tonto de Jackson queriendo hacerlo sentir inferior, o el idiota de Jungkook que con solo esas palabras se deshizo de las personas. Así funcionaba su absurda sociedad. Los alfas como Jungkook hablaban y al resto solo le quedaba escuchar y acatar. Detestaba al alfa con todo su ser. A veces más que al propio Jackson.

Cuando el lugar quedó casi desierto, Jimin volvió a mirarlo. Al estar más cerca, tuvo que levantar un poco el rostro. El maldito alfa era alto.

Toda esta mierda era culpa de Yoongi. Bueno, no exactamente.

Confió ciegamente en las estadísticas de su amigo. si alguien sabía de probabilidades, era Min Yoongi. Además de ser un genio con los números, seguía cada torneo escolar como si fuese una liga profesional.

Yoongi le había asegurado que el equipo rival tenía todo para ganar. Trabajo en equipo, pases largos y certeros y un capitán que no fallaba ningún tiro. Durante el inicio y mitad del partido pareció tener la razón. El marcador se mantuvo parejo hasta los últimos segundos. El número 10, HyukJae, lanzó un pase largo a su capitán. Creo que todos confiaron en ese tiro porque nadie, a excepción de Jungkook, se acercó. ChanHee ni siquiera rozó el balón con los dedos cuando Jeon se lo arrebató. Dio una vuelta de 180°, estiró los brazos sin dejar de arquearlos y apuntó a la canasta contraria.

Imposible, pensó Jimin. Jamás podría anotar a esa distancia. Estaba a más de la mitad de la cancha. Hecho un vistazo rápido al tablero, quedaban cinco segundos. Jimin se mordió los labios, y aunque estaba en medio de las gradas, sopló como si su aliento mágicamente pudiera alcanzar al balón y desviarlos.

El reloj llegó a ceros, se escuchó la chicharra anunciando el final del partido y los asistentes en el lado de las gradas donde estaba sentado Jimin rompieron en gritos de celebración. Jimin fue el único en estar desilusionado por el resultados, incluso Yoongi gritaba por la emoción y abrazaba a las personas a su lado.

Volvió la vista al marcador solo para confirmar lo evidente. Tres puntos le valió la anotación a Jungkook. Ganaron por un punto.

Vio al equipo de su escuela celebrar entre aullidos como auténticos lobos del bosque. Tendría que soportar la cara sonriente del alfa durante una semana. No pretendía iniciar antes la apuestas, disfrutaría el ultimó fin de semana antes de iniciar con la tortura. Sacó a Yoongi a jalones del gimnasio.

—¿Paso por ti a la salida?

La voz de Jungkook lo trajo al presente. Enojado por lo sucedido momentos antes y por los recuerdos recientes del partido, no pudo evitar hablar con los sientes apretados.

—¿Te preocupa que me escape, lobito?

—No —se limitó a responder con la misma calma de siempre encogiéndose de hombros—. Sé que no eres de ese tipo.

Ahí estaba de nuevo. Ese tono tan seguro como si supiera exactamente cómo eran los demás. Como si nunca se equivocara. Era demasiado irritante.

—Haz lo que se te hinche en gana. Ya tuve suficiente de ti por hoy. Ve a dormir bajo un árbol o a hacer… lo que sea que hagan los capitanes cuando los demás sí asistimos a clases.

Jungkook se mantuvo inmóvil. Parpadeó con cierta sorpresa intentando entender de dónde venía ese comentario. Al final solo asintió levemente.

—Te veo más tarde entonces —sin añadir más, se dio la vuelta y comenzó a caminar.

Jimin observó cómo se alejaba. Su andar era sin prisa y daba cada paso con una horrorosa elegancia que debería estarle prohibida por el bien de todos.

—Qué tipo más insoportable. Siempre tan él con su cara sería y soberbia. Siempre sabiendo qué decir para quedarse con la ultima palabra. Actuando como si nunca perdiera el control.

Jungkook no se fue a dormir al patio ni a perder el tiempo como sugirió Jimin. Llegó a la clase de estadística, por primera vez fue de los últimos en llegar. Tal vez por eso el profesor no le llamó la atención y lo invitó a pasar en silencio.

Jungkook comía y cenaba ecuaciones, se le daban tan bien como anotar canastas.

Como de costumbre, ocupó el pupitre del fondo, junto a la ventana. Apoyó un codo encima de la mesa y descansó la mejilla en la palma de la mano mientras observaba el patio. Ningún alma asomaba a esas horas. Solo habían bancas vacías y rayos del sol que se filtraban entre las nubes que hacia rato empezaban a cubrir el cielo.

Fue en un día como ese cuando vio a Jimin por primera vez. En aquel entonces no sabía que el rubio era un omega. A esa distancia era imposible distinguirlo y, además, Jimin no encajaba con la imagen que la mayoría esperaba de uno. No caminaba con cautela, no buscaba pasar desapercibido y mucho menos parecía preocupado por comportarse como la sociedad esperaba.

Era un omega revolucionario y empoderado. Discutía si algo le parecía injusto, se reía fuerte . respondía sin importarle si la otra persona era una alfa, beta u omega. Hacia exactamente lo que quería sin pasar por los derechos de otros.

Y eso llamó la atención de Jungkook mucho antes de saber si quiera su nombre. No porque fuera diferente por el simple hecho de serlo. Si no porque actuaba con una libertad que pocas personas parecían permitirse.

—Vamos a divertirnos, Park —sonrió a la nada.

Pero primero tomaría las notas del pizarrón.



¡Cuéntale a alice :) lo que piensas sobre este capítulo!
Me encanta

0

Me encanta

Divertido

0

Divertido

Picante

0

Picante

Suspense

0

Suspense

Emotivo

0

Emotivo

Profundo

0

Profundo

Alentador

0

Alentador

Impactante

0

Impactante

Bien escrito

0

Bien escrito

Trama absorbente

0

Trama absorbente

Buenos personajes

0

Buenos personajes

Diálogos potentes

0

Diálogos potentes