Lo que los demás no pueden ver
Son las 7:30 am, una mañana muy tranquila, algo que no es raro en este pueblo se pueden observar a las personas con sus rutina diaria yendo a sus trabajos, otros sacando la basura y en etcétera.
Vamos a la casa de nuestra protagonista y en la cocina se puede llegar a oler un olor a quemado, bastante notorio ya que hay una cortina de humo negro en la cocina y la sartén estaba encendida como si fuera de madera.
—Huele raro... ¡Mierda! ¡los huevos!.
Sale una chica a toda carrera, estaba despeinada, con su cepillo de dientes todavía en su boca baja las escaleras y justo antes de que llegara haber problemas más graves apaga la hornilla; se pone las manos en las rodillas y empieza a respirar como si le faltará el aire ya que bajar a toda prisa del segundo piso de la casa la dejo bastante cansada vuelve a enderezar postura y dice después de tomar de nuevo aire.
—Juro por Dios que no vuelvo a tomar consejos de Megan, esto de hacer multitareas déjense lo a los superhéroes.
De la nada suena un teléfono, la chica empieza a tocarse ella misma buscando pero no lo tenía ella, a lo que empieza a seguir el ruido.
—Maldición, ¿dónde estará? se que lo deje por aquí cerca.
A lo que llega a el baño, ve que el teléfono estaba donde se supone que van los cepillos de dientes, ella agarra el teléfono con total normalidad y contesta la llamada.
—Hola, ¿con quién hablo?
—¿Es en serio, hija?
Responden del teléfono, es la madre de Carolina, Carolina vive prácticamente sola ya que su madre es doctora y trabaja en otro pueblo bastante alejado de dónde está ella, aunque su madre se encarga de todos los gastos incluidos los de la universidad de Carolina, suele visitarla pero uno o dos días por mes.
—Si sigues así de despreocupada no te encontras un novio.
Carolina se dirige y se coloca frente al espejo y allí empieza a detallarse.
—Eso es imposible; no creo que un chico se fije en "la loca de los fantasmas", y aunque no fuera la loca de los fantasma quien se fijaría en mi, tengo el cabello parecido a la cola de una caballo, soy flaca sin bueno atributos, y tengo una cara, que más que enamorar, creo que espanta.
—Hija no sea dura contigo misma, eres una chica hermosa, solo te cuesta socializar con los demás, estoy segura que tienes algun admirador secreto en la universidad, solo piensa
Carolina cierra los ojos un momento pensado, pero rápido los vuelve a abrir y responde a su madre
—Nou, la verdad no hay nadie...
La mamá regresa una respuesta rápida y precisa.
—¿Segura?, ¿ni siquiera alguno que esté siempre a tu lado o te ayuda siempre que puede?
Carolina mira hacia el techo y piensa rápidamente.
—Si ese fuera el caso, creo que sería "Gabriel", siempre está cerca de mi y se la pasa ayudando me cuando lo necesito.
La madre de Carolina rápido responde: entonces a ese le gust...
Pero antes de terminar lo que quiera decir Carolina la interrumpe.
—No creo que sea eso mamá, más bien creo que me tiene lastima.
La madre de Carolina suspira como diciendo, no tiene caso y entonces cambia de conversación.
—Mejor no hablemos de tu vida amorosa, mejor dime cómo te va en la universidad, ¿Que planeas hacer en las vacaciones de verano?.
Mientras su madre le esta diciendo esto Carolina se siente en la mesa con sus huevos quemados pero los ve haciendo una cara de asco y diciendo en voz baja mientras su mamá le habla.
—Hoy mejor como en la cafetería.
Y en ese momento se escucha un sonido en ese pequeño momento Carolina se quede escuchando dándose cuenta que es el timbre de la casa, Carolina rápido se despide de su madre ya que en ese momento vio en el reloj de la cocina que eran las 8:23, y sale disparada hacia su cuarto.
—Gracias por llamar mamá cuidate te quiero mucho.
Diciendo estas palabras muy rápido ya que ahora se hizo tarde para ir a la universidad sin siquiera darle tiempo a su madre de contestar ya que ella le cortó en el acto.
—Está bien hija cuídate mucho...
Fue lo que se alcanzó a oír de la voz de su madre, y mientras pasa el momento el timbre sigue sonando y cada vez más, más y más Carolina ya un poco fastidiada de ese sonido dice mientras se pone los pantalones.
—Arhh, no se como una chica como ella y yo somos amigas, aveces quisiera matarla.
Y el timbre suena que suena vemos una mano que esta apunto de tocar otra vez el timbre, pero al último momento Carolina abre la puerta y recostando el hombre derecho del marco de la puerta le dice.
—Si hubieras tocado esa maldita puerta otra vez, te juro que hago que te comas lo que prepare está mañana y por cierto, hola Megan.
En la puerta se encuentra Megan, (la mejor amiga de Carolina, una chica muy curiosa, amante de lo sobrenatural, con un carácter alegre y bastante fastidiosa cuando se propone algo). Megan se le acerca con una sonrisa con la mano derecha apuntando a la entre pierna de Carolina.
—Okey, pero antes de que me mates con tu "cocina gourmet", mejor súbete el cierre que se te ve hasta el alma.
Carolina se sube el cierre del pantalón sin darle mucha importancia levanta sus dos manos a la altura de la cabeza y dice como diciendo un chiste pero de mala gana.
—Tarán.
A lo que Megan le contesta rápido.
—Por eso no tienes muchos amigos.
Y Carolina mientras está cerrando la puerta para agarrar camino para la universidad le dice.
—Si te soy sincera me gustaria que mi círculo de amistades se quedará así.
—Caro, soy tu única amiga.
—Sip; por eso mismo lo digo.
Carolina camina hacia la carretera que está al frente de su casa mientras Megan le dice en voz alta ya que se estaba alejando.
—¡Si yo pudiera tener tuviera un millón de amigos!.
—Ni que fueras la que canta esa canción.
Megan se apresura y se empareja con y siguen su camino, pero Megan le da una última advertencia mientras se le escapa el aire ya que corrió aunque fuera solo un poco se canso.
—Yo no te durare toda la vida, tienes que hacer más amigos, y si mañana "muero" o "desaparezco".
Carolina cuando escucha esto suelta una pequeña carcajada mientras mira hacia el frente y con una cara sonrisa le dice.
—No creo que pase eso, mala hierba no muere.
—Si siempre sonrieras así seguro fueras popular en la universidad.
—Que no te dije, no me jodas no quiero más amigos.
Las dos van por la acera y en el camino Megan le empieza a preguntar a Carolina que hará en la vacaciones, Carolina piensa un poco y le responde.
—A ver veamos... creo que, comer, dormir, escuchar música y volver hacer lo mismo, sip. Lo mismo de siempre.
—No se como haces para no volverte loca en una casa tan sola todos los días, yo ya me hubiera ahorcado.
-despues de un tiempo te acostumbras.
Megan se adelanta un poco y voltea quedando frente a frente guiñando el ojo derecho con una expresión de que ocultaba algo detrás de su tierna y pícara sonrisa.
—Pues este año será diferente, ya que tú mejor amiga hará algo que te va a encantar.
-Si, si como digas con tal no sea ir a citas grupales como siempre acostumbras.
—Solo espera y verás, no te arrepentirás.
Las dos siguen su camino y a los pocos minutos llegan a la universidad donde ya casi todos estaban entrando solo unos pocos quedaban fuera caminado por allí, a la distancia se puede llegar a ver tres chicas que se le quedan mirando a Megan y Carolina pero especialmente a Carolina, la miran como con desprecio algo como si le tuvieran repulsión y entre sus dientes se escuchan unas palabras casi difícil de escuchar por lo bajo que hablaban.
—Hyuu, que asco
—Si la verdad da mucho asco.
—No se que le pudo ver Gabriel a esa loca que dicen que ve fantasmas.
—Jajajajaja.
Las tres se rien con un tono bastante burlista, Carolina las mira fijamente, pero Megan se enceria sobre la situación y decide mejor ignorar, pero eso ni le va ni le viene a Carolina.
—Solo ignoralas, son unas idiotas.
—Tranquila, no perdería mi tiempo con esas tontas, en primer lugar solo me dieron lastima.
Pasan unos minutos y entran a su salón de clases todos los asientos ya estaban llenos los estudiantes ya estaban sacando sus libros, en ese momento entra el profesor y les dice a todos con una sonrisa.
—Buenos días a todos.
Todos los estudiantes les dan los buenos días, pero Carolina estaba distraída, bueno algo más que distraída se notaba que estaba observando algo desde el asiento de ella ya que el asiento de ella está justo en la ventana con vista a la entrada de la universidad, su vista se fija en la entrada justo al lado de la entrada hay un árbol pero en ese árbol había alguien o ¿algo?.
—¿Que es eso?.
Carolina fruñe los ojos para ver si puede ver qué es lo que está debajo del árbol, y ya cuando alcanza a ver ve que es una persona, pero está persona no tenía rostro y parecía que nadie le podía ver ya que todos pasaban sin siquiera notar que alguien con su aspecto espeluznante estaba allí, Carolina queda mirándolo fijamente sin quitarle la mirada por ningún motivo pero...
—Hey, hey, ¡Hey!, Tierra a Carolina Ford ¿me escuchan?.
Se escuchan una voz a lo lejos en la mente de Carolina pero Carolina estaba tan enfocada en la cosa que estaba allá afuera que no escucha bien la voz, resulta que la voz era Megan que al ver qué su amiga se había quedado viendo por la ventana sin moverse decide llamarla para que reaccione.
—¿Ah que?, ¿que sucede Megan?.
—Ah no mucho, solo que te quedabas viendo por la ventana como si hubiera visto un fantasma.
Megan mira hacia los lados como observando que nadie esté cerca y se acerca a Carolina diciéndole cerca del oído con voz baja.
—¿Vistes cosas de nuevo?, ¿verdad?.
Carolina al ver qué ya no le podía ocultar nada a megan por qué ella la conocía muy bien, decide contarle y con la mano derecha apunta hacia el árbol que está al lado de la entrada empezando hablar.
—Vi a un sujeto sin rostro que estaba debajo de ese árbol, y se que solo lo podía ver yo por qué nadie se percataba de que estaba allí.
Megan después de que Carolina le contara todo ya se queda tranquila y le dice.
—Es increíble el don que tienes, ojalá pudiera ver también cosas como tú lo haces.
—Si pudiera dar esta cosa te la regalaría sin ningún problema.
Saltamos un poco en el tiempo aquí ya son las 12:44 ya todos los estudiantes están saliendo de la universidad, en la entrada ya más o menos 19 a la derecha está un banquillo en dónde están Carolina y Megan conversando muy tranquilas.
—Oye Megan.
—Si dime.
—¿Cual era la propuesta que me hiciste?
—Ah si, ya casi lo había olvidado.
Megan habré su cartera y saca su teléfono empieza a buscar y cuando ya encuentra lo que buscaba le dice a Carolina que "cerrará los ojos" Carolina los cierra a lo que Megan pone el teléfono a poco centímetros de su cara diciendo le.
—Ya los puedes abrir.
Carolina abre los ojos pero en ese momento no ve lo que hay en el teléfono ella ve que detrás de Megan está el sujeto sin rostro que miro por la ventana, Carolina de la impresión salta y lanza un pequeño grito.
—¡Ahhhh!
Megan salta también por el susto que le dió su amiga a lo que esta le dice con una mano en el pecho.
—No me asustés así que me da un infarto.
—Lo siento mucho.
—¿Por que te asustaste?
—Era el sujeto de hace rato, sabes el que te conté... Estaba detrás de ti hace un instante.
—¿En serio?...
Pero antes de que siguieran la conversación en ese preciso momento llega Gabriel un amigo de las dos que justo al verlas se detiene a saludarlas.
—Hola Carolina, Hola Megan. que tal ¿que están haciendo?
Y rápido como si nada hubiera pasado nada Megan vuelve a ser la de siempre y le dice a Gabriel.
—Justo ahora necesitaba hablar contigo.





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